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Internacional
lunes, 3 de agosto de 2026

¿Fue el incendio de 1613 algo más que un desastre forestal? La gestión de la monarquía quedó bajo sospecha tras el incendio

Incendios forestales - Manuel Veloso Cabral organizó a los vecinos para abrir largas franjas de protección y acabó detectando señales que apuntaban a una actuación provocada incendios que están arras

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

¿Fue el incendio de 1613 algo más que un desastre forestal? La gestión de la monarquía quedó bajo sospecha tras el incendio Incendios forestales — Manuel Veloso Cabral organizó a los vecinos para abrir largas franjas de protección y acabó detectando señales que apuntaban a una actuación provocada La Corona impulsó nuevas medidas para frenar las llamas CC0 Héctor Farrés 3 de agosto de 2026 16:21 h 0 La vegetación seca acumulada en montes y cunetas alimenta incendios capaces de avanzar durante horas antes de que los equipos logren frenar su avance. Los incendios que están arrasando España en 2026 encuentran así terrenos preparados para que cualquier chispa alcance una dimensión devastadora.

Las altas temperaturas, la falta prolongada de lluvias y el abandono de amplias zonas rurales favorecen una propagación rápida que obliga a desalojar poblaciones y movilizar numerosos medios. La repetición de estos episodios devuelve una cuestión antigua que afecta tanto a la prevención como a la forma de administrar los bosques. Un incendio del siglo XVII destapó fallos en el pinar de Leiría Esa necesidad de proteger el territorio ya provocó una transformación profunda hace más de cuatro siglos en el pinar de Leiría, una reserva forestal portuguesa destinada a abastecer a la armada.

Koldo Trápaga Monchet, historiador de la Universidad Rey Juan Carlos, ha reconstruido el incendio de 1613 mediante documentos inéditos conservados en el Archivo General de Simancas y el Arquivo Nacional da Torre do Tombo. Su trabajo, publicado en 2026 por Brill dentro del volumen Conservation and Production of Woodlands and Royal Forests in the Early Modern Iberian Peninsula, muestra cómo aquel desastre reveló fallos que llevaban años debilitando la protección del bosque. Las reformas posteriores exigieron abrir franjas rectas y despejadas que impidieran que las llamas pasaran de una zona a otra.

Gonçalo de Sousa propuso que la Corona comprara la madera a los propietarios, buscara suministros en Brasil e India y construyera un cortafuegos de unos 24 kilómetros desde la desembocadura del río Lis hasta São Pedro de Moel. Jerónimo de Souto, enviado en 1615 por el Conselho da Fazenda, ofreció readmitir a los guardas despedidos cuando cada uno limpiara 150 palmos, equivalentes a unos 33 metros. La Corona prometió elevar la plantilla de 33 a 40 trabajadores, aunque el aumento jamás llegó.

La carga recayó sobre hombres que carecían de salario y recibían a cambio exenciones fiscales, leña y acceso a los pastos. Muchos renunciaron cuando se les exigió realizar aquella labor sin remuneración, mientras las franjas terminaron abiertas pese a la escasez de personal. El conflicto dio paso a un pleito que se prolongó durante casi 20 años y mostró que una norma podía perder eficacia cuando la administración incumplía sus propios compromisos.

Las quejas presentadas durante la década de 1630 confirmaron que la plantilla prometida seguía incompleta. Una investigación descubrió abusos en la gestión del bosque El origen de las reformas estuvo en los dos fuegos que alcanzaron el pinar durante la última semana de septiembre de 1613. Manuel Veloso Cabral, juez de Leiría, movilizó a vecinos de Matoeira y pasó la noche abriendo a mano un cortafuegos de más de nueve kilómetros junto a Lagoa Limpa.

Poco después, el obispo de Leiría le avisó de otro incendio en São Pedro de Moel, donde la población permanecía paralizada por el miedo. Cabral abrió otra franja para contener las llamas y, cuando llegó a Coucinheira el 30 de septiembre, encontró indicios de una acción deliberada. La investigación oficial encargada por la Corona examinó además la explotación económica del pinar y descubrió abusos que habían debilitado su conservación.

El informe redactado por Sousa en 1614 atribuyó parte de la propagación a las ampliaciones forestales promovidas durante el reinado de Felipe II, que habían alterado la disposición del terreno. También describió contratistas que extraían más madera de la autorizada, propietarios que esperaban meses una tasación y troncos de primera calidad que acababan desperdiciados. Algunos dueños respondieron transformando sus pinares en olivares o viñedos.

Los grandes fuegos siguen poniendo a prueba los montes La amenaza sigue presente siglos después, aunque las dimensiones actuales muestran una capacidad de destrucción mucho mayor. El incendio de 2017 arrasó el 86% de la masa forestal de la Mata Nacional de Leiria, mientras el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica situaba en agosto de 2026 un total de 186.544 hectáreas quemadas y 38 grandes incendios forestales en España. El pinar portugués había sido administrado desde el siglo XV para garantizar madera naval, con guardas, ordenanzas y labores periódicas tras Pascua.

Aquella organización permitió conservar una reserva de más de 11.000 hectáreas, aunque sus fallos demostraron que la vigilancia, el personal suficiente y los cortafuegos necesitan recursos reales para cumplir su función. Etiquetas / SPIN / Investigación / Incendios / Prevención incendios / Portugal ¿Fue el incendio de 1613 algo más que un desastre forestal? La gestión de la monarquía quedó bajo sospecha tras el incendio Incendios forestales — Manuel Veloso Cabral organizó a los vecinos para abrir largas franjas de protección y acabó detectando señales que apuntaban a una actuación provocada La Corona impulsó nuevas medidas para frenar las llamas CC0 Héctor Farrés 3 de agosto de 2026 16:21 h 0 La vegetación seca acumulada en montes y cunetas alimenta incendios capaces de avanzar durante horas antes de que los equipos logren frenar su avance.

Los incendios que están arrasando España en 2026 encuentran así terrenos preparados para que cualquier chispa alcance una dimensión devastadora. Las altas temperaturas, la falta prolongada de lluvias y el abandono de amplias zonas rurales favorecen una propagación rápida que obliga a desalojar poblaciones y movilizar numerosos medios. La repetición de estos episodios devuelve una cuestión antigua que afecta tanto a la prevención como a la forma de administrar los bosques.

Un incendio del siglo XVII destapó fallos en el pinar de Leiría Esa necesidad de proteger el territorio ya provocó una transformación profunda hace más de cuatro siglos en el pinar de Leiría, una reserva forestal portuguesa destinada a abastecer a la armada. Koldo Trápaga Monchet, historiador de la Universidad Rey Juan Carlos, ha reconstruido el incendio de 1613 mediante documentos inéditos conservados en el Archivo General de Simancas y el Arquivo Nacional da Torre do Tombo. Su trabajo, publicado en 2026 por Brill dentro del volumen Conservation and Production of Woodlands and Royal Forests in the Early Modern Iberian Peninsula, muestra cómo aquel desastre reveló fallos que llevaban años debilitando la protección del bosque.

Las reformas posteriores exigieron abrir franjas rectas y despejadas que impidieran que las llamas pasaran de una zona a otra. Gonçalo de Sousa propuso que la Corona comprara la madera a los propietarios, buscara suministros en Brasil e India y construyera un cortafuegos de unos 24 kilómetros desde la desembocadura del río Lis hasta São Pedro de Moel. Jerónimo de Souto, enviado en 1615 por el Conselho da Fazenda, ofreció readmitir a los guardas despedidos cuando cada uno limpiara 150 palmos, equivalentes a unos 33 metros.

La Corona prometió elevar la plantilla de 33 a 40 trabajadores, aunque el aumento jamás llegó. La carga recayó sobre hombres que carecían de salario y recibían a cambio exenciones fiscales, leña y acceso a los pastos. Muchos renunciaron cuando se les exigió realizar aquella labor sin remuneración, mientras las franjas terminaron abiertas pese a la escasez de personal.

El conflicto dio paso a un pleito que se prolongó durante casi 20 años y mostró que una norma podía perder eficacia cuando la administración incumplía sus propios compromisos. Las quejas presentadas durante la década de 1630 confirmaron que la plantilla prometida seguía incompleta. Una investigación descubrió abusos en la gestión del bosque El origen de las reformas estuvo en los dos fuegos que alcanzaron el pinar durante la última semana de septiembre de 1613.

Manuel Veloso Cabral, juez de Leiría, movilizó a vecinos de Matoeira y pasó la noche abriendo a mano un cortafuegos de más de nueve kilómetros junto a Lagoa Limpa. Poco después, el obispo de Leiría le avisó de otro incendio en São Pedro de Moel, donde la población permanecía paralizada por el miedo. Cabral abrió otra franja para contener las llamas y, cuando llegó a Coucinheira el 30 de septiembre, encontró indicios de una acción deliberada.

La investigación oficial encargada por la Corona examinó además la explotación económica del pinar y descubrió abusos que habían debilitado su conservación. El informe redactado por Sousa en 1614 atribuyó parte de la propagación a las ampliaciones forestales promovidas durante el reinado de Felipe II, que habían alterado la disposición del terreno. También describió contratistas que extraían más madera de la autorizada, propietarios que esperaban meses una tasación y troncos de primera calidad que acababan desperdiciados.

Algunos dueños respondieron transformando sus pinares en olivares o viñedos. Los grandes fuegos siguen poniendo a prueba los montes La amenaza sigue presente siglos después, aunque las dimensiones actuales muestran una capacidad de destrucción mucho mayor. El incendio de 2017 arrasó el 86% de la masa forestal de la Mata Nacional de Leiria, mientras el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica situaba en agosto de 2026 un total de 186.544 hectáreas quemadas y 38 grandes incendios forestales en España.

El pinar portugués había sido administrado desde el siglo XV para garantizar madera naval, con guardas, ordenanzas y labores periódicas tras Pascua. Aquella organización permitió conservar una reserva de más de 11.000 hectáreas, aunque sus fallos demostraron que la vigilancia, el personal suficiente y los cortafuegos necesitan recursos reales para cumplir su función. Etiquetas / SPIN / Investigación / Incendios / Prevención incendios / Portugal

Publicado por Redacción · lunes, 3 de agosto de 2026

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