Sara Escudero: "El sentido del humor es una capacidad que se desarrolla para mejorar la vida"
Sara Escudero protagoniza la comedia Pero no se lo digas junto a Agustín Jiménez y César Camino en el Teatro Bellas Artes, hasta finales de agosto
DIRECTO Sigue la última hora de la crisis migratoria en Ceuta ceutaMiles de personas desafían el refuerzo fronterizo en Ceuta por un aviso: "España abría para entrar sin papeles" EntrevistaSara Escudero: "El sentido del humor es una capacidad que puede desarrollarse para mejorar nuestras vidas"Escucha este artículoCulturaNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 07:22Adolfo Ortega Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosSara Escudero protagoniza la comedia Pero no se lo digas junto a Agustín Jiménez y César Camino en el Teatro Bellas Artes, hasta finales de agostoLa confesión más inesperada de Lolita Flores en 'El perro andaluz': "Robé en una tienda muy grande".Nos encontramos con Sara Escudero (Arenas de San Pedro, 1981), actriz, cómica y presentadora, en un escenario con decenas de peluches tirados por los sofás y por el suelo. Estamos en el Teatro Bellas Artes y allí se representa la comedia Pero no se lo digas.
Una pareja recibe a un amigo común al que acaban de dejar plantado, pero la cena proyectada no acaba de arrancar por un motivo u otro, a cuál mas disparatado. Todo se transforma en una serie de confesiones que componen el retrato de unos personajes con un punto excéntrico, siempre con el humor como vehículo. Sara nos da las claves de esta comedia, pero también apunta muchos otros temas interesantes en una conversación donde hace gala de su tremenda simpatía.
Es una delicia estar un rato con ella y constatar, una vez más, su humanidad cargada de humor e inteligencia.La obra Pero no se lo digas transcurre en una casa un tanto desordenada. ¿Es un reflejo del desorden mental de su personaje, Laura, entre otros?Sí, es verdad que ella tiene mucho peso en la casa y está enganchada a lo que no se tiene uno que enganchar, el whisky, pero básicamente porque es infeliz. Menos mal que tengo aguante y una vejiguita de plata, porque con todo lo que bebo en la obra… Sólo es 'rooibos'.
Pero es verdad que la casa es el reflejo de los anfitriones… y hasta aquí podemos leer.A veces uno piensa que está en condiciones de ayudar al otro y resulta que es uno mismo el que requiere ayuda.Cierto, y es lo que ocurre en esta obra. Evidentemente, es una comedia llevada al extremo, pero basada en hechos reales. El autor vivió una situación real y el esquema es el mismo: una pareja y un amigo de ambos que se juntan, y el plan inicial se va por los cerros de Úbeda.
Ocurren cosas muy disparatadas.Sara Escudero nos recibe en el escenario de su obra 'No se lo digas'.Hazhard Espinoza Vallejos¿Cada uno se evade como puede en esta vida?Sí, sí. Esta comedia es un poco loca, disparatada, de humor bruto, y uno tiene que venir preparado para escuchar a una mujer sin filtro, porque está borracha. Ella dice burradas, pero, fíjate que la gente más mayor, un poco más susceptible, te dice, ‘jo, pobre, ¡cómo no va a estar desatada, si no es feliz!’.
El mensaje final mola mucho porque, aunque esté todo el rato con la risa de la burrada, la gente lo percibe. Oyes al típico ‘grupinchi’ de setenta para arriba, y empiezan ‘¡ay, que va a volver a beber!’, ‘¡ay, la pobre!’. ¡Céntrese en la chorrada, señora!
¡ríase, y no lo piense ahora!Es cierto que algunos espectadores comentan cada paso, como viviendo la obra. En este teatro estáis muy cerca, y no se ve una mansión sino una casa que podría ser la de cualquiera, un mal día, solo que para ellos es así todos los días.Tiene también aire de piso de estudiantes, no sé si ha conocido ese tipo de convivencia.Pues sí, pero no. Yo conviví con mi prima y una amiga suya, el primer año de carrera, y casi fue peor porque es como si fuera mi hermana.
Ocurría eso de… yo había dejado esto en la nevera y ahora no está. O, al volver tras un fin de semana, ver que allí no se había fregado los platos en varios días. El desorden no tanto, porque éramos aplicadas.Además erais chicas, que siempre es un poco mejor.Es verdad.
Mi abuela le decía siempre a mi hermano, "¡no sé cómo tus padres no te pusieron Adán, porque eres un Adán!". Son esas cosas de abuela. Yo no tengo niños, pero he visto casas de amigos con críos pequeños y es muy parecido.En esta pareja todo va muy bien, aparentemente, pero hay cosas oscuras, aunque estemos en una comedia.Yo creo que la clave del éxito está en que exagera.
Además, cómo dice el refrán: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces". Ella presume de la unión que tienen, y luego no es tanto. No hace falta ni que Ramón rasque, porque ella sola va entrando en la queja y la queja.
Como defensora del humor, creo que en la vida y en el teatro, ciertos temas se escuchan mejor cuando te los están metiendo con chiste. Si esto lo hubieras dirigido de otra manera, sin cambiar una coma tienes un dramón, pero al llevarlo a lo divertido el oído se abre. Luego no hay una función en la que alguien al salir no te diga: yo he vivido esto; yo he sido Paco; yo he sido Laura..
De repente, la gente se te confiesa.El título, Pero no se lo digas, esconde una especie de secreto, aunque dentro de la pareja.Claro, pero entonces, ¿en quién confías? Aquí nos desahogamos con Ramón, que es un amigo de hace veinte años, pero si es alguien que acabas de conocer o es el amigo del amigo, lo cascas y ahí viene el problema. Probablemente esa información va a salir de ahí.En la pareja, ¿amor y humor es una combinación potente?
Bueno, esta pareja está como está, pero, por ejemplo, si te hablo de la mía, yo con Saúl… esta palabra hay que decirla, me descojono. Estamos siempre haciendo el tonto con cosas muy de código interno. Un gesto, una carita, un sonidito… De repente estás normal y el otro se ha bajado los pantalones.
Cosas de esas. Esto es real. Por la manera que me dice ‘amorcio’, ya sé que va a estar en bolas, en un contexto extraño o algo ha liado.Sara Escudero protagoniza la comedia 'No se lo digas' en Madrid.Hazhard Espinoza Vallejos¿El sentido del humor es un rasgo de inteligencia?Nietzsche ya lo puso de manifiesto y eso son palabras mayores.
Yo además doy conferencias y ‘workshops’, ayudo a empresas y grupos a desarrollar el sentido del humor en su vida. Si lo desarrollas en tu vida lo vas a llevar a tu trabajo, lo cual no quiere decir que todos los días sean igual de ‘happy’, pero que la media sea buena. El sentido del humor es una capacidad fisiológica del ser humano.
Otra cosa es que, por tus circunstancias, desde que has nacido no lo hayas desarrollado. Aquí entra la ética y es una cuestión de honestidad. ¿Quiero desarrollarlo?
¿Me apetece o no me apetece? Para mí, la base del respeto, de la tolerancia, de la empatía y de la creatividad es el sentido del humor. Si tú eres mi jefe y entre tú y yo hay buen humor, va a ser increíblemente mejor el desarrollo de cualquier cosa.
Es una herramienta y a mí me ha salvado la vida, como a muchísima gente. Los que nos dedicamos al humor lo vemos: la hora y media que dura un monólogo o esta función, la gente solo se puede reír, y cuando te estás riendo tu cerebro no piensa en otra cosa. Un chiste, aunque sean dos segundos, tu cerebro sólo está a reírse.
Eso hay que aprovecharlo.Sobre todo un cerebro que comienza a sufrir lo que se denomina 'estrés crónico'. Estamos siempre alerta.Sí, y estos momentos son un asueto. Ojo, cuando la gente te da las gracias por pasar hora y media sin acordarse de sus problemas, son gracias recíprocas.
Yo siempre digo que cuando te subes a un escenario es para darlo todo. Yo lo he hecho después de un accidente de tráfico que casi no lo cuento, o cuando estaba con 40 de fiebre, que luego me tuvieron que llevar al hospital. Pero eso cualquier compañero, no estoy diciendo nada raro.
El paréntesis que hace el público lo haces también tú. Es un regalo y, de repente, dices "se puede, se puede". Hay que acostumbrar a nuestro cerebro a que, a pesar de estar pasando una mala racha, de que los días a veces son negativos o tienes un proceso de enfermedad complicado, ¿por qué no vas a poder tener un día de risa?
Por desgracia, eso no te va a curar, pero te va a aliviar, y luego vas a sentirte físicamente de otra manera.Usted es una persona muy activa, ¿pero qué hace cuando tiene tres o cuatro días libres?Llevo muchos años sin vacaciones, pero mis 'vacas' van a ser mi décimo Camino de Santiago, en enero, con el frío. ¿Sabes por qué? Porque es el único momento en el que soy dueña de mi tiempo.
A mí me cambian la agenda continuamente: fulanito te dice que no puede hacer una reunión y entonces se me complica la agenda, porque tengo que cambiar otra y otra. Es el efecto ‘pinball’. O los eventos que surgen en el último momento, como cubrir a un amigo que se ha puesto mal.
Sin embargo, tú estás en el Camino de Santiago y esos días son para caminar y caminar, llueva, diluvie, caiga nieve, como me cae todos los inviernos, y sin problema. Mi paréntesis diario es levantarme prontito, sin sol, y salir con mis perros al campo. Esa es mi toma de tierra, nunca mejor dicho, lo que me mantiene con fuerza.
Eso y hacer deporte. Te coloca las conexiones neuronales de otra manera, porque yo no me drogo. Mi única droga es el café.
La que pimpla es Laura.Acaba de anunciarse que RENFE va a permitir que los perros de más de 40 kilos puedan viajar en tren. Me he acordado de usted.Igual que los restaurantes admiten perros, yo aún así no los llevo porque las mesas tienen un espacio. No lo lleves porque el animal va a estar incómodo y tú vas a estar incómodo.
Ahora, un viaje largo, Madrid-Barcelona, ¡coñe, ya está bien! Aparte, que nos van a cobrar el espacio. Siempre ha sido una discriminación que nunca he entendido. ‘Solo admitimos perros de hasta 8 kilos’.
Es como si a ti, por ser flaco, te cobraran menos que alguien que pese el doble, porque desgasta más la cama. Entiendo que si viajas con tu perro es porque se sabe comportar, y me parece necesario que no haya un límite de peso para poder viajar. Sin embargo, no admiten 'rottweiler' o supuestas razas peligrosas, pero lo potencialmente peligroso es el humano.
Tú puedes hacer agresivo un 'golden retriever', que por naturaleza es un juguete. Es como con los niños. Hay gente que lleva a un niño al cine o al teatro.
¡Que un bebé no es para estar en el teatro ni con tres años! Dedícate ese ‘ratinchi’, dejas al crío con su prima, con el abuelo o con el canguro, y lo disfrutas tú. Sentido común.
Está guay que nos dejen viajar por fin con ellos, pero tienes que saber que vas a estresar al perro. ¿Te compensa? Porque a lo mejor tienes que seguir tirando de coches.Hablabas de la crianza de los niños, pero ojo con lo que vuestros personajes cuenta de los hijos en esta obra.Es que no puedo hacer spoiler, pero lo de los guisos es maravilloso.
Para mí es lo mejor, un puntazo.¡Y lo de la mecedora!Vamos a dar tres pistas: mecedora, rumba y guisos. Hasta aquí puedo leer. Tienen que venir a verla.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:EntrevistasHumorPsicologíaTrabajo Mostrar comentarios Comentarios EntrevistaSara Escudero: "El sentido del humor es una capacidad que puede desarrollarse para mejorar nuestras vidas"Escucha este artículoCulturaNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 07:22Adolfo Ortega Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosSara Escudero protagoniza la comedia Pero no se lo digas junto a Agustín Jiménez y César Camino en el Teatro Bellas Artes, hasta finales de agostoLa confesión más inesperada de Lolita Flores en 'El perro andaluz': "Robé en una tienda muy grande".Nos encontramos con Sara Escudero (Arenas de San Pedro, 1981), actriz, cómica y presentadora, en un escenario con decenas de peluches tirados por los sofás y por el suelo.
Estamos en el Teatro Bellas Artes y allí se representa la comedia Pero no se lo digas. Una pareja recibe a un amigo común al que acaban de dejar plantado, pero la cena proyectada no acaba de arrancar por un motivo u otro, a cuál mas disparatado. Todo se transforma en una serie de confesiones que componen el retrato de unos personajes con un punto excéntrico, siempre con el humor como vehículo.
Sara nos da las claves de esta comedia, pero también apunta muchos otros temas interesantes en una conversación donde hace gala de su tremenda simpatía. Es una delicia estar un rato con ella y constatar, una vez más, su humanidad cargada de humor e inteligencia.La obra Pero no se lo digas transcurre en una casa un tanto desordenada. ¿Es un reflejo del desorden mental de su personaje, Laura, entre otros?Sí, es verdad que ella tiene mucho peso en la casa y está enganchada a lo que no se tiene uno que enganchar, el whisky, pero básicamente porque es infeliz.
Menos mal que tengo aguante y una vejiguita de plata, porque con todo lo que bebo en la obra… Sólo es 'rooibos'. Pero es verdad que la casa es el reflejo de los anfitriones… y hasta aquí podemos leer.A veces uno piensa que está en condiciones de ayudar al otro y resulta que es uno mismo el que requiere ayuda.Cierto, y es lo que ocurre en esta obra. Evidentemente, es una comedia llevada al extremo, pero basada en hechos reales.
El autor vivió una situación real y el esquema es el mismo: una pareja y un amigo de ambos que se juntan, y el plan inicial se va por los cerros de Úbeda. Ocurren cosas muy disparatadas.Sara Escudero nos recibe en el escenario de su obra 'No se lo digas'.Hazhard Espinoza Vallejos¿Cada uno se evade como puede en esta vida?Sí, sí. Esta comedia es un poco loca, disparatada, de humor bruto, y uno tiene que venir preparado para escuchar a una mujer sin filtro, porque está borracha.
Ella dice burradas, pero, fíjate que la gente más mayor, un poco más susceptible, te dice, ‘jo, pobre, ¡cómo no va a estar desatada, si no es feliz!’. El mensaje final mola mucho porque, aunque esté todo el rato con la risa de la burrada, la gente lo percibe. Oyes al típico ‘grupinchi’ de setenta para arriba, y empiezan ‘¡ay, que va a volver a beber!’, ‘¡ay, la pobre!’.
¡Céntrese en la chorrada, señora! ¡ríase, y no lo piense ahora!Es cierto que algunos espectadores comentan cada paso, como viviendo la obra. En este teatro estáis muy cerca, y no se ve una mansión sino una casa que podría ser la de cualquiera, un mal día, solo que para ellos es así todos los días.Tiene también aire de piso de estudiantes, no sé si ha conocido ese tipo de convivencia.Pues sí, pero no.
Yo conviví con mi prima y una amiga suya, el primer año de carrera, y casi fue peor porque es como si fuera mi hermana. Ocurría eso de… yo había dejado esto en la nevera y ahora no está. O, al volver tras un fin de semana, ver que allí no se había fregado los platos en varios días.
El desorden no tanto, porque éramos aplicadas.Además erais chicas, que siempre es un poco mejor.Es verdad. Mi abuela le decía siempre a mi hermano, "¡no sé cómo tus padres no te pusieron Adán, porque eres un Adán!". Son esas cosas de abuela.
Yo no tengo niños, pero he visto casas de amigos con críos pequeños y es muy parecido.En esta pareja todo va muy bien, aparentemente, pero hay cosas oscuras, aunque estemos en una comedia.Yo creo que la clave del éxito está en que exagera. Además, cómo dice el refrán: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces". Ella presume de la unión que tienen, y luego no es tanto.
No hace falta ni que Ramón rasque, porque ella sola va entrando en la queja y la queja. Como defensora del humor, creo que en la vida y en el teatro, ciertos temas se escuchan mejor cuando te los están metiendo con chiste. Si esto lo hubieras dirigido de otra manera, sin cambiar una coma tienes un dramón, pero al llevarlo a lo divertido el oído se abre.
Luego no hay una función en la que alguien al salir no te diga: yo he vivido esto; yo he sido Paco; yo he sido Laura.. De repente, la gente se te confiesa.El título, Pero no se lo digas, esconde una especie de secreto, aunque dentro de la pareja.Claro, pero entonces, ¿en quién confías? Aquí nos desahogamos con Ramón, que es un amigo de hace veinte años, pero si es alguien que acabas de conocer o es el amigo del amigo, lo cascas y ahí viene el problema.
Probablemente esa información va a salir de ahí.En la pareja, ¿amor y humor es una combinación potente? Bueno, esta pareja está como está, pero, por ejemplo, si te hablo de la mía, yo con Saúl… esta palabra hay que decirla, me descojono. Estamos siempre haciendo el tonto con cosas muy de código interno.
Un gesto, una carita, un sonidito… De repente estás normal y el otro se ha bajado los pantalones. Cosas de esas. Esto es real.
Por la manera que me dice ‘amorcio’, ya sé que va a estar en bolas, en un contexto extraño o algo ha liado.Sara Escudero protagoniza la comedia 'No se lo digas' en Madrid.Hazhard Espinoza Vallejos¿El sentido del humor es un rasgo de inteligencia?Nietzsche ya lo puso de manifiesto y eso son palabras mayores. Yo además doy conferencias y ‘workshops’, ayudo a empresas y grupos a desarrollar el sentido del humor en su vida. Si lo desarrollas en tu vida lo vas a llevar a tu trabajo, lo cual no quiere decir que todos los días sean igual de ‘happy’, pero que la media sea buena.
El sentido del humor es una capacidad fisiológica del ser humano. Otra cosa es que, por tus circunstancias, desde que has nacido no lo hayas desarrollado. Aquí entra la ética y es una cuestión de honestidad.
¿Quiero desarrollarlo? ¿Me apetece o no me apetece? Para mí, la base del respeto, de la tolerancia, de la empatía y de la creatividad es el sentido del humor.
Si tú eres mi jefe y entre tú y yo hay buen humor, va a ser increíblemente mejor el desarrollo de cualquier cosa. Es una herramienta y a mí me ha salvado la vida, como a muchísima gente. Los que nos dedicamos al humor lo vemos: la hora y media que dura un monólogo o esta función, la gente solo se puede reír, y cuando te estás riendo tu cerebro no piensa en otra cosa.
Un chiste, aunque sean dos segundos, tu cerebro sólo está a reírse. Eso hay que aprovecharlo.Sobre todo un cerebro que comienza a sufrir lo que se denomina 'estrés crónico'. Estamos siempre alerta.Sí, y estos momentos son un asueto.
Ojo, cuando la gente te da las gracias por pasar hora y media sin acordarse de sus problemas, son gracias recíprocas. Yo siempre digo que cuando te subes a un escenario es para darlo todo. Yo lo he hecho después de un accidente de tráfico que casi no lo cuento, o cuando estaba con 40 de fiebre, que luego me tuvieron que llevar al hospital.
Pero eso cualquier compañero, no estoy diciendo nada raro. El paréntesis que hace el público lo haces también tú. Es un regalo y, de repente, dices "se puede, se puede".
Hay que acostumbrar a nuestro cerebro a que, a pesar de estar pasando una mala racha, de que los días a veces son negativos o tienes un proceso de enfermedad complicado, ¿por qué no vas a poder tener un día de risa? Por desgracia, eso no te va a curar, pero te va a aliviar, y luego vas a sentirte físicamente de otra manera.Usted es una persona muy activa, ¿pero qué hace cuando tiene tres o cuatro días libres?Llevo muchos años sin vacaciones, pero mis 'vacas' van a ser mi décimo Camino de Santiago, en enero, con el frío. ¿Sabes por qué?
Porque es el único momento en el que soy dueña de mi tiempo. A mí me cambian la agenda continuamente: fulanito te dice que no puede hacer una reunión y entonces se me complica la agenda, porque tengo que cambiar otra y otra. Es el efecto ‘pinball’.
O los eventos que surgen en el último momento, como cubrir a un amigo que se ha puesto mal. Sin embargo, tú estás en el Camino de Santiago y esos días son para caminar y caminar, llueva, diluvie, caiga nieve, como me cae todos los inviernos, y sin problema. Mi paréntesis diario es levantarme prontito, sin sol, y salir con mis perros al campo.
Esa es mi toma de tierra, nunca mejor dicho, lo que me mantiene con fuerza. Eso y hacer deporte. Te coloca las conexiones neuronales de otra manera, porque yo no me drogo.
Mi única droga es el café. La que pimpla es Laura.Acaba de anunciarse que RENFE va a permitir que los perros de más de 40 kilos puedan viajar en tren. Me he acordado de usted.Igual que los restaurantes admiten perros, yo aún así no los llevo porque las mesas tienen un espacio.
No lo lleves porque el animal va a estar incómodo y tú vas a estar incómodo. Ahora, un viaje largo, Madrid-Barcelona, ¡coñe, ya está bien! Aparte, que nos van a cobrar el espacio.
Siempre ha sido una discriminación que nunca he entendido. ‘Solo admitimos perros de hasta 8 kilos’. Es como si a ti, por ser flaco, te cobraran menos que alguien que pese el doble, porque desgasta más la cama. Entiendo que si viajas con tu perro es porque se sabe comportar, y me parece necesario que no haya un límite de peso para poder viajar.
Sin embargo, no admiten 'rottweiler' o supuestas razas peligrosas, pero lo potencialmente peligroso es el humano. Tú puedes hacer agresivo un 'golden retriever', que por naturaleza es un juguete. Es como con los niños.
Hay gente que lleva a un niño al cine o al teatro. ¡Que un bebé no es para estar en el teatro ni con tres años! Dedícate ese ‘ratinchi’, dejas al crío con su prima, con el abuelo o con el canguro, y lo disfrutas tú.
Sentido común. Está guay que nos dejen viajar por fin con ellos, pero tienes que saber que vas a estresar al perro. ¿Te compensa?
Porque a lo mejor tienes que seguir tirando de coches.Hablabas de la crianza de los niños, pero ojo con lo que vuestros personajes cuenta de los hijos en esta obra.Es que no puedo hacer spoiler, pero lo de los guisos es maravilloso. Para mí es lo mejor, un puntazo.¡Y lo de la mecedora!Vamos a dar tres pistas: mecedora, rumba y guisos. Hasta aquí puedo leer.
Tienen que venir a verla.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?