Ryan Murphy muestra la cara más oscura de los adolescentes ricos en 'The Shards'
Ver cómo viven los adolescentes ricos es un placer y si lo pasan mal, mejor. Primero fueron los áticos imposibles del Upper East Side de 'Gossip Girl'. Después llegaron las mentiras de 'Pretty Little
Ryan Murphy muestra la cara más oscura de los adolescentes ricos en 'The Shards' La nueva serie de Disney+, basada en el libro de superventas homónimo de Bret Easton Ellis, pone el foco en un grupo de amigos de Los Ángeles unos meses antes de su graduación con un asesinato de por medio Regala esta noticia Añádenos en Google Igby Rigney y Hayes Warner en 'The Shards'. (Disney+) Clara Molla Pagán 06/08/2026 a las 01:34h. Ver cómo viven los adolescentes ricos es un placer y si lo pasan mal, mejor. Primero fueron los áticos imposibles del Upper East Side de 'Gossip Girl'.
Después llegaron las mentiras de 'Pretty Little Liars', las fiestas de 'Élite' o algunos adolescentes de 'Euphoria', capaces ... de hacer un drama entre fiestas y bodas millonarias. Seguimos entrando en esa mezcla de lujo, privilegio y caos adolescente porque quizá asomarse a ese escaparate siempre tiene algo de aspiracional. O quizá porque descubrir que ni el dinero evita los dramas produce una satisfacción difícil de explicar.
Ahora esta fórmula suma un asesino en serie. Porque resulta que los cadáveres también caben entre polos Ralph Lauren, coches deportivos y fiestas con piscina. Noticia relacionada Novedades TV Ryan Murphy desata una epidemia en 'The Beauty', la serie que cuenta la tiranía de la belleza Clara Molla Pagán Eso es, más o menos, lo que propone 'The Shards', la nueva serie de Ryan Murphy ('American Horror Story', 'Feud') en Disney+ basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis.
Lo que pasa que aquí se cambia a la misteriosa 'Gossip' por un asesino. La historia nos lleva al Los Ángeles de 1981 y a la Buckley School, uno de esos exclusivos colegios privados donde los alumnos parecen haber nacido con la vida resuelta. Conducen coches que la mayoría apenas ha visto en fotografías, hablan de vacaciones en Europa como quien habla del tiempo y se mueven con la seguridad de quien nunca ha escuchado la palabra 'no'.
Aunque esa pequeña burbuja explota cuando llega Robert Mallory, un estudiante nuevo tan atractivo como inquietante, justo al mismo tiempo que un asesino conocido como The Trawler empieza a sembrar el pánico en la ciudad. Bret, el protagonista, que comparte nombre, biografía y bastantes obsesiones con el propio Ellis, empieza a sospechar que ambas historias pueden estar relacionadas. O quizá solo esté dejando que la paranoia haga su trabajo.
Sobre el papel, esta serie es un 'thriller', pero en realidad juega a muchas más cosas. Descubrir quién mata importa, claro, pero casi importa más averiguar hasta qué punto podemos creer a quien lo cuenta. Ellis reconstruye aquellos meses desde la memoria, varias décadas después, y convierte al propio narrador en parte del misterio.
Cada recuerdo parece esconder una duda, cada conversación admite varias lecturas y cada personaje podría ser exactamente quien aparenta... o no. El suspense no depende solo del asesino, también de una memoria que nunca termina de ser del todo fiable. Y esto tiene mucho que ver con el autor del libro original porque no es la primera vez que Bret Easton Ellis escribe sobre jóvenes privilegiados.
Ya lo hizo en 'Menos que cero', la novela que lo convirtió en la voz de una generación de chavales ricos, guapos y profundamente perdidos. Pero 'The Shards' tiene algo distinto, es de hecho probablemente su libro más personal porque el protagonista también se llama Bret Easton Ellis, estudia en el mismo colegio privado que estudió el escritor y comparte buena parte de su biografía. El propio autor ha explicado en ocasiones que la novela juega constantemente con esa frontera entre el recuerdo y la ficción.
No pretende que el lector descubra qué ocurrió realmente, sino que dude de todo. Más allá de los ricos A simple vista, 'The Shards' parece tener todos los ingredientes de una serie de adolescentes ricos: un grupo de amigos que lo comparte absolutamente todo, fiestas que empiezan al caer la tarde y terminan cuando sale el sol, coches deportivos, casas donde los padres casi nunca aparecen y romances que cambian de una semana para otra. Pero Ellis enseguida le da la vuelta porque aquí nadie termina de confiar en nadie.
La llegada de Robert Mallory hace de cualquier conversación un posible interrogatorio y hasta un plan para pasar la tarde en la playa acaba teñido por la sospecha. Mientras el grupo sigue haciendo vida de adolescente privilegiado, entre alcohol, drogas, música y escapadas improvisadas, Bret empieza a convencerse de que el chico nuevo oculta algo y quién lo ve nunca sabe si tiene motivos para sospechar... o si simplemente está viendo fantasmas donde no los hay. En 'Gossip Girl' los rumores destrozaban amistades; aquí pueden costarle la vida a alguien.
Bret intenta esconder su homosexualidad en un entorno donde todo el mundo parece medir cada gesto del de al lado, los personajes viven obsesionados con la imagen que proyectan y cualquier mirada o comentario acaba adquiriendo un significado que quizá nunca tuvo. Todo se convierte en una pista, o en una falsa. Al final, uno acaba dudando de todo: del asesino, de Robert... y hasta del propio Bret. comentarios Reportar un error Ryan Murphy muestra la cara más oscura de los adolescentes ricos en 'The Shards' La nueva serie de Disney+, basada en el libro de superventas homónimo de Bret Easton Ellis, pone el foco en un grupo de amigos de Los Ángeles unos meses antes de su graduación con un asesinato de por medio Regala esta noticia Añádenos en Google Igby Rigney y Hayes Warner en 'The Shards'. (Disney+) Clara Molla Pagán 06/08/2026 a las 01:34h.
Ver cómo viven los adolescentes ricos es un placer y si lo pasan mal, mejor. Primero fueron los áticos imposibles del Upper East Side de 'Gossip Girl'. Después llegaron las mentiras de 'Pretty Little Liars', las fiestas de 'Élite' o algunos adolescentes de 'Euphoria', capaces ... de hacer un drama entre fiestas y bodas millonarias.
Seguimos entrando en esa mezcla de lujo, privilegio y caos adolescente porque quizá asomarse a ese escaparate siempre tiene algo de aspiracional. O quizá porque descubrir que ni el dinero evita los dramas produce una satisfacción difícil de explicar. Ahora esta fórmula suma un asesino en serie.
Porque resulta que los cadáveres también caben entre polos Ralph Lauren, coches deportivos y fiestas con piscina. Noticia relacionada Novedades TV Ryan Murphy desata una epidemia en 'The Beauty', la serie que cuenta la tiranía de la belleza Clara Molla Pagán Eso es, más o menos, lo que propone 'The Shards', la nueva serie de Ryan Murphy ('American Horror Story', 'Feud') en Disney+ basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis. Lo que pasa que aquí se cambia a la misteriosa 'Gossip' por un asesino.
La historia nos lleva al Los Ángeles de 1981 y a la Buckley School, uno de esos exclusivos colegios privados donde los alumnos parecen haber nacido con la vida resuelta. Conducen coches que la mayoría apenas ha visto en fotografías, hablan de vacaciones en Europa como quien habla del tiempo y se mueven con la seguridad de quien nunca ha escuchado la palabra 'no'. Aunque esa pequeña burbuja explota cuando llega Robert Mallory, un estudiante nuevo tan atractivo como inquietante, justo al mismo tiempo que un asesino conocido como The Trawler empieza a sembrar el pánico en la ciudad.
Bret, el protagonista, que comparte nombre, biografía y bastantes obsesiones con el propio Ellis, empieza a sospechar que ambas historias pueden estar relacionadas. O quizá solo esté dejando que la paranoia haga su trabajo. Sobre el papel, esta serie es un 'thriller', pero en realidad juega a muchas más cosas.
Descubrir quién mata importa, claro, pero casi importa más averiguar hasta qué punto podemos creer a quien lo cuenta. Ellis reconstruye aquellos meses desde la memoria, varias décadas después, y convierte al propio narrador en parte del misterio. Cada recuerdo parece esconder una duda, cada conversación admite varias lecturas y cada personaje podría ser exactamente quien aparenta... o no.
El suspense no depende solo del asesino, también de una memoria que nunca termina de ser del todo fiable. Y esto tiene mucho que ver con el autor del libro original porque no es la primera vez que Bret Easton Ellis escribe sobre jóvenes privilegiados. Ya lo hizo en 'Menos que cero', la novela que lo convirtió en la voz de una generación de chavales ricos, guapos y profundamente perdidos.
Pero 'The Shards' tiene algo distinto, es de hecho probablemente su libro más personal porque el protagonista también se llama Bret Easton Ellis, estudia en el mismo colegio privado que estudió el escritor y comparte buena parte de su biografía. El propio autor ha explicado en ocasiones que la novela juega constantemente con esa frontera entre el recuerdo y la ficción. No pretende que el lector descubra qué ocurrió realmente, sino que dude de todo.
Más allá de los ricos A simple vista, 'The Shards' parece tener todos los ingredientes de una serie de adolescentes ricos: un grupo de amigos que lo comparte absolutamente todo, fiestas que empiezan al caer la tarde y terminan cuando sale el sol, coches deportivos, casas donde los padres casi nunca aparecen y romances que cambian de una semana para otra. Pero Ellis enseguida le da la vuelta porque aquí nadie termina de confiar en nadie. La llegada de Robert Mallory hace de cualquier conversación un posible interrogatorio y hasta un plan para pasar la tarde en la playa acaba teñido por la sospecha.
Mientras el grupo sigue haciendo vida de adolescente privilegiado, entre alcohol, drogas, música y escapadas improvisadas, Bret empieza a convencerse de que el chico nuevo oculta algo y quién lo ve nunca sabe si tiene motivos para sospechar... o si simplemente está viendo fantasmas donde no los hay. En 'Gossip Girl' los rumores destrozaban amistades; aquí pueden costarle la vida a alguien. Bret intenta esconder su homosexualidad en un entorno donde todo el mundo parece medir cada gesto del de al lado, los personajes viven obsesionados con la imagen que proyectan y cualquier mirada o comentario acaba adquiriendo un significado que quizá nunca tuvo.
Todo se convierte en una pista, o en una falsa. Al final, uno acaba dudando de todo: del asesino, de Robert... y hasta del propio Bret. comentarios Reportar un error Novedades TV Ryan Murphy desata una epidemia en 'The Beauty', la serie que cuenta la tiranía de la belleza Clara Molla Pagán 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García David Bustamante: «No teníamos para vacaciones, pero nunca faltaba el plato combinado de la churrería» Borja Sánchez Pedro Ruiz ve que Sánchez se marcha de vacaciones en plena crisis migratoria: «No es muy presentable»
Borja Sánchez