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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada

Investigadores de las universidades de Tesalia y Birmingham recrearon una panoplia descubierta en 1960 para averiguar si permitía combatir durante una jornada prolongada uchas descritas por Homero de

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada Investigadores de las universidades de Tesalia y Birmingham recrearon una panoplia descubierta en 1960 para averiguar si permitía combatir durante una jornada prolongada Un experimento publicado en PLOS ONE comprobó que la armadura de Dendra permitía combatir durante varias horas Andreas Flouris and Marija Marković Héctor Farrés 28 de julio de 2026 16:07 h 0 La retirada de un guerrero podía dejar a sus compañeros expuestos, porque las luchas descritas por Homero dependían de grupos que avanzaban y retrocedían juntos. En la Ilíada, los aqueos y los troyanos combatían por una guerra iniciada tras la marcha de Helena con Paris, pero el poema amplía ese motivo con rivalidades personales, deseo de prestigio, obediencia a los jefes y defensa de la ciudad. Cada duelo servía para decidir el terreno, proteger a un aliado o responder a una ofensa, de manera que el combate reunía razones políticas, familiares y militares.

Esa forma de luchar obliga a preguntarse si el equipo descrito por Homero permitía repetir durante horas ataques breves, pausas y nuevas cargas. La Ilíada sirvió para reconstruir el ritmo del enfrentamiento Esa cuestión llevó a Andreas Flouris, profesor de fisiología de la Universidad de Tesalia, y a colegas de la Universidad de Birmingham a probar una réplica de la armadura de Dendra. El trabajo, publicado en PLOS ONE, partió de una pieza hallada en 1960 cerca de Micenas y fechada en el siglo XV a.

C. La panoplia original, formada por placas de bronce martillado, había sido interpretada durante años como una pieza ceremonial debido a su tamaño y rigidez aparente. El experimento buscó comprobar si un soldado entrenado podía combatir con ella durante una jornada extensa.

La relación con Homero apareció en el diseño mismo de la prueba. Como faltan crónicas militares micénicas que describan el uso de esta armadura, el equipo tomó la Ilíada como guía para reconstruir movimientos, pausas, alimentación y ritmo de combate. Un total de 13 infantes de marina de las Fuerzas Armadas griegas llevaron réplicas durante 11 horas y realizaron ataques, retiradas, carreras, desplazamientos en carro y periodos de recuperación.

Los investigadores definieron ese patrón como un esfuerzo por intervalos de alta intensidad, porque los jefes y sus seguidores entraban y salían de la primera línea en ciclos repetidos. La reconstrucción incorporó materiales, armas, alimentos y clima La reconstrucción añadió datos arqueológicos, fisiológicos y ambientales para evitar que el poema funcionara como única referencia. La réplica incorporó placas de una aleación con 95% de cobre y 5% de zinc, tiras de cuero y un casco que imitaba los colmillos de jabalí.

También se fabricó una espada cruciforme basada en la encontrada junto a la armadura. La dieta alcanzó unas 4.500 kilocalorías diarias e incluyó pan seco, carne de vacuno, queso de cabra, aceitunas, vino tinto y cebollas, mientras los datos paleoclimáticos ayudaron a reproducir las condiciones de la zona de Troya al final de la Edad del Bronce. Los voluntarios acabaron fatigados, con molestias en la parte superior del cuerpo y dolor en los pies por combatir descalzos, aunque la panoplia no redujo de forma grave su capacidad de lucha.

El equipo comunicó a ZME Science que “está claro que una armadura de este tipo era adecuada para usarse en batalla, no únicamente con fines ceremoniales”. La pieza reconstruida pesaba 23,32 kilos, por encima de los cerca de 18 kilos calculados para el original, y estaba adaptada a un usuario de al menos 1,77 metros. World Archaeology recuperó el experimento en 2025 y destacó precisamente esas condiciones, importantes para evitar que el resultado se aplique a cualquier persona.

La investigación delimitó el alcance de sus conclusiones El ensayo tampoco demuestra que la guerra de Troya ocurriera tal como la contó Homero, ni confirma la existencia histórica de Agamenón, Menelao o Uises. Su aportación está mejor delimitada: muestra que una panoplia de ese tipo podía funcionar dentro del patrón de lucha descrito en la Ilíada. Por eso, las referencias homéricas al bronce, a los ataques sucesivos y a los descansos de los combatientes dejan de parecer adornos incompatibles con la tecnología micénica.

Los autores relacionaron ese resultado con la capacidad militar de Micenas y con el final de las civilizaciones de la Edad del Bronce en el Mediterráneo oriental. Además del experimento con los soldados, el equipo creó un programa gratuito para estudiar cómo funcionaría la armadura en otras condiciones. Hasta ahora, ningún estudio revisado por especialistas ha refutado la conclusión principal de la investigación: un soldado en buena forma podía moverse y luchar con esta panoplia durante varias horas.

Etiquetas / Mundo animal / Mitos / Investigación / Guerras Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada Investigadores de las universidades de Tesalia y Birmingham recrearon una panoplia descubierta en 1960 para averiguar si permitía combatir durante una jornada prolongada Un experimento publicado en PLOS ONE comprobó que la armadura de Dendra permitía combatir durante varias horas Andreas Flouris and Marija Marković Héctor Farrés 28 de julio de 2026 16:07 h 0 La retirada de un guerrero podía dejar a sus compañeros expuestos, porque las luchas descritas por Homero dependían de grupos que avanzaban y retrocedían juntos. En la Ilíada, los aqueos y los troyanos combatían por una guerra iniciada tras la marcha de Helena con Paris, pero el poema amplía ese motivo con rivalidades personales, deseo de prestigio, obediencia a los jefes y defensa de la ciudad. Cada duelo servía para decidir el terreno, proteger a un aliado o responder a una ofensa, de manera que el combate reunía razones políticas, familiares y militares.

Esa forma de luchar obliga a preguntarse si el equipo descrito por Homero permitía repetir durante horas ataques breves, pausas y nuevas cargas. La Ilíada sirvió para reconstruir el ritmo del enfrentamiento Esa cuestión llevó a Andreas Flouris, profesor de fisiología de la Universidad de Tesalia, y a colegas de la Universidad de Birmingham a probar una réplica de la armadura de Dendra. El trabajo, publicado en PLOS ONE, partió de una pieza hallada en 1960 cerca de Micenas y fechada en el siglo XV a.

C. La panoplia original, formada por placas de bronce martillado, había sido interpretada durante años como una pieza ceremonial debido a su tamaño y rigidez aparente. El experimento buscó comprobar si un soldado entrenado podía combatir con ella durante una jornada extensa.

La relación con Homero apareció en el diseño mismo de la prueba. Como faltan crónicas militares micénicas que describan el uso de esta armadura, el equipo tomó la Ilíada como guía para reconstruir movimientos, pausas, alimentación y ritmo de combate. Un total de 13 infantes de marina de las Fuerzas Armadas griegas llevaron réplicas durante 11 horas y realizaron ataques, retiradas, carreras, desplazamientos en carro y periodos de recuperación.

Los investigadores definieron ese patrón como un esfuerzo por intervalos de alta intensidad, porque los jefes y sus seguidores entraban y salían de la primera línea en ciclos repetidos. La reconstrucción incorporó materiales, armas, alimentos y clima La reconstrucción añadió datos arqueológicos, fisiológicos y ambientales para evitar que el poema funcionara como única referencia. La réplica incorporó placas de una aleación con 95% de cobre y 5% de zinc, tiras de cuero y un casco que imitaba los colmillos de jabalí.

También se fabricó una espada cruciforme basada en la encontrada junto a la armadura. La dieta alcanzó unas 4.500 kilocalorías diarias e incluyó pan seco, carne de vacuno, queso de cabra, aceitunas, vino tinto y cebollas, mientras los datos paleoclimáticos ayudaron a reproducir las condiciones de la zona de Troya al final de la Edad del Bronce. Los voluntarios acabaron fatigados, con molestias en la parte superior del cuerpo y dolor en los pies por combatir descalzos, aunque la panoplia no redujo de forma grave su capacidad de lucha.

El equipo comunicó a ZME Science que “está claro que una armadura de este tipo era adecuada para usarse en batalla, no únicamente con fines ceremoniales”. La pieza reconstruida pesaba 23,32 kilos, por encima de los cerca de 18 kilos calculados para el original, y estaba adaptada a un usuario de al menos 1,77 metros. World Archaeology recuperó el experimento en 2025 y destacó precisamente esas condiciones, importantes para evitar que el resultado se aplique a cualquier persona.

La investigación delimitó el alcance de sus conclusiones El ensayo tampoco demuestra que la guerra de Troya ocurriera tal como la contó Homero, ni confirma la existencia histórica de Agamenón, Menelao o Uises. Su aportación está mejor delimitada: muestra que una panoplia de ese tipo podía funcionar dentro del patrón de lucha descrito en la Ilíada. Por eso, las referencias homéricas al bronce, a los ataques sucesivos y a los descansos de los combatientes dejan de parecer adornos incompatibles con la tecnología micénica.

Los autores relacionaron ese resultado con la capacidad militar de Micenas y con el final de las civilizaciones de la Edad del Bronce en el Mediterráneo oriental. Además del experimento con los soldados, el equipo creó un programa gratuito para estudiar cómo funcionaría la armadura en otras condiciones. Hasta ahora, ningún estudio revisado por especialistas ha refutado la conclusión principal de la investigación: un soldado en buena forma podía moverse y luchar con esta panoplia durante varias horas.

Etiquetas / Mundo animal / Mitos / Investigación / Guerras

Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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