Los niños de Ceuta no votan: a quién beneficia convertirlos en munición del curso político
Andalucía respaldó el 27 de agosto una ayuda extraordinaria de 25 millones de euros para reforzar la atención a los menores migrantes no acompañados de Ceuta. En 48 horas, esa cifra se ha convertido en el primer campo de batalla del curso político: el consejero de Vox en la Junta, Manuel Gavira, presumió de que él habría votado en contra; la líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero, acusó al PP de "convertir las exigencias de Vox en políticas del PP"; y Alberto Núñez Feijóo llevó la crisis al terreno del CNI. Detrás del ruido hay niños concretos. Esto es lo que separa el hecho del marco.
Los hechos, por encima del ruido
Empecemos por lo verificable. La ayuda de 25 millones se aprobó en la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia del 27 de agosto, no en el Parlamento andaluz. Es un crédito para reforzar la acogida en Ceuta; el detalle de las partidas no consta en el comunicado oficial de la Junta, así que no lo invento. La consejera andaluza Loles López lo respaldó y, de paso, acusó al Gobierno central de usar a los menores "como mercancía política" (comunicado de la Junta, 27 de agosto).
El fondo administrativo importa más que la bronca. La tutela de estos menores es competencia autonómica y de las ciudades autónomas; el control de fronteras, del Estado. La reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería, aprobada en abril, obliga a redistribuir menores entre comunidades cuando un territorio supera su capacidad. Y la capacidad de Ceuta es ridícula frente a la presión: 27 plazas ordinarias para una cifra de tutelados que ha oscilado en pocas semanas entre los 1.017 censados a principios de agosto (Infobae) y los 1.372 que declaró la propia ciudad el 18 de agosto (Ceuta TV). Esa horquilla —que las fuentes no cuadran del todo— ya dice algo: ni el censo es estable ni el sistema da abasto.
Tres frentes, un mismo uso
Vox. Gavira, vicepresidente segundo de la Junta, declaró que "si tuviese la competencia, hubiese votado en contra" de los 25 millones (El Debate, 28 de agosto; confirmado por varios medios andaluces). El matiz que lo cambia todo: no tenía esa competencia. Presumir de un "no" que no le tocaba emitir es postureo sin coste. Se rentabiliza el gesto —oponerse a ayudar a menores— sabiendo que la ayuda salía igual.
PSOE. Montero replicó que "la moderación se demuestra gobernando" y que Juanma Moreno ha optado por "convertir las exigencias de Vox en políticas del PP" (teleprensa, 29 de agosto). Es un marco eficaz, pero conviene recordar el dato incómodo para ese relato: el PP andaluz sí aprobó los 25 millones. La etiqueta de "ultraderechización" se usa como arma dialéctica incluso contra quien votó a favor. Desviar el foco de la gestión a la retórica también es una decisión.
PP. Aquí está la doble baraja. En Andalucía, Moreno aprueba el dinero; en clave nacional, Feijóo convierte Ceuta en munición contra el Gobierno. Exige convocar la Comisión de Secretos Oficiales para que el CNI aclare el "desbarajuste de versiones" sobre la crisis (El Debate, Vozpópuli, 26 de agosto) y habla de "abandono". Aprobar los fondos y denunciar el "abandono" a la vez no es incoherencia casual: es reparto de papeles.
El aviso del CNI: lo que se sabe y lo que se insinúa
Aquí toca frenar. La ministra de Defensa, Margarita Robles, sostiene que Inteligencia transmitió un aviso sobre una convocatoria para entrar a nado; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mantiene que no hubo informe que permitiera anticipar la magnitud de lo ocurrido. Son dos versiones oficiales que chocan. Lo verificado es que hay contradicción entre ministros; lo que hubiera sabido exactamente el CNI —dirigido por Esperanza Casteleiro— no está confirmado y forma parte, hoy, de la disputa política. Quien lo dé por hecho en un sentido u otro está eligiendo bando, no informando.
Los niños del concepto y los niños reales
Mientras los partidos discuten marcos, sobre el terreno la realidad es otra. En la madrugada del 27 de agosto, una treintena de personas emboscó a cuatro militares de Regulares en Benzú: cuatro heridos y doce detenidos (Infobae). Nótese: no fue "una reyerta entre migrantes" con un herido, como circuló en algún resumen; fue un ataque a soldados. Corrijo el dato porque un hecho mal contado contamina todo lo demás.
Y están los menores. Más de mil chavales en una ciudad con capacidad ordinaria para 27. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, habla de "emergencia humanitaria y social". Traducido: mientras se debate si el marco es "invasión" o "solidaridad", el niño concreto que cruza puede quedar semanas en un limbo administrativo, tutelado sobre el papel y hacinado en la práctica. El bolsillo, aquí, es la infancia.
A quién beneficia
Cada actor gana algo con la foto: Vox exhibe firmeza sin gobernar la competencia; el PSOE recupera relato tras un mal año andaluz; el PP inaugura "el curso del cambio" sin renunciar a los fondos. ¿Y los 25 millones? Aprobados, pero con tres autonomías del PP-Vox —Aragón, Extremadura y Castilla y León— ausentes de la reunión que los pactó.
La pregunta no es de qué bando es usted. Es esta: ¿resuelve algo esta bronca la vida del menor que hoy espera plaza en Ceuta, o solo sirve para abrir el curso a costa de quien no vota?
Carmen Vega | Madrid