Un verano para tomarse en serio los dibujos animados
El calendario se encarga de desmontar cada julio un prejuicio que aún sigue más arraigado a la sociedad de lo que debería: la idea de que los dibujos animados son el género de las vacaciones fáciles,
Un verano para tomarse en serio los dibujos animados Exploramos las series imprescindibles que demostraron que la calidad artística y la complejidad emocional no tienen edad Regala esta noticia Añádenos en Google Clancy, prtagonista de 'The Midnight Gospel'. (Netflix) Carmen Burné 30/07/2026 a las 01:36h. El calendario se encarga de desmontar cada julio un prejuicio que aún sigue más arraigado a la sociedad de lo que debería: la idea de que los dibujos animados son el género de las vacaciones fáciles, el ruido de fondo para las tardes de sofá ... y aire acondicionado. Basta repasar el catálogo de series animadas que han definido los últimos años para comprobar que ese prejuicio lleva tiempo caducado.
La animación contemporánea, sobre todo la que nace fuera del 'prime time' convencional, se ha convertido en el terreno donde con más libertad se piensa la muerte, la fe, el poder o el sinsentido del trabajo. Si algo comparten estas seis series es que todas están habitadas por personajes en tiempo prestado. Gente que espera un apocalipsis, que huye con un hongo milagroso, que entra en sueños ajenos para curarlos, que reparte sonrisas en un mundo grotesco o que decide, cuaderno en mano, jugar a ser Dios antes de que alguien más listo lo desenmascare.
El fin del mundo es una excusa para vivir Ningún relato ilustra mejor esta idea que 'Carol y el fin del mundo', la miniserie de diez episodios creada por Dan Guterman y producida por Bardel Entertainment -el estudio detrás de 'Rick and Morty'- que Netflix estrenó en 2023. Un planeta desconocido se precipita hacia la Tierra y el fin de la humanidad está fijado, casi con calendario oficial, para dentro de unos meses. Mientras el resto del planeta se entrega al hedonismo, a los viajes y a las listas de deseos por cumplir, Carol Kohl hace exactamente lo contrario: busca un trabajo de oficina, se apunta a rutinas absurdas, intenta que la vida siga pareciéndose a la vida.
La serie, con una animación que suaviza el drama sin diluirlo, habla de la angustia contemporánea de no saber qué hacer con el tiempo libre cuando se presenta en abundancia. Carol, contemplando el posible final de nuestra especie. (Netflix) Ese vértigo ante el propio final, llevado a un registro completamente distinto, es también el motor de 'Death Note', la serie de treinta y siete episodios que Madhouse adaptó en 2006 del manga de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. Aquí el protagonista es un adolescente japonés, Light Yagami, que encuentra un cuaderno sobrenatural capaz de matar a cualquiera cuyo nombre escriba en sus páginas.
Light decide convertirse en el verdugo silencioso de todos los criminales del planeta y, de paso, en una especie de dios de recambio. La serie, dirigida por Tetsurō Araki, construye su tensión con un ajedrez psicológico entre Light y L, el detective que intenta desenmascararlo, y ese duelo de inteligencias explica por qué trascendió con tanta facilidad las fronteras del público habitual del anime. Ryuk y Light, personajes principales de 'Death Note'.
Newsletter La obra alcanzó semejante popularidad que sus temas maduros la distanciaron del tono habitual de la revista juvenil en la que se publicaba originalmente, y esa misma ambigüedad moral -¿es Light un asesino o un justiciero?- sigue generando debate casi veinte años después. Entrar en la cabeza de otro Hay una segunda familia dentro de esta selección, la de las series que convierten la fuga en un viaje literal hacia el interior de otra conciencia. 'The Midnight Gospel', creada por Pendleton Ward -responsable de 'Hora de aventuras'- junto al cómico y podcaster Duncan Trussell, sigue a Clancy, un «espaciocaster» que utiliza un simulador de multiversos defectuoso para visitar planetas a punto de colapsar y entrevistar a sus habitantes. Lo insólito de la serie es que esas entrevistas no están escritas: son fragmentos reales del podcast de Trussell, superpuestos a aventuras psicodélicas que casi nunca coinciden con el tema de la conversación.
El desfase entre lo que se dice y lo que se ve termina generando una intimidad extraña que explica por qué la crítica la definió como una de las animaciones más originales de Netflix desde 'BoJack Horseman'. Clancy, protagonista de 'The Midnight Gospel'. (Netflix) 'Dream Corp LLC', la serie de Adult Swim creada por Daniel Stessen en 2016, trabaja una idea hermana desde el humor negro. En una clínica de terapia onírica instalada en un centro comercial en ruinas, el doctor Roberts y su equipo de científicos incompetentes graban, analizan y a veces corrigen los sueños de sus pacientes.
La serie fue la primera de Adult Swim en emplear rotoscopia y ese procedimiento, heredado de los mismos animadores que trabajaron en aquellas películas, produce un efecto de realidad deformada perfecto para representar el inconsciente: nada es del todo sólido, nada es del todo ficción. Frente al tono más cálido y contemplativo de 'The Midnight Gospel', 'Dream Corp LLC' prefiere la sátira institucional, pero ambas comparten la convicción de que meterse en la cabeza de otro, aunque sea de forma absurda, es una manera legítima de entender la propia. 'Dream Corp LLC'. (Adult Swim) El tercer eje que atraviesa esta selección es más reciente y quizá más revelador del momento que vive la animación para adultos: la sátira institucional que no renuncia a la emoción. 'Common Side Effects', estrenada en Adult Swim en febrero de 2025 y creada por Joe Bennett junto al guionista Steve Hely ('The Office'), sigue a Marshall y Frances, dos antiguos compañeros de instituto que descubren un hongo capaz de curar prácticamente cualquier enfermedad y que, sin quererlo, se convierten en objetivo de la DEA, de una farmacéutica y de un gobierno interesado en que esa cura nunca llegue a existir. Su producción rompe con el aspecto plano y esquemático habitual en muchas series de Adult Swim, tomando una notable inspiración del anime japonés, y ese salto de ambición visual coincide con un salto de ambición temática: la comedia es la puerta de entrada a una reflexión bastante seria sobre quién decide qué cuerpos merecen curarse. 'Common side effects'. (Adult Swim) 'Smiling Friends', creada por Zach Hadel y Michael Cusack y estrenada también en Adult Swim en 2022, parte de una premisa hermana pero la lleva al extremo opuesto del tono: una pequeña oficina, financiada por un excéntrico multimillonario, cuya única misión es hacer sonreír a quien llame a su centralita.
Cada episodio despacha a Charlie y Pim, los dos empleados protagonistas, a una misión de alegría que casi siempre termina en catástrofe absurda. Lo más singular de la serie es cómo combina, dentro de un mismo episodio, animación tradicional, CGI, rotoscopia, stop motion e incluso imagen real, un mestizaje técnico que convierte cada capítulo en una sorpresa formal además de narrativa. Bajo la superficie desquiciada hay una idea sencilla y algo conmovedora: la de que el trabajo de cuidar a los demás, por absurdo que resulte el sistema que lo organiza, sigue siendo un trabajo digno. 'Smiling Friends'. (Adult Swim) Vistas en conjunto, estas seis series dibujan un mapa bastante preciso de lo que la animación adulta ha estado haciendo en la sombra del prestigio televisivo: usar la libertad del dibujo para poner en escena aquello que la ficción con actores suele tratar con más cautela.
La muerte programada de 'Carol y el fin del mundo', el juego de dioses de 'Death Note', los sueños ajenos de 'Dream Corp LLC' y 'The Midnight Gospel', las farmacéuticas de 'Common Side Effects', el afecto corporativa de 'Smiling Friends': todas eligen la exageración precisamente para poder decir cosas que, contadas de otro modo, resultarían insoportables. comentarios Reportar un error Un verano para tomarse en serio los dibujos animados Exploramos las series imprescindibles que demostraron que la calidad artística y la complejidad emocional no tienen edad Regala esta noticia Añádenos en Google Clancy, prtagonista de 'The Midnight Gospel'. (Netflix) Carmen Burné 30/07/2026 a las 01:36h. El calendario se encarga de desmontar cada julio un prejuicio que aún sigue más arraigado a la sociedad de lo que debería: la idea de que los dibujos animados son el género de las vacaciones fáciles, el ruido de fondo para las tardes de sofá ... y aire acondicionado. Basta repasar el catálogo de series animadas que han definido los últimos años para comprobar que ese prejuicio lleva tiempo caducado.
La animación contemporánea, sobre todo la que nace fuera del 'prime time' convencional, se ha convertido en el terreno donde con más libertad se piensa la muerte, la fe, el poder o el sinsentido del trabajo. Si algo comparten estas seis series es que todas están habitadas por personajes en tiempo prestado. Gente que espera un apocalipsis, que huye con un hongo milagroso, que entra en sueños ajenos para curarlos, que reparte sonrisas en un mundo grotesco o que decide, cuaderno en mano, jugar a ser Dios antes de que alguien más listo lo desenmascare.
El fin del mundo es una excusa para vivir Ningún relato ilustra mejor esta idea que 'Carol y el fin del mundo', la miniserie de diez episodios creada por Dan Guterman y producida por Bardel Entertainment -el estudio detrás de 'Rick and Morty'- que Netflix estrenó en 2023. Un planeta desconocido se precipita hacia la Tierra y el fin de la humanidad está fijado, casi con calendario oficial, para dentro de unos meses. Mientras el resto del planeta se entrega al hedonismo, a los viajes y a las listas de deseos por cumplir, Carol Kohl hace exactamente lo contrario: busca un trabajo de oficina, se apunta a rutinas absurdas, intenta que la vida siga pareciéndose a la vida.
La serie, con una animación que suaviza el drama sin diluirlo, habla de la angustia contemporánea de no saber qué hacer con el tiempo libre cuando se presenta en abundancia. Carol, contemplando el posible final de nuestra especie. (Netflix) Ese vértigo ante el propio final, llevado a un registro completamente distinto, es también el motor de 'Death Note', la serie de treinta y siete episodios que Madhouse adaptó en 2006 del manga de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. Aquí el protagonista es un adolescente japonés, Light Yagami, que encuentra un cuaderno sobrenatural capaz de matar a cualquiera cuyo nombre escriba en sus páginas.
Light decide convertirse en el verdugo silencioso de todos los criminales del planeta y, de paso, en una especie de dios de recambio. La serie, dirigida por Tetsurō Araki, construye su tensión con un ajedrez psicológico entre Light y L, el detective que intenta desenmascararlo, y ese duelo de inteligencias explica por qué trascendió con tanta facilidad las fronteras del público habitual del anime. Ryuk y Light, personajes principales de 'Death Note'.
Newsletter La obra alcanzó semejante popularidad que sus temas maduros la distanciaron del tono habitual de la revista juvenil en la que se publicaba originalmente, y esa misma ambigüedad moral -¿es Light un asesino o un justiciero?- sigue generando debate casi veinte años después. Entrar en la cabeza de otro Hay una segunda familia dentro de esta selección, la de las series que convierten la fuga en un viaje literal hacia el interior de otra conciencia. 'The Midnight Gospel', creada por Pendleton Ward -responsable de 'Hora de aventuras'- junto al cómico y podcaster Duncan Trussell, sigue a Clancy, un «espaciocaster» que utiliza un simulador de multiversos defectuoso para visitar planetas a punto de colapsar y entrevistar a sus habitantes. Lo insólito de la serie es que esas entrevistas no están escritas: son fragmentos reales del podcast de Trussell, superpuestos a aventuras psicodélicas que casi nunca coinciden con el tema de la conversación.
El desfase entre lo que se dice y lo que se ve termina generando una intimidad extraña que explica por qué la crítica la definió como una de las animaciones más originales de Netflix desde 'BoJack Horseman'. Clancy, protagonista de 'The Midnight Gospel'. (Netflix) 'Dream Corp LLC', la serie de Adult Swim creada por Daniel Stessen en 2016, trabaja una idea hermana desde el humor negro. En una clínica de terapia onírica instalada en un centro comercial en ruinas, el doctor Roberts y su equipo de científicos incompetentes graban, analizan y a veces corrigen los sueños de sus pacientes.
La serie fue la primera de Adult Swim en emplear rotoscopia y ese procedimiento, heredado de los mismos animadores que trabajaron en aquellas películas, produce un efecto de realidad deformada perfecto para representar el inconsciente: nada es del todo sólido, nada es del todo ficción. Frente al tono más cálido y contemplativo de 'The Midnight Gospel', 'Dream Corp LLC' prefiere la sátira institucional, pero ambas comparten la convicción de que meterse en la cabeza de otro, aunque sea de forma absurda, es una manera legítima de entender la propia. 'Dream Corp LLC'. (Adult Swim) El tercer eje que atraviesa esta selección es más reciente y quizá más revelador del momento que vive la animación para adultos: la sátira institucional que no renuncia a la emoción. 'Common Side Effects', estrenada en Adult Swim en febrero de 2025 y creada por Joe Bennett junto al guionista Steve Hely ('The Office'), sigue a Marshall y Frances, dos antiguos compañeros de instituto que descubren un hongo capaz de curar prácticamente cualquier enfermedad y que, sin quererlo, se convierten en objetivo de la DEA, de una farmacéutica y de un gobierno interesado en que esa cura nunca llegue a existir. Su producción rompe con el aspecto plano y esquemático habitual en muchas series de Adult Swim, tomando una notable inspiración del anime japonés, y ese salto de ambición visual coincide con un salto de ambición temática: la comedia es la puerta de entrada a una reflexión bastante seria sobre quién decide qué cuerpos merecen curarse. 'Common side effects'. (Adult Swim) 'Smiling Friends', creada por Zach Hadel y Michael Cusack y estrenada también en Adult Swim en 2022, parte de una premisa hermana pero la lleva al extremo opuesto del tono: una pequeña oficina, financiada por un excéntrico multimillonario, cuya única misión es hacer sonreír a quien llame a su centralita.
Cada episodio despacha a Charlie y Pim, los dos empleados protagonistas, a una misión de alegría que casi siempre termina en catástrofe absurda. Lo más singular de la serie es cómo combina, dentro de un mismo episodio, animación tradicional, CGI, rotoscopia, stop motion e incluso imagen real, un mestizaje técnico que convierte cada capítulo en una sorpresa formal además de narrativa. Bajo la superficie desquiciada hay una idea sencilla y algo conmovedora: la de que el trabajo de cuidar a los demás, por absurdo que resulte el sistema que lo organiza, sigue siendo un trabajo digno. 'Smiling Friends'. (Adult Swim) Vistas en conjunto, estas seis series dibujan un mapa bastante preciso de lo que la animación adulta ha estado haciendo en la sombra del prestigio televisivo: usar la libertad del dibujo para poner en escena aquello que la ficción con actores suele tratar con más cautela.
La muerte programada de 'Carol y el fin del mundo', el juego de dioses de 'Death Note', los sueños ajenos de 'Dream Corp LLC' y 'The Midnight Gospel', las farmacéuticas de 'Common Side Effects', el afecto corporativa de 'Smiling Friends': todas eligen la exageración precisamente para poder decir cosas que, contadas de otro modo, resultarían insoportables. comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Javier Ruiz, sobre sus orígenes humildes: «Mi abuelo era minero y la familia de mi madre viene de un camionero que montó una yesería y trabajaba el olivar» Inés Romero Mercadona confirma el origen de las sandías que vende en sus supermercados este verano David Maroto Valencia