Gabriela Medvedovsky, actriz de 'Três Graças': "Pienso hasta qué música escucha mi personaje"
Actriz brasileña formada en ballet, canto y teatro, habla de técnica interpretativa, la preparación para sus personajes o la intensidad de rodar dos producciones a la vez.
EntrevistaGabriela Medvedovsky, actriz de 'Três Graças': "Pienso hasta qué música escucha mi personaje, aunque nunca salga en pantalla"Gabriela Medvedovsky en una sesión de fotos.Fotógrafo: Jorge BispoSeriesNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 05:00Silvia BerdejoWhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLActriz brasileña formada en ballet, canto y teatro, habla de técnica interpretativa, la preparación para sus personajes o la intensidad de rodar dos producciones a la vez.Gabriela Medvedovsky (São Paulo, 1992) comenzó su andadura en televisión en la serie juvenil Malhação: Viva a Diferença (2017), a la que le siguió el spin-off As Five (2020). Continuó su trayectoria con Nos Tempos do Imperador (2021) y ha alcanzado gran notoriedad con su última novela, Três Graças (2025), emitida en el prime time de Brasil, así como con Loquinha, el microdrama vertical derivado de ella.Gabriela Medvedovsky llegó a la actuación por el cuerpo. Antes que el texto, el personaje o la cámara, estuvo el ballet clásico.
Después el canto. Después el teatro. Y cuando todo eso se asentó, llegó la televisión, y con ella millones de personas viéndola cada noche.
Pero la actriz brasileña, que acaba de cerrar su etapa en Três Graças tras 185 capítulos en el horario estelar brasileño, tiene muy claro dónde está la raíz de todo: "Somos una herramienta de trabajo completa que conecta todas estas cosas. Cuando el cuerpo no está con la voz, que no está con la mente, se desconectan las cosas." El trabajo de creación de los personajesEsa conciencia del oficio, entrenada desde la infancia en la danza y afinada en el teatro, define también la manera en que construye sus personajes: de dentro hacia fuera, con una preparación previa que va mucho más allá del guion.
Para interpretar a Juquinha en Três Graças, la joven policía que acabaría convirtiéndose en uno de los ejes de la trama, Medvedovsky no se limitó al texto. Contactó con un investigador real, que la llevó a visitar comisarías y le mostró el funcionamiento interno de las delegaciones. También dio clases de defensa personal.
"Hice primero un trabajo que me hizo llegar muy llena de contenido y lista para empezar a trabajar con el equipo."Ese trabajo previo es para ella el punto de partida de cualquier proyecto, pero no termina en la investigación de campo. Va más lejos: construye la vida entera del personaje aunque gran parte de ella nunca vaya a aparecer en cámara. "Me gusta pensar todo lo que haría el personaje: cuáles son los sitios que frecuenta, qué música escucha, le gusta el cine, qué mira en el cine."
La razón es casi filosófica: "Son cosas que tal vez no vas a ver en las escenas, pero son como capas que van rellenando al personaje, y aunque no se hable de ellas, de alguna manera se ven en la tele." Esa misma lógica la aplica al trabajo colectivo. Una vez terminada su preparación individual, el proceso continúa junto al director y los coaches: "Me gusta absorber lo que ellos tienen para ofrecer y comprender qué herramientas tengo yo de todo lo que estudié, y ahí hacemos una convergencia de todo."
La locura de rodar dos proyectos a la vezEn Três Graças, Medvedovsky formaba parte de un núcleo que empezó siendo dramático y fue derivando hacia la comedia casi sin que nadie lo planeara. Romulo Estrela, André Mattos y ella, encontraron una dinámica propia que el público terminó adoptando. "La conexión que logramos tener fue muy especial, y creo que la comedia se construye también desde ahí."
La clave, dice, estaba en cómo se repartían los registros entre ellos: "Teníamos como tres pilares: la comedia, el drama y el misterio. En cada escena buscábamos quién era la representación de uno de esos tres, y esos tres también cambiaban entre nosotros mientras la historia pasaba." Gabriela Medvedovsky, André Mattos y Romulo Estrella en una escena de la novela 'Três Graças'GloboLo que Medvedovsky no podía prever al empezar Três Graças es que acabaría rodando dos producciones al mismo tiempo.
El crecimiento de su personaje fue tan notable que Globo decidió desarrollar Loquinha, un spin-off en formato vertical para redes sociales protagonizado por ella y Alanis Guillen. Durante semanas, el equipo grababa capítulos de la novela y episodios del microdrama en el mismo día, en los mismos estudios, con el mismo equipo técnico. "Fue una experiencia muy loca, la verdad, porque hicimos las dos cosas al mismo tiempo."
Lo más exigente, dice, no era el volumen de trabajo sino el cambio de registro constante: pasar en el mismo día del lenguaje televisivo al encuadre vertical pensado para el móvil, con sus propias reglas de ritmo y actuación. "Hay que comprender que es otro tipo de lenguaje. No es lo mismo que hacemos para la televisión cambiado para otro dispositivo, sino que es algo que hacemos para ese dispositivo."
Un cambio de chip que, en medio de una producción de 185 capítulos, exigía una concentración extra posible gracias a la experiencia acumulada.El teatro como reinicioHay una palabra que Medvedovsky repite cuando habla de su relación con el teatro: sagrada. "Volver a la sala de ensayo es sagrado para mí. Es volver al principio, conectarme con mi propósito, con la base del oficio."
Lo dice sin grandilocuencia, como quien describe un hábito necesario, casi higiénico. Después de cada telenovela, el teatro no es una opción: es la manera de no perder el hilo. La razón tiene que ver con algo que la televisión diaria, por su propio ritmo, no puede ofrecer: el espacio para equivocarse.
"La sala de ensayo es libertadora porque te deja cometer los errores que en el día a día del trabajo ya no tienes espacio para eso. Y es una profesión en la que hay que cometer errores, porque en los errores vas encontrando los caminos." Y va más lejos: "El experimento es la magia del trabajo.
Si no hay espacio para eso, es muy frustrante. Te saca la magia un poco de la actuación." Ahora, recién salida de Três Graças, tiene ya en mente una obra de teatro.
No es casualidad ni capricho de agenda: es la única manera de llegar a la siguiente telenovela con las herramientas renovadas. Medvedovsky es una actriz de método ecléctico por convicción, no por indecisión. Ha estudiado con Juan Carlos Corazza en Madrid, ha hecho talleres en escuelas de Estados Unidos, conoce a Ivana Chubbuck, trabaja con el principio de relajación de Lee Strasberg.
Pero ninguna de esas técnicas la aplica de forma dogmática. "No es una ciencia exacta: no es 'esta fórmula es la que uso yo y la voy a usar en todos los trabajos'. No, porque trabajo con personas distintas, con textos distintos, con direcciones distintas, con energías que cambian.
Yo como actriz cambio también, ya tengo otra madurez." Ese ejercicio de reciclarse a sí misma, de no quedarse anclada en lo que ya sabe hacer, es lo que le preocupa más que cualquier papel concreto: "Siempre intento buscar nuevas maneras de trabajar. Quedarme solo haciendo lo mismo no me gusta."
El sueño de trabajar en España: de Almodóvar a CoixetSi hay un nombre que aparece sin dudar cuando se le pregunta por el cine español es el de Pedro Almodóvar. "Es un director que acompaño desde que soy muy pequeña, y sus trabajos son increíbles. Sería un sueño poder cruzar su camino algún día."
No lo dice como quien lanza un deseo al aire, sino como quien ha pensado mucho en ello. Pero junto a ese sueño grande hay otros más concretos. Últimamente ha seguido de cerca el trabajo de Isabel Coixet: "Me parece una crack.
Me encantaría conocerla y trabajar con ella. Tiene una manera muy bonita de mirar." Y también el de Berta Bernad, directora joven que compagina su trabajo tras la cámara con la interpretación: "Me parece muy bueno que los directores se pongan en el rol del actor, porque así comprenden la vulnerabilidad que vivimos.
Para ser actor tienes que estar en un estado de vulnerabilidad absoluta. Cuando el director comprende esto, es muy interesante trabajar con él." Lo que necesitaría un proyecto que tenga algo que me haga brillar los ojos, que me haga vibrar, que tenga buenas reflexiones, me hace fácilmente cruzar un océano.
Hago las maletas por una buena historia." Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:BrasilTeatroTelenovelasSeries Mostrar comentarios Comentarios EntrevistaGabriela Medvedovsky, actriz de 'Três Graças': "Pienso hasta qué música escucha mi personaje, aunque nunca salga en pantalla"Gabriela Medvedovsky en una sesión de fotos.Fotógrafo: Jorge BispoSeriesNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 05:00Silvia BerdejoWhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLActriz brasileña formada en ballet, canto y teatro, habla de técnica interpretativa, la preparación para sus personajes o la intensidad de rodar dos producciones a la vez.Gabriela Medvedovsky (São Paulo, 1992) comenzó su andadura en televisión en la serie juvenil Malhação: Viva a Diferença (2017), a la que le siguió el spin-off As Five (2020). Continuó su trayectoria con Nos Tempos do Imperador (2021) y ha alcanzado gran notoriedad con su última novela, Três Graças (2025), emitida en el prime time de Brasil, así como con Loquinha, el microdrama vertical derivado de ella.Gabriela Medvedovsky llegó a la actuación por el cuerpo.
Antes que el texto, el personaje o la cámara, estuvo el ballet clásico. Después el canto. Después el teatro.
Y cuando todo eso se asentó, llegó la televisión, y con ella millones de personas viéndola cada noche. Pero la actriz brasileña, que acaba de cerrar su etapa en Três Graças tras 185 capítulos en el horario estelar brasileño, tiene muy claro dónde está la raíz de todo: "Somos una herramienta de trabajo completa que conecta todas estas cosas. Cuando el cuerpo no está con la voz, que no está con la mente, se desconectan las cosas."
El trabajo de creación de los personajesEsa conciencia del oficio, entrenada desde la infancia en la danza y afinada en el teatro, define también la manera en que construye sus personajes: de dentro hacia fuera, con una preparación previa que va mucho más allá del guion. Para interpretar a Juquinha en Três Graças, la joven policía que acabaría convirtiéndose en uno de los ejes de la trama, Medvedovsky no se limitó al texto. Contactó con un investigador real, que la llevó a visitar comisarías y le mostró el funcionamiento interno de las delegaciones.
También dio clases de defensa personal. "Hice primero un trabajo que me hizo llegar muy llena de contenido y lista para empezar a trabajar con el equipo."Ese trabajo previo es para ella el punto de partida de cualquier proyecto, pero no termina en la investigación de campo. Va más lejos: construye la vida entera del personaje aunque gran parte de ella nunca vaya a aparecer en cámara.
"Me gusta pensar todo lo que haría el personaje: cuáles son los sitios que frecuenta, qué música escucha, le gusta el cine, qué mira en el cine." La razón es casi filosófica: "Son cosas que tal vez no vas a ver en las escenas, pero son como capas que van rellenando al personaje, y aunque no se hable de ellas, de alguna manera se ven en la tele." Esa misma lógica la aplica al trabajo colectivo.
Una vez terminada su preparación individual, el proceso continúa junto al director y los coaches: "Me gusta absorber lo que ellos tienen para ofrecer y comprender qué herramientas tengo yo de todo lo que estudié, y ahí hacemos una convergencia de todo." La locura de rodar dos proyectos a la vezEn Três Graças, Medvedovsky formaba parte de un núcleo que empezó siendo dramático y fue derivando hacia la comedia casi sin que nadie lo planeara. Romulo Estrela, André Mattos y ella, encontraron una dinámica propia que el público terminó adoptando.
"La conexión que logramos tener fue muy especial, y creo que la comedia se construye también desde ahí." La clave, dice, estaba en cómo se repartían los registros entre ellos: "Teníamos como tres pilares: la comedia, el drama y el misterio. En cada escena buscábamos quién era la representación de uno de esos tres, y esos tres también cambiaban entre nosotros mientras la historia pasaba."
Gabriela Medvedovsky, André Mattos y Romulo Estrella en una escena de la novela 'Três Graças'GloboLo que Medvedovsky no podía prever al empezar Três Graças es que acabaría rodando dos producciones al mismo tiempo. El crecimiento de su personaje fue tan notable que Globo decidió desarrollar Loquinha, un spin-off en formato vertical para redes sociales protagonizado por ella y Alanis Guillen. Durante semanas, el equipo grababa capítulos de la novela y episodios del microdrama en el mismo día, en los mismos estudios, con el mismo equipo técnico.
"Fue una experiencia muy loca, la verdad, porque hicimos las dos cosas al mismo tiempo." Lo más exigente, dice, no era el volumen de trabajo sino el cambio de registro constante: pasar en el mismo día del lenguaje televisivo al encuadre vertical pensado para el móvil, con sus propias reglas de ritmo y actuación. "Hay que comprender que es otro tipo de lenguaje.
No es lo mismo que hacemos para la televisión cambiado para otro dispositivo, sino que es algo que hacemos para ese dispositivo." Un cambio de chip que, en medio de una producción de 185 capítulos, exigía una concentración extra posible gracias a la experiencia acumulada.El teatro como reinicioHay una palabra que Medvedovsky repite cuando habla de su relación con el teatro: sagrada. "Volver a la sala de ensayo es sagrado para mí.
Es volver al principio, conectarme con mi propósito, con la base del oficio." Lo dice sin grandilocuencia, como quien describe un hábito necesario, casi higiénico. Después de cada telenovela, el teatro no es una opción: es la manera de no perder el hilo.
La razón tiene que ver con algo que la televisión diaria, por su propio ritmo, no puede ofrecer: el espacio para equivocarse. "La sala de ensayo es libertadora porque te deja cometer los errores que en el día a día del trabajo ya no tienes espacio para eso. Y es una profesión en la que hay que cometer errores, porque en los errores vas encontrando los caminos."
Y va más lejos: "El experimento es la magia del trabajo. Si no hay espacio para eso, es muy frustrante. Te saca la magia un poco de la actuación."
Ahora, recién salida de Três Graças, tiene ya en mente una obra de teatro. No es casualidad ni capricho de agenda: es la única manera de llegar a la siguiente telenovela con las herramientas renovadas. Medvedovsky es una actriz de método ecléctico por convicción, no por indecisión.
Ha estudiado con Juan Carlos Corazza en Madrid, ha hecho talleres en escuelas de Estados Unidos, conoce a Ivana Chubbuck, trabaja con el principio de relajación de Lee Strasberg. Pero ninguna de esas técnicas la aplica de forma dogmática. "No es una ciencia exacta: no es 'esta fórmula es la que uso yo y la voy a usar en todos los trabajos'.
No, porque trabajo con personas distintas, con textos distintos, con direcciones distintas, con energías que cambian. Yo como actriz cambio también, ya tengo otra madurez." Ese ejercicio de reciclarse a sí misma, de no quedarse anclada en lo que ya sabe hacer, es lo que le preocupa más que cualquier papel concreto: "Siempre intento buscar nuevas maneras de trabajar.
Quedarme solo haciendo lo mismo no me gusta." El sueño de trabajar en España: de Almodóvar a CoixetSi hay un nombre que aparece sin dudar cuando se le pregunta por el cine español es el de Pedro Almodóvar. "Es un director que acompaño desde que soy muy pequeña, y sus trabajos son increíbles.
Sería un sueño poder cruzar su camino algún día." No lo dice como quien lanza un deseo al aire, sino como quien ha pensado mucho en ello. Pero junto a ese sueño grande hay otros más concretos.
Últimamente ha seguido de cerca el trabajo de Isabel Coixet: "Me parece una crack. Me encantaría conocerla y trabajar con ella. Tiene una manera muy bonita de mirar."
Y también el de Berta Bernad, directora joven que compagina su trabajo tras la cámara con la interpretación: "Me parece muy bueno que los directores se pongan en el rol del actor, porque así comprenden la vulnerabilidad que vivimos. Para ser actor tienes que estar en un estado de vulnerabilidad absoluta. Cuando el director comprende esto, es muy interesante trabajar con él."
Lo que necesitaría un proyecto que tenga algo que me haga brillar los ojos, que me haga vibrar, que tenga buenas reflexiones, me hace fácilmente cruzar un océano. Hago las maletas por una buena historia." Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?