El Gobierno reconoce la «pasividad» de Marruecos, pero evita escalar para cerrar la crisis «cuanto antes»
El Gobierno está tratando de mantener un juego de equilibrios de difícil compatibilidad entre su relación con Marruecos y su papel de aliado fiable en la Unión Europea . La imagen de debilidad que se
El Gobierno reconoce la «pasividad» de Marruecos, pero evita escalar para cerrar la crisis «cuanto antes» Moncloa elogia la cooperación con Rabat para agilizar las repatriaciones y exige una «respuesta contundente» de su aliado Escucha el artículo. 6 min Escucha el artículo. 6 min Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta. (EP) Ainhoa Martínez Madrid 01/08/2026 Actualizado a las 01:46h. El Gobierno está tratando de mantener un juego de equilibrios de difícil compatibilidad entre su relación con Marruecos y su papel de aliado fiable en la Unión Europea.
La imagen de debilidad que se ha proyectado por la permeabilidad en la frontera de España — ... y sur de Europa— genera preocupación a los aliados y hace que la crítica en Moncloa hacia Rabat haya ido evolucionando en las últimas horas. Si en un primer momento, la posición oficial era alabar la «cooperación de manera leal y permanente» y la «colaboración estrecha» de Marruecos para afrontar la situación en Ceuta, a medida que se va analizando lo sucedido van surgiendo fisuras en el relato. En concreto, sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes.
También en un inicio se aseguró que su intervención estaba siendo decisiva par detener la llegada de numerosas personas que intentaban acceder a Ceuta desde su territorio, sin embargo, las imágenes posteriores de miles de personas cruzando a pie la frontera sin ningún tipo de dificultad ha obligado a fuentes gubernamentales consultadas por ABC a reconocer la evidencia. Las citadas fuentes hablan abiertamente de «pasividad» por parte de las autoridades alauís y reconocen que el flujo migratorio es utilizado por Rabat como un arma, por su potencial desestabilizador. «Es lo único que tienen», sentencian.
Sin embargo, la estrategia por la que ha optado el Gobierno es la prudencia, conscientes de que las relaciones con el país vecino son muy «delicadas» por su «alta sensibilidad». Enfocados en resolver «lo urgente», asumen que escalar el conflicto con reproches hacia Marruecos no va a generar ningún incentivo en el objetivo fundamental ahora: resolver la crisis «cuanto antes». De ahí, las numerosas apelaciones a la colaboración de Rabat, una actitud facilitadora que necesitan que se mantenga para que las expulsiones y repatriaciones de sus nacionales se materialicen con éxito.
En Moncloa está muy presente la gestión el episodio de 2021, una entrada masiva mucho menos numerosa que la actual provocó una ruptura que fue muy costosa —por su alto precio político— de reparar. Solo cuando España aceptó un viraje en su tradicional posición sobre la autonomía del Sáhara Occidental, abandonando su histórica pretensión de celebrar un referéndum de autodeterminación, logró encauzarse la situación. Por el camino se quedó la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que pagó con su salida del Gobierno la crisis desatada por la acogida y asistencia médica al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.
Con esta trayectoria, en el Ejecutivo optan por operar con prudencia con Marruecos, pero tratando de trasladar un mensaje inequívoco hacia la opinión pública y hacia el resto de la Unión Europea. Sánchez compareció desde Ceuta este viernes para calificar lo ocurrido como «una violación de la integridad territorial de las fronteras de la ciudad» y, por tanto, un «ataque» a la integridad territorial de España. En el Ejecutivo no quieren leer lo sucedido como un desafío por parte de Rabat y siguen vinculándolo a «la lectura interesada» que «las mafias que trafican con seres humanos» han hecho de la reciente sentencia del Tribunal Supremo que deja sin encaje la repatriación en frontera.
«Ha corrido como la pólvora», señaló. El presidente evitó cualquier crítica directa a la falta de proactividad de Marruecos en su capacidad para repeler la entrada de sus nacionales en nuestro país. Lo más parecido a un reproche fue la confirmación de que han «manifestado a nuestro país vecino y aliado que tenemos que agilizar y dar una respuesta más contundente a lo sucedido en Ceuta».
Sánchez, no obstante, aseguró que «la interlocución ha sido constante, fluida y razonable» con Rabat, «al contrario de lo que ocurrió en 2021» —puntualizó— con la vocación de que «esa cooperación se intensifique y se pueda recuperar la normalidad» cuanto antes en Ceuta. En el Gobierno siguen evitando un choque directo con su socio, porque consideran que no contribuirá a la necesidad de dar una solución rápida a la crisis. Newsletter Además, tratan de exhibir los frutos de haber cultivado la relación hasta ahora y la necesidad de seguir haciéndolo en el futuro.
En este sentido, Sánchez enfatizó lo «inédito» del episodio, recordando que los flujos migratorios se habían reducido ostensiblemente en los últimos años, poniendo en valor que esto se debe a una actuación con los países de origen y tránsito —Marruecos, Mauritania y Senegal, entre otros— con quienes se coopera en la lucha contra las mafias. También reconoció que si bien esta tendencia se rompió abruptamente el jueves, ya en los últimos días —posteriores al conocimiento de la sentencia del Supremo— se venía produciendo un repunte de llegadas a Ceuta y, de hecho, el Ministerio del Interior con el gobierno autónomo había preparado un centro de atención a estas personas para facilitar todas las tareas de documentación y agilizar las expulsiones y repatriaciones. Albares se mueve en Europa El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se vio obligado a iniciar en las últimas horas una ronda de contactos con sus homólogos europeos y la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, para tratar de aplacar la crisis derivada por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.
La imagen de permeabilidad de las frontera española y, por extensión, europea ha generado un profundo malestar entre los socios y ya son varios los países que están reclamando el fortalecimiento de las mismas o, directamente, la exclusión de España del espacio Schengen. Fuentes diplomáticas señalan a ABC que se ha establecido un contacto con los socios europeos, «de quienes se ha recibido la solidaridad con España», para tratar de «explicarles la evolución de la crisis, las medidas puestas en marcha con coordinación con Marruecos y la especificidad de Ceuta y Melilla, únicas ciudades europeas con frontera en África». En el Gobierno generó un profundo malestar el mensaje del ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, en el que vinculaba los acontecimientos de Ceuta a «la decisión del Gobierno de Madrid de otorgar la ciudadanía española, por tanto europea, a más de 500.000 inmigrantes irregulares», una decisión que calificaba de «profundamente errónea e incentiva el tráfico de seres humanos».
Albares respondió airadamente en su cuenta de X y convocó al embajador italiano. El titular de Exteriores español también sigue en contacto permanente con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para reforzar la coordinación del retorno de todas las personas que ya están volviendo a Marruecos«. Temas Marruecos Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error El Gobierno reconoce la «pasividad» de Marruecos, pero evita escalar para cerrar la crisis «cuanto antes»
Moncloa elogia la cooperación con Rabat para agilizar las repatriaciones y exige una «respuesta contundente» de su aliado Escucha el artículo. 6 min Escucha el artículo. 6 min Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta. (EP) Ainhoa Martínez Madrid 01/08/2026 Actualizado a las 01:46h. El Gobierno está tratando de mantener un juego de equilibrios de difícil compatibilidad entre su relación con Marruecos y su papel de aliado fiable en la Unión Europea. La imagen de debilidad que se ha proyectado por la permeabilidad en la frontera de España — ... y sur de Europa— genera preocupación a los aliados y hace que la crítica en Moncloa hacia Rabat haya ido evolucionando en las últimas horas.
Si en un primer momento, la posición oficial era alabar la «cooperación de manera leal y permanente» y la «colaboración estrecha» de Marruecos para afrontar la situación en Ceuta, a medida que se va analizando lo sucedido van surgiendo fisuras en el relato. En concreto, sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes. También en un inicio se aseguró que su intervención estaba siendo decisiva par detener la llegada de numerosas personas que intentaban acceder a Ceuta desde su territorio, sin embargo, las imágenes posteriores de miles de personas cruzando a pie la frontera sin ningún tipo de dificultad ha obligado a fuentes gubernamentales consultadas por ABC a reconocer la evidencia.
Las citadas fuentes hablan abiertamente de «pasividad» por parte de las autoridades alauís y reconocen que el flujo migratorio es utilizado por Rabat como un arma, por su potencial desestabilizador. «Es lo único que tienen», sentencian. Sin embargo, la estrategia por la que ha optado el Gobierno es la prudencia, conscientes de que las relaciones con el país vecino son muy «delicadas» por su «alta sensibilidad».
Enfocados en resolver «lo urgente», asumen que escalar el conflicto con reproches hacia Marruecos no va a generar ningún incentivo en el objetivo fundamental ahora: resolver la crisis «cuanto antes». De ahí, las numerosas apelaciones a la colaboración de Rabat, una actitud facilitadora que necesitan que se mantenga para que las expulsiones y repatriaciones de sus nacionales se materialicen con éxito. En Moncloa está muy presente la gestión el episodio de 2021, una entrada masiva mucho menos numerosa que la actual provocó una ruptura que fue muy costosa —por su alto precio político— de reparar.
Solo cuando España aceptó un viraje en su tradicional posición sobre la autonomía del Sáhara Occidental, abandonando su histórica pretensión de celebrar un referéndum de autodeterminación, logró encauzarse la situación. Por el camino se quedó la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que pagó con su salida del Gobierno la crisis desatada por la acogida y asistencia médica al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Con esta trayectoria, en el Ejecutivo optan por operar con prudencia con Marruecos, pero tratando de trasladar un mensaje inequívoco hacia la opinión pública y hacia el resto de la Unión Europea.
Sánchez compareció desde Ceuta este viernes para calificar lo ocurrido como «una violación de la integridad territorial de las fronteras de la ciudad» y, por tanto, un «ataque» a la integridad territorial de España. En el Ejecutivo no quieren leer lo sucedido como un desafío por parte de Rabat y siguen vinculándolo a «la lectura interesada» que «las mafias que trafican con seres humanos» han hecho de la reciente sentencia del Tribunal Supremo que deja sin encaje la repatriación en frontera. «Ha corrido como la pólvora», señaló.
El presidente evitó cualquier crítica directa a la falta de proactividad de Marruecos en su capacidad para repeler la entrada de sus nacionales en nuestro país. Lo más parecido a un reproche fue la confirmación de que han «manifestado a nuestro país vecino y aliado que tenemos que agilizar y dar una respuesta más contundente a lo sucedido en Ceuta». Sánchez, no obstante, aseguró que «la interlocución ha sido constante, fluida y razonable» con Rabat, «al contrario de lo que ocurrió en 2021» —puntualizó— con la vocación de que «esa cooperación se intensifique y se pueda recuperar la normalidad» cuanto antes en Ceuta.
En el Gobierno siguen evitando un choque directo con su socio, porque consideran que no contribuirá a la necesidad de dar una solución rápida a la crisis. Newsletter Además, tratan de exhibir los frutos de haber cultivado la relación hasta ahora y la necesidad de seguir haciéndolo en el futuro. En este sentido, Sánchez enfatizó lo «inédito» del episodio, recordando que los flujos migratorios se habían reducido ostensiblemente en los últimos años, poniendo en valor que esto se debe a una actuación con los países de origen y tránsito —Marruecos, Mauritania y Senegal, entre otros— con quienes se coopera en la lucha contra las mafias.
También reconoció que si bien esta tendencia se rompió abruptamente el jueves, ya en los últimos días —posteriores al conocimiento de la sentencia del Supremo— se venía produciendo un repunte de llegadas a Ceuta y, de hecho, el Ministerio del Interior con el gobierno autónomo había preparado un centro de atención a estas personas para facilitar todas las tareas de documentación y agilizar las expulsiones y repatriaciones. Albares se mueve en Europa El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se vio obligado a iniciar en las últimas horas una ronda de contactos con sus homólogos europeos y la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, para tratar de aplacar la crisis derivada por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. La imagen de permeabilidad de las frontera española y, por extensión, europea ha generado un profundo malestar entre los socios y ya son varios los países que están reclamando el fortalecimiento de las mismas o, directamente, la exclusión de España del espacio Schengen.
Fuentes diplomáticas señalan a ABC que se ha establecido un contacto con los socios europeos, «de quienes se ha recibido la solidaridad con España», para tratar de «explicarles la evolución de la crisis, las medidas puestas en marcha con coordinación con Marruecos y la especificidad de Ceuta y Melilla, únicas ciudades europeas con frontera en África». En el Gobierno generó un profundo malestar el mensaje del ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, en el que vinculaba los acontecimientos de Ceuta a «la decisión del Gobierno de Madrid de otorgar la ciudadanía española, por tanto europea, a más de 500.000 inmigrantes irregulares», una decisión que calificaba de «profundamente errónea e incentiva el tráfico de seres humanos». Albares respondió airadamente en su cuenta de X y convocó al embajador italiano.
El titular de Exteriores español también sigue en contacto permanente con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para reforzar la coordinación del retorno de todas las personas que ya están volviendo a Marruecos«. Temas Marruecos Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»
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