Un laberinto de 170 kilómetros de galerías subterráneas para 'alimentar' Madrid
En el subsuelo de la capital hay una red de túneles que te permiten llegar de Gran Vía o el Banco de España a las cinco torres o el Bernabéu sin salir a la superficie. Eso sí, entre una maraña de tube
Un laberinto de 170 kilómetros de galerías subterráneas para 'alimentar' Madrid Por esta red de túneles vigilados, con más de 250 entradas repartidas por toda la ciudad, discurren suministros tan básicos como las canalizaciones de agua y el cableado de electricidad y fibra óptica Regala esta noticia Añádenos en Google Mantenimiento de una de las galerías subterráneas. (Isabel Permuy) Helena Cortés 18/08/2026 a las 02:18h. En el subsuelo de la capital hay una red de túneles que te permiten llegar de Gran Vía o el Banco de España a las cinco torres o el Bernabéu sin salir a la superficie. Eso sí, entre una maraña de tuberías y cables ... por los que difícilmente caben, caminando codo a codo, más de dos personas.
Son las galerías de servicio, un entramado de caminos subterráneos por los que discurren las canalizaciones de agua, electricidad y comunicaciones. Y no es pequeño: tiene 170 kilómetros y más de seis millones de cables, señala Carlos Rubio, subdirector general de infraestructuras, desde el Centro de Control de Instalaciones Urbanas, donde más de una veintena de personas vigilan día y noche, 365 días al año, tanto estas galerías como los túneles urbanos, las fuentes ornamentales y el alumbrado público, unas 260.000 farolas. «Madrid es la ciudad europea que más kilómetros de galerías de este tipo tiene, con diferencia.
El Canal de Isabel II cuenta luego con otros 25 o 30 kilómetros más, pero nada que ver con estas. Esta infraestructura, esencial, tiene múltiples ventajas. La primera la seguridad, pues lo tienes todo controlado, y la segunda el tema de las averías y renovaciones.
Este verano ha habido que hacer cambios en las tuberías de agua de la Gran Vía. Sin las galerías hubiéramos tenido que abrir la calle, sería impensable», apunta Rubio. Desde el centro de control, situado en los bajos de Azca, los funcionarios del ayuntamiento ven en un gran panel multipantalla quién entra y sale de estas galerías.
Sus ojos en el interior de estos túneles son las 526 cámaras y los 900 detectores de presencia que hay distribuidos en los más de 250 accesos que hay por toda la ciudad. No es extraño encontrar técnicos de la empresa pública del agua haciendo tareas de mantenimiento u operarios de las distintas empresas de telecomunicaciones poniendo a punto el cableado. De hecho, ya se han cambiado todos los antiguos cables de cobre de estas galerías por fibra óptica.
Noticia relacionada Qué fue de las pioneras tuneladoras que excavaron la M-30: Tizona, jubilada, y Dulcinea, de misión en Polonia Helena Cortés «Necesitamos saber en todo momento quién hay trabajando y dónde por si hubiera una incidencia como fuego, una inundación…», apunta Rubio. O por si alguien quisiera boicotearles: «El acceso no autorizado puede provocar un problema tremendo, desde la broma de cerrar una llave de paso y dejar a una zona sin agua hasta un ataque terrorista". Por eso trabajan en colaboración con la unidad del subsuelo de la Policía Nacional.
De hecho, recuerda el subdirector general de infraestructuras, durante la visita del Papa se cerraron todas las galerías del entorno en el que se iba a mover. Los elementos de una galería Hay 170 kilómetros de galerías subterráneas (algunas de la época de Alfonso XI) que recorren la ciudad de norte a sur y de este a oeste. Además, alcanzan una profundidad máxima de 65 metros.
Y siguen creciendo. 3.677 sensores de temperatura y humo 900 detectores de presencia 526 cámaras de vigilancia 250 accesos Cables Más de 6.000.000 (red eléctrica, comunicaciones...) Tuberías 814 sensores de gases y monóxido de carbono Canalizaciones de agua potable Fuente: Ayuntamiento de Madrid ABC / P. Prasca y JdV Los elementos de una galería Hay 170 kilómetros de galerías subterráneas (algunas de la época de Alfonso XI) que recorren la ciudad de norte a sur y de este a oeste. Además, alcanzan una profundidad máxima de 65 metros.
Y siguen creciendo. 526 cámaras de vigilancia 250 accesos 3.677 sensores de humo y temperatura 900 detectores de presencia Cables Más de 6.000.000 de todo tipo (de comunicaciones, de red eléctrica...) Tuberías 814 sensores de gases y monóxido de carbono Canalizaciones de agua potable Fuente: Ayuntamiento de Madrid ABC / P. Prasca y JdV Algunas de estas vías, cuentan los funcionarios, son de la época de Alfonso XIII aunque la mayoría se construyeron en los años 50 reconvirtiendo antiguas galerías de agua, antiguos colectores… «Aquí se aprovecha cualquier hueco ya existente para no excavar más, que ya tenemos la ciudad bastante agujereada», bromea Rubio. Y si la red necesita crecer, se añaden nuevos túneles.
De hecho, ya se han incorporado nuevos tramos en los proyectos de Madrid Nuevo Norte y se abrirán más de 20 kilómetros en los desarrollos urbanísticos del sureste. El último ejecutado en el centro, recuerda Rubio, ha sido en el Bernabéu, cuando la ampliación del estadio les obligó a «retranquear un tramo de galería en la Castellana». Crecimiento organizado El aspecto y tamaño de las galerías es muy variable.
Las más antiguas, todas las del centro, son muy estrechas y prácticamente te obligan a ir agachado. Las nuevas, indica Rubio, intentan que sean algo más amplias para que los operarios que trabajan en ellas estén algo más cómodos. En este sentido, en los últimos contratos de mantenimiento (a finales junio se firmó una prórroga hasta septiembre de 2027) se han introducido mejoras en la iluminación, cambiando las bombillas antiguas por tiras led continuas, y se ha perfeccionado la señalización de todos los accesos y fondos de saco, además de incorporar tecnología digital compatible con la inteligencia artificial e incrementar el número de salidas de emergencia (20) y el número de detectores de incendios (200) y gases (100).
Arriba, una de las entradas a las galerías, a los pies del Bernabéu. Abajo, las escaleras de acceso a la red de tuberías. A la derecha, los sensores de gases que llevan también los operarios. (Isabel Permuy) Newsletter Al estar toda la red controlada por el consistorio, el ayuntamiento puede gestionar el crecimiento y la distribución de los cables y tuberías en función de las necesidades de la ciudad: «Nosotros tenemos la visión global de la capital, sabemos las necesidades que va a haber ahora y las futuras y podemos priorizar necesidades.
Por ejemplo, es muy importante el tema de los centros de datos. Aunque el espacio en la galería sea finito, hay una malla distribuida por toda la ciudad y distintas alternativas, unas más largas y otras más cortas, para poder hacer los tendidos. Por eso, es el ayuntamiento el que marca la estrategia, también para no cargar algunas galerías con mucha energía eléctrica y otras con mucha agua, sino equilibrarlas de tal forma que si hay algún problema se minimicen los daños», apunta Rubio.
Una vigilancia estrecha 526 cámaras 3.677 sensores 814 detectores de gases Son los ojos de los operarios en el interior del túnel. Además, cuentan también con 900 detectores de presencia Estos dispositivos controlan el humo y la temperatuda para advertir a los operarios del centro de control en caso de incendio Con estos mecanismos advierten de la presencia en las galerías de gases peligrosos como el monóxido de carbono A las galerías de servicios se accede a través de tapas en la acera que pasan tan desapercibidas para el peatón como las alcantarillas. Bajando una pequeña escalera, aparecen enseguida kilómetros sin fin de cables.
La humedad, y el calor, se perciben inmediatamente. En algunas entradas, hay pequeñas antesalas alicatadas que destacan entre la tosquedad de los acabados de las paredes. Esto, cuentan los funcionarios del ayuntamiento, se debe a que antes la vigilancia era analógica.
Es decir, había operarios apuntando a mano quién bajaba y subía de las galerías, por lo que contaban con salas comunes y hasta vestuarios. Ahora, gracias a la digitalización, además con cámaras y detectores de presencia, cuentan con 3.677 sensores de humo y temperatura; y 814 de gases como monóxido de carbono. «Y ya nos estamos planteando el uso de robots, que pueden moverse por muchos sitios y detectar fugas de agua, temperaturas más elevadas en los cableados…», asume Rubio.
Leyendas Pese a todo, algún susto han tenido. «Tuvimos un incendio muy importante en la Gran Vía, se quemaron del orden de unos 60 metros de galería. La suerte es que cada poco tiempo en las tuberías hay una conexión con las viviendas que suele ser de plástico, y cuando se quema pues actúa como sistema de extinción», resume Rubio.
Aunque es difícil resistirse a las posibilidades que tiene esta red de caminos, su objetivo ha sido siempre albergar estas infraestructuras críticas, no que sirvan de atajo en casos de emergencia. «Siempre ha habido mucha leyenda negra sobre los pasadizos. Aquí sí hay una entrada en el Palacio Real y la otra en el Banco de España, por ejemplo, pero no tienen esa misión.
Lo que sí es cierto es que muchas, por su configuración, acceden hasta prácticamente el interior de los edificios, como en el caso de las cinco torres», sentencian desde el consistorio. Un uso tan mundano como crítico. comentarios Reportar un error Un laberinto de 170 kilómetros de galerías subterráneas para 'alimentar' Madrid Por esta red de túneles vigilados, con más de 250 entradas repartidas por toda la ciudad, discurren suministros tan básicos como las canalizaciones de agua y el cableado de electricidad y fibra óptica Regala esta noticia Añádenos en Google Mantenimiento de una de las galerías subterráneas. (Isabel Permuy) Helena Cortés 18/08/2026 a las 02:18h. En el subsuelo de la capital hay una red de túneles que te permiten llegar de Gran Vía o el Banco de España a las cinco torres o el Bernabéu sin salir a la superficie.
Eso sí, entre una maraña de tuberías y cables ... por los que difícilmente caben, caminando codo a codo, más de dos personas. Son las galerías de servicio, un entramado de caminos subterráneos por los que discurren las canalizaciones de agua, electricidad y comunicaciones. Y no es pequeño: tiene 170 kilómetros y más de seis millones de cables, señala Carlos Rubio, subdirector general de infraestructuras, desde el Centro de Control de Instalaciones Urbanas, donde más de una veintena de personas vigilan día y noche, 365 días al año, tanto estas galerías como los túneles urbanos, las fuentes ornamentales y el alumbrado público, unas 260.000 farolas.
«Madrid es la ciudad europea que más kilómetros de galerías de este tipo tiene, con diferencia. El Canal de Isabel II cuenta luego con otros 25 o 30 kilómetros más, pero nada que ver con estas. Esta infraestructura, esencial, tiene múltiples ventajas.
La primera la seguridad, pues lo tienes todo controlado, y la segunda el tema de las averías y renovaciones. Este verano ha habido que hacer cambios en las tuberías de agua de la Gran Vía. Sin las galerías hubiéramos tenido que abrir la calle, sería impensable», apunta Rubio.
Desde el centro de control, situado en los bajos de Azca, los funcionarios del ayuntamiento ven en un gran panel multipantalla quién entra y sale de estas galerías. Sus ojos en el interior de estos túneles son las 526 cámaras y los 900 detectores de presencia que hay distribuidos en los más de 250 accesos que hay por toda la ciudad. No es extraño encontrar técnicos de la empresa pública del agua haciendo tareas de mantenimiento u operarios de las distintas empresas de telecomunicaciones poniendo a punto el cableado.
De hecho, ya se han cambiado todos los antiguos cables de cobre de estas galerías por fibra óptica. Noticia relacionada Qué fue de las pioneras tuneladoras que excavaron la M-30: Tizona, jubilada, y Dulcinea, de misión en Polonia Helena Cortés «Necesitamos saber en todo momento quién hay trabajando y dónde por si hubiera una incidencia como fuego, una inundación…», apunta Rubio. O por si alguien quisiera boicotearles: «El acceso no autorizado puede provocar un problema tremendo, desde la broma de cerrar una llave de paso y dejar a una zona sin agua hasta un ataque terrorista".
Por eso trabajan en colaboración con la unidad del subsuelo de la Policía Nacional. De hecho, recuerda el subdirector general de infraestructuras, durante la visita del Papa se cerraron todas las galerías del entorno en el que se iba a mover. Los elementos de una galería Hay 170 kilómetros de galerías subterráneas (algunas de la época de Alfonso XI) que recorren la ciudad de norte a sur y de este a oeste.
Además, alcanzan una profundidad máxima de 65 metros. Y siguen creciendo. 3.677 sensores de temperatura y humo 900 detectores de presencia 526 cámaras de vigilancia 250 accesos Cables Más de 6.000.000 (red eléctrica, comunicaciones...) Tuberías 814 sensores de gases y monóxido de carbono Canalizaciones de agua potable Fuente: Ayuntamiento de Madrid ABC / P. Prasca y JdV Los elementos de una galería Hay 170 kilómetros de galerías subterráneas (algunas de la época de Alfonso XI) que recorren la ciudad de norte a sur y de este a oeste.
Además, alcanzan una profundidad máxima de 65 metros. Y siguen creciendo. 526 cámaras de vigilancia 250 accesos 3.677 sensores de humo y temperatura 900 detectores de presencia Cables Más de 6.000.000 de todo tipo (de comunicaciones, de red eléctrica...) Tuberías 814 sensores de gases y monóxido de carbono Canalizaciones de agua potable Fuente: Ayuntamiento de Madrid ABC / P. Prasca y JdV Algunas de estas vías, cuentan los funcionarios, son de la época de Alfonso XIII aunque la mayoría se construyeron en los años 50 reconvirtiendo antiguas galerías de agua, antiguos colectores… «Aquí se aprovecha cualquier hueco ya existente para no excavar más, que ya tenemos la ciudad bastante agujereada», bromea Rubio.
Y si la red necesita crecer, se añaden nuevos túneles. De hecho, ya se han incorporado nuevos tramos en los proyectos de Madrid Nuevo Norte y se abrirán más de 20 kilómetros en los desarrollos urbanísticos del sureste. El último ejecutado en el centro, recuerda Rubio, ha sido en el Bernabéu, cuando la ampliación del estadio les obligó a «retranquear un tramo de galería en la Castellana».
Crecimiento organizado El aspecto y tamaño de las galerías es muy variable. Las más antiguas, todas las del centro, son muy estrechas y prácticamente te obligan a ir agachado. Las nuevas, indica Rubio, intentan que sean algo más amplias para que los operarios que trabajan en ellas estén algo más cómodos.
En este sentido, en los últimos contratos de mantenimiento (a finales junio se firmó una prórroga hasta septiembre de 2027) se han introducido mejoras en la iluminación, cambiando las bombillas antiguas por tiras led continuas, y se ha perfeccionado la señalización de todos los accesos y fondos de saco, además de incorporar tecnología digital compatible con la inteligencia artificial e incrementar el número de salidas de emergencia (20) y el número de detectores de incendios (200) y gases (100). Arriba, una de las entradas a las galerías, a los pies del Bernabéu. Abajo, las escaleras de acceso a la red de tuberías.
A la derecha, los sensores de gases que llevan también los operarios. (Isabel Permuy) Newsletter Al estar toda la red controlada por el consistorio, el ayuntamiento puede gestionar el crecimiento y la distribución de los cables y tuberías en función de las necesidades de la ciudad: «Nosotros tenemos la visión global de la capital, sabemos las necesidades que va a haber ahora y las futuras y podemos priorizar necesidades. Por ejemplo, es muy importante el tema de los centros de datos. Aunque el espacio en la galería sea finito, hay una malla distribuida por toda la ciudad y distintas alternativas, unas más largas y otras más cortas, para poder hacer los tendidos.
Por eso, es el ayuntamiento el que marca la estrategia, también para no cargar algunas galerías con mucha energía eléctrica y otras con mucha agua, sino equilibrarlas de tal forma que si hay algún problema se minimicen los daños», apunta Rubio. Una vigilancia estrecha 526 cámaras 3.677 sensores 814 detectores de gases Son los ojos de los operarios en el interior del túnel. Además, cuentan también con 900 detectores de presencia Estos dispositivos controlan el humo y la temperatuda para advertir a los operarios del centro de control en caso de incendio Con estos mecanismos advierten de la presencia en las galerías de gases peligrosos como el monóxido de carbono A las galerías de servicios se accede a través de tapas en la acera que pasan tan desapercibidas para el peatón como las alcantarillas.
Bajando una pequeña escalera, aparecen enseguida kilómetros sin fin de cables. La humedad, y el calor, se perciben inmediatamente. En algunas entradas, hay pequeñas antesalas alicatadas que destacan entre la tosquedad de los acabados de las paredes.
Esto, cuentan los funcionarios del ayuntamiento, se debe a que antes la vigilancia era analógica. Es decir, había operarios apuntando a mano quién bajaba y subía de las galerías, por lo que contaban con salas comunes y hasta vestuarios. Ahora, gracias a la digitalización, además con cámaras y detectores de presencia, cuentan con 3.677 sensores de humo y temperatura; y 814 de gases como monóxido de carbono.
«Y ya nos estamos planteando el uso de robots, que pueden moverse por muchos sitios y detectar fugas de agua, temperaturas más elevadas en los cableados…», asume Rubio. Leyendas Pese a todo, algún susto han tenido. «Tuvimos un incendio muy importante en la Gran Vía, se quemaron del orden de unos 60 metros de galería.
La suerte es que cada poco tiempo en las tuberías hay una conexión con las viviendas que suele ser de plástico, y cuando se quema pues actúa como sistema de extinción», resume Rubio. Aunque es difícil resistirse a las posibilidades que tiene esta red de caminos, su objetivo ha sido siempre albergar estas infraestructuras críticas, no que sirvan de atajo en casos de emergencia. «Siempre ha habido mucha leyenda negra sobre los pasadizos.
Aquí sí hay una entrada en el Palacio Real y la otra en el Banco de España, por ejemplo, pero no tienen esa misión. Lo que sí es cierto es que muchas, por su configuración, acceden hasta prácticamente el interior de los edificios, como en el caso de las cinco torres», sentencian desde el consistorio. Un uso tan mundano como crítico. comentarios Reportar un error Qué fue de las pioneras tuneladoras que excavaron la M-30: Tizona, jubilada, y Dulcinea, de misión en Polonia Helena Cortés Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Eugenia Martínez de Irujo: «El desayuno más sabroso es el que tomo en mi casa, tostada integral con aceite de oliva y un café con hielo»
Ana Beatriz Micó Pilar Rubio, sobre la crianza de sus hijos con Sergio Ramos: «No tienen móvil y mientras estén en mi casa tampoco redes sociales» Marina Ortiz