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Internacional
miércoles, 16 de septiembre de 2026

Nosotros, los sinvergüenzas

Quitarle el derecho al voto a 400.000 personas que se han convertido en españolas por la ' ley de nietos' es de no tener vergüenza, nos dijo ayer el presidente. Apunten, magistrados. No hay que temer

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Nosotros, los sinvergüenzas ¿Cómo van a poder mandar una papeleta por correo unos mexicanos al pueblo de sus bisabuelos en Zamora, en unas elecciones que a ellos ni les van ni les vienen? Regala esta noticia Añádenos en Google Argentinos esperan su turno en el Consulado de España en Buenos Aires. (EFE) Berta González de Vega 16/09/2026 a las 19:15h. Quitarle el derecho al voto a 400.000 personas que se han convertido en españolas por la 'ley de nietos' es de no tener vergüenza, nos dijo ayer el presidente.

Apunten, magistrados. No hay que temer al voto, le soltó a Feijóo, hay que ... tenerle miedo a los que no quieren que vote un chaval argentino, por ejemplo, que le dice a la cámara que sus antepasados huyeron de Franco en 1930, viste. Que lo vieron venir antes que nadie.

Miedo a la derecha y a la ultraderecha, añadió, porque él supone que todos los demás españoles de bien están encantados de darles el derecho a decidir sobre nuestras cosas del comer, del educar, del cotizar a unos electores que ignoran casi todo sobre nuestro país. Su problema, enorme, es que en las encuestas todavía son más los que se niegan a regalar esos cientos de miles de papeletas que incluso la mayoría cada vez más absoluta que no lo quiere en Moncloa. Miedo al voto, él.

Esos 400.000 no pueden ser ciudadanos de segunda, advirtió Sánchez. Pues mire, sí. Si ser de segunda es no poder votar, que lo sean.

¿Cómo van a poder mandar una papeleta por correo unos mexicanos al pueblo de sus bisabuelos en Zamora, en unas elecciones que a ellos ni les van ni les vienen? ¿De verdad el sanchismo pretende hacer creer que los españoles que nos negamos a darles ese derecho somos una especie de 'afrikaners' montando un nuevo apartheid? ¿Va a hacer del derecho a voto de antepasados residentes en una nación extranjera un añadido a la declaración de Derechos Humanos?

Si en este país existiera un verdadero festival de las ideas y no ese espacio seguro que se han montado en el Círculo de Bellas Artes, se podrían debatir aspectos como quién debe tener derecho a votar. Modo intelectualillo serio. Ver la posibilidad de instalar una tablet en el acceso previo a las urnas con un test de tres preguntas básicas sobre el funcionamiento de la Administración y el Estado de derecho.

Los suspensos no votan. Que hubiera debates de académicos, de investigadores, de políticos, de ensayistas. No es nada de eso el hombre que puso el primer recurso ante el Supremo para detener a efectos electorales la 'ley de nietos'.

Luis María Pardo es abogado, fue taxista y es guardia civil en excedencia, además de cofundador de Iustitia Europa, partido con sede en Málaga. Viene de pleitear medidas absurdas de la pandemia. Aquella época en la que los políticos pensaron que podíamos tragar con todo, hasta un apartheid a no vacunados.

Ahí surgieron unos cuantos atónitos que se dieron cuenta de que, de repente, eran antisistema. «Hippies desencantados de ser hippies. En la reunión en la que yo estuve había 20 personas más o menos...

Policías; artistas, terapeutas…», me cuenta un amigo de una quedada. El Supremo, por ahora, ha hecho caso a su sentido común. Ese que ha perdido el relato sanchista que nos llama sinvergüenzas.

Temas Derecho Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Nosotros, los sinvergüenzas ¿Cómo van a poder mandar una papeleta por correo unos mexicanos al pueblo de sus bisabuelos en Zamora, en unas elecciones que a ellos ni les van ni les vienen? Regala esta noticia Añádenos en Google Argentinos esperan su turno en el Consulado de España en Buenos Aires. (EFE) Berta González de Vega 16/09/2026 a las 19:15h. Quitarle el derecho al voto a 400.000 personas que se han convertido en españolas por la 'ley de nietos' es de no tener vergüenza, nos dijo ayer el presidente.

Apunten, magistrados. No hay que temer al voto, le soltó a Feijóo, hay que ... tenerle miedo a los que no quieren que vote un chaval argentino, por ejemplo, que le dice a la cámara que sus antepasados huyeron de Franco en 1930, viste. Que lo vieron venir antes que nadie.

Miedo a la derecha y a la ultraderecha, añadió, porque él supone que todos los demás españoles de bien están encantados de darles el derecho a decidir sobre nuestras cosas del comer, del educar, del cotizar a unos electores que ignoran casi todo sobre nuestro país. Su problema, enorme, es que en las encuestas todavía son más los que se niegan a regalar esos cientos de miles de papeletas que incluso la mayoría cada vez más absoluta que no lo quiere en Moncloa. Miedo al voto, él.

Esos 400.000 no pueden ser ciudadanos de segunda, advirtió Sánchez. Pues mire, sí. Si ser de segunda es no poder votar, que lo sean.

¿Cómo van a poder mandar una papeleta por correo unos mexicanos al pueblo de sus bisabuelos en Zamora, en unas elecciones que a ellos ni les van ni les vienen? ¿De verdad el sanchismo pretende hacer creer que los españoles que nos negamos a darles ese derecho somos una especie de 'afrikaners' montando un nuevo apartheid? ¿Va a hacer del derecho a voto de antepasados residentes en una nación extranjera un añadido a la declaración de Derechos Humanos?

Si en este país existiera un verdadero festival de las ideas y no ese espacio seguro que se han montado en el Círculo de Bellas Artes, se podrían debatir aspectos como quién debe tener derecho a votar. Modo intelectualillo serio. Ver la posibilidad de instalar una tablet en el acceso previo a las urnas con un test de tres preguntas básicas sobre el funcionamiento de la Administración y el Estado de derecho.

Los suspensos no votan. Que hubiera debates de académicos, de investigadores, de políticos, de ensayistas. No es nada de eso el hombre que puso el primer recurso ante el Supremo para detener a efectos electorales la 'ley de nietos'.

Luis María Pardo es abogado, fue taxista y es guardia civil en excedencia, además de cofundador de Iustitia Europa, partido con sede en Málaga. Viene de pleitear medidas absurdas de la pandemia. Aquella época en la que los políticos pensaron que podíamos tragar con todo, hasta un apartheid a no vacunados.

Ahí surgieron unos cuantos atónitos que se dieron cuenta de que, de repente, eran antisistema. «Hippies desencantados de ser hippies. En la reunión en la que yo estuve había 20 personas más o menos...

Policías; artistas, terapeutas…», me cuenta un amigo de una quedada. El Supremo, por ahora, ha hecho caso a su sentido común. Ese que ha perdido el relato sanchista que nos llama sinvergüenzas.

Temas Derecho Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Moldeador de pelo Cecotec AirGlisse 14in1: 14 accesorios en un solo aparato Teresa Rodríguez García El Gran Wyoming, sobre sus estudios universitarios: «Hice Medicina y trabajé como médico, pero había mucho paro» Inés Romero Juan del Val, sobre las próximas elecciones: «Hay gente que piensa que lo que viene es mucho peor y por eso se queda con Pedro Sánchez» Marina Ortiz

Publicado por Redacción · miércoles, 16 de septiembre de 2026

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