El caos reina en los Cotswolds
'Tierra de mafiosos' me recuerda a la sibilante estela sonora de los fuegos artificiales: la escuchas, incluso puede que la veas, sabes qué va a pasar y, aun así, te deja absorto cuando estalla. En la
MobLand El caos reina en los Cotswolds 'Tierra de mafiosos' despoja de solemnidad al género de gánsteres para recordarnos que, tras la violencia espídica de Guy Ritchie, la mafia no es más organizada ni menos patética que la vida misma Regala esta noticia Añádenos en Google Pierce Brosnan y Helen Mirren en la segunda temporada de 'Tierra de mafiosos' ('MobLand'). (SkyShowtime) Lucía Cabanelas 17/09/2026 a las 17:29h. 'Tierra de mafiosos' me recuerda a la sibilante estela sonora de los fuegos artificiales: la escuchas, incluso puede que la veas, sabes qué va a pasar y, aun así, te deja absorto cuando estalla. En la inquietante serie de Guy Ritchie (todo un emperador del crimen: esta es la tercera ficción televisiva en la que se involucra este año, además de otra película) no hay, como en otras con su sello, rótulos chillones, cámara lenta y cámara rápida, pero sí ese chute hiperanfetamínico que dobla, y a veces triplica, el ritmo endiablado de Scorsese, como si fuera uno de los suyos pero, al mismo tiempo, quisiera desafiarlo. Una cadencia espídica que busca contener, aplacar, y dejar que todo salte, rápido, a todo volumen, por los aires.
Una broma malinterpretada, una sonrisa fuera de lugar, te mata. Así es el clan de la serie, con la mecha corta y la pistola siempre presta. Pasó en la primera temporada de 'MobLand' y lo hace en el arranque de la segunda entrega, que ve la luz el próximo lunes.
Basta un gesto, una mueca, entre el patriarca de los Harrigan (Pierce Brosnan) y su mujer (Helen Mirren) para que una reunión de negocios se convierta en una matanza. Hay violencia, mucha, desde el principio. También humor, seco a veces pero casi siempre irónico, contrapunto soez entre esa aristocracia decadente que malgobierna desde sus atalayas y el matonismo marrullero, callejero, que impone su ley con jerga cockney y en chándal.
No hay sobriedad, ni elegancia, en ese clan que se atrinchera y desconfía en los Cotswolds, al contrario: el dinero y el poder no les libra del patetismo de las escenas cotidianas, débiles pero engreídos, con fajos de dinero pero abyectos, siempre capaces de discutir por un drama doméstico en mitad de un ajuste de cuentas, de engullir un desayuno con huevos y salchichas (no diremos a qué saben) sin vomitar la traición que maquinan mientras mascan. Noticia relacionada La guerra civil que no fue en 'Tierra de mafiosos' Lucía Cabanelas En las ficciones de Guy Ritchie todo es caos, aunque esté orquestado, pura pirotecnia estilizada, casi de 'slapstick', para jugar a desmontar la mitología de la mafia clásica, su solemnidad, desde sus atrofiados mafiosos británicos. Tres meses de regalo con ABC ¿Quieres conseguir un acceso a SkyShowtime para ver la serie 'Tierra de Mafiosos'?
Sí quiero La matriarca desquiciada de Mirren y el desacomplejado líder de Brosnan no pueden evitar creerse que son los más listos de la sala. No soy criminal ni creo tener una mente brillante para el mal, pero me parecen torpes, previsibles, mundanos. Los intuyo siempre antes de su reventón, imagino que con la cara de póquer de Tom Hardy, que lo sabe todo pero parece que nunca sabe nada.
Tom Hardy, Pierce Brosnan y Helen Mirren protagonizan 'Tierra de mafiosos' ('MobLand').. (SkyShowtime) Ritchie aplaca la solvencia gansteril de siempre y la baja al barro cotidiano. A sus hampones les piden el divorcio, les engañan los hijos, los nietos les toman el pelo y las mujeres les susurran o les apuñalan, pero más allá de metralletas, fentanilo y el Balmoral de las casas de campo de la mafia, todo es un poco como la vida, que no depende de un gran plan muy elaborado, basta con un capricho que lo desmonte todo, que lo cambie, ya sea en montaje picado o con diálogos hipervitaminados. El caos reina en 'Tierra de mafiosos', y eso es algo mucho más pegado a nuestra realidad que a la de los emporios criminales a los que estamos acostumbrados. comentarios Reportar un error MobLand El caos reina en los Cotswolds 'Tierra de mafiosos' despoja de solemnidad al género de gánsteres para recordarnos que, tras la violencia espídica de Guy Ritchie, la mafia no es más organizada ni menos patética que la vida misma Regala esta noticia Añádenos en Google Pierce Brosnan y Helen Mirren en la segunda temporada de 'Tierra de mafiosos' ('MobLand'). (SkyShowtime) Lucía Cabanelas 17/09/2026 a las 17:29h. 'Tierra de mafiosos' me recuerda a la sibilante estela sonora de los fuegos artificiales: la escuchas, incluso puede que la veas, sabes qué va a pasar y, aun así, te deja absorto cuando estalla.
En la inquietante serie de Guy Ritchie (todo un emperador del crimen: esta es la tercera ficción televisiva en la que se involucra este año, además de otra película) no hay, como en otras con su sello, rótulos chillones, cámara lenta y cámara rápida, pero sí ese chute hiperanfetamínico que dobla, y a veces triplica, el ritmo endiablado de Scorsese, como si fuera uno de los suyos pero, al mismo tiempo, quisiera desafiarlo. Una cadencia espídica que busca contener, aplacar, y dejar que todo salte, rápido, a todo volumen, por los aires. Una broma malinterpretada, una sonrisa fuera de lugar, te mata.
Así es el clan de la serie, con la mecha corta y la pistola siempre presta. Pasó en la primera temporada de 'MobLand' y lo hace en el arranque de la segunda entrega, que ve la luz el próximo lunes. Basta un gesto, una mueca, entre el patriarca de los Harrigan (Pierce Brosnan) y su mujer (Helen Mirren) para que una reunión de negocios se convierta en una matanza.
Hay violencia, mucha, desde el principio. También humor, seco a veces pero casi siempre irónico, contrapunto soez entre esa aristocracia decadente que malgobierna desde sus atalayas y el matonismo marrullero, callejero, que impone su ley con jerga cockney y en chándal. No hay sobriedad, ni elegancia, en ese clan que se atrinchera y desconfía en los Cotswolds, al contrario: el dinero y el poder no les libra del patetismo de las escenas cotidianas, débiles pero engreídos, con fajos de dinero pero abyectos, siempre capaces de discutir por un drama doméstico en mitad de un ajuste de cuentas, de engullir un desayuno con huevos y salchichas (no diremos a qué saben) sin vomitar la traición que maquinan mientras mascan.
Noticia relacionada La guerra civil que no fue en 'Tierra de mafiosos' Lucía Cabanelas En las ficciones de Guy Ritchie todo es caos, aunque esté orquestado, pura pirotecnia estilizada, casi de 'slapstick', para jugar a desmontar la mitología de la mafia clásica, su solemnidad, desde sus atrofiados mafiosos británicos. Tres meses de regalo con ABC ¿Quieres conseguir un acceso a SkyShowtime para ver la serie 'Tierra de Mafiosos'? Sí quiero La matriarca desquiciada de Mirren y el desacomplejado líder de Brosnan no pueden evitar creerse que son los más listos de la sala.
No soy criminal ni creo tener una mente brillante para el mal, pero me parecen torpes, previsibles, mundanos. Los intuyo siempre antes de su reventón, imagino que con la cara de póquer de Tom Hardy, que lo sabe todo pero parece que nunca sabe nada. Tom Hardy, Pierce Brosnan y Helen Mirren protagonizan 'Tierra de mafiosos' ('MobLand').. (SkyShowtime) Ritchie aplaca la solvencia gansteril de siempre y la baja al barro cotidiano.
A sus hampones les piden el divorcio, les engañan los hijos, los nietos les toman el pelo y las mujeres les susurran o les apuñalan, pero más allá de metralletas, fentanilo y el Balmoral de las casas de campo de la mafia, todo es un poco como la vida, que no depende de un gran plan muy elaborado, basta con un capricho que lo desmonte todo, que lo cambie, ya sea en montaje picado o con diálogos hipervitaminados. El caos reina en 'Tierra de mafiosos', y eso es algo mucho más pegado a nuestra realidad que a la de los emporios criminales a los que estamos acostumbrados. comentarios Reportar un error La guerra civil que no fue en 'Tierra de mafiosos' Lucía Cabanelas La caja de herramientas de Cecotec con 380 piezas que querrás tener en casa Teresa Rodríguez García Juan y Medio, 63 años: «Hago todos los días 15 kilómetros, monto un ratito en bici por la mañana y siempre estoy alrededor de los animales y en el campo» Marina Ortiz Pablo Ojeda: «A los 24 años caí en el mundo del juego y las adicciones y me consumió»
Borja Sánchez