Oler chocolate antes de hacer ejercicio: el rocambolesco truco para mejorar el entrenamiento
Cada maestrillo tiene su librillo, y en el gimnasio también. Así, a unos les funciona ir a primera hora del día y otros por la tarde; muchos coinciden en la importancia de llegar con energía y habiend
Oler chocolate antes de hacer ejercicio: el rocambolesco truco para mejorar el entrenamiento Una investigación constata que su esencia, especialmente si es negro, deja a los deportistas con una mayor sensación de saciedad Regala esta noticia Añádenos en Google Los investigadores han encontrado diferencias entre los efectos del chocolate con leche y el negro. (AFP) Anna Cabeza 28/07/2026 a las 01:14h. Cada maestrillo tiene su librillo, y en el gimnasio también. Así, a unos les funciona ir a primera hora del día y otros por la tarde; muchos coinciden en la importancia de llegar con energía y habiendo cuidado especialmente la comida de antes de entrenar ... y otros se centran en tener una rutina específica de ejercicios, especialmente para el entrenamiento.
Pocos se imaginan que el olor a chocolate pueda tener un papel crucial en estos momentos. Pero lo que parece raro es la principal conclusión de una investigación que pretendía ayudar a entender mejor el papel de la anticipación de la comida para tener buenos resultados físicos. El estudio, con profesores de la Facultad de Ciencias del Deporte y el Ejercicio de la Universidad de Malaya (Malasia) ha analizado la relación entre el olfato, el apetito y la capacidad de ejercicio y ha descubierto que el olor a chocolate, especialmente el negro con alto contenido en cacao, facilita el entrenamiento.
El estudio, publicado en la revista 'Frontiers in Physiology', confirma que percibir nasalmente chocolate negro disminuyó la sensación de hambre, el deseo y la intención de comer, y dejó a los participantes con una mayor sensación de saciedad. En ese momento, ellos mismos pudieron añadir más repeticiones a sus series. Reacción tuvo también oler chocolate con leche (con menos cacao): en ese caso la experiencia fue más agradable, aunque no se vieron cambios en el hambre ni en el apetito.
Noticia relacionada Alejandro Martínez, psiquiatra «La ansiedad se combate con una herramienta gratuita, inmediata y sin efectos secundarios» Laura Peraita «Exponer a hombres con un nivel de entrenamiento moderado al olor a chocolate justo antes y entre series de ejercicios de resistencia aumentó significativamente su volumen total de entrenamiento sin incrementar su percepción del esfuerzo», explica el autor principal del estudio, el doctor Mohamed Nashrudin bin Naharudin, profesor en la Universidad de Malaya. «Observar un aumento sustancial en las repeticiones sin que los atletas sintieran que se esforzaban más es un resultado psicobiológico fascinante», destaca.
Con casos prácticos Para el estudio, se contó con 23 participantes, todos ellos hombres sanos, con un nivel de entrenamiento moderado, de entre 20 y 25 años y que habían realizado un ayuno nocturno de al menos 10 horas. Debían ser no fumadores, estar acostumbrados a desayunar y no tener aversión a olores como el del cacao y realizar como mínimo ejercicio dos veces a la semana. Divididos en tres grupos, se les proporcionó en frascos de vidrio tres tipos de muestras de olor presentadas como estímulos líquidos: chocolate negro con un 90% de cacao, chocolate con leche con un 60% de cacao o una muestra de agua como control.
Era chocolate derretido en baño maría y mezclado con agua destilada. Tras un calentamiento previo, los participantes tuvieron que realizar realizar extensiones de piernas, el típico ejercicio de resistencia que consiste en sentarse y extender las piernas para levantar un peso. Tenían que realizar series repetidas de 10 repeticiones, con descansos de 3,5 minutos y hasta el agotamiento voluntario.
El rendimiento en las extensiones de piernas se evaluó antes y durante el entrenamiento. Antes del ejercicio, se informó sobre el hambre, la saciedad, el deseo de comer y los planes para comer en un futuro próximo. Newsletter Durante las series hubo exposiciones repetidas a olores de 30 segundos y junto a ellas se midieron el hambre y el deseo de comer.
Con ello se vio que ambos tipos de chocolate tuvieron efectos claros pero diferentes en las medidas relacionadas con el apetito. A pesar de la ausencia de ingesta de nutrientes, oler chocolate negro provocó que los participantes reportaran consistentemente menos hambre, menor deseo e intención de comer y mayor saciedad antes del ejercicio. Además, también mejoró el entrenamiento.
«Inhalar el aroma de chocolate negro al 90% añadió unas 18 repeticiones más a las extensiones de piernas de los participantes, mientras que el aroma de chocolate con leche al 60% añadió unas nueve repeticiones en comparación con el grupo de control que recibió agua», especifica Nashrudin Naharudin. ¿Una aprendizaje desde pequeños? Los investigadores creen que estos cambios en la percepción del apetito podrían estar relacionados con lo que tenemos vivido desde pequeños, en este caso que el chocolate es rico, amargo y relativamente saciante.
«El aroma del chocolate negro actúa como una señal aprendida que básicamente engaña al organismo y lo induce a un estado anticipatorio de plenitud», destaca Nashrudin Naharudin. Por el contrario, él cree que «el aroma más dulce del chocolate con leche actúa más como una señal de recompensa hedónica, con un entorno sensorial muy placentero en lugar de modificar las señales metabólicas básicas de hambre». Los autores señalan que sus afirmaciones siguen siendo inferenciales, ya que no se midieron hormonas sanguíneas ni vías neuronales y no se midió directamente ni la salivación, la actividad gástrica o la función autonómica, entre otros aspectos.
En todo caso, se abre la puerta a que los olores relacionados con el chocolate puedan modular el apetito y las respuestas hedónicas, lo que podría ofrecer un enfoque no nutritivo para apoyar el ejercicio de resistencia en ayunas. Tras estos resultados se preguntaron si el chocolate es el único alimento capaz de provocar este tipo de respuestas. «No creemos que el chocolate sea del todo único, aunque es un alimento que evoca asociaciones de recompensa increíblemente fuertes y universalmente reconocidas», aventura Nashrudin Naharudin.
Si bien esto aún no se ha comprobado, otros alimentos fuertemente vinculados a la saciedad podrían mostrar efectos similares. «Es probable que una persona necesite que el olor le resulte familiar y atractivo -o al menos no repulsivo- para desencadenar el cambio psicológico en el apetito necesario para experimentar una mejora en el rendimiento», concluye. En todo caso, tienen claro que estos hallazgos experimentales podrían abrir nuevas vías para intervenciones prácticas en el contexto del entrenamiento de fuerza.
Temas Chocolate Bienestar Alimentación Entrenamientos y ejercicios comentarios Reportar un error Oler chocolate antes de hacer ejercicio: el rocambolesco truco para mejorar el entrenamiento Una investigación constata que su esencia, especialmente si es negro, deja a los deportistas con una mayor sensación de saciedad Regala esta noticia Añádenos en Google Los investigadores han encontrado diferencias entre los efectos del chocolate con leche y el negro. (AFP) Anna Cabeza 28/07/2026 a las 01:14h. Cada maestrillo tiene su librillo, y en el gimnasio también. Así, a unos les funciona ir a primera hora del día y otros por la tarde; muchos coinciden en la importancia de llegar con energía y habiendo cuidado especialmente la comida de antes de entrenar ... y otros se centran en tener una rutina específica de ejercicios, especialmente para el entrenamiento.
Pocos se imaginan que el olor a chocolate pueda tener un papel crucial en estos momentos. Pero lo que parece raro es la principal conclusión de una investigación que pretendía ayudar a entender mejor el papel de la anticipación de la comida para tener buenos resultados físicos. El estudio, con profesores de la Facultad de Ciencias del Deporte y el Ejercicio de la Universidad de Malaya (Malasia) ha analizado la relación entre el olfato, el apetito y la capacidad de ejercicio y ha descubierto que el olor a chocolate, especialmente el negro con alto contenido en cacao, facilita el entrenamiento.
El estudio, publicado en la revista 'Frontiers in Physiology', confirma que percibir nasalmente chocolate negro disminuyó la sensación de hambre, el deseo y la intención de comer, y dejó a los participantes con una mayor sensación de saciedad. En ese momento, ellos mismos pudieron añadir más repeticiones a sus series. Reacción tuvo también oler chocolate con leche (con menos cacao): en ese caso la experiencia fue más agradable, aunque no se vieron cambios en el hambre ni en el apetito.
Noticia relacionada Alejandro Martínez, psiquiatra «La ansiedad se combate con una herramienta gratuita, inmediata y sin efectos secundarios» Laura Peraita «Exponer a hombres con un nivel de entrenamiento moderado al olor a chocolate justo antes y entre series de ejercicios de resistencia aumentó significativamente su volumen total de entrenamiento sin incrementar su percepción del esfuerzo», explica el autor principal del estudio, el doctor Mohamed Nashrudin bin Naharudin, profesor en la Universidad de Malaya. «Observar un aumento sustancial en las repeticiones sin que los atletas sintieran que se esforzaban más es un resultado psicobiológico fascinante», destaca.
Con casos prácticos Para el estudio, se contó con 23 participantes, todos ellos hombres sanos, con un nivel de entrenamiento moderado, de entre 20 y 25 años y que habían realizado un ayuno nocturno de al menos 10 horas. Debían ser no fumadores, estar acostumbrados a desayunar y no tener aversión a olores como el del cacao y realizar como mínimo ejercicio dos veces a la semana. Divididos en tres grupos, se les proporcionó en frascos de vidrio tres tipos de muestras de olor presentadas como estímulos líquidos: chocolate negro con un 90% de cacao, chocolate con leche con un 60% de cacao o una muestra de agua como control.
Era chocolate derretido en baño maría y mezclado con agua destilada. Tras un calentamiento previo, los participantes tuvieron que realizar realizar extensiones de piernas, el típico ejercicio de resistencia que consiste en sentarse y extender las piernas para levantar un peso. Tenían que realizar series repetidas de 10 repeticiones, con descansos de 3,5 minutos y hasta el agotamiento voluntario.
El rendimiento en las extensiones de piernas se evaluó antes y durante el entrenamiento. Antes del ejercicio, se informó sobre el hambre, la saciedad, el deseo de comer y los planes para comer en un futuro próximo. Newsletter Durante las series hubo exposiciones repetidas a olores de 30 segundos y junto a ellas se midieron el hambre y el deseo de comer.
Con ello se vio que ambos tipos de chocolate tuvieron efectos claros pero diferentes en las medidas relacionadas con el apetito. A pesar de la ausencia de ingesta de nutrientes, oler chocolate negro provocó que los participantes reportaran consistentemente menos hambre, menor deseo e intención de comer y mayor saciedad antes del ejercicio. Además, también mejoró el entrenamiento.
«Inhalar el aroma de chocolate negro al 90% añadió unas 18 repeticiones más a las extensiones de piernas de los participantes, mientras que el aroma de chocolate con leche al 60% añadió unas nueve repeticiones en comparación con el grupo de control que recibió agua», especifica Nashrudin Naharudin. ¿Una aprendizaje desde pequeños? Los investigadores creen que estos cambios en la percepción del apetito podrían estar relacionados con lo que tenemos vivido desde pequeños, en este caso que el chocolate es rico, amargo y relativamente saciante.
«El aroma del chocolate negro actúa como una señal aprendida que básicamente engaña al organismo y lo induce a un estado anticipatorio de plenitud», destaca Nashrudin Naharudin. Por el contrario, él cree que «el aroma más dulce del chocolate con leche actúa más como una señal de recompensa hedónica, con un entorno sensorial muy placentero en lugar de modificar las señales metabólicas básicas de hambre». Los autores señalan que sus afirmaciones siguen siendo inferenciales, ya que no se midieron hormonas sanguíneas ni vías neuronales y no se midió directamente ni la salivación, la actividad gástrica o la función autonómica, entre otros aspectos.
En todo caso, se abre la puerta a que los olores relacionados con el chocolate puedan modular el apetito y las respuestas hedónicas, lo que podría ofrecer un enfoque no nutritivo para apoyar el ejercicio de resistencia en ayunas. Tras estos resultados se preguntaron si el chocolate es el único alimento capaz de provocar este tipo de respuestas. «No creemos que el chocolate sea del todo único, aunque es un alimento que evoca asociaciones de recompensa increíblemente fuertes y universalmente reconocidas», aventura Nashrudin Naharudin.
Si bien esto aún no se ha comprobado, otros alimentos fuertemente vinculados a la saciedad podrían mostrar efectos similares. «Es probable que una persona necesite que el olor le resulte familiar y atractivo -o al menos no repulsivo- para desencadenar el cambio psicológico en el apetito necesario para experimentar una mejora en el rendimiento», concluye. En todo caso, tienen claro que estos hallazgos experimentales podrían abrir nuevas vías para intervenciones prácticas en el contexto del entrenamiento de fuerza.
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Almudena Martín