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Internacional
martes, 4 de agosto de 2026

Así es la Cantabria subterránea: cuevas visitables más allá de Altamira

Descubre las cavernas de El Soplao, El Pendo, Cullalvera, Cullalvera, Hornos de la Peña y El Castillo A menos de media hora de Jaca: el pueblo medieval a las puertas del Pirineo aragonés para ver el

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Así es la Cantabria subterránea: cuevas visitables más allá de Altamira Descubre las cavernas de El Soplao, El Pendo, Cullalvera, Cullalvera, Hornos de la Peña y El Castillo — A menos de media hora de Jaca: el pueblo medieval a las puertas del Pirineo aragonés para ver el eclipse solar del 12 de agosto Cueva de El Pendo. Centro de arte rupestre. Andrés Maza 4 de agosto de 2026 09:17 h 0 Cantabria es conocida mundialmente por uno de sus grandes referentes arqueológicos y de arte rupestre: la Cueva de Altamira.

La extraordinaria conservación de sus pinturas ha convertido este enclave, declarado Patrimonio de la Humanidad, en una referencia internacional y en un importante espacio para las investigaciones arqueológicas en la materia. Sin embargo, el subsuelo cántabro alberga auténticas riquezas más allá de Altamira. A lo largo de la región se pueden visitar cavidades que combinan espectaculares formaciones geológicas, galerías de grandes dimensiones y algunos conjuntos de arte rupestre de relevancia mundial.

Estos espacios han permitido conocer cómo era la vida de las comunidades prehistóricas que se asentaron en diferentes zonas de Europa. Entre ellas se encuentran las cuevas del Monte Castillo, en Puente Viesgo, donde sobresale la Cueva de El Castillo, conocida por conservar algunas de las manifestaciones artísticas más arcaicas de la humanidad. Está considerada una de las cavernas más antiguas de España y, debido a su larga existencia y riqueza, se ha convertido en un santuario para espeleólogos, prehistoriadores y aficionados a la espeleología.

Sin embargo, Monte Castillo representa solo una pequeña parte de un territorio subterráneo mucho más amplio. Desde las excéntricas de El Soplao hasta las enormes salas de Cullalvera o el gran friso de El Pendo, Cantabria ofrece numerosas opciones para conocer la región de una manera diferente, capaz de sorprender a quienes buscan patrimonio histórico y naturaleza. El Soplao, la antigua mina Situado en la Sierra de Arnero, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, es uno de los espacios subterráneos más visitados y conocidos de la comunidad porque une patrimonio geológico e historia minera en un mismo recorrido, teniendo guiños a la actividad en algunos tramos del recorrido.

Su descubrimiento está relacionado con las antiguas minas de La Florida, explotadas para la extracción de zinc y plomo desde el siglo XIX. Fueron los propios mineros quienes, a comienzos del siglo XX, localizaron las galerías naturales mientras realizaban labores de perforación en busca de nuevos filones. Formaciones de la caverna.

Cueva del soplao. Cueva del soplao. El nombre de “El Soplao” procede precisamente del vocabulario minero y hacía referencia a la corriente de aire que se producía al conectar una galería con otra cavidad subterránea.

Hoy todavía se pueden recorrer parte de esos antiguos túneles mineros, donde se conservan raíles, huecos de extracción y espacios utilizados por los trabajadores de la explotación. Tras atravesar un túnel minero en un tren, la cueva revela un gran tesoro: un espectacular conjunto de excéntricas, estalactitas, estalagmitas, columnas y coladas calcáreas que se han formado durante miles de años. La gran abundancia de estas formaciones la ha convertido en una referencia internacional.

Más de un siglo después de su hallazgo accidental, esta antigua mina se ha transformado en uno de los grandes iconos turísticos y científicos de Cantabria, capaz de enseñar a los visitantes la combinación armónica entre la actividad humana y la naturaleza subterránea. El Pendo, el gran friso rojo A pocos kilómetros de Santander, en Escobedo de Camargo, se encuentra la Cueva de El Pendo, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad. Aunque se sabe de su existencia desde muchos años atrás, su mayor tesoro fue encontrado en 1997, cuando se descubrió el espectacular Friso de las Pinturas.

Friso de las Pinturas. Ministerio de Cultura. Este conjunto, formado principalmente por ciervas pintadas en rojo, se extiende sobre una gran superficie rocosa y destaca por el dinamismo de las figuras y por el uso del relieve natural para sugerir profundidad.

El hallazgo supuso uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados en España en las últimas décadas. El enorme vestíbulo de la cueva permite imaginar cómo pudo ser utilizado como lugar de habitación por grupos humanos del Paleolítico. Las excavaciones han proporcionado abundantes restos de herramientas de piedra, huesos de animales y objetos de adorno que ayudan a reconstruir la vida cotidiana de aquellas comunidades prehistóricas.

Cullalvera, la boca al mundo subterráneo En Ramales de la Victoria, una de las localidades más vinculadas al mundo de la espeleología en Cantabria, la Cueva de Cullalvera impresiona desde el primer momento, su entrada parece un pasadizo que lleva a otro universo, con casi 20 metros de altura da acceso a una de las cavidades de mayores dimensiones visitables de toda la región. Cueva de Cullalvera. Cultura de Cantabria.

A diferencia de otras cuevas centradas en el arte rupestre, Cullalvera destaca sobre todo por su espectacular geología. El visitante avanza por pasarelas junto a un río subterráneo denominado río Calera, un afluente del río Asón que ha ido modelando las galerías durante miles de años. Sus grandes dimensiones la convierten en una experiencia muy diferente a la de las cuevas con espacios más reducidos.

Hornos de la Peña, refugio de la Guerra Civil La Cueva de Hornos de la Peña, una de las excavaciones paleolíticas más fascinantes de Cantabria, se encuentra en el valle de Buelna. Su rasgo distintivo más importante es la gran cantidad de grabados magdalenienses, una técnica que en este lugar llega a un nivel de detalle excepcional. Grabados en las paredes de la cueva.

Centro de arte rupestre. Los artistas grabaron diferentes animales, con los que conviven en ese periodo; en la roca mostraron una destacable habilidad para observar, pues lo hicieron con líneas precisas y elegantes. A pesar de los daños que sufrió la cavidad durante la Guerra Civil al usarse como refugio, todavía guarda un conjunto artístico de gran valor.

La visita permite apreciar cómo se aprovecharon las irregularidades de las paredes para reforzar el volumen de los animales. De esta manera, se crearon composiciones sorprendentemente expresivas pese a la sencillez de los medios empleados. Cueva de El Castillo, un santuario del arte paleolítico Dibujos en la cueva de El Castillo Centro de arte rupestre.

La Cueva de El Castillo es uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Europa y una de las joyas del conjunto de Monte Castillo, declarado Patrimonio Mundial. Descubierta en 1903, la cavidad conserva un conjunto de pinturas y grabados paleolíticos que permiten conocer la evolución artística de las comunidades prehistóricas que habitaron Cantabria hace decenas de miles de años. Su interior alberga representaciones de bisontes, caballos, ciervos y otros animales, además de numerosos signos abstractos y las célebres manos en negativo.

Estas últimas fueron realizadas colocando la mano sobre la roca y proyectando pigmento alrededor mediante la técnica del soplado. Algunas de estas figuras han sido datadas en más de 40.000 años, lo que convierte a El Castillo en uno de los testimonios artísticos más antiguos conocidos de la humanidad y en una referencia fundamental para el estudio de los orígenes del pensamiento simbólico. La visita guiada permite recorrer varias salas decoradas y observar cómo los artistas paleolíticos aprovecharon los relieves naturales de la roca para dar sensación de volumen y movimiento a sus figuras.

Más allá de su valor arqueológico, la cueva destaca por la atmósfera única de sus galerías, donde todavía es posible imaginar la actividad de aquellos grupos humanos que utilizaron este espacio como refugio y como lugar de expresión artística y simbólica durante miles de años. Etiquetas / Viajes / Cuevas / Cantabria / Geología / Arte rupestre / Naturaleza Así es la Cantabria subterránea: cuevas visitables más allá de Altamira Descubre las cavernas de El Soplao, El Pendo, Cullalvera, Cullalvera, Hornos de la Peña y El Castillo — A menos de media hora de Jaca: el pueblo medieval a las puertas del Pirineo aragonés para ver el eclipse solar del 12 de agosto Cueva de El Pendo. Centro de arte rupestre.

Andrés Maza 4 de agosto de 2026 09:17 h 0 Cantabria es conocida mundialmente por uno de sus grandes referentes arqueológicos y de arte rupestre: la Cueva de Altamira. La extraordinaria conservación de sus pinturas ha convertido este enclave, declarado Patrimonio de la Humanidad, en una referencia internacional y en un importante espacio para las investigaciones arqueológicas en la materia. Sin embargo, el subsuelo cántabro alberga auténticas riquezas más allá de Altamira.

A lo largo de la región se pueden visitar cavidades que combinan espectaculares formaciones geológicas, galerías de grandes dimensiones y algunos conjuntos de arte rupestre de relevancia mundial. Estos espacios han permitido conocer cómo era la vida de las comunidades prehistóricas que se asentaron en diferentes zonas de Europa. Entre ellas se encuentran las cuevas del Monte Castillo, en Puente Viesgo, donde sobresale la Cueva de El Castillo, conocida por conservar algunas de las manifestaciones artísticas más arcaicas de la humanidad.

Está considerada una de las cavernas más antiguas de España y, debido a su larga existencia y riqueza, se ha convertido en un santuario para espeleólogos, prehistoriadores y aficionados a la espeleología. Sin embargo, Monte Castillo representa solo una pequeña parte de un territorio subterráneo mucho más amplio. Desde las excéntricas de El Soplao hasta las enormes salas de Cullalvera o el gran friso de El Pendo, Cantabria ofrece numerosas opciones para conocer la región de una manera diferente, capaz de sorprender a quienes buscan patrimonio histórico y naturaleza.

El Soplao, la antigua mina Situado en la Sierra de Arnero, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, es uno de los espacios subterráneos más visitados y conocidos de la comunidad porque une patrimonio geológico e historia minera en un mismo recorrido, teniendo guiños a la actividad en algunos tramos del recorrido. Su descubrimiento está relacionado con las antiguas minas de La Florida, explotadas para la extracción de zinc y plomo desde el siglo XIX. Fueron los propios mineros quienes, a comienzos del siglo XX, localizaron las galerías naturales mientras realizaban labores de perforación en busca de nuevos filones.

Formaciones de la caverna. Cueva del soplao. Cueva del soplao.

El nombre de “El Soplao” procede precisamente del vocabulario minero y hacía referencia a la corriente de aire que se producía al conectar una galería con otra cavidad subterránea. Hoy todavía se pueden recorrer parte de esos antiguos túneles mineros, donde se conservan raíles, huecos de extracción y espacios utilizados por los trabajadores de la explotación. Tras atravesar un túnel minero en un tren, la cueva revela un gran tesoro: un espectacular conjunto de excéntricas, estalactitas, estalagmitas, columnas y coladas calcáreas que se han formado durante miles de años.

La gran abundancia de estas formaciones la ha convertido en una referencia internacional. Más de un siglo después de su hallazgo accidental, esta antigua mina se ha transformado en uno de los grandes iconos turísticos y científicos de Cantabria, capaz de enseñar a los visitantes la combinación armónica entre la actividad humana y la naturaleza subterránea. El Pendo, el gran friso rojo A pocos kilómetros de Santander, en Escobedo de Camargo, se encuentra la Cueva de El Pendo, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad.

Aunque se sabe de su existencia desde muchos años atrás, su mayor tesoro fue encontrado en 1997, cuando se descubrió el espectacular Friso de las Pinturas. Friso de las Pinturas. Ministerio de Cultura.

Este conjunto, formado principalmente por ciervas pintadas en rojo, se extiende sobre una gran superficie rocosa y destaca por el dinamismo de las figuras y por el uso del relieve natural para sugerir profundidad. El hallazgo supuso uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados en España en las últimas décadas. El enorme vestíbulo de la cueva permite imaginar cómo pudo ser utilizado como lugar de habitación por grupos humanos del Paleolítico.

Las excavaciones han proporcionado abundantes restos de herramientas de piedra, huesos de animales y objetos de adorno que ayudan a reconstruir la vida cotidiana de aquellas comunidades prehistóricas. Cullalvera, la boca al mundo subterráneo En Ramales de la Victoria, una de las localidades más vinculadas al mundo de la espeleología en Cantabria, la Cueva de Cullalvera impresiona desde el primer momento, su entrada parece un pasadizo que lleva a otro universo, con casi 20 metros de altura da acceso a una de las cavidades de mayores dimensiones visitables de toda la región. Cueva de Cullalvera.

Cultura de Cantabria. A diferencia de otras cuevas centradas en el arte rupestre, Cullalvera destaca sobre todo por su espectacular geología. El visitante avanza por pasarelas junto a un río subterráneo denominado río Calera, un afluente del río Asón que ha ido modelando las galerías durante miles de años.

Sus grandes dimensiones la convierten en una experiencia muy diferente a la de las cuevas con espacios más reducidos. Hornos de la Peña, refugio de la Guerra Civil La Cueva de Hornos de la Peña, una de las excavaciones paleolíticas más fascinantes de Cantabria, se encuentra en el valle de Buelna. Su rasgo distintivo más importante es la gran cantidad de grabados magdalenienses, una técnica que en este lugar llega a un nivel de detalle excepcional.

Grabados en las paredes de la cueva. Centro de arte rupestre. Los artistas grabaron diferentes animales, con los que conviven en ese periodo; en la roca mostraron una destacable habilidad para observar, pues lo hicieron con líneas precisas y elegantes.

A pesar de los daños que sufrió la cavidad durante la Guerra Civil al usarse como refugio, todavía guarda un conjunto artístico de gran valor. La visita permite apreciar cómo se aprovecharon las irregularidades de las paredes para reforzar el volumen de los animales. De esta manera, se crearon composiciones sorprendentemente expresivas pese a la sencillez de los medios empleados.

Cueva de El Castillo, un santuario del arte paleolítico Dibujos en la cueva de El Castillo Centro de arte rupestre. La Cueva de El Castillo es uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Europa y una de las joyas del conjunto de Monte Castillo, declarado Patrimonio Mundial. Descubierta en 1903, la cavidad conserva un conjunto de pinturas y grabados paleolíticos que permiten conocer la evolución artística de las comunidades prehistóricas que habitaron Cantabria hace decenas de miles de años.

Su interior alberga representaciones de bisontes, caballos, ciervos y otros animales, además de numerosos signos abstractos y las célebres manos en negativo. Estas últimas fueron realizadas colocando la mano sobre la roca y proyectando pigmento alrededor mediante la técnica del soplado. Algunas de estas figuras han sido datadas en más de 40.000 años, lo que convierte a El Castillo en uno de los testimonios artísticos más antiguos conocidos de la humanidad y en una referencia fundamental para el estudio de los orígenes del pensamiento simbólico.

La visita guiada permite recorrer varias salas decoradas y observar cómo los artistas paleolíticos aprovecharon los relieves naturales de la roca para dar sensación de volumen y movimiento a sus figuras. Más allá de su valor arqueológico, la cueva destaca por la atmósfera única de sus galerías, donde todavía es posible imaginar la actividad de aquellos grupos humanos que utilizaron este espacio como refugio y como lugar de expresión artística y simbólica durante miles de años. Etiquetas / Viajes / Cuevas / Cantabria / Geología / Arte rupestre / Naturaleza

Publicado por Redacción · martes, 4 de agosto de 2026

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