Lo que esconde la ficha de una gran tarde de toros
Casi una década había pasado desde la última cita de El Fandi con Málaga. Volvió a pisarla con la reciente cornada en el escroto, con el drenaje retirado apenas unas horas antes. Lo hizo con la misma
Feria de Málaga Lo que esconde la ficha de una gran tarde de toros Enfandilados los tendidos en una corrida del Parralejo de triple triunfo, solo logrado por Marco; Borja pincha los mejores naturales con un glorioso lote Regala esta noticia Añádenos en Google La humilladora embestida del toro en el prólogo de hinojos de El Fandi. (Efe) Rosario Pérez Málaga 18/08/2026 a las 22:14h. Casi una década había pasado desde la última cita de El Fandi con Málaga. Volvió a pisarla con la reciente cornada en el escroto, con el drenaje retirado apenas unas horas antes.
Lo hizo con la misma hambre de siempre, con ese vendaval de músculo ... y actitud para hacer feliz al público. Decía el empresario, que es también su apoderado, que el nombre de David era el tercero por el que más preguntaban en taquilla. Y lo cierto es que los tendidos presentaron un aspecto extraordinario: prácticamente llenos, con alguna calva y muchos niños, que habían entrado a precio de un euro en la llamada corrida de la juventud.
Joven aún el espíritu de Fandila, con toda su veteranía a cuestas. De rodillas abrió su capote como el que abre la puerta a una fiesta, seguida de verónicas ganando terreno y una serpentina. Y la plaza, que llevaba desde 2018 sin verlo, se enfandiló pronto, con la locura de un par al violín.
Todo lo tuvo que poner en banderillas el torero, con el toro apalancado y capotazos sin tino de su subalterno, al que le caería una regañina cuando el del Parralejo marchó a la jurisdicción del matador en el brindis. ¡Vaya recorte: ni El Peque! Parecía que Regente había echado la persiana, pero lo cierto es que rompió a embestir en el prólogo de rodillas.
Qué manera de colocar la cara mientra lo toreaba en redondo. Fue lo más intenso, pues aquello derivaría luego en nuletazos de más voluntad que estética. Pero como esto es para listos, recurrió a eternos desplantes perdiendo la cara al toro.
Ojo, que hay que tenerlos cuadrados para eso. Enfandilado acabó el gentío y enmalagado David en la vuelta al ruedo, pues ni el pinchazo previo a la estocada paralizó la oreja. Solo el palco se interpuso en el camino de la puerta grande en el cuarto, pues la doble petición fue abrumadora.
Qué gran toro este Mestizo de una corrida de variado y notable juego, como para que todos se marchasen a hombros. Solo Marco lo lograría, mientras que Borja Jiménez, con un lote para encumbrarse, pinchó los naturales más sobresalientes. No se puede torear así al natural, con esos zurdazos a cámara lenta, y matar tan rematadamente mal.
Otra vez la espada se llevó el premio después de saborear con exquisito temple el ritmo a babor del segundo. Qué clase hasta el final. Se atascó con el descabello el de Espartinas, que cambió de verduguillo hasta en tres ocasiones.
Y la a décima sonó la flauta. Menudo era por el izquierdo el quinto, que lo demandaba por abajo. Y a rastras ofreció su muleta el sevillano, que hundiría menos la espada.
El golpe de descabello enfrió los ánimos y la petición no cuajó lo suficiente. Vuelta al ruedo con un lote de gloria grande. Ya hubiese querido el sevillano la estocada de Marco Pérez al tercero, al que otorgaron dos exageradas orejas.
Faena de mucho querer, que arrancó con el péndulo en un templado y ligado inicio. Enseguida soltó la cara por el derecho y tuvo más calidad por el otro lado, pero falto de continuidad y de medio recorrido. Entre los pitones, con un tremendo arrimón, acabó el salmantino, que tuvo el gesto de brindar a Fandila, que ya llevaba siete temporadas de matador cuando nació Marco.
Desordenada la movilidad del sexto en una faena de doble velocidad, rematada de un espadazo. Feria de Málaga Coso de la Malagueta Martes, 18 de agosto de 2026. Casi lleno.
Toros del Parralejo, de desiguales hechuras y variado juego, notables en conjunto; destacó la clase zurda del 2º y el gran 4º. El Fandi, de nazareno y oro: pinchazo y estocada (oreja); estocada desprendida algo atravesada (oreja con fortísima petición de otra y bronca al palco). Borja Jiménez, de grana y oro: pinchazo y estocada que hace guardia y diez descabellos (palmitas tras aviso); pinchazo hondo y descabello (vuelta al ruedo tras petición).
Marco Pérez, de blanco y oro: estocada tendida (dos orejas); estocada (petición y saludos). Fue el más novel el único al que finalmente auparían a hombros, pero la actitud de Fandila ahí quedó, con más variedad que los jóvenes -vaya empacho de chicuelinas al montón-. A las ocho y media, un tío con un cuarto de siglo de alternativa se marchaba a portagayola para dar la bienvenida al cuarto.
Y cómo lo lidió por abajo en los mismísimimos chiqueros, imantándolo al capote con cadencia y un remate soberbio. Fenomenalmente siguió el director de lidia para poner a Mestizo en el peto, donde lo cuidó. Y alboroto en las zapopinas, de perfecto trazo.
Qué alegre galope el del toro, que llevaba media faena encima y unas cuantas carreras -cuatro pares puso- antes de que cogiese la muleta El Fandi, que toreó mejor de hinojos que de pie. No fallaron las guapas hechuras de Mestizo, pero el granadino no estuvo a la altura del gran toro con la franela. Igual le dio al personal: tal entusiasmó desató, con gritos de «¡torero, torero!», que le pidieron con fuerza las dos orejas, pero esta vez el presidente dejó todo en una.
La bronca llegó a la tierra de Lorca en su noventa aniversario. comentarios Reportar un error Feria de Málaga Lo que esconde la ficha de una gran tarde de toros Enfandilados los tendidos en una corrida del Parralejo de triple triunfo, solo logrado por Marco; Borja pincha los mejores naturales con un glorioso lote Regala esta noticia Añádenos en Google La humilladora embestida del toro en el prólogo de hinojos de El Fandi. (Efe) Rosario Pérez Málaga 18/08/2026 a las 22:14h. Casi una década había pasado desde la última cita de El Fandi con Málaga. Volvió a pisarla con la reciente cornada en el escroto, con el drenaje retirado apenas unas horas antes.
Lo hizo con la misma hambre de siempre, con ese vendaval de músculo ... y actitud para hacer feliz al público. Decía el empresario, que es también su apoderado, que el nombre de David era el tercero por el que más preguntaban en taquilla. Y lo cierto es que los tendidos presentaron un aspecto extraordinario: prácticamente llenos, con alguna calva y muchos niños, que habían entrado a precio de un euro en la llamada corrida de la juventud.
Joven aún el espíritu de Fandila, con toda su veteranía a cuestas. De rodillas abrió su capote como el que abre la puerta a una fiesta, seguida de verónicas ganando terreno y una serpentina. Y la plaza, que llevaba desde 2018 sin verlo, se enfandiló pronto, con la locura de un par al violín.
Todo lo tuvo que poner en banderillas el torero, con el toro apalancado y capotazos sin tino de su subalterno, al que le caería una regañina cuando el del Parralejo marchó a la jurisdicción del matador en el brindis. ¡Vaya recorte: ni El Peque! Parecía que Regente había echado la persiana, pero lo cierto es que rompió a embestir en el prólogo de rodillas.
Qué manera de colocar la cara mientra lo toreaba en redondo. Fue lo más intenso, pues aquello derivaría luego en nuletazos de más voluntad que estética. Pero como esto es para listos, recurrió a eternos desplantes perdiendo la cara al toro.
Ojo, que hay que tenerlos cuadrados para eso. Enfandilado acabó el gentío y enmalagado David en la vuelta al ruedo, pues ni el pinchazo previo a la estocada paralizó la oreja. Solo el palco se interpuso en el camino de la puerta grande en el cuarto, pues la doble petición fue abrumadora.
Qué gran toro este Mestizo de una corrida de variado y notable juego, como para que todos se marchasen a hombros. Solo Marco lo lograría, mientras que Borja Jiménez, con un lote para encumbrarse, pinchó los naturales más sobresalientes. No se puede torear así al natural, con esos zurdazos a cámara lenta, y matar tan rematadamente mal.
Otra vez la espada se llevó el premio después de saborear con exquisito temple el ritmo a babor del segundo. Qué clase hasta el final. Se atascó con el descabello el de Espartinas, que cambió de verduguillo hasta en tres ocasiones.
Y la a décima sonó la flauta. Menudo era por el izquierdo el quinto, que lo demandaba por abajo. Y a rastras ofreció su muleta el sevillano, que hundiría menos la espada.
El golpe de descabello enfrió los ánimos y la petición no cuajó lo suficiente. Vuelta al ruedo con un lote de gloria grande. Ya hubiese querido el sevillano la estocada de Marco Pérez al tercero, al que otorgaron dos exageradas orejas.
Faena de mucho querer, que arrancó con el péndulo en un templado y ligado inicio. Enseguida soltó la cara por el derecho y tuvo más calidad por el otro lado, pero falto de continuidad y de medio recorrido. Entre los pitones, con un tremendo arrimón, acabó el salmantino, que tuvo el gesto de brindar a Fandila, que ya llevaba siete temporadas de matador cuando nació Marco.
Desordenada la movilidad del sexto en una faena de doble velocidad, rematada de un espadazo. Feria de Málaga Coso de la Malagueta Martes, 18 de agosto de 2026. Casi lleno.
Toros del Parralejo, de desiguales hechuras y variado juego, notables en conjunto; destacó la clase zurda del 2º y el gran 4º. El Fandi, de nazareno y oro: pinchazo y estocada (oreja); estocada desprendida algo atravesada (oreja con fortísima petición de otra y bronca al palco). Borja Jiménez, de grana y oro: pinchazo y estocada que hace guardia y diez descabellos (palmitas tras aviso); pinchazo hondo y descabello (vuelta al ruedo tras petición).
Marco Pérez, de blanco y oro: estocada tendida (dos orejas); estocada (petición y saludos). Fue el más novel el único al que finalmente auparían a hombros, pero la actitud de Fandila ahí quedó, con más variedad que los jóvenes -vaya empacho de chicuelinas al montón-. A las ocho y media, un tío con un cuarto de siglo de alternativa se marchaba a portagayola para dar la bienvenida al cuarto.
Y cómo lo lidió por abajo en los mismísimimos chiqueros, imantándolo al capote con cadencia y un remate soberbio. Fenomenalmente siguió el director de lidia para poner a Mestizo en el peto, donde lo cuidó. Y alboroto en las zapopinas, de perfecto trazo.
Qué alegre galope el del toro, que llevaba media faena encima y unas cuantas carreras -cuatro pares puso- antes de que cogiese la muleta El Fandi, que toreó mejor de hinojos que de pie. No fallaron las guapas hechuras de Mestizo, pero el granadino no estuvo a la altura del gran toro con la franela. Igual le dio al personal: tal entusiasmó desató, con gritos de «¡torero, torero!», que le pidieron con fuerza las dos orejas, pero esta vez el presidente dejó todo en una.
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