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Internacional
miércoles, 5 de agosto de 2026

Miguel, seminarista: «Mi novia lo veía y me preguntó si quería ser cura. Ese mismo día tomamos distancia»

Los tiempos de Dios son perfectos. Esta frase que el rey Salomón escribió en el Eclesiastés hace 2.900 años sigue enseñándonos que el Señor actúa siempre en el momento más oportuno. Los hombres a menu

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Miguel, seminarista: «Mi novia lo veía y me preguntó si quería ser cura. Ese mismo día tomamos distancia» El joven tenía un noviazgo estable y estudiaba una carrera universitaria cuando Dios le pidió que entrara al seminario de Getafe Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de Miguel Vinagrero, seminarista de Getafe. (YouTube) Almudena Martín 05/08/2026 a las 07:58h.

Los tiempos de Dios son perfectos. Esta frase que el rey Salomón escribió en el Eclesiastés hace 2.900 años sigue enseñándonos que el Señor actúa siempre en el momento más oportuno. Los hombres a menudo no entendemos sus razones y vivimos situaciones frustrantes, como una pérdida, un cambio de planes o, en el caso que traemos hoy, una llamada vocacional algo inoportuna.

Miguel Vinagrero es un seminarista del seminario de Getafe (Madrid). Lleva cuatro años preparándose para ser sacerdote y todavía le quedan otros cuatro de estudio, servicio y diaconado. Tiene claro que su vocación es servir a Dios y a los demás a través del ministerio ordenado, aunque no siempre fue así.

Hace unos años, soñaba formar una familia junto a su novia del momento. «Yo tenía 19 años, llevaba 3 años con mi novia y estaba estudiando Musicología. Vivía en casa con mis padres como cualquier chaval universitario.

Mi intención era ser profesor de música, yo quería casarme con esta chica y quería ser profe y una vida pues normal, canónica. Yo tenía mi plan ya hecho y todo», explica ahora en una entrevista a 'Ecclesia COPE'. Noticia relacionada Un seminarista cuenta cómo es su día a día: «Me levanto a las 7 de la mañana»

Almudena Martín En ese contexto de ilusiones y estabilidad, la llamada sacerdotal le llegó «como un tsunami» y tumbó sus planes. Cuenta que toda esa vida era buena, pero no era la que le haría más feliz: «Yo ya me había construido todo mi castillo. Me voy a casar con esta chica, vamos a tener estos hijos, vamos a vivir aquí, van a ir a este cole los niños.

Y en medio de todo ese plan que yo ya me había montado, pues llega el Señor y me dice, 'Muy bien, Miguel, tu plan está genial, pero yo quiero otra cosa para ti'». Abrirse a una felicidad mayor Esa fue una de las revelaciones que le chocó por entonces: que siendo feliz todavía podía elegir una felicidad mayor. Miguel ya era un chico católico, «mis padres católicos de toda la vida, mis abuelos también», involucrado en su parroquia y en el Movimiento apostólico de Schönstatt.

Dios ya estaba en su vida, pero le pedia algo más. «Es verdad que a lo mejor me faltaba esa pregunta de 'Dios, ¿tú qué quieres de mí?' Esa parte interior de preguntarle al Señor qué es lo que quiere de mí, no la tenía. Yo había montado ya mi plan por mi cuenta», confiesa.

Abrió su corazón y Dios no tardó en hacer su llamada. Miguel recibió la primera luz sobre su vocación durante la ordenación sacerdotal de su amigo Eduardo. Eso generó «un primer movimiento interno de 'aquí está pasando algo y no sé muy bien qué es lo que está pasando'.

Con una claridad meridiana sentí en el corazón que el Señor me decía 'Miguel, esto es lo que quiero para ti, quiero que seas sacerdote'». Dejó a su novia para ser seminarista ¿Cómo se le dice a tu novia que te quieres meter a cura? Decir que 'sí' a la vocación sacerdotal significó para Miguel decir que 'no' a su novia.

El día siguiente de aquella luz durante al ordenación de su amigo, la pareja quedó para hablar sobre los confundidos sentimientos del joven. «Ella algo vería y me pregunta 'Miguel, ¿tú quieres ser cura, verdad?' Y yo, 'Bueno, lo estoy pensando, puede ser, no lo sé'» Miguel Seminarista de Getafe Relata: «Evidentemente no fue gracioso, fue doloroso.

Yo estaba sentado en un banco llorando un montón. Fue esa semana de muchas lágrimas y ese año siguiente también de muchas lágrimas. Ella se sienta a mi lado y me dice, sin que yo dijese nada, no hizo falta.

Ella algo vería y me pregunta 'Miguel, ¿tú quieres ser cura, verdad?' Y yo, 'Bueno, lo estoy pensando, puede ser, no lo sé'». Aquel día, Miguel y su novia tomaron la decisión de «tomar cierta distancia de para que yo estuviese solo y pudiese tomar una decisión que no estuviese condicionada». El tiempo de silencio le ayudó a ver con claridad que Dios le pedía entrar al seminario, una certeza que ayudó en un momento tan delicado.

«La conversación no fue fácil y el tiempo después tampoco». Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Michaelo Vinagretti (@miguelvinagrero) Hay 1.066 vocaciones sacerdotales en España Miguel es uno de los miles de jóvenes que en todo el mundo se están preparando para recibir la ordenación en en los próximos años. La memoria de la Conferencia Episcopal Española apunta que actualmente hay 1.066 seminaristas en España, una cifra superior a la del curso anterior, con 1.036 vocaciones en 2025. comentarios Reportar un error Miguel, seminarista: «Mi novia lo veía y me preguntó si quería ser cura.

Ese mismo día tomamos distancia» El joven tenía un noviazgo estable y estudiaba una carrera universitaria cuando Dios le pidió que entrara al seminario de Getafe Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de Miguel Vinagrero, seminarista de Getafe. (YouTube) Almudena Martín 05/08/2026 a las 07:58h. Los tiempos de Dios son perfectos.

Esta frase que el rey Salomón escribió en el Eclesiastés hace 2.900 años sigue enseñándonos que el Señor actúa siempre en el momento más oportuno. Los hombres a menudo no entendemos sus razones y vivimos situaciones frustrantes, como una pérdida, un cambio de planes o, en el caso que traemos hoy, una llamada vocacional algo inoportuna. Miguel Vinagrero es un seminarista del seminario de Getafe (Madrid).

Lleva cuatro años preparándose para ser sacerdote y todavía le quedan otros cuatro de estudio, servicio y diaconado. Tiene claro que su vocación es servir a Dios y a los demás a través del ministerio ordenado, aunque no siempre fue así. Hace unos años, soñaba formar una familia junto a su novia del momento.

«Yo tenía 19 años, llevaba 3 años con mi novia y estaba estudiando Musicología. Vivía en casa con mis padres como cualquier chaval universitario. Mi intención era ser profesor de música, yo quería casarme con esta chica y quería ser profe y una vida pues normal, canónica.

Yo tenía mi plan ya hecho y todo», explica ahora en una entrevista a 'Ecclesia COPE'. Noticia relacionada Un seminarista cuenta cómo es su día a día: «Me levanto a las 7 de la mañana» Almudena Martín En ese contexto de ilusiones y estabilidad, la llamada sacerdotal le llegó «como un tsunami» y tumbó sus planes.

Cuenta que toda esa vida era buena, pero no era la que le haría más feliz: «Yo ya me había construido todo mi castillo. Me voy a casar con esta chica, vamos a tener estos hijos, vamos a vivir aquí, van a ir a este cole los niños. Y en medio de todo ese plan que yo ya me había montado, pues llega el Señor y me dice, 'Muy bien, Miguel, tu plan está genial, pero yo quiero otra cosa para ti'».

Abrirse a una felicidad mayor Esa fue una de las revelaciones que le chocó por entonces: que siendo feliz todavía podía elegir una felicidad mayor. Miguel ya era un chico católico, «mis padres católicos de toda la vida, mis abuelos también», involucrado en su parroquia y en el Movimiento apostólico de Schönstatt. Dios ya estaba en su vida, pero le pedia algo más.

«Es verdad que a lo mejor me faltaba esa pregunta de 'Dios, ¿tú qué quieres de mí?' Esa parte interior de preguntarle al Señor qué es lo que quiere de mí, no la tenía. Yo había montado ya mi plan por mi cuenta», confiesa. Abrió su corazón y Dios no tardó en hacer su llamada.

Miguel recibió la primera luz sobre su vocación durante la ordenación sacerdotal de su amigo Eduardo. Eso generó «un primer movimiento interno de 'aquí está pasando algo y no sé muy bien qué es lo que está pasando'. Con una claridad meridiana sentí en el corazón que el Señor me decía 'Miguel, esto es lo que quiero para ti, quiero que seas sacerdote'».

Dejó a su novia para ser seminarista ¿Cómo se le dice a tu novia que te quieres meter a cura? Decir que 'sí' a la vocación sacerdotal significó para Miguel decir que 'no' a su novia. El día siguiente de aquella luz durante al ordenación de su amigo, la pareja quedó para hablar sobre los confundidos sentimientos del joven.

«Ella algo vería y me pregunta 'Miguel, ¿tú quieres ser cura, verdad?' Y yo, 'Bueno, lo estoy pensando, puede ser, no lo sé'» Miguel Seminarista de Getafe Relata: «Evidentemente no fue gracioso, fue doloroso. Yo estaba sentado en un banco llorando un montón.

Fue esa semana de muchas lágrimas y ese año siguiente también de muchas lágrimas. Ella se sienta a mi lado y me dice, sin que yo dijese nada, no hizo falta. Ella algo vería y me pregunta 'Miguel, ¿tú quieres ser cura, verdad?' Y yo, 'Bueno, lo estoy pensando, puede ser, no lo sé'».

Aquel día, Miguel y su novia tomaron la decisión de «tomar cierta distancia de para que yo estuviese solo y pudiese tomar una decisión que no estuviese condicionada». El tiempo de silencio le ayudó a ver con claridad que Dios le pedía entrar al seminario, una certeza que ayudó en un momento tan delicado. «La conversación no fue fácil y el tiempo después tampoco».

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Michaelo Vinagretti (@miguelvinagrero) Hay 1.066 vocaciones sacerdotales en España Miguel es uno de los miles de jóvenes que en todo el mundo se están preparando para recibir la ordenación en en los próximos años. La memoria de la Conferencia Episcopal Española apunta que actualmente hay 1.066 seminaristas en España, una cifra superior a la del curso anterior, con 1.036 vocaciones en 2025. comentarios Reportar un error Un seminarista cuenta cómo es su día a día: «Me levanto a las 7 de la mañana» Almudena Martín 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García Edu Saz: «Si quieres enfriar tu piso sin poner aire acondicionado, usa plantas de interior»

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Publicado por Redacción · miércoles, 5 de agosto de 2026

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