La India encuentra en los microchips su nuevo petróleo
Con aproximadamente 1,5 millones de ingenieros graduados cada año en sus universidades, la India se ha consolidado como una potencia mundial en el sector tecnológico . Gracias primero a los 'call cent
La India encuentra en los microchips su nuevo petróleo Nueva Delhi apuesta por los semiconductores como herramienta para alcanzar la autonomía estratégica bajo su propia soberanía tecnológica Regala esta noticia Añádenos en Google Un ingeniero trabaja en una planta de semiconductores en Sanand, en el estado indio de Guyarat. (José Ignacio de la Torre) José Ignacio de la Torre Enviado especial a Guyarat 02/08/2026 a las 01:56h. Con aproximadamente 1,5 millones de ingenieros graduados cada año en sus universidades, la India se ha consolidado como una potencia mundial en el sector tecnológico. Gracias primero a los 'call centers' (centros de atención de llamadas) y luego al desarrollo de software, el ... país alberga grandes industrias tecnológicas en ciudades como Bangalore, Hyderabad, Gurgaon, Pune y Chennai (antigua Madrás).
Ahora, el Gobierno de Nueva Delhi ha dado un paso más en este sector tan pulido: potenciar su soberanía tecnológica en el sector de los microprocesadores, donde ya cuenta con «el 20% de la fuerza laboral mundial en el diseño de semiconductores». Este órdago indio obedece a un deseo de garantizar su autonomía estratégica, erosionada por la profunda desconfianza en las cadenas de suministro globales. La pandemia de Covid-19 evidenció que la globalización que abanderaba Estados Unidos, seguida frenéticamente por todo Occidente, no ha resultado ser tan idílica como se creía.
Este modelo, que apuntaba a reducir los conflictos geopolíticos, benefició a China al haberse erigido como la potencia manufacturera del mundo. A modo de respuesta, la Administración Trump optó autárquicamente por potenciar su propia industria mediante la imposición unilateral de aranceles. Esta estrategia impulsó la guerra comercial entre China y EE.UU. en 2018, todavía presente con idas y venidas a pesar de las treguas firmadas entre ambas potencias.
Además, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, todavía en curso, han demostrado la fragilidad de estas cadenas de suministro globales. Europa, que compraba petróleo y gas a Rusia antes de la invasión, acudió al mercado de Oriente Próximo como alternativa, lo que desvió gran parte del suministro que corría hacia Asia. En paralelo, para frenar los ataques de EE.UU. sobre Irán, el régimen de Teherán bloqueó el estrecho de Ormuz y cortó el suministro de gas y petróleo, lo que ha derivado en una subida mundial de la inflación, aunque son Europa y Asia las principales afectadas.
Noticia relacionada Galeón de Manila Por qué las 'cucarachas' toman las calles de la India Jaime Santirso Ante esta situación, la India ha optado por emanciparse parcialmente de estas cadenas globales y desea erigirse como una potencia manufacturera, alternativa al gigante asiático, conocida como 'China + 1'. En esa línea, Nueva Delhi pretende explotar sus ventajas competitivas: el talento a raudales, los bajos costes laborales y su bagaje en el sector tecnológico. Es concretamente en los semiconductores donde está concentrando todos sus esfuerzos ahora.
Una de las medidas adoptadas por el Ejecutivo ha sido crear un programa de 10.000 millones de dólares (casi 9.000 millones de euros) destinado a «reducir los riesgos de entrada en el sector» de los semiconductores. Entre las vías de actuación destacan los subsidios de hasta el 70% de la inversión de capital en los proyectos de semiconductores. La empresa CG Semi ha recibido respaldo público para los más de 850 millones de dólares (750 millones de euros) invertidos en cinco años.
Igualmente, la compañía Kaynes Semicon se ha beneficiado de esta ayuda pública para su planta en Sanand, en el estado occidental de Guyarat. Y la firma Micron, con una inversión combinada de 2.750 millones de dólares (2.400 millones de euros), también ha recibido apoyo financiero público. Todas estas empresas están enfocadas en los denominados servicios OSAT (ensamblaje y prueba de semiconductores).
Además, el programa contempla la construcción de ciudades inteligentes. Concretamente, la compañía automovilística india Tata, asociada con la taiwanesa Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation (PSMC), ha invertido más de 8.000 millones de euros en el desarrollo de Dholera Semicon City, la primera ciudad india dedicada íntegramente a los semiconductores. En su caso, la compañía taiwanesa «proporcionará apoyo de diseño y construcción para levantar en el estado de Guyarat la primera fábrica de última generación» de obleas de microchips.
«Apoyo público» Newsletter Una fuente del sector de los microchips que trabaja en Silicon Valley ha ratificado a ABC que la India está jugando fuerte. A su juicio, uno de los baluartes indios en este área es precisamente «la magnitud del apoyo público».
En cambio, asegura que en otros países el modelo de financiación es diferente: «La expansión en Corea –otro de los grandes del sector– se vio impulsada principalmente por las empresas privadas y el Gobierno actuando como coordinador y facilitador del acceso al crédito». De esta manera, el experto considera que la India es un lugar atractivo para invertir porque «la intensidad de las subvenciones se sitúa en un nivel diferente a EE.UU. o Europa». Pone de ejemplo la planta de montaje y pruebas de Micron: «Recibió un apoyo fiscal del 50% por parte del Gobierno central e incentivos del 20% del coste del proyecto por parte del estado de Guyarat.
Frente a un valor total de 2.400 millones de euros, la compañía aportó 725 millones». Por comparación, «el proyecto de TSMC en Arizona recibió hasta 6.600 millones de dólares (5.800 millones de euros) de financiación federal directa, con una inversión prevista de 65.000 millones de dólares (57.000 millones de euros)». Para el experto, la India debe afrontar el reto de que «produce pocos de los productos químicos especializados, gases y obleas que una fábrica de semiconductores consume continuamente, por lo que los insumos deben importarse».
Otra de las dificultades radica en la infraestructura industrial, sobre todo en «el suministro fiable de electricidad y agua a gran escala». «La India ofrece subsidios de hasta el 70% de la inversión de capital en los proyectos de microchips» Por otro lado, esta fuente considera «un paso acertado» que la India se haya centrado en el desarrollo de «nodos maduros» y no en microchips de vanguardia, donde Taiwán es el líder indiscutible.
Dichos circuitos requieren unos equipos «sin las restricciones de licencias de exportación» y «siguen siendo el caballo de batalla de muchos mercados finales». El experto considera que la India es un socio «fiable en el montaje y las pruebas de la fase final», aunque descarta que tenga la capacidad de ser un sustituto en «fabricación de obleas a gran escala». Y sentencia: «La producción de vanguardia se concentra en un número reducido de ubicaciones y la India no va a cambiar este panorama en lo que queda de esta década», pero se convertirá «en un competidor real en nichos definidos durante los próximos cinco a diez años».
Temas India Ucrania China Estados Unidos comentarios Reportar un error La India encuentra en los microchips su nuevo petróleo Nueva Delhi apuesta por los semiconductores como herramienta para alcanzar la autonomía estratégica bajo su propia soberanía tecnológica Regala esta noticia Añádenos en Google Un ingeniero trabaja en una planta de semiconductores en Sanand, en el estado indio de Guyarat. (José Ignacio de la Torre) José Ignacio de la Torre Enviado especial a Guyarat 02/08/2026 a las 01:56h. Con aproximadamente 1,5 millones de ingenieros graduados cada año en sus universidades, la India se ha consolidado como una potencia mundial en el sector tecnológico. Gracias primero a los 'call centers' (centros de atención de llamadas) y luego al desarrollo de software, el ... país alberga grandes industrias tecnológicas en ciudades como Bangalore, Hyderabad, Gurgaon, Pune y Chennai (antigua Madrás).
Ahora, el Gobierno de Nueva Delhi ha dado un paso más en este sector tan pulido: potenciar su soberanía tecnológica en el sector de los microprocesadores, donde ya cuenta con «el 20% de la fuerza laboral mundial en el diseño de semiconductores». Este órdago indio obedece a un deseo de garantizar su autonomía estratégica, erosionada por la profunda desconfianza en las cadenas de suministro globales. La pandemia de Covid-19 evidenció que la globalización que abanderaba Estados Unidos, seguida frenéticamente por todo Occidente, no ha resultado ser tan idílica como se creía.
Este modelo, que apuntaba a reducir los conflictos geopolíticos, benefició a China al haberse erigido como la potencia manufacturera del mundo. A modo de respuesta, la Administración Trump optó autárquicamente por potenciar su propia industria mediante la imposición unilateral de aranceles. Esta estrategia impulsó la guerra comercial entre China y EE.UU. en 2018, todavía presente con idas y venidas a pesar de las treguas firmadas entre ambas potencias.
Además, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, todavía en curso, han demostrado la fragilidad de estas cadenas de suministro globales. Europa, que compraba petróleo y gas a Rusia antes de la invasión, acudió al mercado de Oriente Próximo como alternativa, lo que desvió gran parte del suministro que corría hacia Asia. En paralelo, para frenar los ataques de EE.UU. sobre Irán, el régimen de Teherán bloqueó el estrecho de Ormuz y cortó el suministro de gas y petróleo, lo que ha derivado en una subida mundial de la inflación, aunque son Europa y Asia las principales afectadas.
Noticia relacionada Galeón de Manila Por qué las 'cucarachas' toman las calles de la India Jaime Santirso Ante esta situación, la India ha optado por emanciparse parcialmente de estas cadenas globales y desea erigirse como una potencia manufacturera, alternativa al gigante asiático, conocida como 'China + 1'. En esa línea, Nueva Delhi pretende explotar sus ventajas competitivas: el talento a raudales, los bajos costes laborales y su bagaje en el sector tecnológico. Es concretamente en los semiconductores donde está concentrando todos sus esfuerzos ahora.
Una de las medidas adoptadas por el Ejecutivo ha sido crear un programa de 10.000 millones de dólares (casi 9.000 millones de euros) destinado a «reducir los riesgos de entrada en el sector» de los semiconductores. Entre las vías de actuación destacan los subsidios de hasta el 70% de la inversión de capital en los proyectos de semiconductores. La empresa CG Semi ha recibido respaldo público para los más de 850 millones de dólares (750 millones de euros) invertidos en cinco años.
Igualmente, la compañía Kaynes Semicon se ha beneficiado de esta ayuda pública para su planta en Sanand, en el estado occidental de Guyarat. Y la firma Micron, con una inversión combinada de 2.750 millones de dólares (2.400 millones de euros), también ha recibido apoyo financiero público. Todas estas empresas están enfocadas en los denominados servicios OSAT (ensamblaje y prueba de semiconductores).
Además, el programa contempla la construcción de ciudades inteligentes. Concretamente, la compañía automovilística india Tata, asociada con la taiwanesa Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation (PSMC), ha invertido más de 8.000 millones de euros en el desarrollo de Dholera Semicon City, la primera ciudad india dedicada íntegramente a los semiconductores. En su caso, la compañía taiwanesa «proporcionará apoyo de diseño y construcción para levantar en el estado de Guyarat la primera fábrica de última generación» de obleas de microchips.
«Apoyo público» Newsletter Una fuente del sector de los microchips que trabaja en Silicon Valley ha ratificado a ABC que la India está jugando fuerte. A su juicio, uno de los baluartes indios en este área es precisamente «la magnitud del apoyo público».
En cambio, asegura que en otros países el modelo de financiación es diferente: «La expansión en Corea –otro de los grandes del sector– se vio impulsada principalmente por las empresas privadas y el Gobierno actuando como coordinador y facilitador del acceso al crédito». De esta manera, el experto considera que la India es un lugar atractivo para invertir porque «la intensidad de las subvenciones se sitúa en un nivel diferente a EE.UU. o Europa». Pone de ejemplo la planta de montaje y pruebas de Micron: «Recibió un apoyo fiscal del 50% por parte del Gobierno central e incentivos del 20% del coste del proyecto por parte del estado de Guyarat.
Frente a un valor total de 2.400 millones de euros, la compañía aportó 725 millones». Por comparación, «el proyecto de TSMC en Arizona recibió hasta 6.600 millones de dólares (5.800 millones de euros) de financiación federal directa, con una inversión prevista de 65.000 millones de dólares (57.000 millones de euros)». Para el experto, la India debe afrontar el reto de que «produce pocos de los productos químicos especializados, gases y obleas que una fábrica de semiconductores consume continuamente, por lo que los insumos deben importarse».
Otra de las dificultades radica en la infraestructura industrial, sobre todo en «el suministro fiable de electricidad y agua a gran escala». «La India ofrece subsidios de hasta el 70% de la inversión de capital en los proyectos de microchips» Por otro lado, esta fuente considera «un paso acertado» que la India se haya centrado en el desarrollo de «nodos maduros» y no en microchips de vanguardia, donde Taiwán es el líder indiscutible.
Dichos circuitos requieren unos equipos «sin las restricciones de licencias de exportación» y «siguen siendo el caballo de batalla de muchos mercados finales». El experto considera que la India es un socio «fiable en el montaje y las pruebas de la fase final», aunque descarta que tenga la capacidad de ser un sustituto en «fabricación de obleas a gran escala». Y sentencia: «La producción de vanguardia se concentra en un número reducido de ubicaciones y la India no va a cambiar este panorama en lo que queda de esta década», pero se convertirá «en un competidor real en nichos definidos durante los próximos cinco a diez años».
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