Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso
Luego está lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ahí, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras
Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso Luego está lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ahí, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza. La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habrá, y actuar en consecuencia — No es una rectificación, es una pillada Fachada del ático en el barrio de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrd.
Fernando Sánchez/Europa Press 31 de julio de 2026 23:31 h Actualizado el 01/08/2026 05:30 h 5 Estoy a dos mil kilómetros de casa. Llevo meses trabajando, haciendo la cuenta de una vida que se reduce, en el fondo, a que algún día un banco acceda a prestarme cien mil euros. Cien mil euros no son un dineral.
Son un piso pequeño y viejo, en un sitio normal y corriente, si eso. Cien mil euros es la cifra por la que alguien como yo se hipoteca veinte o treinta años si hay suerte y si el banco está de humor. Estoy a dos mil kilómetros de casa porque el modelo económico que tenemos me prefiere a mí trabajando en el extranjero que a un casero trabajando, a secas.
Mientras hago esa cuenta, mientras relleno cada día en un Excel las horas que paso a la semana llevándole bebidas innombrables a turistas alemanes, mientras sigo buscando más trabajos extra porque a pesar de todo nada es suficiente, me entero de que a Isabel Díaz Ayuso la Comunidad de Madrid le ha comprado un ático de lujo. Sigo, por supuesto, todas las noticias de España, como he hecho siempre, prácticamente a diario, y todo lo que tiene que ver con Ayuso me ha generado siempre demasiada pereza, demasiado odio y demasiado asco como para pararme a comentarlo. Sus formas de lunática, su clasismo, sus consejeros trasnochados, su Rasputín de sol y sombra y, en fin, su adaptación cañí y cutre del trumpismo, su circo cayetano de los horrores, todo ese conjunto de miserias humanas lo daba yo por sabido y nunca le he dedicado una línea.
Pero esto es el colmo. Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso Luego está lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ahí, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza.
La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habrá, y actuar en consecuencia — No es una rectificación, es una pillada Fachada del ático en el barrio de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrd. Fernando Sánchez/Europa Press 31 de julio de 2026 23:31 h Actualizado el 01/08/2026 05:30 h 5 Estoy a dos mil kilómetros de casa. Llevo meses trabajando, haciendo la cuenta de una vida que se reduce, en el fondo, a que algún día un banco acceda a prestarme cien mil euros.
Cien mil euros no son un dineral. Son un piso pequeño y viejo, en un sitio normal y corriente, si eso. Cien mil euros es la cifra por la que alguien como yo se hipoteca veinte o treinta años si hay suerte y si el banco está de humor.
Estoy a dos mil kilómetros de casa porque el modelo económico que tenemos me prefiere a mí trabajando en el extranjero que a un casero trabajando, a secas. Mientras hago esa cuenta, mientras relleno cada día en un Excel las horas que paso a la semana llevándole bebidas innombrables a turistas alemanes, mientras sigo buscando más trabajos extra porque a pesar de todo nada es suficiente, me entero de que a Isabel Díaz Ayuso la Comunidad de Madrid le ha comprado un ático de lujo. Sigo, por supuesto, todas las noticias de España, como he hecho siempre, prácticamente a diario, y todo lo que tiene que ver con Ayuso me ha generado siempre demasiada pereza, demasiado odio y demasiado asco como para pararme a comentarlo.
Sus formas de lunática, su clasismo, sus consejeros trasnochados, su Rasputín de sol y sombra y, en fin, su adaptación cañí y cutre del trumpismo, su circo cayetano de los horrores, todo ese conjunto de miserias humanas lo daba yo por sabido y nunca le he dedicado una línea. Pero esto es el colmo.