No es una rectificación, es una pillada
El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Ayuso. Todo es persecución. Todo una operación aviesa. Nunca un mea culpa. Nunca un
No es una rectificación, es una pillada El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Ayuso. Todo es persecución. Todo una operación aviesa.
Nunca un mea culpa. Nunca una asunción del error. Jamás una responsabilidad propia.
Pero, en política, a veces, lo que parece es — El Gobierno de Ayuso rectifica y dice ahora que venderá el ático de lujo para financiar la recuperación tras los incendios La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid Fernando Sánchez - Europa Press 30 de julio de 2026 22:27 h Actualizado el 31/07/2026 05:30 h 51 No falla. El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Isabel Díaz Ayuso. Todo es persecución.
Todo una operación aviesa. Nunca un mea culpa. Nunca una asunción del error.
Jamás una responsabilidad propia. Hablar de sí misma como objetivo de una conspiración para cambiar el tercio se ha convertido en una estrategia de comunicación constante en la inquilina de la Puerta del Sol. Lo ha vuelto a hacer esta semana con el escándalo del ático y la mega terraza de aproximadamente seis millones de euros que la Comunidad de Madrid compró el pasado abril, de tapadillo, supuestamente para que su presidenta celebrara allí reuniones durante unas obras de reforma integral en Sol que no se habían anunciado, no están tampoco adjudicadas y, posiblemente, se inventaron sobre la marcha para justificar el dispendio y el uso que se pretendía dar a la vivienda.
La pillada fue tan obvia y el barullo -pese a la ocultación de su artillería mediática- tan intenso que, 24 horas después, ya no había obras que afrontar, ni destino institucional que darle a la nueva propiedad, sino una operación para destinar el dinero a ayudas para la reconstrucción por los incendios en la Sierra Oeste. No fue una rectificación , sino una pillada porque lo primero suelen llevar consigo un reconocimiento de que algo se hizo mal y no ha sido el caso. No es una rectificación, es una pillada El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Ayuso.
Todo es persecución. Todo una operación aviesa. Nunca un mea culpa.
Nunca una asunción del error. Jamás una responsabilidad propia. Pero, en política, a veces, lo que parece es — El Gobierno de Ayuso rectifica y dice ahora que venderá el ático de lujo para financiar la recuperación tras los incendios La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid Fernando Sánchez - Europa Press 30 de julio de 2026 22:27 h Actualizado el 31/07/2026 05:30 h 51 No falla.
El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Isabel Díaz Ayuso. Todo es persecución. Todo una operación aviesa.
Nunca un mea culpa. Nunca una asunción del error. Jamás una responsabilidad propia.
Hablar de sí misma como objetivo de una conspiración para cambiar el tercio se ha convertido en una estrategia de comunicación constante en la inquilina de la Puerta del Sol. Lo ha vuelto a hacer esta semana con el escándalo del ático y la mega terraza de aproximadamente seis millones de euros que la Comunidad de Madrid compró el pasado abril, de tapadillo, supuestamente para que su presidenta celebrara allí reuniones durante unas obras de reforma integral en Sol que no se habían anunciado, no están tampoco adjudicadas y, posiblemente, se inventaron sobre la marcha para justificar el dispendio y el uso que se pretendía dar a la vivienda. La pillada fue tan obvia y el barullo -pese a la ocultación de su artillería mediática- tan intenso que, 24 horas después, ya no había obras que afrontar, ni destino institucional que darle a la nueva propiedad, sino una operación para destinar el dinero a ayudas para la reconstrucción por los incendios en la Sierra Oeste.
No fue una rectificación , sino una pillada porque lo primero suelen llevar consigo un reconocimiento de que algo se hizo mal y no ha sido el caso.