Del líder saharaui al gas argelino: los gestos de España previos a las entradas masivas desde Marruecos
La crisis migratoria de 2021 se produjo tras la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que Rabat reprochó abiertamente al Gobierno; ahora, Madrid niega que su acercamiento a Argelia sea
MELILLACerrada la frontera con Marruecos tras un intento de entrada masiva ceutaEl Gobierno moviliza al Ejército para apoyar a la Guardia Civil Del líder saharaui al gas de Argelia: los gestos de España que han precedido a entradas masivas de migrantes desde MarruecosMiles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. EFE/Mohamed SialiEscucha este artículoNacionalNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Marta Moreno Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosLa crisis migratoria de 2021 se produjo tras la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que Rabat reprochó abiertamente al Gobierno; ahora, Madrid niega que su acercamiento a Argelia sea una represalia y comparte con Marruecos la tesis de las redes de tráfico.El Gobierno moviliza al Ejército para apoyar a la Guardia Civil en CeutaLa frontera de Ceuta ha vuelto a convertirse en un punto caliente en la relación entre España y Marruecos apenas diez días después de que Pedro Sánchez viajara a Argelia para cerrar definitivamente la crisis diplomática y sellar un acuerdo político para aumentar las compras españolas de gas. Miles de personas han llegado de forma irregular a la ciudad autónoma durante los últimos diez días y la situación terminó por desbordarse este jueves en Castillejos —Fnideq—, donde, de forma masiva, se concentraron para cruzar la frontera, lo que ha requerido la intervención del Ejército español.
La cercanía entre ambos acontecimientos remite inevitablemente a mayo de 2021, cuando cerca de 8.000 personas entraron desde Marruecos después de que España acogiera por razones humanitarias a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, una decisión que abrió entonces una grave crisis diplomática con Rabat.Los dos episodios coinciden en un punto: una crisis migratoria en Ceuta se produce poco después de un movimiento diplomático de España con impacto en Marruecos. En 2021, Rabat vinculó abiertamente el deterioro de las relaciones a la acogida de Ghali y rebajó la vigilancia en la frontera. Ahora, sin embargo, el Gobierno español exculpa a Rabat y descarta que exista relación alguna entre las llegadas de los últimos días y el reciente acercamiento a Argelia.
Madrid y Rabat se han alineado esta vez en el mismo diagnóstico, al atribuir la situación a las redes de tráfico de personas. Además, han acordado que el retorno a Marruecos de quienes han entrado irregularmente se produzca "lo antes posible".La explicación oficial es que estas redes estarían "instrumentalizando" la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide aplicar las conocidas como "devoluciones en caliente" a quienes son interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla a nado. Sin embargo, en el plano político, tanto desde la izquierda como desde la derecha española se ha puesto el foco en la cercanía temporal con la visita de Sánchez a Argelia del pasado 21 de julio.
Allí, hace tan solo 10 días, ambos gobiernos dieron por cerrados cuatro años de crisis diplomática, acordaron aumentar el suministro de gas argelino a España y fijaron para octubre, en Madrid, una Reunión de Alto Nivel con la que pretenden escenificar la "nueva etapa" de sus relaciones.Esta nueva crisis migratoria, que ya se ha saldado con la muerte de varios migrantes y ha requerido la movilización del Ejército español para apoyar al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha reavivado así el recuerdo de lo que sucedió en mayo de 2021 y las dudas sobre hasta qué punto el control migratorio puede quedar condicionado por los equilibrios diplomáticos del Magreb. España mantiene relaciones estratégicas con dos vecinos enfrentados por el Sáhara Occidental, por el liderazgo regional y por el suministro energético a Europa: Marruecos, socio esencial en materia migratoria y comercial, y Argelia, principal proveedor de gas natural.La crisis de 2021 había comenzado a gestarse apenas un mes antes de la entrada masiva. Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, llegó a España en abril para ser tratado de coronavirus en el Hospital San Pedro de Logroño, donde permaneció ingresado durante 44 días.
La entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, defendió su acogida por razones estrictamente humanitarias, pero Marruecos interpretó la decisión, adoptada sin informar previamente a Rabat, como una afrenta y situó a la ministra en el centro de sus reproches.La respuesta marroquí se produjo el 17 de mayo. Miles de personas comenzaron a cruzar hacia Ceuta a nado o bordeando el espigón fronterizo ante la práctica ausencia de resistencia en los controles del lado marroquí. Cerca de 8.000 personas, entre ellas alrededor de 1.500 menores, entraron en la ciudad en cuestión de horas.
Rabat había expresado días antes su enfado. "Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir", advirtió la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, que posteriormente fue llamada a consultas. Aquel episodio abrió una crisis bilateral que se prolongó durante meses.El Gobierno también acusó a Rabat de utilizar la migración como instrumento de presión y "chantaje" y acusó a Marruecos de permitir la entrada de menores vulnerando las normas internacionales.
La Unión Europea cerró filas con España y recordó que la frontera de Ceuta era también una frontera exterior comunitaria. La acogida de Ghali tuvo también consecuencias judiciales y políticas en España. Un juzgado abrió una causa para investigar las condiciones en las que había entrado en el país sin someterse a los controles fronterizos ordinarios, y Laya llegó a declarar como investigada por un presunto delito de prevaricación.
El procedimiento terminó archivado y la exministra quedó exculpada. No obstante, Sánchez la relevó en la remodelación del Gobierno de julio de 2021 y situó al frente de Exteriores a José Manuel Albares, aunque Moncloa nunca vinculó oficialmente su salida a la crisis con Marruecos.La relación no comenzó a recomponerse hasta marzo de 2022, cuando Sánchez cambió la posición española sobre el Sáhara y consideró la propuesta marroquí de autonomía como la base "más seria, realista y creíble" para resolver el conflicto. El giro permitió restablecer las relaciones con Rabat, pero abrió a su vez una crisis con Argelia, principal aliado del Frente Polisario, que retiró a su embajador, suspendió el tratado de amistad con España y redujo los intercambios comerciales.Las relaciones comenzaron a recomponerse progresivamente, pero no ha sido hasta la visita del pasado 20 de julio cuando ambos gobiernos han dado formalmente por superada aquella etapa, aunque, de momento, solo con un acuerdo político de aumentar el suministro de gas argelino a España y celebrar una cumbre de alto nivel en Madrid este mismo otoño.Apenas unos días después de aquel acercamiento, Ceuta comenzó a registrar un fuerte incremento de las llegadas irregulares desde Marruecos.
Más de 1.500 personas alcanzaron la ciudad autónoma en poco más de una semana, en su mayoría jóvenes, hasta saturar los recursos de acogida y obligar a reforzar el dispositivo de la Guardia Civil. La situación se agravó este jueves, cuando miles de personas intentaron acceder de forma simultánea, al igual que en la crisis de 2021 y, tal y como sucedió entonces, el Gobierno ha tenido que desplegar al Ejército para apoyar a una Guardia Civil desbordada.Por el momento, sin embargo, Rabat no ha presentado lo ocurrido como una represalia por el acercamiento de España a Argelia, una vinculación que el Gobierno niega de plano. Ambos países atribuyen la presión migratoria a las redes de tráfico de personas, a las que acusan de "instrumentalizar" la citada sentencia del Tribunal Supremo, y han acordado reforzar la coordinación y agilizar la devolución de quienes hayan entrado irregularmente en Ceuta.
Precisamente, esta crisis ha coincidido en la misma jornada que se celebra el 27º aniversario de la entronización de Mohamed VI, con los actos en Tetuán y Rincón-Castillejos, a escasos kilómetros del punto más complicado.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:MarruecosArgeliaEspañaInmigraciónFrente PolisarioGasMarta MorenoRedactora '20minutos'Marta Moreno es redactora de Nacional en 20MINUTOS desde 2024. Actualmente se especializa en la información política del Gobierno y del PSOE, y ha trabajado en medios como la Agencia EFE o Infobae España.martaamoreno en Xmarta.moreno@20minutos.es Mostrar comentarios Comentarios Del líder saharaui al gas de Argelia: los gestos de España que han precedido a entradas masivas de migrantes desde MarruecosMiles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. EFE/Mohamed SialiEscucha este artículoNacionalNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Marta Moreno Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosLa crisis migratoria de 2021 se produjo tras la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que Rabat reprochó abiertamente al Gobierno; ahora, Madrid niega que su acercamiento a Argelia sea una represalia y comparte con Marruecos la tesis de las redes de tráfico.El Gobierno moviliza al Ejército para apoyar a la Guardia Civil en CeutaLa frontera de Ceuta ha vuelto a convertirse en un punto caliente en la relación entre España y Marruecos apenas diez días después de que Pedro Sánchez viajara a Argelia para cerrar definitivamente la crisis diplomática y sellar un acuerdo político para aumentar las compras españolas de gas.
Miles de personas han llegado de forma irregular a la ciudad autónoma durante los últimos diez días y la situación terminó por desbordarse este jueves en Castillejos —Fnideq—, donde, de forma masiva, se concentraron para cruzar la frontera, lo que ha requerido la intervención del Ejército español. La cercanía entre ambos acontecimientos remite inevitablemente a mayo de 2021, cuando cerca de 8.000 personas entraron desde Marruecos después de que España acogiera por razones humanitarias a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, una decisión que abrió entonces una grave crisis diplomática con Rabat.Los dos episodios coinciden en un punto: una crisis migratoria en Ceuta se produce poco después de un movimiento diplomático de España con impacto en Marruecos. En 2021, Rabat vinculó abiertamente el deterioro de las relaciones a la acogida de Ghali y rebajó la vigilancia en la frontera.
Ahora, sin embargo, el Gobierno español exculpa a Rabat y descarta que exista relación alguna entre las llegadas de los últimos días y el reciente acercamiento a Argelia. Madrid y Rabat se han alineado esta vez en el mismo diagnóstico, al atribuir la situación a las redes de tráfico de personas. Además, han acordado que el retorno a Marruecos de quienes han entrado irregularmente se produzca "lo antes posible".La explicación oficial es que estas redes estarían "instrumentalizando" la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide aplicar las conocidas como "devoluciones en caliente" a quienes son interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla a nado.
Sin embargo, en el plano político, tanto desde la izquierda como desde la derecha española se ha puesto el foco en la cercanía temporal con la visita de Sánchez a Argelia del pasado 21 de julio. Allí, hace tan solo 10 días, ambos gobiernos dieron por cerrados cuatro años de crisis diplomática, acordaron aumentar el suministro de gas argelino a España y fijaron para octubre, en Madrid, una Reunión de Alto Nivel con la que pretenden escenificar la "nueva etapa" de sus relaciones.Esta nueva crisis migratoria, que ya se ha saldado con la muerte de varios migrantes y ha requerido la movilización del Ejército español para apoyar al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha reavivado así el recuerdo de lo que sucedió en mayo de 2021 y las dudas sobre hasta qué punto el control migratorio puede quedar condicionado por los equilibrios diplomáticos del Magreb. España mantiene relaciones estratégicas con dos vecinos enfrentados por el Sáhara Occidental, por el liderazgo regional y por el suministro energético a Europa: Marruecos, socio esencial en materia migratoria y comercial, y Argelia, principal proveedor de gas natural.La crisis de 2021 había comenzado a gestarse apenas un mes antes de la entrada masiva.
Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, llegó a España en abril para ser tratado de coronavirus en el Hospital San Pedro de Logroño, donde permaneció ingresado durante 44 días. La entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, defendió su acogida por razones estrictamente humanitarias, pero Marruecos interpretó la decisión, adoptada sin informar previamente a Rabat, como una afrenta y situó a la ministra en el centro de sus reproches.La respuesta marroquí se produjo el 17 de mayo. Miles de personas comenzaron a cruzar hacia Ceuta a nado o bordeando el espigón fronterizo ante la práctica ausencia de resistencia en los controles del lado marroquí.
Cerca de 8.000 personas, entre ellas alrededor de 1.500 menores, entraron en la ciudad en cuestión de horas. Rabat había expresado días antes su enfado. "Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir", advirtió la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, que posteriormente fue llamada a consultas.
Aquel episodio abrió una crisis bilateral que se prolongó durante meses.El Gobierno también acusó a Rabat de utilizar la migración como instrumento de presión y "chantaje" y acusó a Marruecos de permitir la entrada de menores vulnerando las normas internacionales. La Unión Europea cerró filas con España y recordó que la frontera de Ceuta era también una frontera exterior comunitaria. La acogida de Ghali tuvo también consecuencias judiciales y políticas en España.
Un juzgado abrió una causa para investigar las condiciones en las que había entrado en el país sin someterse a los controles fronterizos ordinarios, y Laya llegó a declarar como investigada por un presunto delito de prevaricación. El procedimiento terminó archivado y la exministra quedó exculpada. No obstante, Sánchez la relevó en la remodelación del Gobierno de julio de 2021 y situó al frente de Exteriores a José Manuel Albares, aunque Moncloa nunca vinculó oficialmente su salida a la crisis con Marruecos.La relación no comenzó a recomponerse hasta marzo de 2022, cuando Sánchez cambió la posición española sobre el Sáhara y consideró la propuesta marroquí de autonomía como la base "más seria, realista y creíble" para resolver el conflicto.
El giro permitió restablecer las relaciones con Rabat, pero abrió a su vez una crisis con Argelia, principal aliado del Frente Polisario, que retiró a su embajador, suspendió el tratado de amistad con España y redujo los intercambios comerciales.Las relaciones comenzaron a recomponerse progresivamente, pero no ha sido hasta la visita del pasado 20 de julio cuando ambos gobiernos han dado formalmente por superada aquella etapa, aunque, de momento, solo con un acuerdo político de aumentar el suministro de gas argelino a España y celebrar una cumbre de alto nivel en Madrid este mismo otoño.Apenas unos días después de aquel acercamiento, Ceuta comenzó a registrar un fuerte incremento de las llegadas irregulares desde Marruecos. Más de 1.500 personas alcanzaron la ciudad autónoma en poco más de una semana, en su mayoría jóvenes, hasta saturar los recursos de acogida y obligar a reforzar el dispositivo de la Guardia Civil. La situación se agravó este jueves, cuando miles de personas intentaron acceder de forma simultánea, al igual que en la crisis de 2021 y, tal y como sucedió entonces, el Gobierno ha tenido que desplegar al Ejército para apoyar a una Guardia Civil desbordada.Por el momento, sin embargo, Rabat no ha presentado lo ocurrido como una represalia por el acercamiento de España a Argelia, una vinculación que el Gobierno niega de plano.
Ambos países atribuyen la presión migratoria a las redes de tráfico de personas, a las que acusan de "instrumentalizar" la citada sentencia del Tribunal Supremo, y han acordado reforzar la coordinación y agilizar la devolución de quienes hayan entrado irregularmente en Ceuta. Precisamente, esta crisis ha coincidido en la misma jornada que se celebra el 27º aniversario de la entronización de Mohamed VI, con los actos en Tetuán y Rincón-Castillejos, a escasos kilómetros del punto más complicado.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?