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Internacional
miércoles, 19 de agosto de 2026

¿El secreto de la longevidad extrema? Descubren que los supercentenarios tienen un escudo celular contra el cáncer

Investigadores japoneses han descubierto que los linfocitos T citotóxicos CD4 se multiplican en las personas de más de 110 años y podrían ayudar a protegerles contra el cáncer y otras amenazas relacio

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

¿El secreto de la longevidad extrema? Descubren que los supercentenarios tienen un escudo celular contra el cáncer Investigadores japoneses han descubierto que los linfocitos T citotóxicos CD4 se multiplican en las personas de más de 110 años y podrían ayudar a protegerles contra el cáncer y otras amenazas relacionadas con la edad Hemeroteca — Las supercentenarias tienen la llave de la inmortalidad: “Al menos a nivel teórico, podríamos conseguirla” Los supercenetarios tienen una especie de escudo contra el cáncer. Unsplash Antonio Martínez Ron 19 de agosto de 2026 17:00 h 0 Las personas que viven más allá de los 110 años, conocidas como supercentenarios, tienen un escudo inmunitario que les protege del cáncer en sus primeras etapas.

El investigador japonés Kosuke Hashimoto, que ya había descubierto en 2019 que este grupo presenta un número mayor de linfocitos T con capacidad citotóxica frente al cáncer, acaba de descifrar el funcionamiento de este aparente blindaje biológico. Hashimoto y su equipo han demostrado que este tipo de células inminutarias se multiplican de forma masiva a partir de los 100 años sin dar muestras de agotamiento y que sus receptores coinciden de manera exacta con los que atacan activamente tumores como el cáncer de pulmón o de mama en pacientes enfermos. Los resultados se publican este miércoles en la revista Cell Reports.

Los investigadores analizaron muestras de sangre de 28 adultos divididos en tres grupos de edad: de 70 a 99 años, de 100 a 109 años y de 110 años o más. En los supercentenarios —o supercentenarias, pues en su mayoría son mujeres—, los linfocitos T citotóxicos CD4 (CD4 CTL) representaban casi una quinta parte de todas las células T en la sangre, mientras que en los participantes más jóvenes del estudio solo constituyen aproximadamente el 4% del total de células. Y la proporción de linfocitos T citotóxicos CD4 aumentó con la edad, con porcentajes medianos del 4%, 9,6% y 17,6%, respectivamente.

Las llamadas células T se dividen tradicionalmente en dos grupos: células auxiliares que coordinan las respuestas inmunitarias y células asesinas que destruyen las células infectadas o cancerosas. Los linfocitos T citotóxicos CD4 que acumulan los supercententarios son un tipo particular de estas células que tienen un doble poder: conservan memoria para reconocer las amenazas y son capaces de destruir las células peligrosas. Por eso se clonan cuando el sistema inmunitario está bajo ataque.

El marcado aumento de estos linfocitos T en los supercentenarios podría proporcionar pistas importantes sobre cómo se mantiene el sistema inmunitario en la vejez extrema Kosuke Hashimoto — Autor principal del artículo Para comprobar qué tipo de linfocitos estaban generando, los autores analizaron sus receptores y vieron que estas células de defensa no solo se habían multiplicado para patrullar el organismo. Al rastrear la secuencia molecular de estos “sensores” o receptores (TCR) en bases de datos globales, los investigadores se llevaron una sorpresa: los mapas de estas células coincidían a la perfección con los de pacientes que sufrían tumores malignos activos. Las secuencias, detallan los autores, “coincidieron con las de las células T expandidas en tumores, particularmente cáncer de pulmón”, lo que sugiere la existencia de un escudo natural capaz de extinguir silenciosamente este tipo de tumores malignos. “Los linfocitos T citotóxicos CD4 son una población de linfocitos T atípica y relativamente rara”, afirma Hashimoto. “Por lo tanto, su marcado aumento en los supercentenarios podría proporcionar pistas importantes sobre cómo se mantiene el sistema inmunitario en la vejez extrema”.

Los investigadores advierten que su estudio no demuestra que los linfocitos T citotóxicos CD4 causen directamente la longevidad, pero creen que su capacidad para frenar el cáncer en etapas tempranas podría ser clave. Una vida sin tumores Manel Esteller, jefe de grupo de epigenética del Hospital Sant Pau, estudió recientemente los marcadores biológicos y moleculares de Maria Branyas, una supercentenaria catalana fallecida en 2024, y vio algo parecido. “Maria también presentaba aumento de estas células y otras similares, indicando el hecho de que sí pueden ser células protectoras de cáncer”, explica a elDiario.es, aunque advierte de que el aumento de estos linfocitos también puede ser debido a infecciones crónicas. Estos linfocitos T citotóxicos son los típicos que aparecen para defendernos de tumores como los de pulmón y quizá esto sea el motivo por el que no tienen esos cánceres Manel Esteller — Jefe de grupo de epigenética del Hospital Sant Pau “Este artículo describe que esto puede estar asociado a una defensa contra tumores, y sabemos que los supercentenarios tienen menos tumores cuando mueren”, añade Esteller. “Analizando estos linfocitos T citotóxicos se ve que son los típicos que aparecen para defendernos de tumores como los de pulmón y quizá esto sea el motivo por el que esta gente no tiene esos cánceres”.

A Sofía Ferreira, especialista en longevidad de la Universidad de Edimburgo, le parece fascinante la idea de que los linfocitos T citotóxicos CD4 surjan y se expandan clonalmente en la vejez extrema. “Lo que resulta particularmente novedoso es la combinación de hallazgos y la dimensión adaptativa inesperada del envejecimiento inmunitario” comenta. “Los linfocitos T citotóxicos CD4 no solo se acumulan con la edad, sino que también se diversifican clonalmente en respuesta a antígenos persistentes. Quizás esto contribuya a la notable resistencia a las enfermedades de los supercentenarios”. Las posibles limitaciones Ana O’Loghen, especialista del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CSIC), considera que mirar esta población de linfocitos T citotóxicos (CTL) CD4 que surgen en etapas avanzadas del envejecimiento y superenvejecimiento es muy interesante, pero advierte de las posibles limitaciones, dado que “el número de individuos que analizan en cada grupo es bajo y muchos experimentos que hacen no son in vivo”.

Muchos de los que pasan de 100 años tienen en común ciertas peculiaridades inmunes que seguramente ayudan a que envejezcan de una manera más saludable, con menos enfermedades Salvador Macip — Catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester Salvador Macip, catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester, recuerda que últimamente se han publicado varios estudios que sugieren que uno de los secretos de los centenarios es un sistema inmune más potente. “Parece que muchos de los que pasan de 100 años tienen en común ciertas peculiaridades inmunes que seguramente ayudan a que envejezcan de una manera más saludable, con menos enfermedades”, asegura. “Este artículo ahonda en estas diferencias en los linfocitos de una población de centenarios y su posible efecto protector, pero no sabemos cómo conseguir esta proporción de linfocitos y, de momento, no hay fármacos que aumenten está población”, subraya Macip. “Seguramente los centenarios lo consiguen gracias a su genética, que juega un papel importante en estas personas especialmente longevas”. Etiquetas / Sociedad / Ciencia / Ciencia / Longevidad / Cáncer / Salud / Envejecimiento / Medicina / Tratamientos / Ancianos ¿El secreto de la longevidad extrema? Descubren que los supercentenarios tienen un escudo celular contra el cáncer Investigadores japoneses han descubierto que los linfocitos T citotóxicos CD4 se multiplican en las personas de más de 110 años y podrían ayudar a protegerles contra el cáncer y otras amenazas relacionadas con la edad Hemeroteca — Las supercentenarias tienen la llave de la inmortalidad: “Al menos a nivel teórico, podríamos conseguirla” Los supercenetarios tienen una especie de escudo contra el cáncer.

Unsplash Antonio Martínez Ron 19 de agosto de 2026 17:00 h 0 Las personas que viven más allá de los 110 años, conocidas como supercentenarios, tienen un escudo inmunitario que les protege del cáncer en sus primeras etapas. El investigador japonés Kosuke Hashimoto, que ya había descubierto en 2019 que este grupo presenta un número mayor de linfocitos T con capacidad citotóxica frente al cáncer, acaba de descifrar el funcionamiento de este aparente blindaje biológico. Hashimoto y su equipo han demostrado que este tipo de células inminutarias se multiplican de forma masiva a partir de los 100 años sin dar muestras de agotamiento y que sus receptores coinciden de manera exacta con los que atacan activamente tumores como el cáncer de pulmón o de mama en pacientes enfermos.

Los resultados se publican este miércoles en la revista Cell Reports. Los investigadores analizaron muestras de sangre de 28 adultos divididos en tres grupos de edad: de 70 a 99 años, de 100 a 109 años y de 110 años o más. En los supercentenarios —o supercentenarias, pues en su mayoría son mujeres—, los linfocitos T citotóxicos CD4 (CD4 CTL) representaban casi una quinta parte de todas las células T en la sangre, mientras que en los participantes más jóvenes del estudio solo constituyen aproximadamente el 4% del total de células.

Y la proporción de linfocitos T citotóxicos CD4 aumentó con la edad, con porcentajes medianos del 4%, 9,6% y 17,6%, respectivamente. Las llamadas células T se dividen tradicionalmente en dos grupos: células auxiliares que coordinan las respuestas inmunitarias y células asesinas que destruyen las células infectadas o cancerosas. Los linfocitos T citotóxicos CD4 que acumulan los supercententarios son un tipo particular de estas células que tienen un doble poder: conservan memoria para reconocer las amenazas y son capaces de destruir las células peligrosas.

Por eso se clonan cuando el sistema inmunitario está bajo ataque. El marcado aumento de estos linfocitos T en los supercentenarios podría proporcionar pistas importantes sobre cómo se mantiene el sistema inmunitario en la vejez extrema Kosuke Hashimoto — Autor principal del artículo Para comprobar qué tipo de linfocitos estaban generando, los autores analizaron sus receptores y vieron que estas células de defensa no solo se habían multiplicado para patrullar el organismo. Al rastrear la secuencia molecular de estos “sensores” o receptores (TCR) en bases de datos globales, los investigadores se llevaron una sorpresa: los mapas de estas células coincidían a la perfección con los de pacientes que sufrían tumores malignos activos.

Las secuencias, detallan los autores, “coincidieron con las de las células T expandidas en tumores, particularmente cáncer de pulmón”, lo que sugiere la existencia de un escudo natural capaz de extinguir silenciosamente este tipo de tumores malignos. “Los linfocitos T citotóxicos CD4 son una población de linfocitos T atípica y relativamente rara”, afirma Hashimoto. “Por lo tanto, su marcado aumento en los supercentenarios podría proporcionar pistas importantes sobre cómo se mantiene el sistema inmunitario en la vejez extrema”. Los investigadores advierten que su estudio no demuestra que los linfocitos T citotóxicos CD4 causen directamente la longevidad, pero creen que su capacidad para frenar el cáncer en etapas tempranas podría ser clave. Una vida sin tumores Manel Esteller, jefe de grupo de epigenética del Hospital Sant Pau, estudió recientemente los marcadores biológicos y moleculares de Maria Branyas, una supercentenaria catalana fallecida en 2024, y vio algo parecido. “Maria también presentaba aumento de estas células y otras similares, indicando el hecho de que sí pueden ser células protectoras de cáncer”, explica a elDiario.es, aunque advierte de que el aumento de estos linfocitos también puede ser debido a infecciones crónicas.

Estos linfocitos T citotóxicos son los típicos que aparecen para defendernos de tumores como los de pulmón y quizá esto sea el motivo por el que no tienen esos cánceres Manel Esteller — Jefe de grupo de epigenética del Hospital Sant Pau “Este artículo describe que esto puede estar asociado a una defensa contra tumores, y sabemos que los supercentenarios tienen menos tumores cuando mueren”, añade Esteller. “Analizando estos linfocitos T citotóxicos se ve que son los típicos que aparecen para defendernos de tumores como los de pulmón y quizá esto sea el motivo por el que esta gente no tiene esos cánceres”. A Sofía Ferreira, especialista en longevidad de la Universidad de Edimburgo, le parece fascinante la idea de que los linfocitos T citotóxicos CD4 surjan y se expandan clonalmente en la vejez extrema. “Lo que resulta particularmente novedoso es la combinación de hallazgos y la dimensión adaptativa inesperada del envejecimiento inmunitario” comenta. “Los linfocitos T citotóxicos CD4 no solo se acumulan con la edad, sino que también se diversifican clonalmente en respuesta a antígenos persistentes. Quizás esto contribuya a la notable resistencia a las enfermedades de los supercentenarios”.

Las posibles limitaciones Ana O’Loghen, especialista del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CSIC), considera que mirar esta población de linfocitos T citotóxicos (CTL) CD4 que surgen en etapas avanzadas del envejecimiento y superenvejecimiento es muy interesante, pero advierte de las posibles limitaciones, dado que “el número de individuos que analizan en cada grupo es bajo y muchos experimentos que hacen no son in vivo”. Muchos de los que pasan de 100 años tienen en común ciertas peculiaridades inmunes que seguramente ayudan a que envejezcan de una manera más saludable, con menos enfermedades Salvador Macip — Catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester Salvador Macip, catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester, recuerda que últimamente se han publicado varios estudios que sugieren que uno de los secretos de los centenarios es un sistema inmune más potente. “Parece que muchos de los que pasan de 100 años tienen en común ciertas peculiaridades inmunes que seguramente ayudan a que envejezcan de una manera más saludable, con menos enfermedades”, asegura. “Este artículo ahonda en estas diferencias en los linfocitos de una población de centenarios y su posible efecto protector, pero no sabemos cómo conseguir esta proporción de linfocitos y, de momento, no hay fármacos que aumenten está población”, subraya Macip. “Seguramente los centenarios lo consiguen gracias a su genética, que juega un papel importante en estas personas especialmente longevas”. Etiquetas / Sociedad / Ciencia / Ciencia / Longevidad / Cáncer / Salud / Envejecimiento / Medicina / Tratamientos / Ancianos

Publicado por Redacción · miércoles, 19 de agosto de 2026

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