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Internacional
lunes, 17 de agosto de 2026

El primer 'banquete' de la Vía Láctea: así fue el colosal choque que forjó nuestra galaxia

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, no es en absoluto el lugar pacífico que aparenta ser. Su historia, por el contrario, está escrita golpe a golpe, encontronazo a encontronazo, con una violencia extrema

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El primer 'banquete' de la Vía Láctea: así fue el colosal choque que forjó nuestra galaxia Un equipo de astrónomos descubre las huellas de 'Kraken-Heracles', una galaxia masiva devorada por la nuestra hace más de 12.000 millones de años, mucho antes de lo que se creía Regala esta noticia Añádenos en Google El cúmulo globular Messier 80, a unos 30.000 años luz del Sol, contiene cientos de miles de estrellas. (NASA, The Hubble Heritage Team, STScI, AURA) José Manuel Nieves 17/08/2026 a las 17:51h. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, no es en absoluto el lugar pacífico que aparenta ser. Su historia, por el contrario, está escrita golpe a golpe, encontronazo a encontronazo, con una violencia extrema.

Y es que, como un gigantesco 'depredador' espacial, la Vía Láctea ha ... crecido a lo largo de eones a base de despedazar, devorar y asimilar a sus vecinas más pequeñas. Es lo que los astrónomos conocen como 'canibalismo galáctico', el verdadero motor arquitectónico del Universo. Hasta ahora, sabíamos gracias a investigaciones previas que la Vía Láctea se había pegado un auténtico festín hace unos 10.500 millones de años, cuando chocó y absorbió a una galaxia enana conocida como Gaia-Sausage-Enceladus (la 'salchicha de Gaia', bautizada así por la peculiar órbita alargada de sus restos).

Aquel evento fue tan cataclísmico que moldeó el halo estelar de nuestra galaxia tal y como lo conocemos. Sin embargo, reconstruir las etapas evolutivas aún más tempranas de la 'proto-galaxia' original siempre había sido un rompecabezas casi imposible de resolver. Hasta hoy.

Un nuevo estudio publicado en 'Nature Astronomy', en efecto, acaba de arrojar luz sobre las tinieblas de nuestro pasado más remoto. En él, el astrónomo Davide Massari y sus colegas explican cómo han hallado pruebas irrefutables de un evento de fusión aún más antiguo y masivo que el de hace 10.500 millones de años: una colisión monumental que tuvo lugar aproximadamente 1.800 millones de años antes que el choque con Gaia-Sausage-Enceladus. Es decir, hace unos 12.300 millones de años, cuando el Universo era prácticamente un recién nacido.

Noticia relacionada Andrómeda frena un 80% su formación de estrellas José Manuel Nieves Fósiles en forma de cúmulos El proceso de canibalismo galáctico es lento, pero implacable. A medida que una galaxia menor se acerca demasiado, las fuerzas de marea gravitatoria de la Vía Láctea la estiran y la desgarran, esparciendo sus estrellas en largas corrientes que terminan por ser asimiladas. Sin embargo, los núcleos estelares más densos de esas galaxias devoradas, los cúmulos globulares, logran sobrevivir al desgarro y se mantienen enteros, orbitando como testigos silenciosos de la tragedia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores no buscaron 'galaxias fantasma' enteras, sino que rastrearon sus 'huesos', es decir sus restos en forma de cúmulos globulares. Así, y utilizando el Telescopio Espacial Hubble, el equipo de Massari analizó 39 de estas densas 'esferas estelares' que orbitan en el interior de la Vía Láctea. Estos enjambres esféricos de estrellas, tremendamente compactos, funcionan como cápsulas del tiempo y guardan, intactos, mensajes de épocas ancestrales.

Por medio de modelos estadísticos avanzados, los científicos aplicaron un proceso llamado 'secuenciación de edad-metalicidad'. Si imaginamos que cada estrella es como una antigua receta de cocina, su 'edad' nos dice cuándo se preparó el plato, y su 'metalicidad' nos revela qué ingredientes exactos (elementos más pesados que el hidrógeno y el helio) se utilizaron. De modo que si agrupamos las estrellas que comparten la misma 'receta ' y 'tiempo de cocción', podemos trazar su árbol genealógico, su 'ADN' estelar.

Al secuenciar estos datos, los astrónomos lograron separar las estrellas originarias de la Vía Láctea de aquellas que vinieron de fuera. Un monstruo llamado Kraken Newsletter Los datos dibujaron tres secuencias evolutivas distintas. La primera correspondía a la proto-Vía Láctea original.

La segunda trazaba los escombros del ya conocido encuentro con Gaia-Sausage-Enceladus. Y la tercera, la gran sorpresa, delataba una fusión anterior colosal y desconocida hasta la fecha. Los investigadores han bautizado a este antiguo sistema asimilado como 'Low-energy-Kraken-Heracles' (Kraken-Heracles de baja energía).

Según el estudio, aquel monstruo cósmico poseía una masa estelar de alrededor de 50.000 millones de soles, muy similar a la de la famosa Gaia-Sausage-Enceladus. Sin embargo, su impacto fue drásticamente diferente: la colisión inyectó la inmensa mayoría de su material directamente en las regiones más profundas e internas de nuestra galaxia, sentando las bases del denso corazón galáctico que hoy conocemos. El ensamblaje galáctico El descubrimiento de Kraken-Heracles no solo nos regala una cronología mucho más clara del crecimiento de nuestra galaxia, sino que subraya la voracidad de la Vía Láctea incluso en su más tierna juventud.

A pesar de la magnitud del hallazgo, los autores se muestran cautelosos respecto a los secretos que aún se ocultan en el abismo del tiempo estelar. Tal y como advierten en su artículo, «los eventos de fusión más pequeños o peor conservados anteriores a Gaia-Sausage-Enceladus pueden permanecer indetectados, y se necesitan más datos (incluidas edades estelares precisas para un gran número de estrellas en la zona interior de la Galaxia) para reconstruir por completo la secuencia del ensamblaje galáctico temprano». El futuro de la arqueología cósmica se presenta, pues, más apasionante que nunca.

Con nuevos telescopios sondeando los rincones oscuros del bulbo galáctico, es casi seguro que Kraken-Heracles no será el último 'cadáver' que encontremos escondido en el ya poblado 'armario' de la Vía Láctea. comentarios Reportar un error El primer 'banquete' de la Vía Láctea: así fue el colosal choque que forjó nuestra galaxia Un equipo de astrónomos descubre las huellas de 'Kraken-Heracles', una galaxia masiva devorada por la nuestra hace más de 12.000 millones de años, mucho antes de lo que se creía Regala esta noticia Añádenos en Google El cúmulo globular Messier 80, a unos 30.000 años luz del Sol, contiene cientos de miles de estrellas. (NASA, The Hubble Heritage Team, STScI, AURA) José Manuel Nieves 17/08/2026 a las 17:51h. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, no es en absoluto el lugar pacífico que aparenta ser. Su historia, por el contrario, está escrita golpe a golpe, encontronazo a encontronazo, con una violencia extrema.

Y es que, como un gigantesco 'depredador' espacial, la Vía Láctea ha ... crecido a lo largo de eones a base de despedazar, devorar y asimilar a sus vecinas más pequeñas. Es lo que los astrónomos conocen como 'canibalismo galáctico', el verdadero motor arquitectónico del Universo. Hasta ahora, sabíamos gracias a investigaciones previas que la Vía Láctea se había pegado un auténtico festín hace unos 10.500 millones de años, cuando chocó y absorbió a una galaxia enana conocida como Gaia-Sausage-Enceladus (la 'salchicha de Gaia', bautizada así por la peculiar órbita alargada de sus restos).

Aquel evento fue tan cataclísmico que moldeó el halo estelar de nuestra galaxia tal y como lo conocemos. Sin embargo, reconstruir las etapas evolutivas aún más tempranas de la 'proto-galaxia' original siempre había sido un rompecabezas casi imposible de resolver. Hasta hoy.

Un nuevo estudio publicado en 'Nature Astronomy', en efecto, acaba de arrojar luz sobre las tinieblas de nuestro pasado más remoto. En él, el astrónomo Davide Massari y sus colegas explican cómo han hallado pruebas irrefutables de un evento de fusión aún más antiguo y masivo que el de hace 10.500 millones de años: una colisión monumental que tuvo lugar aproximadamente 1.800 millones de años antes que el choque con Gaia-Sausage-Enceladus. Es decir, hace unos 12.300 millones de años, cuando el Universo era prácticamente un recién nacido.

Noticia relacionada Andrómeda frena un 80% su formación de estrellas José Manuel Nieves Fósiles en forma de cúmulos El proceso de canibalismo galáctico es lento, pero implacable. A medida que una galaxia menor se acerca demasiado, las fuerzas de marea gravitatoria de la Vía Láctea la estiran y la desgarran, esparciendo sus estrellas en largas corrientes que terminan por ser asimiladas. Sin embargo, los núcleos estelares más densos de esas galaxias devoradas, los cúmulos globulares, logran sobrevivir al desgarro y se mantienen enteros, orbitando como testigos silenciosos de la tragedia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores no buscaron 'galaxias fantasma' enteras, sino que rastrearon sus 'huesos', es decir sus restos en forma de cúmulos globulares. Así, y utilizando el Telescopio Espacial Hubble, el equipo de Massari analizó 39 de estas densas 'esferas estelares' que orbitan en el interior de la Vía Láctea. Estos enjambres esféricos de estrellas, tremendamente compactos, funcionan como cápsulas del tiempo y guardan, intactos, mensajes de épocas ancestrales.

Por medio de modelos estadísticos avanzados, los científicos aplicaron un proceso llamado 'secuenciación de edad-metalicidad'. Si imaginamos que cada estrella es como una antigua receta de cocina, su 'edad' nos dice cuándo se preparó el plato, y su 'metalicidad' nos revela qué ingredientes exactos (elementos más pesados que el hidrógeno y el helio) se utilizaron. De modo que si agrupamos las estrellas que comparten la misma 'receta ' y 'tiempo de cocción', podemos trazar su árbol genealógico, su 'ADN' estelar.

Al secuenciar estos datos, los astrónomos lograron separar las estrellas originarias de la Vía Láctea de aquellas que vinieron de fuera. Un monstruo llamado Kraken Newsletter Los datos dibujaron tres secuencias evolutivas distintas. La primera correspondía a la proto-Vía Láctea original.

La segunda trazaba los escombros del ya conocido encuentro con Gaia-Sausage-Enceladus. Y la tercera, la gran sorpresa, delataba una fusión anterior colosal y desconocida hasta la fecha. Los investigadores han bautizado a este antiguo sistema asimilado como 'Low-energy-Kraken-Heracles' (Kraken-Heracles de baja energía).

Según el estudio, aquel monstruo cósmico poseía una masa estelar de alrededor de 50.000 millones de soles, muy similar a la de la famosa Gaia-Sausage-Enceladus. Sin embargo, su impacto fue drásticamente diferente: la colisión inyectó la inmensa mayoría de su material directamente en las regiones más profundas e internas de nuestra galaxia, sentando las bases del denso corazón galáctico que hoy conocemos. El ensamblaje galáctico El descubrimiento de Kraken-Heracles no solo nos regala una cronología mucho más clara del crecimiento de nuestra galaxia, sino que subraya la voracidad de la Vía Láctea incluso en su más tierna juventud.

A pesar de la magnitud del hallazgo, los autores se muestran cautelosos respecto a los secretos que aún se ocultan en el abismo del tiempo estelar. Tal y como advierten en su artículo, «los eventos de fusión más pequeños o peor conservados anteriores a Gaia-Sausage-Enceladus pueden permanecer indetectados, y se necesitan más datos (incluidas edades estelares precisas para un gran número de estrellas en la zona interior de la Galaxia) para reconstruir por completo la secuencia del ensamblaje galáctico temprano». El futuro de la arqueología cósmica se presenta, pues, más apasionante que nunca.

Con nuevos telescopios sondeando los rincones oscuros del bulbo galáctico, es casi seguro que Kraken-Heracles no será el último 'cadáver' que encontremos escondido en el ya poblado 'armario' de la Vía Láctea. comentarios Reportar un error Andrómeda frena un 80% su formación de estrellas José Manuel Nieves Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Eugenia Martínez de Irujo: «El desayuno más sabroso es el que tomo en mi casa, tostada integral con aceite de oliva y un café con hielo» Ana Beatriz Micó Pilar Rubio, sobre la crianza de sus hijos con Sergio Ramos: «No tienen móvil y mientras estén en mi casa tampoco redes sociales» Marina Ortiz

Publicado por Redacción · lunes, 17 de agosto de 2026

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