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Internacional
miércoles, 16 de septiembre de 2026

El éxito en la gestión del patrimonio: «No se trata de hacer cosas nuevas, sino de enseñar más páginas del mismo libro»

La gestión de lo inmutable. Sobre esta idea giró ayer la primera sesión de la nueva edición del ciclo ' El Templo de Córdoba', organizado por ABC con el patrocinio del Cabildo Catedral. El Centro de R

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El éxito en la gestión del patrimonio: «No se trata de hacer cosas nuevas, sino de enseñar más páginas del mismo libro» Marina Chinchilla y Ana Jáuregui protagonizan la primera sesión del ciclo 'El Templo de Córdoba' para reflexionar sobre la conservación y nuevos usos del patrimonio Regala esta noticia Añádenos en Google Ana Jáuregui, gerente del Real Alcázar de Sevilla. (centro) junto a Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo del Prado (derecha). (Nico Trenas) Juan Carlos Jiménez Córdoba 16/09/2026 a las 23:01h. La gestión de lo inmutable.

Sobre esta idea giró ayer la primera sesión de la nueva edición del ciclo 'El Templo de Córdoba', organizado por ABC con el patrocinio del Cabildo Catedral. El Centro de Recepción de Visitantes de la Mezquita-Catedral reunió a ... dos referentes en la gestión del patrimonio: Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo del Prado, y Ana Jáuregui, gerente del Real Alcázar de Sevilla. Ambas participaron en el acto moderado por el periodista de ABC Córdoba, Luis Miranda, que contó con la asistencia del deán presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva y el director general de ABC en Andalucía, Álvaro Rodríguez Guitart.

Tal y como ha mencionado Luis Miranda en su introducción, «aunque se trate de una contradicción, un edificio a priori inmutable como lo es la Mezquita-Catedral de Córdoba», está sujeto constantemente a cambios que pretenden conservar su esencia». Eso es una parte del trabajo de Marina Chinchilla y Ana Jáuregui en la gran pinacoteca del país y en una de las joyas monumentales de Andalucía, respectivamente. Noticia relacionada Ver fotos Ver fotos Galería El ciclo 'El Templo de Córdoba' de ABC sobre la gestión del patrimonio, en imágenes Nico Trenas Sobre si el visitante debe percibir esos pequeños cambios que experimenta el monumento, Chinchilla asegura que «un visitante tiene el derecho y nosotros la obligación de facilitar la lectura de los edificios.

No solamente son objetos de restauración, sino que el tiempo los lleva a nuevas necesidades y nuevos usos». A su juicio, «los monumentos son obras inacabadas. Cuando acaba cualquier actuación física en el museo, ya está empezando la siguiente, en un proceso continuo.

Tenemos la obligación de preservarlo, y darle uso es la mejor forma de conservarlo». En ese sentido se expresa también Jáuregui, al afirmar que «es una obligación difundir y valorar lo que se hace con el patrimonio». En su caso, define el Real Alcázar de Sevilla como «una superposición de etapas», y eso es lo que hace «que el monumento siga vivo.

Actualmente, así lo tratamos: el visitante, cuando va al Alcázar, debe ver que se preserva ese legado para las futuras generaciones». Newsletter Para las ponentes, el siglo XXI, al igual que las distintas etapas de la historia, también debe dejar su huella en museos y monumentos. «El siglo XXI tiene que dejar su huella.

El Museo del Prado es ejemplo de arquitectura colectiva y el sello del siglo XXI fue puesto por el arquitecto Rafael Moneo», explica Marina. Jáuregui añade, en su caso, que «la arquitectura está en un proceso continuo de adaptación a los usos y necesidades. Hay que respetar las huellas que tiene ya el edificio».

«Hemos desarrollado actividades en espacios que no fueron concebidos para tal fin; ese ha sido uno de los grandes cambios» Marina Chinchilla Directora adjunta de Administración del Museo del Prado En ese trabajo de divulgación, la directora adjunta del Museo del Prado señala que «el visitante es sensible y puede diferenciar cuándo entra en la Mezquita-Catedral qué partes son distintas; luego, los responsables de ese patrimonio son los encargados de difundir y dar las herramientas para que se conozca». Incluso ha avanzado que la pinacoteca cuenta con un nuevo itinerario solo para contemplar la arquitectura del edificio que, «aunque no es equiparable a lo que se expone, sí es importante».

Las obras en monumentos históricos son inevitables y algunos optan por no cerrar al público las visitas durante esos periodos de mantenimiento. Sin embargo, Chinchilla reconoce que «no es fácil abrir espacios en obras a los visitantes, es buena práctica aunque es difícil, no siempre se puede realizar». Por su parte, Jáuregui confiesa que «nosotros sí lo hacemos, intentamos que el visitante se conciencie, que vea la importancia de conservación del monumento, el porqué se hace.

Estamos con una intervención muy importante, con el Cenador de Carlos V; ahora mismo se puede ver, aunque no todo por seguridad, pero lo contamos todo. Que el visitante vea que es un monumento vivo que tiene que estar en perfecto estado». Los monumentos son así y no necesitan innovaciones.

Esa es la idea que emana de ambas gestoras. En el Alcázar de Sevilla, «no se trata de hacer cosas nuevas, sino de enseñar muchas páginas del mismo libro y de distintas formas». Sobre todo, con el objetivo de llegar a ese público autóctono que «cuando viaja fuera quiere visitar todo, pero en su casa cuesta más que lo conozca todo», explica Jáuregui.

«Ahora se pueden hacer experiencias que mejoran la sensación del visitante, porque el monumento ya es apreciado de por sí» Ana Jáuregui Gerente del Real Alcázar de Sevilla En el Museo del Prado, «todos los días pasan cosas, aunque la gran mayoría viene a ver la colección permanente, pero siempre demandan ofertas, actividad y exposiciones temporales, incluso la música que acompaña durante la visita». La responsable del Museo del Prado recuerda que hasta la sala 12, que alberga 'Las meninas' de Velázquez, tuvo que someterse a una actuación y no se cerró.

«Nuestra preocupación va por explicar el contenedor y el contenido del museo; y tenemos el objetivo de atraer al público a las páginas menos vistas». Las ponentes no ven con malos ojos que haya experiencias que complementen la oferta habitual del monumento o museo, pero siempre desde el respeto al espacio. Jáuregui explica que «hacemos determinadas exposiciones muy escogidas porque es tan potente el valor patrimonial del Alcázar que hay que poner algunas que cuenten un diálogo y vayan de la mano del monumento.

Queremos mostrar nuevas páginas del libro para que no solo se visite el monumento, sino que se conozca más de la historia». Marina señala que «el visitante es soberano y elige lo que quiere ver. Es difícil organizar y trasladar a todos un mismo mensaje.

Cada vez se trabaja más en hacer los contenidos más accesibles y amables para llegar a todos los públicos. Tenemos que trabajar en fidelizar nuestros visitantes, es nuestro gran trabajo, que no sean visitas aisladas». «Tenemos que trabajar en fidelizar a nuestros visitantes, es nuestro gran trabajo, que vuelvan y no sean visitas aisladas»

Marina Chinchilla Además, añade que «nuestra obligación es dar ese abanico, más servicios que antiguamente para que el visitante pueda elegir: visitas guiadas, audioguías, que tienen buena acogida y va más». Ana apunta: «Queremos que el conocimiento del monumento cale. Lo que queremos es contar la historia del Alcázar de una forma innovadora, por ejemplo, a través de una visita enlazada para que la experiencia sea mucho más inmersiva».

Toda actividad es bienvenida si el objetivo es mejorar la sensación del visitante. En el caso del Alcázar, Jáuregui explica que «los visitantes se quedan impregnados de una parte. Así estamos viendo muchas formas que ahora se pueden hacer y que mejoran la sensación del visitante, porque el monumento ya es apreciado de por sí».

«Yo creo que todo se complementa. Tenemos una actividad cultural también, este año sobre la Generación del 27, con poesía, piano… Es parte de la cultura y combina muy bien con la historia». Para Marina, «esta es la huella que estamos dejando en este patrimonio.

Hemos sido capaces de desarrollar actividades en espacios arquitectónicos que no fueron concebidos para tal objetivo: teatro, música, ópera, cine. Eso ha sido uno de los grandes cambios. Hemos olvidado a veces el fin con el que nacieron para convertirlos en espacios multiculturales».

Ana explica que «todo lo que hacemos es respetando al monumento, controlado todo al máximo, y la acústica. Este año hemos reproducido la boda del emperador con una compañía de teatro y ha sido un éxito, pero controlando todos los aspectos. Eso le da una viveza al espacio y una forma de concebir un monumento que va complementando todo lo que ya hemos hablado.

Hay que tener la mente abierta desde la conservación y el respeto, pero hay que marcar el paso para las nuevas generaciones». «Hay que tener la mente abierta desde el respeto y la conservación, marcando también el paso para las nuevas generaciones» Ana Jáuregui Para Marina, «el límite es todo aquello que pueda poner en riesgo la colección.

Si se plantea alguna actividad que pueda perjudicar, se le dice que no; ya ha pasado en alguna ocasión. Tenemos grandes equipos para hacer posibles muchas cosas que antes ni imaginábamos». En cuanto a la gestión de las visitas, Marina señala que «hemos limitado el número de integrantes por grupo y lo que más dificulta la visita es el movimiento de grandes grupos.

Intentamos poner limitaciones para que el acceso sea mejor, intentar optimizar el ritmo de visitas porque no es fácil». Ana añade que «tenemos aforado el número de visitas muy por debajo de lo que el monumento podría albergar. Estamos instalando cámaras de IA para controlar el CO₂ por si podemos tener algún problema de exceso de aforo.

Dependiendo de esto, tomaremos las medidas oportunas. Esto es algo que nos preocupa a todos los que gestionamos patrimonio». Temas Museo Nacional del Prado Andalucía Real Alcázar de Sevilla Mezquita-Catedral de Córdoba comentarios Reportar un error El éxito en la gestión del patrimonio: «No se trata de hacer cosas nuevas, sino de enseñar más páginas del mismo libro»

Marina Chinchilla y Ana Jáuregui protagonizan la primera sesión del ciclo 'El Templo de Córdoba' para reflexionar sobre la conservación y nuevos usos del patrimonio Regala esta noticia Añádenos en Google Ana Jáuregui, gerente del Real Alcázar de Sevilla. (centro) junto a Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo del Prado (derecha). (Nico Trenas) Juan Carlos Jiménez Córdoba 16/09/2026 a las 23:01h. La gestión de lo inmutable. Sobre esta idea giró ayer la primera sesión de la nueva edición del ciclo 'El Templo de Córdoba', organizado por ABC con el patrocinio del Cabildo Catedral.

El Centro de Recepción de Visitantes de la Mezquita-Catedral reunió a ... dos referentes en la gestión del patrimonio: Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo del Prado, y Ana Jáuregui, gerente del Real Alcázar de Sevilla. Ambas participaron en el acto moderado por el periodista de ABC Córdoba, Luis Miranda, que contó con la asistencia del deán presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva y el director general de ABC en Andalucía, Álvaro Rodríguez Guitart. Tal y como ha mencionado Luis Miranda en su introducción, «aunque se trate de una contradicción, un edificio a priori inmutable como lo es la Mezquita-Catedral de Córdoba», está sujeto constantemente a cambios que pretenden conservar su esencia».

Eso es una parte del trabajo de Marina Chinchilla y Ana Jáuregui en la gran pinacoteca del país y en una de las joyas monumentales de Andalucía, respectivamente. Noticia relacionada Ver fotos Ver fotos Galería El ciclo 'El Templo de Córdoba' de ABC sobre la gestión del patrimonio, en imágenes Nico Trenas Sobre si el visitante debe percibir esos pequeños cambios que experimenta el monumento, Chinchilla asegura que «un visitante tiene el derecho y nosotros la obligación de facilitar la lectura de los edificios. No solamente son objetos de restauración, sino que el tiempo los lleva a nuevas necesidades y nuevos usos».

A su juicio, «los monumentos son obras inacabadas. Cuando acaba cualquier actuación física en el museo, ya está empezando la siguiente, en un proceso continuo. Tenemos la obligación de preservarlo, y darle uso es la mejor forma de conservarlo».

En ese sentido se expresa también Jáuregui, al afirmar que «es una obligación difundir y valorar lo que se hace con el patrimonio». En su caso, define el Real Alcázar de Sevilla como «una superposición de etapas», y eso es lo que hace «que el monumento siga vivo. Actualmente, así lo tratamos: el visitante, cuando va al Alcázar, debe ver que se preserva ese legado para las futuras generaciones».

Newsletter Para las ponentes, el siglo XXI, al igual que las distintas etapas de la historia, también debe dejar su huella en museos y monumentos. «El siglo XXI tiene que dejar su huella. El Museo del Prado es ejemplo de arquitectura colectiva y el sello del siglo XXI fue puesto por el arquitecto Rafael Moneo», explica Marina.

Jáuregui añade, en su caso, que «la arquitectura está en un proceso continuo de adaptación a los usos y necesidades. Hay que respetar las huellas que tiene ya el edificio». «Hemos desarrollado actividades en espacios que no fueron concebidos para tal fin; ese ha sido uno de los grandes cambios»

Marina Chinchilla Directora adjunta de Administración del Museo del Prado En ese trabajo de divulgación, la directora adjunta del Museo del Prado señala que «el visitante es sensible y puede diferenciar cuándo entra en la Mezquita-Catedral qué partes son distintas; luego, los responsables de ese patrimonio son los encargados de difundir y dar las herramientas para que se conozca». Incluso ha avanzado que la pinacoteca cuenta con un nuevo itinerario solo para contemplar la arquitectura del edificio que, «aunque no es equiparable a lo que se expone, sí es importante». Las obras en monumentos históricos son inevitables y algunos optan por no cerrar al público las visitas durante esos periodos de mantenimiento.

Sin embargo, Chinchilla reconoce que «no es fácil abrir espacios en obras a los visitantes, es buena práctica aunque es difícil, no siempre se puede realizar». Por su parte, Jáuregui confiesa que «nosotros sí lo hacemos, intentamos que el visitante se conciencie, que vea la importancia de conservación del monumento, el porqué se hace. Estamos con una intervención muy importante, con el Cenador de Carlos V; ahora mismo se puede ver, aunque no todo por seguridad, pero lo contamos todo.

Que el visitante vea que es un monumento vivo que tiene que estar en perfecto estado». Los monumentos son así y no necesitan innovaciones. Esa es la idea que emana de ambas gestoras.

En el Alcázar de Sevilla, «no se trata de hacer cosas nuevas, sino de enseñar muchas páginas del mismo libro y de distintas formas». Sobre todo, con el objetivo de llegar a ese público autóctono que «cuando viaja fuera quiere visitar todo, pero en su casa cuesta más que lo conozca todo», explica Jáuregui. «Ahora se pueden hacer experiencias que mejoran la sensación del visitante, porque el monumento ya es apreciado de por sí»

Ana Jáuregui Gerente del Real Alcázar de Sevilla En el Museo del Prado, «todos los días pasan cosas, aunque la gran mayoría viene a ver la colección permanente, pero siempre demandan ofertas, actividad y exposiciones temporales, incluso la música que acompaña durante la visita». La responsable del Museo del Prado recuerda que hasta la sala 12, que alberga 'Las meninas' de Velázquez, tuvo que someterse a una actuación y no se cerró. «Nuestra preocupación va por explicar el contenedor y el contenido del museo; y tenemos el objetivo de atraer al público a las páginas menos vistas».

Las ponentes no ven con malos ojos que haya experiencias que complementen la oferta habitual del monumento o museo, pero siempre desde el respeto al espacio. Jáuregui explica que «hacemos determinadas exposiciones muy escogidas porque es tan potente el valor patrimonial del Alcázar que hay que poner algunas que cuenten un diálogo y vayan de la mano del monumento. Queremos mostrar nuevas páginas del libro para que no solo se visite el monumento, sino que se conozca más de la historia».

Marina señala que «el visitante es soberano y elige lo que quiere ver. Es difícil organizar y trasladar a todos un mismo mensaje. Cada vez se trabaja más en hacer los contenidos más accesibles y amables para llegar a todos los públicos.

Tenemos que trabajar en fidelizar nuestros visitantes, es nuestro gran trabajo, que no sean visitas aisladas». «Tenemos que trabajar en fidelizar a nuestros visitantes, es nuestro gran trabajo, que vuelvan y no sean visitas aisladas» Marina Chinchilla Además, añade que «nuestra obligación es dar ese abanico, más servicios que antiguamente para que el visitante pueda elegir: visitas guiadas, audioguías, que tienen buena acogida y va más».

Ana apunta: «Queremos que el conocimiento del monumento cale. Lo que queremos es contar la historia del Alcázar de una forma innovadora, por ejemplo, a través de una visita enlazada para que la experiencia sea mucho más inmersiva». Toda actividad es bienvenida si el objetivo es mejorar la sensación del visitante.

En el caso del Alcázar, Jáuregui explica que «los visitantes se quedan impregnados de una parte. Así estamos viendo muchas formas que ahora se pueden hacer y que mejoran la sensación del visitante, porque el monumento ya es apreciado de por sí». «Yo creo que todo se complementa.

Tenemos una actividad cultural también, este año sobre la Generación del 27, con poesía, piano… Es parte de la cultura y combina muy bien con la historia». Para Marina, «esta es la huella que estamos dejando en este patrimonio. Hemos sido capaces de desarrollar actividades en espacios arquitectónicos que no fueron concebidos para tal objetivo: teatro, música, ópera, cine.

Eso ha sido uno de los grandes cambios. Hemos olvidado a veces el fin con el que nacieron para convertirlos en espacios multiculturales». Ana explica que «todo lo que hacemos es respetando al monumento, controlado todo al máximo, y la acústica.

Este año hemos reproducido la boda del emperador con una compañía de teatro y ha sido un éxito, pero controlando todos los aspectos. Eso le da una viveza al espacio y una forma de concebir un monumento que va complementando todo lo que ya hemos hablado. Hay que tener la mente abierta desde la conservación y el respeto, pero hay que marcar el paso para las nuevas generaciones».

«Hay que tener la mente abierta desde el respeto y la conservación, marcando también el paso para las nuevas generaciones» Ana Jáuregui Para Marina, «el límite es todo aquello que pueda poner en riesgo la colección. Si se plantea alguna actividad que pueda perjudicar, se le dice que no; ya ha pasado en alguna ocasión.

Tenemos grandes equipos para hacer posibles muchas cosas que antes ni imaginábamos». En cuanto a la gestión de las visitas, Marina señala que «hemos limitado el número de integrantes por grupo y lo que más dificulta la visita es el movimiento de grandes grupos. Intentamos poner limitaciones para que el acceso sea mejor, intentar optimizar el ritmo de visitas porque no es fácil».

Ana añade que «tenemos aforado el número de visitas muy por debajo de lo que el monumento podría albergar. Estamos instalando cámaras de IA para controlar el CO₂ por si podemos tener algún problema de exceso de aforo. Dependiendo de esto, tomaremos las medidas oportunas.

Esto es algo que nos preocupa a todos los que gestionamos patrimonio». Temas Museo Nacional del Prado Andalucía Real Alcázar de Sevilla Mezquita-Catedral de Córdoba comentarios Reportar un error Ver fotos Ver fotos Galería El ciclo 'El Templo de Córdoba' de ABC sobre la gestión del patrimonio, en imágenes Nico Trenas Moldeador de pelo Cecotec AirGlisse 14in1: 14 accesorios en un solo aparato Teresa Rodríguez García El Gran Wyoming, sobre sus estudios universitarios: «Hice Medicina y trabajé como médico, pero había mucho paro» Inés Romero Juan del Val, sobre las próximas elecciones: «Hay gente que piensa que lo que viene es mucho peor y por eso se queda con Pedro Sánchez»

Marina Ortiz

Publicado por Redacción · miércoles, 16 de septiembre de 2026

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