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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

El fuego golpea al histórico Real Club Náutico de Madrid: pierde flota y cierra por temor a los saqueos

De forma paradójica, la Comunidad de Madrid alberga uno de los clubes náuticos más importantes de España. Lejos del mar, a orillas del pantano de San Juan, el Real Club Náutico de Madrid lleva casi si

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El fuego golpea al histórico Real Club Náutico de Madrid: pierde flota y cierra por temor a los saqueos El club fundado en 1958 y organizador de campeonatos nacionales e internacionales sufre pérdidas materiales con motivos del incendio que se ceba con el pantano de San Juan. También negocios de la zona cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente' Regala esta noticia Añádenos en Google Embarcaciones quemadas en el entorno del pantano de San Juan. (AFP) Belén Sarriá 28/07/2026 a las 19:01h. De forma paradójica, la Comunidad de Madrid alberga uno de los clubes náuticos más importantes de España.

Lejos del mar, a orillas del pantano de San Juan, el Real Club Náutico de Madrid lleva casi siete décadas formando regatistas, organizando más de 90 pruebas al ... año y acogiendo campeonatos nacionales e internacionales de prestigio. No es un negocio ni una empresa. Es, como reivindica su presidente, Cristóbal Carrasco, «una entidad deportiva sin ánimo de lucro» nacida en 1958 para acercar la vela a quienes vivían en la capital.

Hoy, casi 70 años después, ese símbolo de la vela madrileña trata de recuperarse tras los estragos del incendio que aún mantiene en vilo a la Sierra Oeste. Por el momento, el club ha perdido parte de su flota y se ha visto obligado a cerrar temporalmente para evitar saqueos, como los que se estarían produciendo en fincas colindantes, mientras los peritos evalúan los daños ocasionados por el fuego que sigue cebándose con el entorno del pantano de San Juan. Las llamas alcanzaron las instalaciones apenas unas horas después de que el incendio, declarado el pasado jueves en varios focos –uno de ellos en San Martín de Valdeiglesias–, terminara unificando sus frentes y avanzando sin control impulsado por el viento.

El fuego entró en el club de forma caprichosa. Lo hizo a su antojo, abrasando unas instalaciones sí y otras no. Noticia relacionada CASA DE FIERAS Los veranos robados del pantano de San Juan Alfonso J.

Ussía Si bien el edificio social se mantiene íntegro, sin daños materiales, otras dependencias imprescindibles para el funcionamiento diario han quedado seriamente afectadas. El mayor golpe se ha producido en el tinglado donde se guardaban las embarcaciones ligeras. Entre otros, se ha perdido un tercio de la flota de Snipe, pasando de contar con 25 embarcaciones a apenas una quincena, además de la totalidad de la flota Soling, considerada por el propio club como «la más importante de Europa» dentro de esta clase.

Un revés especialmente duro para una entidad que cuenta con escuela de vela desde 1974 y que cada año reúne a regatistas llegados de toda España. «No hemos cerrado por los daños», subraya Carrasco, quien confía en recuperar parte de la normalidad en las próximas semanas. Las puertas permanecen cerradas, explica, por motivos de seguridad.

«Hemos cerrado porque se están produciendo saqueos», asegura a este periódico. Newsletter Mientras, el histórico club deposita sus expectativas en el seguro y en el peritaje que evaluará los daños. «Esperamos algún tipo de subvención, pero es pronto para decir cómo y cuándo.

De momento vamos a intentar salir adelante con los seguros», resume su presidente. De cumplirse sus previsiones, la entidad podría reabrir parcialmente dentro de un par de fines de semana. Lo hará, eso sí, a medio gas.

El calendario de regatas se verá reducido y tampoco podrá celebrarse el campamento de verano, que desde hace 25 años se ha convertido en uno de los momentos más esperados por decenas de niños que dan allí sus primeros pasos en la navegación. No es la primera vez que el Real Club Náutico de Madrid se enfrenta a un desafío de esta magnitud. Hace apenas tres años, la sequía redujo el pantano de San Juan a una imagen insólita, con embarcaderos sobre tierra y una lámina de agua muy alejada de sus niveles habituales.

Entonces fue la falta de agua la que amenazó la actividad. Hoy son las llamas las que han golpeado uno de los símbolos de la vela madrileña. Dos crisis muy distintas que, sin embargo, ponen a prueba la resistencia de un club que nació hace casi siete décadas con el fin de poder seguir navegando durante todo el año y de levantar un referente nacional de la navegación a cientos de kilómetros del mar.

«Cuando acaben los fuegos veremos cómo responde el seguro y qué ayudas nos conceden» También negocios de la zona cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente'. En su caso, sí que esperan ayudas para salir adelante.

Es el caso de uno de los hosteleros más conocidos de la zona del Pantano de San Juan, que fue testigo directo de la llegada de las primeras llamas a la Sierra Oeste. Era jueves, sobre las 19.00 horas o, quizá, algo más tarde. El dueño del restaurante Chill Out La Martuka y del chiringuito El Serengueti no logra precisar el momento exacto, pero sí recuerda con nitidez la «impotencia» con la que contempló la voracidad del fuego acercándose a sus negocios.

Carlos Bravo se encontraba en La Martuka cuando una bocanada de humo comenzó a impregnar las mesas en las que sus clientes trataban de refrigerarse. La voz de alarma se extendió rápidamente entre los presentes. El propietario urgió el desalojo; lo mismo que le pidieron sus clientes y vecinos, quienes le insistieron para que abandonara el lugar.

Sin embargo, como dueño del negocio, se resistió a marcharse «corriendo», como hizo el resto. «Se fue todo el mundo y me quedé hasta que vi que las llamas venían hacia mí», relata. Así ha quedado el chiringuito de mi padre en el Pantano de San Juan.

Esta mañana lloraba viendo las imágenes, pero yo le dije: es todo material. Todos estamos bien y eso es lo importante ❤️ #IFSanMartínDeValdeiglesias pic.twitter.com/WPURqGKFTc— Cristina Bravo (@Crisbralo) July 25, 2026 Se marchó obligado y resignado, mientras comprobaba cómo su otro negocio, situado a apenas 300 metros del primero, estaba ya envuelto en llamas. En ese momento ya advirtió que estaba perdido.

Entonces sí, corrió como habían hecho el resto de locales y veraneantes de la zona ante la advertencia de que no había efectivos suficientes para contener el avance del incendio. Se dirigió al pueblo, donde vive y donde ha pasado los últimos cinco días rodeado de llamadas. Avanza la primera semana laborable.

El primero en plena temporada alta en el que sus negocios cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente'. «Los fuegos continúan… Cuando se acaben veremos cómo podemos seguir adelante; cómo responde el seguro y qué ayudas nos conceden», sostiene a ABC desde su vivienda, una de las que han tenido la suerte de quedar a salvo gracias a la dirección del viento. Sus vecinos no pueden decir lo mismo.

Temas Vela Incendios Ayudas Comunidad de Madrid comentarios Reportar un error El fuego golpea al histórico Real Club Náutico de Madrid: pierde flota y cierra por temor a los saqueos El club fundado en 1958 y organizador de campeonatos nacionales e internacionales sufre pérdidas materiales con motivos del incendio que se ceba con el pantano de San Juan. También negocios de la zona cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente' Regala esta noticia Añádenos en Google Embarcaciones quemadas en el entorno del pantano de San Juan. (AFP) Belén Sarriá 28/07/2026 a las 19:01h. De forma paradójica, la Comunidad de Madrid alberga uno de los clubes náuticos más importantes de España.

Lejos del mar, a orillas del pantano de San Juan, el Real Club Náutico de Madrid lleva casi siete décadas formando regatistas, organizando más de 90 pruebas al ... año y acogiendo campeonatos nacionales e internacionales de prestigio. No es un negocio ni una empresa. Es, como reivindica su presidente, Cristóbal Carrasco, «una entidad deportiva sin ánimo de lucro» nacida en 1958 para acercar la vela a quienes vivían en la capital.

Hoy, casi 70 años después, ese símbolo de la vela madrileña trata de recuperarse tras los estragos del incendio que aún mantiene en vilo a la Sierra Oeste. Por el momento, el club ha perdido parte de su flota y se ha visto obligado a cerrar temporalmente para evitar saqueos, como los que se estarían produciendo en fincas colindantes, mientras los peritos evalúan los daños ocasionados por el fuego que sigue cebándose con el entorno del pantano de San Juan. Las llamas alcanzaron las instalaciones apenas unas horas después de que el incendio, declarado el pasado jueves en varios focos –uno de ellos en San Martín de Valdeiglesias–, terminara unificando sus frentes y avanzando sin control impulsado por el viento.

El fuego entró en el club de forma caprichosa. Lo hizo a su antojo, abrasando unas instalaciones sí y otras no. Noticia relacionada CASA DE FIERAS Los veranos robados del pantano de San Juan Alfonso J.

Ussía Si bien el edificio social se mantiene íntegro, sin daños materiales, otras dependencias imprescindibles para el funcionamiento diario han quedado seriamente afectadas. El mayor golpe se ha producido en el tinglado donde se guardaban las embarcaciones ligeras. Entre otros, se ha perdido un tercio de la flota de Snipe, pasando de contar con 25 embarcaciones a apenas una quincena, además de la totalidad de la flota Soling, considerada por el propio club como «la más importante de Europa» dentro de esta clase.

Un revés especialmente duro para una entidad que cuenta con escuela de vela desde 1974 y que cada año reúne a regatistas llegados de toda España. «No hemos cerrado por los daños», subraya Carrasco, quien confía en recuperar parte de la normalidad en las próximas semanas. Las puertas permanecen cerradas, explica, por motivos de seguridad.

«Hemos cerrado porque se están produciendo saqueos», asegura a este periódico. Newsletter Mientras, el histórico club deposita sus expectativas en el seguro y en el peritaje que evaluará los daños. «Esperamos algún tipo de subvención, pero es pronto para decir cómo y cuándo.

De momento vamos a intentar salir adelante con los seguros», resume su presidente. De cumplirse sus previsiones, la entidad podría reabrir parcialmente dentro de un par de fines de semana. Lo hará, eso sí, a medio gas.

El calendario de regatas se verá reducido y tampoco podrá celebrarse el campamento de verano, que desde hace 25 años se ha convertido en uno de los momentos más esperados por decenas de niños que dan allí sus primeros pasos en la navegación. No es la primera vez que el Real Club Náutico de Madrid se enfrenta a un desafío de esta magnitud. Hace apenas tres años, la sequía redujo el pantano de San Juan a una imagen insólita, con embarcaderos sobre tierra y una lámina de agua muy alejada de sus niveles habituales.

Entonces fue la falta de agua la que amenazó la actividad. Hoy son las llamas las que han golpeado uno de los símbolos de la vela madrileña. Dos crisis muy distintas que, sin embargo, ponen a prueba la resistencia de un club que nació hace casi siete décadas con el fin de poder seguir navegando durante todo el año y de levantar un referente nacional de la navegación a cientos de kilómetros del mar.

«Cuando acaben los fuegos veremos cómo responde el seguro y qué ayudas nos conceden» También negocios de la zona cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente'. En su caso, sí que esperan ayudas para salir adelante.

Es el caso de uno de los hosteleros más conocidos de la zona del Pantano de San Juan, que fue testigo directo de la llegada de las primeras llamas a la Sierra Oeste. Era jueves, sobre las 19.00 horas o, quizá, algo más tarde. El dueño del restaurante Chill Out La Martuka y del chiringuito El Serengueti no logra precisar el momento exacto, pero sí recuerda con nitidez la «impotencia» con la que contempló la voracidad del fuego acercándose a sus negocios.

Carlos Bravo se encontraba en La Martuka cuando una bocanada de humo comenzó a impregnar las mesas en las que sus clientes trataban de refrigerarse. La voz de alarma se extendió rápidamente entre los presentes. El propietario urgió el desalojo; lo mismo que le pidieron sus clientes y vecinos, quienes le insistieron para que abandonara el lugar.

Sin embargo, como dueño del negocio, se resistió a marcharse «corriendo», como hizo el resto. «Se fue todo el mundo y me quedé hasta que vi que las llamas venían hacia mí», relata. Así ha quedado el chiringuito de mi padre en el Pantano de San Juan.

Esta mañana lloraba viendo las imágenes, pero yo le dije: es todo material. Todos estamos bien y eso es lo importante ❤️ #IFSanMartínDeValdeiglesias pic.twitter.com/WPURqGKFTc— Cristina Bravo (@Crisbralo) July 25, 2026 Se marchó obligado y resignado, mientras comprobaba cómo su otro negocio, situado a apenas 300 metros del primero, estaba ya envuelto en llamas. En ese momento ya advirtió que estaba perdido.

Entonces sí, corrió como habían hecho el resto de locales y veraneantes de la zona ante la advertencia de que no había efectivos suficientes para contener el avance del incendio. Se dirigió al pueblo, donde vive y donde ha pasado los últimos cinco días rodeado de llamadas. Avanza la primera semana laborable.

El primero en plena temporada alta en el que sus negocios cuelgan el cartel de 'cerrado temporalmente'. «Los fuegos continúan… Cuando se acaben veremos cómo podemos seguir adelante; cómo responde el seguro y qué ayudas nos conceden», sostiene a ABC desde su vivienda, una de las que han tenido la suerte de quedar a salvo gracias a la dirección del viento. Sus vecinos no pueden decir lo mismo.

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Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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