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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Estas viejas que no comprenden nada

Estos dos, Margarita y José Ramón, iban todo el día juntos y el pueblo hablaba. Eran hijos de la misma madre, Paquita, casada con José, y ambos eran padres de Margarita. Pero de soltera, Paquita tuvo

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Primeras intenciones Estas viejas que no comprenden nada José Ramón y Margarita no daban explicaciones a nadie, vivían su vida aparte, y decían que era lo más normal que dos hermanos se quisieran y se apoyaran Regala esta noticia Añádenos en Google (ABC) Salvador Sostres 01/08/2026 a las 01:34h. Estos dos, Margarita y José Ramón, iban todo el día juntos y el pueblo hablaba. Eran hijos de la misma madre, Paquita, casada con José, y ambos eran padres de Margarita.

Pero de soltera, Paquita tuvo un asunto con un extranjero del que nació José ... Ramón. Los hermanastros –cinco años de diferencia– siempre se quisieron mucho, y al principio nadie decía nada, porque eran críos, pero al hacerse mayores y perseverar en su relación tan intensa, tan diaria, tan solitaria –casi nunca nadie les acompañaba– empezaron a correr las habladurías y los pronósticos trágicos.

«Esto tendrían que pararlo ahora, porque cuando estén al límite, será demasiado tarde». José Ramón y Margarita no daban explicaciones a nadie, vivían su vida aparte, y decían que era lo más normal que dos hermanos se quisieran y se apoyaran. Noticia relacionada Primeras intenciones Con quién te metes en la piscina Salvador Sostres Paquita los protegía pero estaba incómoda porque de un lado quería a sus hijos y, del otro, los conocía, y sabía que algo de razón tenía el pueblo en sus murmullos.

Pero aquel verano el protagonismo inicial se lo llevó la inesperada muerte de Josefina, la mejor amiga de Paquita. Cuando Paquita se lió con el desconocido, Josefina, que estaba recién casada con Arsenio, se la llevó a Madrid y estuvieron casi dos años fuera del pueblo. Cuando volvieron, José Ramón ya caminaba.

Las dos estuvieron siempre muy unidas, por eso me extrañó no verla hundida el día de su muerte. Se llora mucho en el pueblo. Mucho más que en la ciudad.

Tienen tan poco que hacer en los pueblos, pasan tan pocas cosas, que el día que pueden hacer algo diferente, lo hacen en desmesura. Paquita no es que estuviera alegre, pero parecía tranquila. Josefina no había podido tener hijos, Arsenio hacía años que había muerto, de modo que ella había sido el último testigo de su familia.

Por eso Paquita tuvo que encargarse de abrir la casa de su amiga y de cocinar para los vecinos que quisieron compartir aquel último momento de recuerdo. Newsletter Paquita me llamó a la cocina y me preguntó si conocía al doctor Santiago Dexeus y le dije que claro. –¿Pero lo conoces como para pedirle un favor? Volví al salón y al cabo de unos instantes Paquita salió agitando una campanita y pidiendo silencio.

Hubo aplausos, de hecho, una ovación a Paquita, y todo el mundo la abrazó y felicitó por ser tan buena amiga –Hoy ha muerto Josefina. Su marido, nuestro querido Arsenio, murió hace años, y aquí se acaba una familia. Esto siempre es triste, pero también liberador, en cierto modo, porque al fin se puede contar la verdad sin hacer daño a nadie.

Cuando nos fuimos del pueblo todo el mundo asumió, porque así lo pactamos Josefina y yo, y así os lo explicamos, que la historia con el turista la tuve yo, y que nos íbamos a Madrid para que pudiera tener un embarazo tranquilo, lejos de vuestras insidias. Pero la realidad fue bien distinta. El devaneo lo tuvo Josefina, que estaba recién casada con Arsenio, y no podía permitirse el escándalo.

Por eso a José Ramón lo asumí como hijo mío, y por eso, también, nunca me he opuesto a la relación entre José Ramón y Margarita, y si Josefina no hubiese muerto, habría explicado ella la verdad, llegado el momento decisivo. Hubo aplausos, de hecho, una ovación a Paquita, y todo el mundo la abrazó y felicitó por ser tan buena amiga. Fui a la cocina y le pregunté a Paquita para qué quería al doctor Dexeus. –Porque todo lo que acabo de decir es mentira.

Muerta Josefina, y sin familia, no le hago ningún daño. Yo lo que quiero evitar es que estas viejas hijas de puta destruyan la vida de mi hijo como destruyeron la mía. Que sea feliz con Margarita, y cuando quieran ser padres, que el doctor Dexeus nos diga cómo tenemos que hacer para evitar enfermedades.

Temas Hijos Pueblo Padres comentarios Reportar un error Primeras intenciones Estas viejas que no comprenden nada José Ramón y Margarita no daban explicaciones a nadie, vivían su vida aparte, y decían que era lo más normal que dos hermanos se quisieran y se apoyaran Regala esta noticia Añádenos en Google (ABC) Salvador Sostres 01/08/2026 a las 01:34h. Estos dos, Margarita y José Ramón, iban todo el día juntos y el pueblo hablaba. Eran hijos de la misma madre, Paquita, casada con José, y ambos eran padres de Margarita.

Pero de soltera, Paquita tuvo un asunto con un extranjero del que nació José ... Ramón. Los hermanastros –cinco años de diferencia– siempre se quisieron mucho, y al principio nadie decía nada, porque eran críos, pero al hacerse mayores y perseverar en su relación tan intensa, tan diaria, tan solitaria –casi nunca nadie les acompañaba– empezaron a correr las habladurías y los pronósticos trágicos.

«Esto tendrían que pararlo ahora, porque cuando estén al límite, será demasiado tarde». José Ramón y Margarita no daban explicaciones a nadie, vivían su vida aparte, y decían que era lo más normal que dos hermanos se quisieran y se apoyaran. Noticia relacionada Primeras intenciones Con quién te metes en la piscina Salvador Sostres Paquita los protegía pero estaba incómoda porque de un lado quería a sus hijos y, del otro, los conocía, y sabía que algo de razón tenía el pueblo en sus murmullos.

Pero aquel verano el protagonismo inicial se lo llevó la inesperada muerte de Josefina, la mejor amiga de Paquita. Cuando Paquita se lió con el desconocido, Josefina, que estaba recién casada con Arsenio, se la llevó a Madrid y estuvieron casi dos años fuera del pueblo. Cuando volvieron, José Ramón ya caminaba.

Las dos estuvieron siempre muy unidas, por eso me extrañó no verla hundida el día de su muerte. Se llora mucho en el pueblo. Mucho más que en la ciudad.

Tienen tan poco que hacer en los pueblos, pasan tan pocas cosas, que el día que pueden hacer algo diferente, lo hacen en desmesura. Paquita no es que estuviera alegre, pero parecía tranquila. Josefina no había podido tener hijos, Arsenio hacía años que había muerto, de modo que ella había sido el último testigo de su familia.

Por eso Paquita tuvo que encargarse de abrir la casa de su amiga y de cocinar para los vecinos que quisieron compartir aquel último momento de recuerdo. Newsletter Paquita me llamó a la cocina y me preguntó si conocía al doctor Santiago Dexeus y le dije que claro. –¿Pero lo conoces como para pedirle un favor? Volví al salón y al cabo de unos instantes Paquita salió agitando una campanita y pidiendo silencio.

Hubo aplausos, de hecho, una ovación a Paquita, y todo el mundo la abrazó y felicitó por ser tan buena amiga –Hoy ha muerto Josefina. Su marido, nuestro querido Arsenio, murió hace años, y aquí se acaba una familia. Esto siempre es triste, pero también liberador, en cierto modo, porque al fin se puede contar la verdad sin hacer daño a nadie.

Cuando nos fuimos del pueblo todo el mundo asumió, porque así lo pactamos Josefina y yo, y así os lo explicamos, que la historia con el turista la tuve yo, y que nos íbamos a Madrid para que pudiera tener un embarazo tranquilo, lejos de vuestras insidias. Pero la realidad fue bien distinta. El devaneo lo tuvo Josefina, que estaba recién casada con Arsenio, y no podía permitirse el escándalo.

Por eso a José Ramón lo asumí como hijo mío, y por eso, también, nunca me he opuesto a la relación entre José Ramón y Margarita, y si Josefina no hubiese muerto, habría explicado ella la verdad, llegado el momento decisivo. Hubo aplausos, de hecho, una ovación a Paquita, y todo el mundo la abrazó y felicitó por ser tan buena amiga. Fui a la cocina y le pregunté a Paquita para qué quería al doctor Dexeus. –Porque todo lo que acabo de decir es mentira.

Muerta Josefina, y sin familia, no le hago ningún daño. Yo lo que quiero evitar es que estas viejas hijas de puta destruyan la vida de mi hijo como destruyeron la mía. Que sea feliz con Margarita, y cuando quieran ser padres, que el doctor Dexeus nos diga cómo tenemos que hacer para evitar enfermedades.

Temas Hijos Pueblo Padres comentarios Reportar un error Primeras intenciones Con quién te metes en la piscina Salvador Sostres Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola» Inés Romero Jorge Rey se adelanta a la Aemet y alerta del tiempo que hará en agosto según las Cabañuelas: «Otra ola de calor»

Borja Sánchez

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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