Luz para seguir viviendo, el nuevo certificado que protege a las personas electrodependientes
No poder pagar una factura de la luz o que se produzca un apagón como el sucedido a mediados del pasado 2025 supone la muerte de cerca de tres millones de personas en España, siendo 70.000 correspondi
Luz para seguir viviendo, el nuevo certificado que protege a las personas electrodependientes En Andalucía, 70.000 personas necesitan suministro eléctrico para seguir viviendo, este registro blindará sus hogares ante impagos o fallos en la red energética y garantizará atención prioritaria en situaciones de emergencia. Regala esta noticia Añádenos en Google El certificado de electrodependencia blindará hogares ante impagos o fallos en la red energética y garantizará atención prioritaria en situaciones de emergencia. (ABC) María Barranco 01/08/2026 a las 07:34h. No poder pagar una factura de la luz o que se produzca un apagón como el sucedido a mediados del pasado 2025 supone la muerte de cerca de tres millones de personas en España, siendo 70.000 correspondientes solo a Andalucía.
Esto se debe ... principalmente a la necesidad respiratoria de estas personas, quienes están conectadas a máquinas de respiración asistida para poder vivir. A este se le suman la alimentación enteral o parenteral y la diálisis. Todo ello depende de la electricidad que, en el caso de su ausencia, se convierte en una condena.
Por ello, el Ministerio de Sanidad ha creado el certificado de electrodependencia, un registro para personas que necesitan energía constante. Se trata de un documento médico oficial que acredita que una persona necesita estar conectada de forma constante a una máquina eléctrica para vivir. Sirve para identificar el hogar como un suministro esencial, evitar cortes de luz y recibir atención prioritaria ante emergencias.
¿Qué es el certificado de electrodependencia? El certificado de electrodependencia refuerza la protección y atención sanitaria de las personas que dependen del suministro eléctrico ininterrumpido para mantener sus funciones vitales o evitar secuelas graves. Una persona electrodependiente es aquella que necesita energía eléctrica constante para alimentar aparatos sanitarios.
Para deben cumplir cuatro requisitos de forma simultánea. Padecer una patología grave, necesitar un producto sanitario eléctrico, contar con la prescripción de dicho dispositivo por parte de un médico especialista y que un corte de luz suponga un peligro para la vida del paciente o un riesgo de secuelas funcionales graves. Para obtener este certificado, es necesario que el afectado lo solicite a su comunidad autónoma y un especialista compruebe los criterios, lo emite y lo adjunta a la historia clínica.
Este especificará el equipo médico prescrito, la razón de su uso, la cantidad de horas de uso al día, la duración prevista del tratamiento y el nivel de riesgo. Newsletter Estos niveles de riesgo son tres. El Nivel 1 de riesgo extremo, donde el tiempo de supervivencia sin el equipo es inferior a 30 minutos, le sigue el Nivel 2 de riesgo alto, que cuenta con un margen de tolerancia de entre 30 minutos y 4 horas y, finalmente, el Nivel 3 de riesgo moderado, donde puede tolerar más de 4 horas sin luz.
Este registro estará gestionado por el Ministerio de Sanidad y se integrará en el Sistema de Información Sanitaria del Sistema Nacional de Salud. Permite consultar la condición de electrodependencia del paciente desde cualquier servicio de salud de España si se desplaza fuera de su comunidad, proporciona datos clave a Protección Civil y autoridades para priorizar actuaciones durante apagones prolongados y ayuda a diseñar políticas sanitarias, sociales y energéticas. Día a día de un electrodependiente Las personas electrodependientes están sujetas a un horario, ya que su día, normalmente, se rige en función de los ciclos de los aparatos.
Un claro ejemplo son los pacientes en hemodiálisis o diálisis peritoneal, quienes se conectan a monitores durante sesiones que duran de 4 a 8 horas diarias o nocturnas. Por ello, tareas como salir a hacer la compra o hacer una visita implican calcular el tiempo disponible que la persona tiene o la autonomía de las baterías portátiles, verificar si habrá enchufes disponibles donde va y cargar con adaptadores o cables de repuesto. Las facturas no se quedan atrás, ya que encender una máquina no es opcional.
A su vez, el contador sigue girando y a final de mes las familias pueden encontrarse una factura media de 300 euros mensuales. A estos se les suma el ruido constante que emiten algunos aparatos. Además, muchos de ellos llegan a alcanzar altas temperaturas, para evitar su deterioro, que provoquen lesiones por la emisión de calor o el aumento de grados en la sala donde estén, se implantan sistemas de refrigeración.
Estos incrementan por creces la factura de la luz, haciendo extremadamente necesario evitar un corte de luz. El miedo que genera el clima, sobre todo los días de tormenta, avisos de mantenimiento eléctrico y sobrecargas, genera situaciones de estrés, perjudicando la salud de la persona y de su familia. Por ello, muchas preparan un 'Plan B' obteniendo sistemas de alimentación ininterrumpida, baterías de respaldo o generadores de combustible.
Todo ello genera una sensación de vulnerabilidad y causa incertidumbre al no poder gestionar la propia salud, autonomía física o supervivencia, pues no depende únicamente de la medicina, sino del correcto funcionamiento de la red de energía de su municipio. Día del apagón En el caso de Miguel Ángel, este vivía en una casa a las afueras del pueblo, «la típica casa andaluza» con patio y estancias para hacer vida abajo y dormir en la planta de arriba. «Muchas veces actuamos sin pensar en el futuro, construimos y no caemos en que un día seremos dependientes».
Donde tuvo que transformar su cochera de forma improvisada en «un coqueto pero simple dormitorio adaptado». Aunque actualmente vive en un bajo en el centro sin barreras arquitectónicas. El día del apagón, este lo sorprendió en el interior de su domicilio, y a las pocas horas su suegro apareció con un generador de gasoil.
«Por suerte para mí», en aquel momento no necesitaba la máquina de respiración asistida durante el día, pero sí era necesario el suministro eléctrico para administrar el alimento y aspirar secreciones. Este estado ha cambiado, pues a día de hoy necesita el respirador alrededor de 20 horas diarias, además de haber ascendido recientemente al máximo grado de dependencia 3+. «Conozco casos de compañeros en la misma situación y he de destacar el rápido auxilio prestado por vecinos que no dudaron en movilizarse para conseguir un grupo electrógeno».
Gracias al empuje de la Confederación de Asociaciones de ELA Territoriales, CONELA, han conseguido una Ley ELA, además de «hacer justicia y conseguir blindar» una seguridad para las personas vulnerables electrodependientes. Como sucedió en los hospitales En otros hospitales como el Reina Sofía de Córdoba, ese mismo día del apagón, los sanitarios, ante la incertidumbre sobre cuánto tardaría en volver la luz y la duración del apagón, decidieron llevar al hospital a todas las personas que dependían de la luz. Por ello, y contando con un registro, llamaron y «buscamos a todos los que sabíamos que necesitaban luz», para poder garantizar su seguridad y evitar los riesgos que conlleva estar desconectado de la electricidad durante un amplio periodo de tiempo siendo una persona electrodependiente, al margen del grado en que se encuentren.
Como ellos, muchos hospitales siguieron la misma dinámica, ya que estos cuentan con generadores de seguridad para este tipo de situaciones, garantizando servicios mínimos como el soporte vital para casos 'graves'. comentarios Reportar un error Luz para seguir viviendo, el nuevo certificado que protege a las personas electrodependientes En Andalucía, 70.000 personas necesitan suministro eléctrico para seguir viviendo, este registro blindará sus hogares ante impagos o fallos en la red energética y garantizará atención prioritaria en situaciones de emergencia. Regala esta noticia Añádenos en Google El certificado de electrodependencia blindará hogares ante impagos o fallos en la red energética y garantizará atención prioritaria en situaciones de emergencia. (ABC) María Barranco 01/08/2026 a las 07:34h. No poder pagar una factura de la luz o que se produzca un apagón como el sucedido a mediados del pasado 2025 supone la muerte de cerca de tres millones de personas en España, siendo 70.000 correspondientes solo a Andalucía.
Esto se debe ... principalmente a la necesidad respiratoria de estas personas, quienes están conectadas a máquinas de respiración asistida para poder vivir. A este se le suman la alimentación enteral o parenteral y la diálisis. Todo ello depende de la electricidad que, en el caso de su ausencia, se convierte en una condena.
Por ello, el Ministerio de Sanidad ha creado el certificado de electrodependencia, un registro para personas que necesitan energía constante. Se trata de un documento médico oficial que acredita que una persona necesita estar conectada de forma constante a una máquina eléctrica para vivir. Sirve para identificar el hogar como un suministro esencial, evitar cortes de luz y recibir atención prioritaria ante emergencias.
¿Qué es el certificado de electrodependencia? El certificado de electrodependencia refuerza la protección y atención sanitaria de las personas que dependen del suministro eléctrico ininterrumpido para mantener sus funciones vitales o evitar secuelas graves. Una persona electrodependiente es aquella que necesita energía eléctrica constante para alimentar aparatos sanitarios.
Para deben cumplir cuatro requisitos de forma simultánea. Padecer una patología grave, necesitar un producto sanitario eléctrico, contar con la prescripción de dicho dispositivo por parte de un médico especialista y que un corte de luz suponga un peligro para la vida del paciente o un riesgo de secuelas funcionales graves. Para obtener este certificado, es necesario que el afectado lo solicite a su comunidad autónoma y un especialista compruebe los criterios, lo emite y lo adjunta a la historia clínica.
Este especificará el equipo médico prescrito, la razón de su uso, la cantidad de horas de uso al día, la duración prevista del tratamiento y el nivel de riesgo. Newsletter Estos niveles de riesgo son tres. El Nivel 1 de riesgo extremo, donde el tiempo de supervivencia sin el equipo es inferior a 30 minutos, le sigue el Nivel 2 de riesgo alto, que cuenta con un margen de tolerancia de entre 30 minutos y 4 horas y, finalmente, el Nivel 3 de riesgo moderado, donde puede tolerar más de 4 horas sin luz.
Este registro estará gestionado por el Ministerio de Sanidad y se integrará en el Sistema de Información Sanitaria del Sistema Nacional de Salud. Permite consultar la condición de electrodependencia del paciente desde cualquier servicio de salud de España si se desplaza fuera de su comunidad, proporciona datos clave a Protección Civil y autoridades para priorizar actuaciones durante apagones prolongados y ayuda a diseñar políticas sanitarias, sociales y energéticas. Día a día de un electrodependiente Las personas electrodependientes están sujetas a un horario, ya que su día, normalmente, se rige en función de los ciclos de los aparatos.
Un claro ejemplo son los pacientes en hemodiálisis o diálisis peritoneal, quienes se conectan a monitores durante sesiones que duran de 4 a 8 horas diarias o nocturnas. Por ello, tareas como salir a hacer la compra o hacer una visita implican calcular el tiempo disponible que la persona tiene o la autonomía de las baterías portátiles, verificar si habrá enchufes disponibles donde va y cargar con adaptadores o cables de repuesto. Las facturas no se quedan atrás, ya que encender una máquina no es opcional.
A su vez, el contador sigue girando y a final de mes las familias pueden encontrarse una factura media de 300 euros mensuales. A estos se les suma el ruido constante que emiten algunos aparatos. Además, muchos de ellos llegan a alcanzar altas temperaturas, para evitar su deterioro, que provoquen lesiones por la emisión de calor o el aumento de grados en la sala donde estén, se implantan sistemas de refrigeración.
Estos incrementan por creces la factura de la luz, haciendo extremadamente necesario evitar un corte de luz. El miedo que genera el clima, sobre todo los días de tormenta, avisos de mantenimiento eléctrico y sobrecargas, genera situaciones de estrés, perjudicando la salud de la persona y de su familia. Por ello, muchas preparan un 'Plan B' obteniendo sistemas de alimentación ininterrumpida, baterías de respaldo o generadores de combustible.
Todo ello genera una sensación de vulnerabilidad y causa incertidumbre al no poder gestionar la propia salud, autonomía física o supervivencia, pues no depende únicamente de la medicina, sino del correcto funcionamiento de la red de energía de su municipio. Día del apagón En el caso de Miguel Ángel, este vivía en una casa a las afueras del pueblo, «la típica casa andaluza» con patio y estancias para hacer vida abajo y dormir en la planta de arriba. «Muchas veces actuamos sin pensar en el futuro, construimos y no caemos en que un día seremos dependientes».
Donde tuvo que transformar su cochera de forma improvisada en «un coqueto pero simple dormitorio adaptado». Aunque actualmente vive en un bajo en el centro sin barreras arquitectónicas. El día del apagón, este lo sorprendió en el interior de su domicilio, y a las pocas horas su suegro apareció con un generador de gasoil.
«Por suerte para mí», en aquel momento no necesitaba la máquina de respiración asistida durante el día, pero sí era necesario el suministro eléctrico para administrar el alimento y aspirar secreciones. Este estado ha cambiado, pues a día de hoy necesita el respirador alrededor de 20 horas diarias, además de haber ascendido recientemente al máximo grado de dependencia 3+. «Conozco casos de compañeros en la misma situación y he de destacar el rápido auxilio prestado por vecinos que no dudaron en movilizarse para conseguir un grupo electrógeno».
Gracias al empuje de la Confederación de Asociaciones de ELA Territoriales, CONELA, han conseguido una Ley ELA, además de «hacer justicia y conseguir blindar» una seguridad para las personas vulnerables electrodependientes. Como sucedió en los hospitales En otros hospitales como el Reina Sofía de Córdoba, ese mismo día del apagón, los sanitarios, ante la incertidumbre sobre cuánto tardaría en volver la luz y la duración del apagón, decidieron llevar al hospital a todas las personas que dependían de la luz. Por ello, y contando con un registro, llamaron y «buscamos a todos los que sabíamos que necesitaban luz», para poder garantizar su seguridad y evitar los riesgos que conlleva estar desconectado de la electricidad durante un amplio periodo de tiempo siendo una persona electrodependiente, al margen del grado en que se encuentren.
Como ellos, muchos hospitales siguieron la misma dinámica, ya que estos cuentan con generadores de seguridad para este tipo de situaciones, garantizando servicios mínimos como el soporte vital para casos 'graves'. comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola» Inés Romero Jorge Rey se adelanta a la Aemet y alerta del tiempo que hará en agosto según las Cabañuelas: «Otra ola de calor»
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