Un parche en el dedo mide la medicación del párkinson a través del sudor y sin usar baterías
Ajustar la medicación en la enfermedad de Parkinson es un complejo malabarismo con consecuencias muy serias. La levodopa sigue siendo el tratamiento estándar para devolver el control motor a los enfer
Un parche en el dedo mide la medicación del párkinson a través del sudor y sin usar baterías Un equipo de la Universidad de California crea un dispositivo capaz de monitorizar la levodopa en tiempo real para evitar picos o bajones de movilidad Regala esta noticia Añádenos en Google Uno de los prototipos de sensor sin baterías desarrollados en la UCSD. (Shichao Ding) Antonio Villarreal 27/07/2026 a las 21:00h. Ajustar la medicación en la enfermedad de Parkinson es un complejo malabarismo con consecuencias muy serias. La levodopa sigue siendo el tratamiento estándar para devolver el control motor a los enfermos, pero dar con la dosis exacta no es sencillo: si el fármaco se queda ... corto, el paciente se bloquea y es incapaz de moverse; si se pasa, surgen discinesias, unos movimientos espasmódicos e incontrolables tan desgastantes como la propia rigidez.
Por si fuera poco, a medida que la enfermedad avanza, la «ventana terapéutica» —el tiempo en que el fármaco hace su trabajo de forma óptima— se estrecha de varias horas a apenas 120 minutos. Hasta hoy, los neurólogos tenían que confiar en diarios manuscritos donde los propios enfermos o sus cuidadores anotaban cómo se sentían a lo largo del día. Un método subjetivo e impreciso que deja escapar fluctuaciones peligrosas en la sangre.
Para acabar con esta ceguera, un grupo de ingenieros y neurocientíficos de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.) han desarrollado un parche que se coloca en la yema del dedo y mide de forma continua los niveles de levodopa a través del sudor. Sin agujas, sin análisis y sin necesidad de llevar pilas ni baterías.
Noticia relacionada Carly Simon, la voz de 'Armas de mujer' revela que padece Parkinson Nacho Serrano El hallazgo, publicado este lunes en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), supone un salto cualitativo en la medicina de precisión para enfermedades neurodegenerativas, ya que ha demostrado una precisión equivalente a la de los análisis de sangre convencionales, pero con resultados instantáneos. La esponja que crea su propia energía La elección de la yema del dedo no es casual. Esta pequeña región anatómica alberga una de las concentraciones de glándulas sudoríparas más altas de todo el cuerpo humano.
Para aprovechar este flujo continuo, el equipo ideó un gel absorbente impregnado de sales y disolventes inocuos que actúa como una auténtica esponja química: atrae el sudor de los poros por simple diferencia de concentración salina, sin necesidad de que el paciente esté haciendo esfuerzo físico ni pasando calor. La yema del dedo alberga una de las concentraciones de glándulas sudoríparas más altas de todo el cuerpo humano Una vez que el sudor entra en el parche, la levodopa disuelta en él entra en contacto con una serie de enzimas integradas en el tejido. Esta reacción química no solo mide la cantidad de fármaco, sino que genera un pequeño voltaje eléctrico capaz de alimentar el propio sensor.
En la práctica, cuanto mayor es la corriente generada, más alta es la concentración de medicamento en el organismo; si el voltaje cae, la dosis está empezando a agotarse. Tamoghna Saha, investigador en la Escuela de Ingeniería Jacobs de la UC San Diego y coautor del trabajo, destaca el potencial clínico de este diseño autónomo. «Esta tecnología permite monitorizar la levodopa en tiempo real y sin alterar la rutina del paciente, lo que abre la puerta a un ajuste de las dosis milimétrico y adaptado a las necesidades reales de cada persona en su propio hogar», subraya el investigador.
Por qué la medicación se evapora más rápido Las pruebas clínicas, realizadas tanto en voluntarios sanos como en pacientes diagnosticados de Párkinson, arrojaron además un dato revelador que explica uno de los grandes misterios del día a día de esta patología. Los datos mostraron que los enfermos de Párkinson eliminan la levodopa de su sistema a una velocidad significativamente mayor que las personas sanas. Esta diferencia metabólica explica por qué los síntomas de un paciente pueden deteriorarse de forma abrupta e inesperada en cuestión de minutos, cogiendo desprevenidos a médicos y familiares.
«Esta tecnología permite un ajuste de las dosis milimétrico y adaptado a las necesidades reales de cada persona en su propio hogar» Tamoghna Saha Universidad de California San Diego El proyecto es el fruto de una larga alianza entre el laboratorio del bioingeniero Joseph Wang y el equipo de Irene Litvan, profesora del Departamento de Neurociencias de la Escuela de Medicina de la UC San Diego y referente mundial en trastornos del movimiento. Según los autores, disponer de esta lectura continua no es solo una herramienta de diagnóstico, sino la primera pieza de un engranaje mucho mayor.
La meta final de los investigadores es integrar este parche en un sistema de «bucle cerrado», similar a los páncreas artificiales o bombas de insulina que ya utilizan los pacientes con diabetes tipo 1. De este modo, el parche en el dedo mediría los niveles de fármaco en el sudor y enviaría la información a una bomba de infusión para que esta administrase la dosis exacta de levodopa justo en el momento en que el organismo empieza a necesitarla. Temas Enfermos Parkinson San Diego Análisis comentarios Reportar un error Un parche en el dedo mide la medicación del párkinson a través del sudor y sin usar baterías Un equipo de la Universidad de California crea un dispositivo capaz de monitorizar la levodopa en tiempo real para evitar picos o bajones de movilidad Regala esta noticia Añádenos en Google Uno de los prototipos de sensor sin baterías desarrollados en la UCSD. (Shichao Ding) Antonio Villarreal 27/07/2026 a las 21:00h.
Ajustar la medicación en la enfermedad de Parkinson es un complejo malabarismo con consecuencias muy serias. La levodopa sigue siendo el tratamiento estándar para devolver el control motor a los enfermos, pero dar con la dosis exacta no es sencillo: si el fármaco se queda ... corto, el paciente se bloquea y es incapaz de moverse; si se pasa, surgen discinesias, unos movimientos espasmódicos e incontrolables tan desgastantes como la propia rigidez. Por si fuera poco, a medida que la enfermedad avanza, la «ventana terapéutica» —el tiempo en que el fármaco hace su trabajo de forma óptima— se estrecha de varias horas a apenas 120 minutos.
Hasta hoy, los neurólogos tenían que confiar en diarios manuscritos donde los propios enfermos o sus cuidadores anotaban cómo se sentían a lo largo del día. Un método subjetivo e impreciso que deja escapar fluctuaciones peligrosas en la sangre. Para acabar con esta ceguera, un grupo de ingenieros y neurocientíficos de la Universidad de California en San Diego (EE.
UU.) han desarrollado un parche que se coloca en la yema del dedo y mide de forma continua los niveles de levodopa a través del sudor. Sin agujas, sin análisis y sin necesidad de llevar pilas ni baterías. Noticia relacionada Carly Simon, la voz de 'Armas de mujer' revela que padece Parkinson Nacho Serrano El hallazgo, publicado este lunes en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), supone un salto cualitativo en la medicina de precisión para enfermedades neurodegenerativas, ya que ha demostrado una precisión equivalente a la de los análisis de sangre convencionales, pero con resultados instantáneos.
La esponja que crea su propia energía La elección de la yema del dedo no es casual. Esta pequeña región anatómica alberga una de las concentraciones de glándulas sudoríparas más altas de todo el cuerpo humano. Para aprovechar este flujo continuo, el equipo ideó un gel absorbente impregnado de sales y disolventes inocuos que actúa como una auténtica esponja química: atrae el sudor de los poros por simple diferencia de concentración salina, sin necesidad de que el paciente esté haciendo esfuerzo físico ni pasando calor.
La yema del dedo alberga una de las concentraciones de glándulas sudoríparas más altas de todo el cuerpo humano Una vez que el sudor entra en el parche, la levodopa disuelta en él entra en contacto con una serie de enzimas integradas en el tejido. Esta reacción química no solo mide la cantidad de fármaco, sino que genera un pequeño voltaje eléctrico capaz de alimentar el propio sensor. En la práctica, cuanto mayor es la corriente generada, más alta es la concentración de medicamento en el organismo; si el voltaje cae, la dosis está empezando a agotarse.
Tamoghna Saha, investigador en la Escuela de Ingeniería Jacobs de la UC San Diego y coautor del trabajo, destaca el potencial clínico de este diseño autónomo. «Esta tecnología permite monitorizar la levodopa en tiempo real y sin alterar la rutina del paciente, lo que abre la puerta a un ajuste de las dosis milimétrico y adaptado a las necesidades reales de cada persona en su propio hogar», subraya el investigador. Por qué la medicación se evapora más rápido Las pruebas clínicas, realizadas tanto en voluntarios sanos como en pacientes diagnosticados de Párkinson, arrojaron además un dato revelador que explica uno de los grandes misterios del día a día de esta patología.
Los datos mostraron que los enfermos de Párkinson eliminan la levodopa de su sistema a una velocidad significativamente mayor que las personas sanas. Esta diferencia metabólica explica por qué los síntomas de un paciente pueden deteriorarse de forma abrupta e inesperada en cuestión de minutos, cogiendo desprevenidos a médicos y familiares. «Esta tecnología permite un ajuste de las dosis milimétrico y adaptado a las necesidades reales de cada persona en su propio hogar»
Tamoghna Saha Universidad de California San Diego El proyecto es el fruto de una larga alianza entre el laboratorio del bioingeniero Joseph Wang y el equipo de Irene Litvan, profesora del Departamento de Neurociencias de la Escuela de Medicina de la UC San Diego y referente mundial en trastornos del movimiento. Según los autores, disponer de esta lectura continua no es solo una herramienta de diagnóstico, sino la primera pieza de un engranaje mucho mayor. La meta final de los investigadores es integrar este parche en un sistema de «bucle cerrado», similar a los páncreas artificiales o bombas de insulina que ya utilizan los pacientes con diabetes tipo 1.
De este modo, el parche en el dedo mediría los niveles de fármaco en el sudor y enviaría la información a una bomba de infusión para que esta administrase la dosis exacta de levodopa justo en el momento en que el organismo empieza a necesitarla. Temas Enfermos Parkinson San Diego Análisis comentarios Reportar un error Carly Simon, la voz de 'Armas de mujer' revela que padece Parkinson Nacho Serrano Qué reloj Garmin comprar según el deporte que haces: MediaMarkt rebaja toda la gama en verano Alejandra Santisteban Guiu Prueban las tortillas de patatas de Mercadona, Lidl, Alcampo y otros supermercados e indican cuál es la mejor de todas Francisco J. Jurado Dan Buettner: «Beber el café filtrado evita el aumento del colesterol»
Almudena Martín