¿Por qué Sánchez no vio venir Ceuta?
En la gestión de emergencias hay datos y también un componente humano que hace que, con los mismos datos, un líder despliegue al ejército o cierre los colegios y otro no. Fallo de olfato, fatiga menta
¿Por qué Sánchez no vio venir Ceuta? En la gestión de emergencias hay datos y también un componente humano que hace que, con los mismos datos, un líder despliegue al ejército o cierre los colegios y otro no. Fallo de olfato, fatiga mental, malos consejos o exceso de confianza, para Ceuta no se imaginó (era difícil) una avalancha de tal magnitud.
Pero tampoco se tomaron medidas por si era como la de 2021, ya conocida El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, toma asiento este miércoles durante la sesión de control del Congreso de los Diputados en Madrid. EFE/ Rodrigo Jiménez 16 de septiembre de 2026 22:33 h Actualizado el 17/09/2026 05:30 h 9 El presidente de Gobierno ha conseguido que se deje de hablar de corrupción, pero a costa de que se haya desintonizado su imagen de político sagaz que veía de lejos las crisis y actuaba con contundencia, capaz de darle la vuelta al cementerio cuando se le daba por muerto. Ahora todo es Ceuta y su anormalidad, aunque en el Congreso se quiera eludir ese asunto desde las filas socialistas.
Ceuta concita temas medulares como la soberanía, la intranquilizadora relación con Marruecos, la compleja posición con la migración, el poder del tecnofascismo que no tiene contrapoder o la decepcionante respuesta en la 'desunión' europea. Ceuta pone a prueba la capacidad de un gobierno de verlas venir y es el laboratorio perfecto para que los que quieran hacer, hagan a sus anchas. Todo esto le ha pasado, incomprensiblemente, a Pedro Sánchez, que era aquel líder que ponía como némesis a los presidentes autonómicos a quienes las emergencias les pillaron de viaje, de bodorrio o en una eterna y extemporánea sobremesa.
Es cierto que el presidente fue a Ceuta, por donde pasaron casi todos los ministros en verano, pero cometió el error de no desembarcar allí los recursos del Estado de manera visible y contundente. Vio el problema, pero no su profundidad. Seguir las vacaciones fue tan legítimo como un gran error político: la baza del presidente intuitivo y astuto ha quedado desintegrada en la fase final de la carrera a renovar la presidencia.
Los obstáculos que pone el presidente Vivas, animado por la fuerte presión de vecinos y Vox , hace el resto. ¿Por qué Sánchez no vio venir Ceuta? En la gestión de emergencias hay datos y también un componente humano que hace que, con los mismos datos, un líder despliegue al ejército o cierre los colegios y otro no.
Fallo de olfato, fatiga mental, malos consejos o exceso de confianza, para Ceuta no se imaginó (era difícil) una avalancha de tal magnitud. Pero tampoco se tomaron medidas por si era como la de 2021, ya conocida El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, toma asiento este miércoles durante la sesión de control del Congreso de los Diputados en Madrid. EFE/ Rodrigo Jiménez 16 de septiembre de 2026 22:33 h Actualizado el 17/09/2026 05:30 h 9 El presidente de Gobierno ha conseguido que se deje de hablar de corrupción, pero a costa de que se haya desintonizado su imagen de político sagaz que veía de lejos las crisis y actuaba con contundencia, capaz de darle la vuelta al cementerio cuando se le daba por muerto.
Ahora todo es Ceuta y su anormalidad, aunque en el Congreso se quiera eludir ese asunto desde las filas socialistas. Ceuta concita temas medulares como la soberanía, la intranquilizadora relación con Marruecos, la compleja posición con la migración, el poder del tecnofascismo que no tiene contrapoder o la decepcionante respuesta en la 'desunión' europea. Ceuta pone a prueba la capacidad de un gobierno de verlas venir y es el laboratorio perfecto para que los que quieran hacer, hagan a sus anchas.
Todo esto le ha pasado, incomprensiblemente, a Pedro Sánchez, que era aquel líder que ponía como némesis a los presidentes autonómicos a quienes las emergencias les pillaron de viaje, de bodorrio o en una eterna y extemporánea sobremesa. Es cierto que el presidente fue a Ceuta, por donde pasaron casi todos los ministros en verano, pero cometió el error de no desembarcar allí los recursos del Estado de manera visible y contundente. Vio el problema, pero no su profundidad.
Seguir las vacaciones fue tan legítimo como un gran error político: la baza del presidente intuitivo y astuto ha quedado desintegrada en la fase final de la carrera a renovar la presidencia. Los obstáculos que pone el presidente Vivas, animado por la fuerte presión de vecinos y Vox , hace el resto.