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Internacional
jueves, 17 de septiembre de 2026

El negro que acabó en nuestros cosméticos: la historia del pigmento que también preocupa por su inhalación

El 'Carbon Black' se emplea como colorante en productos como máscaras de pestañas, delineadores y sombras de ojos, pero su evaluación de seguridad está condicionada por factores como la concentración,

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El negro que acabó en nuestros cosméticos: la historia del pigmento que también preocupa por su inhalación El 'Carbon Black' se emplea como colorante en productos como máscaras de pestañas, delineadores y sombras de ojos, pero su evaluación de seguridad está condicionada por factores como la concentración, la pureza y la vía de exposición — El verde que envenenó el siglo XIX: la historia de los pigmentos con arsénico que llegaron hasta las paredes de las casas Pigmento 'carbon black' Wikimedia Ada Sanuy 17 de septiembre de 2026 11:00 h 0 El negro intenso de una máscara de pestañas, un delineador o una sombra de ojos puede proceder del Carbon Black, un pigmento utilizado tanto en cosmética como en numerosas aplicaciones industriales. Su presencia como colorante está autorizada en la Unión Europea bajo condiciones específicas: el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (SCCS) concluyó que la forma nano evaluada, con partículas primarias de al menos 20 nanómetros y hasta una concentración del 10%, no supone un riesgo de efectos adversos cuando se aplica sobre piel sana e intacta. Esa conclusión, sin embargo, no se extiende a las aplicaciones que puedan provocar la exposición de los pulmones a nanopartículas de Carbon Black por inhalación.

Detrás de ese nombre se encuentra un material compuesto principalmente por carbono elemental, obtenido mediante la combustión parcial o la descomposición térmica de hidrocarburos. Existen distintas denominaciones asociadas al Carbon Black, entre ellas furnace black, thermal black, channel black, acetylene black o lamp black, mientras que procesos como los empleados para producir las tres primeras variedades presentan características diferentes. Los materiales comerciales contienen generalmente más de un 97% de carbono elemental, acompañado de cantidades variables de otros elementos.

Del uso industrial al neceser En cosmética aparece identificado como CI 77266 y puede utilizarse en diferentes productos de maquillaje. El SCCS recoge concentraciones que varían considerablemente en función de la aplicación: alrededor del 0,001% en productos para la piel, un 5% en esmaltes de uñas y máscaras de pestañas y hasta un 10% en determinados cosméticos decorativos para los ojos, como delineadores, lápices y sombras. Esa variedad muestra que la evaluación del Carbon Black no depende únicamente de su presencia en una fórmula, sino también de las características y condiciones concretas en las que se utiliza.

Su color, sin embargo, no es lo único relevante a la hora de estudiar el material. En los productos examinados por el SCCS se identificaron partículas primarias de Carbon Black de entre 20 y 30 nanómetros, pero las partículas aisladas eran escasas o difíciles de encontrar porque tendían a presentarse formando agregados y aglomerados de dimensiones mayores. El comité también tuvo en cuenta la composición del material y estableció que el Carbon Black nano utilizado en cosméticos debía presentar una pureza superior al 97%, además de cumplir determinadas especificaciones relativas a sus impurezas.

Por qué la inhalación cambia la evaluación Entre las sustancias que pueden aparecer asociadas al Carbon Black se encuentran los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). La normativa europea señala que determinados compuestos de esta familia, clasificados como carcinógenos de categoría 1B, pueden encontrarse como impurezas en materias primas utilizadas para fabricar productos de plástico y caucho, entre ellas el propio Carbon Black. Esto no significa que Carbon Black y HAP sean lo mismo: precisamente por tratarse de sustancias diferenciadas, las especificaciones aplicables al pigmento establecen límites para impurezas como los HAP totales o el benzoapireno.

La legislación europea restringe además determinados HAP en componentes de caucho y plástico de artículos destinados al público que entren en contacto directo y prolongado o repetido con la piel o la boca. 'Carbon black' Freepik La vía de exposición resulta igualmente decisiva. Buena parte de la evidencia sobre los posibles efectos del Carbon Black procede de estudios de inhalación y de escenarios de exposición profesional al polvo, diferentes del contacto cutáneo con un cosmético. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA) establece para el ámbito laboral un límite de exposición de 3,5 mg/m³ como promedio durante ocho horas, mientras que NIOSH contempla por separado el Carbon Black cuando existe presencia de HAP.

Por otro lado, la evaluación de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), recogida por el SCCS, clasificó el Carbon Black en el grupo 2B, como posiblemente carcinógeno para los seres humanos, al considerar inadecuada la evidencia disponible en humanos y suficiente la obtenida en animales de experimentación. Los estudios experimentales ayudan a entender por qué esos resultados no pueden trasladarse automáticamente a cualquier contacto con el pigmento. En una investigación recogida por el SCCS, ratas expuestas por inhalación durante 13 semanas a concentraciones de 7,1 y 52,8 mg/m³ presentaron lesiones e inflamación del tejido pulmonar, además de otros efectos, que fueron más acusados con la concentración superior.

En cambio, a 1,1 mg/m³ no se detectaron efectos pulmonares adversos. El comité analizó el conjunto de las evidencias disponibles antes de concluir que la forma nano objeto de su evaluación podía utilizarse como colorante cosmético bajo las condiciones establecidas. Esa diferencia entre vías de exposición terminó reflejada en las normas que regulan su utilización.

La Comisión Europea autorizó el Carbon Black en forma nano hasta un máximo del 10% como colorante cosmético, siempre que cumpla las especificaciones establecidas, pero excluyó las aplicaciones que puedan provocar la exposición de los pulmones del usuario final por inhalación. Por tanto, la historia de este pigmento negro no conduce a una prohibición general ni permite considerar peligroso cualquier cosmético que lo contenga: muestra, más bien, por qué la seguridad de un mismo material debe evaluarse atendiendo a sus características, su pureza, la cantidad utilizada y la forma en que el organismo queda expuesto a él. Etiquetas / SPIN / Química / Investigación científica El negro que acabó en nuestros cosméticos: la historia del pigmento que también preocupa por su inhalación El 'Carbon Black' se emplea como colorante en productos como máscaras de pestañas, delineadores y sombras de ojos, pero su evaluación de seguridad está condicionada por factores como la concentración, la pureza y la vía de exposición — El verde que envenenó el siglo XIX: la historia de los pigmentos con arsénico que llegaron hasta las paredes de las casas Pigmento 'carbon black' Wikimedia Ada Sanuy 17 de septiembre de 2026 11:00 h 0 El negro intenso de una máscara de pestañas, un delineador o una sombra de ojos puede proceder del Carbon Black, un pigmento utilizado tanto en cosmética como en numerosas aplicaciones industriales.

Su presencia como colorante está autorizada en la Unión Europea bajo condiciones específicas: el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (SCCS) concluyó que la forma nano evaluada, con partículas primarias de al menos 20 nanómetros y hasta una concentración del 10%, no supone un riesgo de efectos adversos cuando se aplica sobre piel sana e intacta. Esa conclusión, sin embargo, no se extiende a las aplicaciones que puedan provocar la exposición de los pulmones a nanopartículas de Carbon Black por inhalación. Detrás de ese nombre se encuentra un material compuesto principalmente por carbono elemental, obtenido mediante la combustión parcial o la descomposición térmica de hidrocarburos.

Existen distintas denominaciones asociadas al Carbon Black, entre ellas furnace black, thermal black, channel black, acetylene black o lamp black, mientras que procesos como los empleados para producir las tres primeras variedades presentan características diferentes. Los materiales comerciales contienen generalmente más de un 97% de carbono elemental, acompañado de cantidades variables de otros elementos. Del uso industrial al neceser En cosmética aparece identificado como CI 77266 y puede utilizarse en diferentes productos de maquillaje.

El SCCS recoge concentraciones que varían considerablemente en función de la aplicación: alrededor del 0,001% en productos para la piel, un 5% en esmaltes de uñas y máscaras de pestañas y hasta un 10% en determinados cosméticos decorativos para los ojos, como delineadores, lápices y sombras. Esa variedad muestra que la evaluación del Carbon Black no depende únicamente de su presencia en una fórmula, sino también de las características y condiciones concretas en las que se utiliza. Su color, sin embargo, no es lo único relevante a la hora de estudiar el material.

En los productos examinados por el SCCS se identificaron partículas primarias de Carbon Black de entre 20 y 30 nanómetros, pero las partículas aisladas eran escasas o difíciles de encontrar porque tendían a presentarse formando agregados y aglomerados de dimensiones mayores. El comité también tuvo en cuenta la composición del material y estableció que el Carbon Black nano utilizado en cosméticos debía presentar una pureza superior al 97%, además de cumplir determinadas especificaciones relativas a sus impurezas. Por qué la inhalación cambia la evaluación Entre las sustancias que pueden aparecer asociadas al Carbon Black se encuentran los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP).

La normativa europea señala que determinados compuestos de esta familia, clasificados como carcinógenos de categoría 1B, pueden encontrarse como impurezas en materias primas utilizadas para fabricar productos de plástico y caucho, entre ellas el propio Carbon Black. Esto no significa que Carbon Black y HAP sean lo mismo: precisamente por tratarse de sustancias diferenciadas, las especificaciones aplicables al pigmento establecen límites para impurezas como los HAP totales o el benzoapireno. La legislación europea restringe además determinados HAP en componentes de caucho y plástico de artículos destinados al público que entren en contacto directo y prolongado o repetido con la piel o la boca. 'Carbon black' Freepik La vía de exposición resulta igualmente decisiva.

Buena parte de la evidencia sobre los posibles efectos del Carbon Black procede de estudios de inhalación y de escenarios de exposición profesional al polvo, diferentes del contacto cutáneo con un cosmético. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA) establece para el ámbito laboral un límite de exposición de 3,5 mg/m³ como promedio durante ocho horas, mientras que NIOSH contempla por separado el Carbon Black cuando existe presencia de HAP. Por otro lado, la evaluación de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), recogida por el SCCS, clasificó el Carbon Black en el grupo 2B, como posiblemente carcinógeno para los seres humanos, al considerar inadecuada la evidencia disponible en humanos y suficiente la obtenida en animales de experimentación.

Los estudios experimentales ayudan a entender por qué esos resultados no pueden trasladarse automáticamente a cualquier contacto con el pigmento. En una investigación recogida por el SCCS, ratas expuestas por inhalación durante 13 semanas a concentraciones de 7,1 y 52,8 mg/m³ presentaron lesiones e inflamación del tejido pulmonar, además de otros efectos, que fueron más acusados con la concentración superior. En cambio, a 1,1 mg/m³ no se detectaron efectos pulmonares adversos.

El comité analizó el conjunto de las evidencias disponibles antes de concluir que la forma nano objeto de su evaluación podía utilizarse como colorante cosmético bajo las condiciones establecidas. Esa diferencia entre vías de exposición terminó reflejada en las normas que regulan su utilización. La Comisión Europea autorizó el Carbon Black en forma nano hasta un máximo del 10% como colorante cosmético, siempre que cumpla las especificaciones establecidas, pero excluyó las aplicaciones que puedan provocar la exposición de los pulmones del usuario final por inhalación.

Por tanto, la historia de este pigmento negro no conduce a una prohibición general ni permite considerar peligroso cualquier cosmético que lo contenga: muestra, más bien, por qué la seguridad de un mismo material debe evaluarse atendiendo a sus características, su pureza, la cantidad utilizada y la forma en que el organismo queda expuesto a él. Etiquetas / SPIN / Química / Investigación científica

Publicado por Redacción · jueves, 17 de septiembre de 2026

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