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Internacional
jueves, 30 de julio de 2026

Pablo Ojeda, nutricionista: «Los panaderos me van a dar un tirón de orejas, pero no sirven para nada las semillas que ponen en la superficie del pan»

El pan es uno de los alimentos más difíciles de clasificar dentro de nuestra dieta. Resulta casi imposible saber si es bueno o malo. Si debemos suprimirlo o si no pasa nada porque lo incluyamos en su

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Pablo Ojeda, nutricionista: «Los panaderos me van a dar un tirón de orejas, pero no sirven para nada las semillas que ponen en la superficie del pan» El especialista en alimentación 'ataca' a este gremio por una moda que se ha convertido en costumbre y que provoca un gasto de dinero sin beneficio para la salud Regala esta noticia Añádenos en Google Un panadero y el nutricionista Pablo Ojeda. (ABC) Borja Sánchez 30/07/2026 a las 07:30h. El pan es uno de los alimentos más difíciles de clasificar dentro de nuestra dieta.

Resulta casi imposible saber si es bueno o malo. Si debemos suprimirlo o si no pasa nada porque lo incluyamos en su justa medida. Y lo cierto es que, en gran parte, depende del tipo de pan que se consuma para tener una respuesta más clara sobre estas cuestiones.

Casi durante toda la vida, el pan ha formado parte del club de los alimentos indispensables. De esa lista donde también podrían estar el aceite, la leche, los huevos o el arroz. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el mercado del pan ha experimentado una transformación total.

Hay quienes se han olvidado de él por completo y, a la vez, quienes consumen un pan casi de autor. Este último concepto viene reforzado por el esfuerzo que muchos panaderos, artesanos y nutricionistas están haciendo por recuperarlo. Pero no cualquier tipo de pan, sino uno muy elaborado y que, todo lo que tiene de intento de producto sano lo tiene de caro.

¿Debo eliminar el pan de mi dieta? A lo largo de las últimas décadas, el pan se convirtió en uno de los productos más rentables de la rama de la alimentación. Antes era indispensable en cualquier mesa.

Sin embargo, su elaboración natural lo convertía en un producto para nada nocivo. Aunque la tentación de reducir coste sin bajar la demanda estaba ahí. Y convirtió al pan en un producto industrial que costaba muy poco producir en masa y por el que sacar una alta rentabilidad.

Esto ha sido así hasta que la fiebre por cuidarse ha estallado, señalando a ese pan malo como uno de los responsables del sobrepeso generalizado en la sociedad. Por ello, ahora el objetivo es volver a hacer el pan como se hacía antes. Y para ello, muchos han intentado maquillar su proceso y, sobre todo, su aspecto, añadiéndole unas semillas por encima, algo que trae por el camino de la amargura a nutricionistas como Pablo Ojeda.

«La diferencia está en la masa, porque no tiene absolutamente nada que ver un pan con el otro» Pablo Ojeda Nutricionista El objetivo de las semillas sobre el pan no es otro que hacerlo pasar por un producto más sofisticado y, a la vez, sano. Sin embargo, no hay que confundir el pan con semillas del pan integral.

Puede haber un pan integral con semillas, pero no todo pan de semillas es pan integral. «La diferencia está en la masa, porque no tiene absolutamente nada que ver un pan con el otro». Esto es muy importante, asegura Pablo Ojeda, ya que las semillas son, en la mayoría de ocasiones, un simple atrezo.

Newsletter «El pan integral es así porque se hace con harina integral de trigo, centeno... Lo otro simplemente es que a la superficie le han echado semillitas. Aquí los panaderos igual me pegan un tirón de orejas, pero no sirve para nada».

Así de directo se muestra el especialista, quien pretende que sepamos diferenciar un pan de otro y que no nos dejemos llevar por el aspecto. Noticia relacionada David Céspedes: «Cuando congelas y descongelas el pan, parte del almidón se vuelve almidón resistente y ya no se digiere» Además, hay un apunte nutricional muy importante.

«Las semillas que ponen por fuera, tu cuerpo no las digiere. Así que te puedes ahorrar los tres pavos que te cobran de más». Porque uno de los grandes crímenes alrededor de este tipo de panes son los elevadísimos precios que tienen.

«Te cobran tres eurazos de más por cuatro pipas pegadas en la corteza que tu cuerpo ni siquiera va a digerir». Porque esa es otra, muchas personas piensan que esas pipas son beneficiosas para su organismo cuando, si van con cáscara sobre todo, casi no se pueden ni asimilar. Su dura cubierta proteger el interior y simplemente son engullidas.

Esta coraza está formada, sobre todo, por celulosa o lignina, dos sustancias que nuestro sistema digestivo ni digiere ni asimila. Para poder aprovechar el almidón o las grasas, estas deben romperse. Y esto no sucede ni en el horno, donde solo se doran por efecto del calor.

Además, si son pequeñas como las de la chía o el sésamo, es normal que muchas de ellas no se acaben ni masticando y lleguen directas a nuestro sistema digestivo. Pero como sucede en casi todo lo que tiene que ver con el pan, no hay verdades absolutas. Por ello, tal y como apunta The Objective, ciertos estudios científicos sí sostienen que hay algún beneficio nutricional considerable en estas semillas y que no son un mero elemento decorativo.

Aunque, lógicamente, todo dependerá del tipo de semilla y también del tipo de pan. Temas Alimentación Pablo Ojeda Cuerpo comentarios Reportar un error Pablo Ojeda, nutricionista: «Los panaderos me van a dar un tirón de orejas, pero no sirven para nada las semillas que ponen en la superficie del pan» El especialista en alimentación 'ataca' a este gremio por una moda que se ha convertido en costumbre y que provoca un gasto de dinero sin beneficio para la salud Regala esta noticia Añádenos en Google Un panadero y el nutricionista Pablo Ojeda. (ABC) Borja Sánchez 30/07/2026 a las 07:30h.

El pan es uno de los alimentos más difíciles de clasificar dentro de nuestra dieta. Resulta casi imposible saber si es bueno o malo. Si debemos suprimirlo o si no pasa nada porque lo incluyamos en su justa medida.

Y lo cierto es que, en gran parte, depende del tipo de pan que se consuma para tener una respuesta más clara sobre estas cuestiones. Casi durante toda la vida, el pan ha formado parte del club de los alimentos indispensables. De esa lista donde también podrían estar el aceite, la leche, los huevos o el arroz.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el mercado del pan ha experimentado una transformación total. Hay quienes se han olvidado de él por completo y, a la vez, quienes consumen un pan casi de autor. Este último concepto viene reforzado por el esfuerzo que muchos panaderos, artesanos y nutricionistas están haciendo por recuperarlo.

Pero no cualquier tipo de pan, sino uno muy elaborado y que, todo lo que tiene de intento de producto sano lo tiene de caro. ¿Debo eliminar el pan de mi dieta? A lo largo de las últimas décadas, el pan se convirtió en uno de los productos más rentables de la rama de la alimentación.

Antes era indispensable en cualquier mesa. Sin embargo, su elaboración natural lo convertía en un producto para nada nocivo. Aunque la tentación de reducir coste sin bajar la demanda estaba ahí.

Y convirtió al pan en un producto industrial que costaba muy poco producir en masa y por el que sacar una alta rentabilidad. Esto ha sido así hasta que la fiebre por cuidarse ha estallado, señalando a ese pan malo como uno de los responsables del sobrepeso generalizado en la sociedad. Por ello, ahora el objetivo es volver a hacer el pan como se hacía antes.

Y para ello, muchos han intentado maquillar su proceso y, sobre todo, su aspecto, añadiéndole unas semillas por encima, algo que trae por el camino de la amargura a nutricionistas como Pablo Ojeda. «La diferencia está en la masa, porque no tiene absolutamente nada que ver un pan con el otro» Pablo Ojeda Nutricionista El objetivo de las semillas sobre el pan no es otro que hacerlo pasar por un producto más sofisticado y, a la vez, sano.

Sin embargo, no hay que confundir el pan con semillas del pan integral. Puede haber un pan integral con semillas, pero no todo pan de semillas es pan integral. «La diferencia está en la masa, porque no tiene absolutamente nada que ver un pan con el otro».

Esto es muy importante, asegura Pablo Ojeda, ya que las semillas son, en la mayoría de ocasiones, un simple atrezo. Newsletter «El pan integral es así porque se hace con harina integral de trigo, centeno... Lo otro simplemente es que a la superficie le han echado semillitas.

Aquí los panaderos igual me pegan un tirón de orejas, pero no sirve para nada». Así de directo se muestra el especialista, quien pretende que sepamos diferenciar un pan de otro y que no nos dejemos llevar por el aspecto. Noticia relacionada David Céspedes: «Cuando congelas y descongelas el pan, parte del almidón se vuelve almidón resistente y ya no se digiere»

Además, hay un apunte nutricional muy importante. «Las semillas que ponen por fuera, tu cuerpo no las digiere. Así que te puedes ahorrar los tres pavos que te cobran de más».

Porque uno de los grandes crímenes alrededor de este tipo de panes son los elevadísimos precios que tienen. «Te cobran tres eurazos de más por cuatro pipas pegadas en la corteza que tu cuerpo ni siquiera va a digerir». Porque esa es otra, muchas personas piensan que esas pipas son beneficiosas para su organismo cuando, si van con cáscara sobre todo, casi no se pueden ni asimilar.

Su dura cubierta proteger el interior y simplemente son engullidas. Esta coraza está formada, sobre todo, por celulosa o lignina, dos sustancias que nuestro sistema digestivo ni digiere ni asimila. Para poder aprovechar el almidón o las grasas, estas deben romperse.

Y esto no sucede ni en el horno, donde solo se doran por efecto del calor. Además, si son pequeñas como las de la chía o el sésamo, es normal que muchas de ellas no se acaben ni masticando y lleguen directas a nuestro sistema digestivo. Pero como sucede en casi todo lo que tiene que ver con el pan, no hay verdades absolutas.

Por ello, tal y como apunta The Objective, ciertos estudios científicos sí sostienen que hay algún beneficio nutricional considerable en estas semillas y que no son un mero elemento decorativo. Aunque, lógicamente, todo dependerá del tipo de semilla y también del tipo de pan. Temas Alimentación Pablo Ojeda Cuerpo comentarios Reportar un error David Céspedes: «Cuando congelas y descongelas el pan, parte del almidón se vuelve almidón resistente y ya no se digiere»

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Publicado por Redacción · jueves, 30 de julio de 2026

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