El lado más desconocido de Margarita de Dinamarca: un féretro de siete toneladas, 'El Señor de los Anillos' y un perro salchicha
Hay miembros de la realeza que han hecho de la discreción y el protocolo su seña de identidad. Margarita de Dinamarca nunca encajó del todo en ese molde. Durante sus 52 años al frente de la Corona, la
El lado más desconocido de Margarita de Dinamarca: un féretro de siete toneladas, 'El Señor de los Anillos' y un perro salchicha La monarca, que reinó durante 52 años, convirtió su pasión por el arte, la moda y el cine en una de sus grandes señas de identidad Regala esta noticia Añádenos en Google Margarita de Dinamarca en una foto de archivo. (Gtres) Daniella Bejarano 18/08/2026 Actualizado a las 11:34h. Hay miembros de la realeza que han hecho de la discreción y el protocolo su seña de identidad. Margarita de Dinamarca nunca encajó del todo en ese molde.
Durante sus 52 años al frente de la Corona, la monarca construyó una imagen propia marcada por ... la creatividad, los colores, el arte y una personalidad poco amiga de las convenciones. Su particular manera de entender la vida también se ha reflejado en algunos episodios que difícilmente podrían atribuirse a cualquier otro miembro de una Familia Real. Desde acudir a una cena de gala acompañada por su perro hasta involucrarse personalmente en proyectos artísticos y de vestuario, Margarita ha demostrado en numerosas ocasiones que la etiqueta no está reñida con hacer las cosas a su manera.
Y quizá uno de los mejores ejemplos de esa singularidad se encuentre en algo tan íntimo como la manera en la que ha decidido afrontar su propia muerte. La entonces reina participó personalmente en el diseño del féretro en el que será enterrada, una pieza monumental de vidrio fundido que tardó más de 15 años en completarse y que pesa siete toneladas. Noticia relacionada La imagen de Christian de Dinamarca de fiesta y con amigas famosas Marina Ortiz Cortés Una reina que convirtió el arte en una parte de su vida Mucho antes de que su nombre quedara asociado a la Corona, Margarita mostró interés por disciplinas alejadas de las obligaciones institucionales.
Estudió Arqueología y Economía y llegó a dominar cinco idiomas —danés, francés, alemán, sueco e inglés—, pero fue el mundo artístico el que terminó ocupando un lugar especialmente importante en su vida. La pintura es una de sus grandes pasiones. Algunas de sus obras han llegado a exponerse en museos como el Arken de Copenhague, aunque probablemente uno de sus trabajos más sorprendentes sea el que realizó para una de las sagas literarias más populares de todos los tiempos.
Margarita fue la encargada de realizar las ilustraciones de la edición danesa de El Señor de los Anillos. Para aquel proyecto utilizó el pseudónimo de Ingahild Grathmer, una identidad que le permitió trabajar sin que su condición de princesa condicionara la recepción de sus dibujos. Sus ilustraciones llegaron incluso a despertar la admiración de J.R.R.
Tolkien. Su creatividad tampoco se quedó en los lienzos. La monarca diseñó vestuario para el Ballet Real danés y participó en la escenografía de Ehrengard: El arte de la seducción, producción dirigida por Bille August.
El proyecto supuso además su incursión en Netflix y terminó siendo reconocido con un premio Robert, uno de los principales galardones cinematográficos de Dinamarca. Del armario de colores al féretro que diseñó personalmente La misma libertad que aplicaba a sus proyectos artísticos se trasladaba a su imagen pública. Los estilismos de Margarita se alejaron durante décadas de la sobriedad que suele asociarse a las familias reales.
Abrigos llamativos, estampados y colores intensos terminaron convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Su manera de vestir hizo que su imagen trascendiera el ámbito estrictamente institucional y que numerosos medios la señalaran como una figura de referencia por su particular forma de entender la moda. No se limitó a vestir de manera diferente: también quiso participar directamente en la creación de prendas y escenarios.
Pero si existe una muestra especialmente llamativa de hasta dónde llega su faceta creativa es el féretro que ha diseñado para el momento de su muerte. La pieza está realizada en vidrio fundido, mide tres metros de longitud y alcanza las siete toneladas de peso. Su elaboración se prolongó durante más de 15 años.
Lejos de tratarse de un objeto convencional, se convirtió en uno de los proyectos más singulares asociados a la que durante más de medio siglo fue una de las grandes figuras de la realeza europea. (Gtres) El día que llevó a su perro a una cena de gala Su personalidad también ha dejado anécdotas mucho más espontáneas. Una de las más recordadas tuvo como escenario el palacio de Fredensborg, donde se celebraba una cena de gala con invitados de la alta sociedad. Margarita apareció acompañada por un invitado poco habitual: su perro salchicha.
El animal estuvo correteando por los pasillos mientras se desarrollaba la velada, protagonizando una escena difícil de imaginar en un acto de estas características y que encaja perfectamente con la relación de la monarca con sus animales. Ese carácter desenfadado convivió durante décadas con una agenda institucional marcada por las exigencias de la Corona. Margarita asumió el trono en 1972 y permaneció al frente de la monarquía danesa durante 52 años, hasta que sorprendió al país al anunciar su abdicación durante su tradicional discurso de Navidad de 2023.
El 14 de enero de 2024 cedió la Corona a su hijo, Federico, convirtiéndose en la primera monarca danesa que renunciaba voluntariamente al trono en 900 años. Su reinado terminó siendo, además, el más largo de la historia de la monarquía danesa. Una royal que siempre quiso hacer las cosas a su manera La abdicación puso el punto final a más de cinco décadas de reinado, pero no borró una personalidad que había conseguido diferenciarla del resto de monarcas europeos.
Margarita se convirtió en una figura reconocible no solo por su posición, sino por una manera de entender la realeza en la que había espacio para la pintura, la literatura, la moda, el cine y también para las pequeñas excentricidades. Incluso después de la proclamación de su hijo Federico como rey, Margarita continuó siendo reconocida como Su Majestad la Reina Margarita de Dinamarca, del mismo modo que ocurrió en España con la reina Sofía después de la proclamación de Felipe VI. Su legado, por tanto, va mucho más allá de los 52 años que pasó en el trono.
Queda la monarca que ilustró El Señor de los Anillos, que diseñó vestuario para el cine, que apostó por una estética propia y que decidió cómo sería el lugar en el que descansará algún día. Y también queda aquella imagen mucho más cotidiana y probablemente más reveladora: una reina entrando en una cena de gala con su perro salchicha dispuesto a recorrer los pasillos del palacio. Una escena que resume, quizá mejor que cualquier discurso, por qué Margarita de Dinamarca ha sido durante décadas una royal difícil de encasillar. comentarios Reportar un error El lado más desconocido de Margarita de Dinamarca: un féretro de siete toneladas, 'El Señor de los Anillos' y un perro salchicha La monarca, que reinó durante 52 años, convirtió su pasión por el arte, la moda y el cine en una de sus grandes señas de identidad Regala esta noticia Añádenos en Google Margarita de Dinamarca en una foto de archivo. (Gtres) Daniella Bejarano 18/08/2026 Actualizado a las 11:34h.
Hay miembros de la realeza que han hecho de la discreción y el protocolo su seña de identidad. Margarita de Dinamarca nunca encajó del todo en ese molde. Durante sus 52 años al frente de la Corona, la monarca construyó una imagen propia marcada por ... la creatividad, los colores, el arte y una personalidad poco amiga de las convenciones.
Su particular manera de entender la vida también se ha reflejado en algunos episodios que difícilmente podrían atribuirse a cualquier otro miembro de una Familia Real. Desde acudir a una cena de gala acompañada por su perro hasta involucrarse personalmente en proyectos artísticos y de vestuario, Margarita ha demostrado en numerosas ocasiones que la etiqueta no está reñida con hacer las cosas a su manera. Y quizá uno de los mejores ejemplos de esa singularidad se encuentre en algo tan íntimo como la manera en la que ha decidido afrontar su propia muerte.
La entonces reina participó personalmente en el diseño del féretro en el que será enterrada, una pieza monumental de vidrio fundido que tardó más de 15 años en completarse y que pesa siete toneladas. Noticia relacionada La imagen de Christian de Dinamarca de fiesta y con amigas famosas Marina Ortiz Cortés Una reina que convirtió el arte en una parte de su vida Mucho antes de que su nombre quedara asociado a la Corona, Margarita mostró interés por disciplinas alejadas de las obligaciones institucionales. Estudió Arqueología y Economía y llegó a dominar cinco idiomas —danés, francés, alemán, sueco e inglés—, pero fue el mundo artístico el que terminó ocupando un lugar especialmente importante en su vida.
La pintura es una de sus grandes pasiones. Algunas de sus obras han llegado a exponerse en museos como el Arken de Copenhague, aunque probablemente uno de sus trabajos más sorprendentes sea el que realizó para una de las sagas literarias más populares de todos los tiempos. Margarita fue la encargada de realizar las ilustraciones de la edición danesa de El Señor de los Anillos.
Para aquel proyecto utilizó el pseudónimo de Ingahild Grathmer, una identidad que le permitió trabajar sin que su condición de princesa condicionara la recepción de sus dibujos. Sus ilustraciones llegaron incluso a despertar la admiración de J.R.R. Tolkien.
Su creatividad tampoco se quedó en los lienzos. La monarca diseñó vestuario para el Ballet Real danés y participó en la escenografía de Ehrengard: El arte de la seducción, producción dirigida por Bille August. El proyecto supuso además su incursión en Netflix y terminó siendo reconocido con un premio Robert, uno de los principales galardones cinematográficos de Dinamarca.
Del armario de colores al féretro que diseñó personalmente La misma libertad que aplicaba a sus proyectos artísticos se trasladaba a su imagen pública. Los estilismos de Margarita se alejaron durante décadas de la sobriedad que suele asociarse a las familias reales. Abrigos llamativos, estampados y colores intensos terminaron convirtiéndose en una de sus señas de identidad.
Su manera de vestir hizo que su imagen trascendiera el ámbito estrictamente institucional y que numerosos medios la señalaran como una figura de referencia por su particular forma de entender la moda. No se limitó a vestir de manera diferente: también quiso participar directamente en la creación de prendas y escenarios. Pero si existe una muestra especialmente llamativa de hasta dónde llega su faceta creativa es el féretro que ha diseñado para el momento de su muerte.
La pieza está realizada en vidrio fundido, mide tres metros de longitud y alcanza las siete toneladas de peso. Su elaboración se prolongó durante más de 15 años. Lejos de tratarse de un objeto convencional, se convirtió en uno de los proyectos más singulares asociados a la que durante más de medio siglo fue una de las grandes figuras de la realeza europea. (Gtres) El día que llevó a su perro a una cena de gala Su personalidad también ha dejado anécdotas mucho más espontáneas.
Una de las más recordadas tuvo como escenario el palacio de Fredensborg, donde se celebraba una cena de gala con invitados de la alta sociedad. Margarita apareció acompañada por un invitado poco habitual: su perro salchicha. El animal estuvo correteando por los pasillos mientras se desarrollaba la velada, protagonizando una escena difícil de imaginar en un acto de estas características y que encaja perfectamente con la relación de la monarca con sus animales.
Ese carácter desenfadado convivió durante décadas con una agenda institucional marcada por las exigencias de la Corona. Margarita asumió el trono en 1972 y permaneció al frente de la monarquía danesa durante 52 años, hasta que sorprendió al país al anunciar su abdicación durante su tradicional discurso de Navidad de 2023. El 14 de enero de 2024 cedió la Corona a su hijo, Federico, convirtiéndose en la primera monarca danesa que renunciaba voluntariamente al trono en 900 años.
Su reinado terminó siendo, además, el más largo de la historia de la monarquía danesa. Una royal que siempre quiso hacer las cosas a su manera La abdicación puso el punto final a más de cinco décadas de reinado, pero no borró una personalidad que había conseguido diferenciarla del resto de monarcas europeos. Margarita se convirtió en una figura reconocible no solo por su posición, sino por una manera de entender la realeza en la que había espacio para la pintura, la literatura, la moda, el cine y también para las pequeñas excentricidades.
Incluso después de la proclamación de su hijo Federico como rey, Margarita continuó siendo reconocida como Su Majestad la Reina Margarita de Dinamarca, del mismo modo que ocurrió en España con la reina Sofía después de la proclamación de Felipe VI. Su legado, por tanto, va mucho más allá de los 52 años que pasó en el trono. Queda la monarca que ilustró El Señor de los Anillos, que diseñó vestuario para el cine, que apostó por una estética propia y que decidió cómo sería el lugar en el que descansará algún día.
Y también queda aquella imagen mucho más cotidiana y probablemente más reveladora: una reina entrando en una cena de gala con su perro salchicha dispuesto a recorrer los pasillos del palacio. Una escena que resume, quizá mejor que cualquier discurso, por qué Margarita de Dinamarca ha sido durante décadas una royal difícil de encasillar. comentarios Reportar un error La imagen de Christian de Dinamarca de fiesta y con amigas famosas Marina Ortiz Cortés Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Marta González, monja de clausura: «Salgo del convento dos veces a la semana, pero con permiso» Borja Sánchez Jorge Fernández: «Crecí en un pueblo que era la cuna de ETA.
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