Los Rolling Stones, 50 años del desastre económico que abrió España a los grandes conciertos de rock
El 3 de julio de 1965, los Beatles actuaban en la plaza de toros de La Monumental de Barcelona, un día después de su gran concierto en Madrid. Parecía que el rock por fin entraba por la puerta grande
Los Rolling Stones, 50 años del desastre económico que abrió España a los grandes conciertos de rock Jordi Novell y el fotógrafo Francesc Fàbregas descubren en 'Black & Cat' todos los detalles de la primera actuación en España de Jagger y compañía en 1976 Regala esta noticia Añádenos en Google Mick Jagger y Keith Richards en Barcelona. (Francesc Fàbregas) Carlos Sala Barcelona 03/08/2026 a las 11:24h. El 3 de julio de 1965, los Beatles actuaban en la plaza de toros de La Monumental de Barcelona, un día después de su gran concierto en Madrid. Parecía que el rock por fin entraba por la puerta grande en España.
Sin embargo, aquello fue ... como una anécdota sin gran repercusión posterior. Las giras de los grandes grupos del momento seguían pasando de largo. Todo esto cambió en 1976, cuando los Rolling Stones llegaron para cambiarlo todo para siempre.
«Lo de los Beatles fue una casualidad. Un empresario taurino se encontró con Brian Epstein en la feria de abril y convenció al manager de los de Líverpool para que tocaran aquí. Fue un momento histórico, pero que no produjo ningún efecto cadena», comenta Jordi Novell, especialista en música y medios de comunicación.
Tras la muerte de Franco, el joven promotor Gay Mercader, que ya había conseguido traer a nuestro país grupos de prog rock como Emerson, Lake & Palmer o Genesis, se le ocurrió la temeraria idea de apostar por el premio gordo, los Rolling Stones. Cubrir el caché de los grandes reyes del rock no ha sido nunca barato, la apuesta era muy arriesgada, pero Mercader se arriesgó ¡y todo salió perfecto! En realidad, no, todo lo contrario, fue un desastre, pero abrió el camino de entrada de las giras de los principales grupos del momento a nuestro país.
Los problemas empezaron desde el principio. El promotor tenía acordado con el ayuntamiento de Cambrils construir una gran plaza de conciertos para cerca de 40.000 personas para acoger el gran acontecimiento. Consiguió los permisos y estaba todo listo para empezar a construir cuando el rechazo vecinal paralizó el proyecto.
Nadie entendía que eso fuera una prioridad y los partidos de la oposición forzaron que se cancelaran los permisos. Noticia relacionada MÚSICA Billy Corgan, de 'The Smashing Pumpkins': «El éxito y lo que vino después fue muy traumático para mí» Israel Viana A dos meses del gran concierto, todavía no había espacio donde acogerlo.
Mercader intentó en Canet de Mar, pero los pagesos de la zona, espantados por los hippies del festival Canet de Rock y los estragos que habían causado también forzaron que se diese marcha atrás al concierto. Parecía que el único que quería ver a Rolling Stones en España fuera Gay Mercader. A última hora, consiguió que la familia Balañà, dueños de la plaza de toros Las Arenas, le ofrecieran este espacio, pero al inspeccionarlo vieron que no había la logística necesaria para levantar un gran escenario.
Otra frustración más y la cuenta atrás se acercaba al punto cero. Mercader consiguió que al final se pudiese mover el concierto a La Monumental. Toda la publicidad y las entradas anunciaban que la actuación sería en Las Arenas, así que el esfuerzo por informar del cambio fue otra inversión más.
El problema es que de las 40.000 entradas previstas en un principio cuando contrató a la banda, se pasó a las 18.000 que permitía La Monumental. Los números no cuadraban. Sólo había una opción, subir al máximo el precio de las entradas.
«Tuvieron que ponerlas a 900 pesetas de la época, lo que serían unos 150 euros de hoy día. En la actualidad, con la sobre explotación de la música en directo, no parece una cifra tan elevada, pero por aquel entonces los conciertos valían siete u ocho veces menos y era toda una anomalía», señala Novell, que presenta junto al fotógrafo Francesc Fàbregas el libro: 'Black & Cat: The Rolling Stones - Barcelona -1976' (Enderrock Llibres) ¿Todo fue como la seda una vez se estableció el lugar del concierto? Ni mucho menos, los problemas no habían hecho más que empezar.
El elevado precio de las entradas disuadió a mucha gente. De las 18.000 entradas a la venta, sólo se vendieron 11.000, pero más de 3.000 se acercaron a las inmediaciones por curiosidad para al menos escucharlos desde fuera. La fama de los Rolling Stones les precedía y había mucha desconfianza por parte de las fuerzas públicas.
Newsletter La policía empezó a ponerse nerviosa y minutos antes de que empezase el concierto empezaron las cargas policiales. Se lanzaron muchas bolas de goma y botes de humo para disuadir a la gente. Algunos hasta llegaron al interior de la Monumental, pero en una zona sin público, lo que evitó un desastre.
Se dice que desde las gradas el público también lanzaba a la calle botellas contra la policía. «El trabajo de Mercader se limitó a evitar que los Rolling Stones se enterasen de nada y se dedicasen sólo al concierto. No son buenos recuerdos para el promotor, que prefiere no recordar aquellos días», afirma Novell.
«Mercader intentó desesperado evitar que los Rolling Stones se enterasen de lo que pasaba fuera» Jordi Novell El concierto por fin puso realizarse. Había dos teloneros, que tocaban alrededor de una hora cada uno, con largos descansos entre medio.
Esto dilató el evento hasta las seis horas. Incluso uno de los teloneros previstos tuvo que cancelar. El guitarrista Robin Trower se puso enfermo y tuvo que sustituirle John Miles.
Le acompañaron la banda de funk The Meters. Ninguno fue del agrado de un público ansioso por ver de una vez a los Rolling Stones. Y a las doce de la noche salieron sus satánicas majestades.
No era el mejor momento de la banda y las crónicas del concierto no fueron muy positivas. El disco 'Black n Blue', una extraña mezcla de blues, funk y rock, no gustó a nadie y los Rolling Stones ya eran percibidos como auténticos dinosaurios del rock en las últimas. Éste fue el disco y la gira que Ron Wood sustituyó a Mick Taylor, con Billy Preston en los teclados.
«Los críticos de la época incluso se cebaron con Jagger, diciendo que más que un cantante de rock parecía un artista circense por todo lo que se movía de arriba abajo», comenta divertido Novell. En la gira, Jagger solía subirse encima de un pene inflable de doce metros en la canción 'Star star', pero aquí no se lo permitieron. El 'set list' incluyó canciones que no solían tocar en el resto de la gira, como la balada 'Angie', todo un gran éxito en España.
«Jagger sabía el éxito que había tenido aquí y tuvo esa concesión», rememora Novell. Además tocaron éxitos como 'Honky tonk woman', 'You can't always get what you want', 'Brown Sugar' o 'Jumpin´ Jack Flash', entre otras. En total, una hora y escasos 20 minutos que acabaron con la sardana 'La santa espina', prohibida en la dictadura, para mandar a todo el mundo a su casa.
El desastre económico que supuso el concierto casi lleva a la quiebra a Gay Mercader, pero el evento demostró que había aires de cambio en España y que por fin estaba abierta a los grandes conciertos y giras del momento. Nunca se filtró cuánto cobraron los Rolling Stones, pero se puede hacer una estimación en torno a los 100.000 y 150.000 dólares de la época, una auténtica burrada. It's only rock n'roll, but I like it. comentarios Reportar un error Los Rolling Stones, 50 años del desastre económico que abrió España a los grandes conciertos de rock Jordi Novell y el fotógrafo Francesc Fàbregas descubren en 'Black & Cat' todos los detalles de la primera actuación en España de Jagger y compañía en 1976 Regala esta noticia Añádenos en Google Mick Jagger y Keith Richards en Barcelona. (Francesc Fàbregas) Carlos Sala Barcelona 03/08/2026 a las 11:24h.
El 3 de julio de 1965, los Beatles actuaban en la plaza de toros de La Monumental de Barcelona, un día después de su gran concierto en Madrid. Parecía que el rock por fin entraba por la puerta grande en España. Sin embargo, aquello fue ... como una anécdota sin gran repercusión posterior.
Las giras de los grandes grupos del momento seguían pasando de largo. Todo esto cambió en 1976, cuando los Rolling Stones llegaron para cambiarlo todo para siempre. «Lo de los Beatles fue una casualidad.
Un empresario taurino se encontró con Brian Epstein en la feria de abril y convenció al manager de los de Líverpool para que tocaran aquí. Fue un momento histórico, pero que no produjo ningún efecto cadena», comenta Jordi Novell, especialista en música y medios de comunicación. Tras la muerte de Franco, el joven promotor Gay Mercader, que ya había conseguido traer a nuestro país grupos de prog rock como Emerson, Lake & Palmer o Genesis, se le ocurrió la temeraria idea de apostar por el premio gordo, los Rolling Stones.
Cubrir el caché de los grandes reyes del rock no ha sido nunca barato, la apuesta era muy arriesgada, pero Mercader se arriesgó ¡y todo salió perfecto! En realidad, no, todo lo contrario, fue un desastre, pero abrió el camino de entrada de las giras de los principales grupos del momento a nuestro país. Los problemas empezaron desde el principio.
El promotor tenía acordado con el ayuntamiento de Cambrils construir una gran plaza de conciertos para cerca de 40.000 personas para acoger el gran acontecimiento. Consiguió los permisos y estaba todo listo para empezar a construir cuando el rechazo vecinal paralizó el proyecto. Nadie entendía que eso fuera una prioridad y los partidos de la oposición forzaron que se cancelaran los permisos.
Noticia relacionada MÚSICA Billy Corgan, de 'The Smashing Pumpkins': «El éxito y lo que vino después fue muy traumático para mí» Israel Viana A dos meses del gran concierto, todavía no había espacio donde acogerlo. Mercader intentó en Canet de Mar, pero los pagesos de la zona, espantados por los hippies del festival Canet de Rock y los estragos que habían causado también forzaron que se diese marcha atrás al concierto.
Parecía que el único que quería ver a Rolling Stones en España fuera Gay Mercader. A última hora, consiguió que la familia Balañà, dueños de la plaza de toros Las Arenas, le ofrecieran este espacio, pero al inspeccionarlo vieron que no había la logística necesaria para levantar un gran escenario. Otra frustración más y la cuenta atrás se acercaba al punto cero.
Mercader consiguió que al final se pudiese mover el concierto a La Monumental. Toda la publicidad y las entradas anunciaban que la actuación sería en Las Arenas, así que el esfuerzo por informar del cambio fue otra inversión más. El problema es que de las 40.000 entradas previstas en un principio cuando contrató a la banda, se pasó a las 18.000 que permitía La Monumental.
Los números no cuadraban. Sólo había una opción, subir al máximo el precio de las entradas. «Tuvieron que ponerlas a 900 pesetas de la época, lo que serían unos 150 euros de hoy día.
En la actualidad, con la sobre explotación de la música en directo, no parece una cifra tan elevada, pero por aquel entonces los conciertos valían siete u ocho veces menos y era toda una anomalía», señala Novell, que presenta junto al fotógrafo Francesc Fàbregas el libro: 'Black & Cat: The Rolling Stones - Barcelona -1976' (Enderrock Llibres) ¿Todo fue como la seda una vez se estableció el lugar del concierto? Ni mucho menos, los problemas no habían hecho más que empezar. El elevado precio de las entradas disuadió a mucha gente.
De las 18.000 entradas a la venta, sólo se vendieron 11.000, pero más de 3.000 se acercaron a las inmediaciones por curiosidad para al menos escucharlos desde fuera. La fama de los Rolling Stones les precedía y había mucha desconfianza por parte de las fuerzas públicas. Newsletter La policía empezó a ponerse nerviosa y minutos antes de que empezase el concierto empezaron las cargas policiales.
Se lanzaron muchas bolas de goma y botes de humo para disuadir a la gente. Algunos hasta llegaron al interior de la Monumental, pero en una zona sin público, lo que evitó un desastre. Se dice que desde las gradas el público también lanzaba a la calle botellas contra la policía.
«El trabajo de Mercader se limitó a evitar que los Rolling Stones se enterasen de nada y se dedicasen sólo al concierto. No son buenos recuerdos para el promotor, que prefiere no recordar aquellos días», afirma Novell. «Mercader intentó desesperado evitar que los Rolling Stones se enterasen de lo que pasaba fuera»
Jordi Novell El concierto por fin puso realizarse. Había dos teloneros, que tocaban alrededor de una hora cada uno, con largos descansos entre medio. Esto dilató el evento hasta las seis horas.
Incluso uno de los teloneros previstos tuvo que cancelar. El guitarrista Robin Trower se puso enfermo y tuvo que sustituirle John Miles. Le acompañaron la banda de funk The Meters.
Ninguno fue del agrado de un público ansioso por ver de una vez a los Rolling Stones. Y a las doce de la noche salieron sus satánicas majestades. No era el mejor momento de la banda y las crónicas del concierto no fueron muy positivas.
El disco 'Black n Blue', una extraña mezcla de blues, funk y rock, no gustó a nadie y los Rolling Stones ya eran percibidos como auténticos dinosaurios del rock en las últimas. Éste fue el disco y la gira que Ron Wood sustituyó a Mick Taylor, con Billy Preston en los teclados. «Los críticos de la época incluso se cebaron con Jagger, diciendo que más que un cantante de rock parecía un artista circense por todo lo que se movía de arriba abajo», comenta divertido Novell.
En la gira, Jagger solía subirse encima de un pene inflable de doce metros en la canción 'Star star', pero aquí no se lo permitieron. El 'set list' incluyó canciones que no solían tocar en el resto de la gira, como la balada 'Angie', todo un gran éxito en España. «Jagger sabía el éxito que había tenido aquí y tuvo esa concesión», rememora Novell.
Además tocaron éxitos como 'Honky tonk woman', 'You can't always get what you want', 'Brown Sugar' o 'Jumpin´ Jack Flash', entre otras. En total, una hora y escasos 20 minutos que acabaron con la sardana 'La santa espina', prohibida en la dictadura, para mandar a todo el mundo a su casa. El desastre económico que supuso el concierto casi lleva a la quiebra a Gay Mercader, pero el evento demostró que había aires de cambio en España y que por fin estaba abierta a los grandes conciertos y giras del momento.
Nunca se filtró cuánto cobraron los Rolling Stones, pero se puede hacer una estimación en torno a los 100.000 y 150.000 dólares de la época, una auténtica burrada. It's only rock n'roll, but I like it. comentarios Reportar un error MÚSICA Billy Corgan, de 'The Smashing Pumpkins': «El éxito y lo que vino después fue muy traumático para mí» Israel Viana Freidora de aire, heladera y ventilador: mis 3 imprescindibles de SharkNinja para el verano Alejandra Santisteban Guiu Gemma, monja de clausura: «Entrar en el convento fue para mis padres un escándalo y un dolor»
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