Cosimo, cura: «La ciencia ha medido lo que sucede en tu cerebro cuando recitas el Padre Nuestro. Lo llama bienestar, nosotros lo llamamos Dios»
Rezar es algo más que repetir una oración de memoria, como el Padre Nuestro o el Ave María. Eso es un tipo de oracion, sí, llamada oración vocal, pero no es la única que podemos utilizar para entablar
Cosimo, cura: «La ciencia ha medido lo que sucede en tu cerebro cuando recitas el Padre Nuestro. Lo llama bienestar, nosotros lo llamamos Dios» El cura y psicólogo italiano explica que al rezar «estás reprogramando tus circuitos neuronales para pasar de un estado de alerta a uno de gratitud»
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del sacerdote italiano Cosimo y de una joven rezando. (Instagram/Magnific) Almudena Martín 02/08/2026 a las 10:00h. Rezar es algo más que repetir una oración de memoria, como el Padre Nuestro o el Ave María. Eso es un tipo de oracion, sí, llamada oración vocal, pero no es la única que podemos utilizar para entablar una conversación íntima con Dios.
A lo largo de los siglos, los santos nos han demostrado que se puede hacer oración de muchas maneras. San Agustín de Hipona enseñó que «el que canta ora dos veces» y San Josemaría Escrivá mantuvo firmemente que «una hora de estudio es una hora de oración». Además, las obras de misericordia, como el acompañamiento a un enfermo o el ejercicio de la paciencia, por nombrar unas pocas, también son formas de oracion igualmente válidas.
Aunque todas las actividades del día sean un motivo de conversación con Dios, la oración mental es una de las maneras más directas que tenemos para hablar con Él. Noticia relacionada Pepe Rodríguez, sobre la fe religiosa: «Yo he sido creyente desde niño. Es un don y a mí me hace feliz porque me ayuda»
Francisco J. Jurado La oración mental es un diálogo íntimo y personal con Dios, de corazón a corazón, que involucra a toda el alma mediante la inteligencia, la memoria, la imaginación y la voluntad. Se puede practicar delante de un sagrario, en un viaje en autobús o en el dormitorio, antes de irse a dormir.
De la oración mental a la paz física Hoy ponemos el foco en esta forma de orar gracias a Don Cosimo Schena. Este sacerdote católico ha explicado en sus redes sociales que la oración mental tiene beneficios físicos comprobados por la ciencia. Su perfil es popular, con 555 mil seguidores, porque en él comparte noticias y consejos de oración y psicología.
Aquí cabe añadir que el italiano estudió psicología clínica. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Don Cosimo Schena (@doncosimoschena) «La ciencia ha medido lo que sucede en tu cerebro cuando recitas, por ejemplo, el Padre Nuestro. Y te aseguro que no es lo que piensas», comienza uno de sus vídeos recientes.
«Al orar, la actividad en la amígdala -el centro del miedo- disminuye drásticamente. Y las exploraciones cerebrales muestran cómo se activan los lóbulos frontales». Se puede referir a estudios como este que comenta la BBC.
La oración cambia la actividad del cerebro. Cuando la actividad de la amígdala disminuye, se produce una reducción del miedo, mayor calma emocional y menor respuesta al estrés. La corteza prefrontal toma el mando, permitiendo pensar mejor antes de actuar.
Nos volvemos más racionales. El cerebro pone en marcha el control de los impulsos, la toma de decisiones y la planificación de tareas. Don Cosimo Schena comparte la ciencia detrás del Padre Nuestro El sacerdote propone una relfexión sobre «la biología de la paz».
Dice que cuando rezas «no te limitas a recitar palabras; estás reprogramando tus circuitos neuronales para pasar de un estado de alerta a uno de gratitud. En otras palabras, tu sistema nervioso deja de luchar y comienza a sanar». Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Don Cosimo Schena (@doncosimoschena) Todo el mundo puede experimentar esta respuesta neuronal ante un momento de reflexión mental, pero sólo los creyentes conocen que detrás de este cambio del cuerpo hay alguien más.
«La ciencia lo llama bienestar; nosotros lo llamamos la presencia de Dios», afirma Don Cosimo. Por último, recuerda a sus seguidores que la relajación física no debe de ser el objetivo último de un rato de oración, sino el encuentro con Dios. «La oración no cambia a Dios; te cambia a ti».
Temas Psicología Sacerdotes AD ABC Cerebro Catolicismo Iglesia católica comentarios Reportar un error Cosimo, cura: «La ciencia ha medido lo que sucede en tu cerebro cuando recitas el Padre Nuestro. Lo llama bienestar, nosotros lo llamamos Dios» El cura y psicólogo italiano explica que al rezar «estás reprogramando tus circuitos neuronales para pasar de un estado de alerta a uno de gratitud»
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del sacerdote italiano Cosimo y de una joven rezando. (Instagram/Magnific) Almudena Martín 02/08/2026 a las 10:00h. Rezar es algo más que repetir una oración de memoria, como el Padre Nuestro o el Ave María. Eso es un tipo de oracion, sí, llamada oración vocal, pero no es la única que podemos utilizar para entablar una conversación íntima con Dios.
A lo largo de los siglos, los santos nos han demostrado que se puede hacer oración de muchas maneras. San Agustín de Hipona enseñó que «el que canta ora dos veces» y San Josemaría Escrivá mantuvo firmemente que «una hora de estudio es una hora de oración». Además, las obras de misericordia, como el acompañamiento a un enfermo o el ejercicio de la paciencia, por nombrar unas pocas, también son formas de oracion igualmente válidas.
Aunque todas las actividades del día sean un motivo de conversación con Dios, la oración mental es una de las maneras más directas que tenemos para hablar con Él. Noticia relacionada Pepe Rodríguez, sobre la fe religiosa: «Yo he sido creyente desde niño. Es un don y a mí me hace feliz porque me ayuda»
Francisco J. Jurado La oración mental es un diálogo íntimo y personal con Dios, de corazón a corazón, que involucra a toda el alma mediante la inteligencia, la memoria, la imaginación y la voluntad. Se puede practicar delante de un sagrario, en un viaje en autobús o en el dormitorio, antes de irse a dormir.
De la oración mental a la paz física Hoy ponemos el foco en esta forma de orar gracias a Don Cosimo Schena. Este sacerdote católico ha explicado en sus redes sociales que la oración mental tiene beneficios físicos comprobados por la ciencia. Su perfil es popular, con 555 mil seguidores, porque en él comparte noticias y consejos de oración y psicología.
Aquí cabe añadir que el italiano estudió psicología clínica. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Don Cosimo Schena (@doncosimoschena) «La ciencia ha medido lo que sucede en tu cerebro cuando recitas, por ejemplo, el Padre Nuestro. Y te aseguro que no es lo que piensas», comienza uno de sus vídeos recientes.
«Al orar, la actividad en la amígdala -el centro del miedo- disminuye drásticamente. Y las exploraciones cerebrales muestran cómo se activan los lóbulos frontales». Se puede referir a estudios como este que comenta la BBC.
La oración cambia la actividad del cerebro. Cuando la actividad de la amígdala disminuye, se produce una reducción del miedo, mayor calma emocional y menor respuesta al estrés. La corteza prefrontal toma el mando, permitiendo pensar mejor antes de actuar.
Nos volvemos más racionales. El cerebro pone en marcha el control de los impulsos, la toma de decisiones y la planificación de tareas. Don Cosimo Schena comparte la ciencia detrás del Padre Nuestro El sacerdote propone una relfexión sobre «la biología de la paz».
Dice que cuando rezas «no te limitas a recitar palabras; estás reprogramando tus circuitos neuronales para pasar de un estado de alerta a uno de gratitud. En otras palabras, tu sistema nervioso deja de luchar y comienza a sanar». Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Don Cosimo Schena (@doncosimoschena) Todo el mundo puede experimentar esta respuesta neuronal ante un momento de reflexión mental, pero sólo los creyentes conocen que detrás de este cambio del cuerpo hay alguien más.
«La ciencia lo llama bienestar; nosotros lo llamamos la presencia de Dios», afirma Don Cosimo. Por último, recuerda a sus seguidores que la relajación física no debe de ser el objetivo último de un rato de oración, sino el encuentro con Dios. «La oración no cambia a Dios; te cambia a ti».
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Borja Sánchez