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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

La primera obligación del Estado

Hay quien dice que las fronteras son un concepto del pasado. Curiosamente, son los mismos que llaman a la policía cuando alguien entra en su casa sin permiso. Los Estados funcionan exactamente igual.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Tribuna Abierta La primera obligación del Estado Defender España no consiste en agitar una bandera. Consiste en hacer cumplir la ley, proteger nuestras fronteras y garantizar que el Estado siga siendo respetado Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, hoy, en Ceuta. (Reuters) Juan Fernández Barcelona 31/07/2026 a las 15:05h. Hay quien dice que las fronteras son un concepto del pasado.

Curiosamente, son los mismos que llaman a la policía cuando alguien entra en su casa sin permiso. Los Estados funcionan exactamente igual. Una frontera no es un símbolo; es la garantía de que existe ... un país, unas leyes y una autoridad capaz de hacerlas cumplir.

Las fronteras forman parte de la columna vertebral de una nación. Defenderlas no es una opción política ni una cuestión ideológica; es la obligación más básica de cualquier Estado. Cuando un Gobierno falla en esa misión, fracasa en lo más elemental.

Lo ocurrido en Ceuta no fue un episodio aislado. Fue la consecuencia lógica de años de debilidad política. Cuando un Gobierno transmite que todo vale, siempre habrá quien decida comprobar hasta dónde llega esa debilidad.

Y eso es exactamente lo que ocurrió. El Gobierno reaccionó cuando la situación ya era insostenible. El despliegue de más efectivos y la presencia del presidente del Gobierno llegan cuando el daño ya está hecho.

Gobernar no consiste en aparecer cuando la crisis ocupa todas las portadas; consiste en evitar que la crisis llegue a ese punto. La protección de nuestras fronteras no es solo una cuestión migratoria; es, ante todo, una cuestión de seguridad nacional. Porque cuando un Estado pierde el control de sus fronteras, pierde también capacidad para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y para ejercer plenamente su soberanía.

España necesita controlar sus fronteras por una razón muy sencilla: porque es un Estado soberano. No hacerlo no es progresismo ni solidaridad; es renunciar a una de las funciones más básicas de cualquier Gobierno. Defender las fronteras no va contra nadie.

Va a favor del orden, de la seguridad y del respeto a la ley. Lo más preocupante es el mensaje que proyectamos. Cuando un país deja de hacerse respetar, otros acaban perdiéndole el respeto.

Y eso nunca ocurre de un día para otro. Es el resultado de años de cesiones, de complejos y de un Gobierno más preocupado por sobrevivir políticamente que por gobernar. Newsletter Pedro Sánchez ha convertido la debilidad en una forma de hacer política.

Depende de quienes quieren debilitar el Estado, negocia cada votación como si fuera la última y dedica más esfuerzos a resistir los escándalos que rodean a su Gobierno y a su partido que a resolver los problemas de los españoles. Así es muy difícil transmitir autoridad dentro y fuera de nuestras fronteras. La debilidad también se alimenta de decisiones políticas equivocadas.

Promover una regularización masiva de inmigrantes en situación irregular envía un mensaje profundamente equivocado: que incumplir las normas puede acabar teniendo premio. Un Estado serio debe combinar humanidad con firmeza. Porque la solidaridad no puede construirse sobre la renuncia a la legalidad.

Las fronteras no están para ser contempladas; están para protegerlas. Solo así es posible garantizar una inmigración legal, ordenada e integrada, compatible con la seguridad nacional y con la convivencia. Mientras tanto, quienes defienden el Estado en primera línea son, una vez más, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas.

Son ellos quienes dan la cara cuando falla la política. Merecen nuestro apoyo más incondicional. Defender España no consiste en agitar una bandera.

Consiste en hacer cumplir la ley, proteger nuestras fronteras y garantizar que el Estado siga siendo respetado. Porque defender España es defender un legado que hemos recibido de generaciones de españoles y asumir la responsabilidad de transmitirlo fortalecido. Es defender el futuro de nuestros hijos.

Esa es la primera obligación de cualquier Gobierno. Y cuando un Gobierno deja de cumplirla, lo mínimo que podría hacer es marcharse. Juan Fernández es secretario general del PP catalán y portavoz adjunto de los populares en el Parlament comentarios Reportar un error Tribuna Abierta La primera obligación del Estado Defender España no consiste en agitar una bandera.

Consiste en hacer cumplir la ley, proteger nuestras fronteras y garantizar que el Estado siga siendo respetado Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, hoy, en Ceuta. (Reuters) Juan Fernández Barcelona 31/07/2026 a las 15:05h. Hay quien dice que las fronteras son un concepto del pasado. Curiosamente, son los mismos que llaman a la policía cuando alguien entra en su casa sin permiso.

Los Estados funcionan exactamente igual. Una frontera no es un símbolo; es la garantía de que existe ... un país, unas leyes y una autoridad capaz de hacerlas cumplir. Las fronteras forman parte de la columna vertebral de una nación.

Defenderlas no es una opción política ni una cuestión ideológica; es la obligación más básica de cualquier Estado. Cuando un Gobierno falla en esa misión, fracasa en lo más elemental. Lo ocurrido en Ceuta no fue un episodio aislado.

Fue la consecuencia lógica de años de debilidad política. Cuando un Gobierno transmite que todo vale, siempre habrá quien decida comprobar hasta dónde llega esa debilidad. Y eso es exactamente lo que ocurrió.

El Gobierno reaccionó cuando la situación ya era insostenible. El despliegue de más efectivos y la presencia del presidente del Gobierno llegan cuando el daño ya está hecho. Gobernar no consiste en aparecer cuando la crisis ocupa todas las portadas; consiste en evitar que la crisis llegue a ese punto.

La protección de nuestras fronteras no es solo una cuestión migratoria; es, ante todo, una cuestión de seguridad nacional. Porque cuando un Estado pierde el control de sus fronteras, pierde también capacidad para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y para ejercer plenamente su soberanía. España necesita controlar sus fronteras por una razón muy sencilla: porque es un Estado soberano.

No hacerlo no es progresismo ni solidaridad; es renunciar a una de las funciones más básicas de cualquier Gobierno. Defender las fronteras no va contra nadie. Va a favor del orden, de la seguridad y del respeto a la ley.

Lo más preocupante es el mensaje que proyectamos. Cuando un país deja de hacerse respetar, otros acaban perdiéndole el respeto. Y eso nunca ocurre de un día para otro.

Es el resultado de años de cesiones, de complejos y de un Gobierno más preocupado por sobrevivir políticamente que por gobernar. Newsletter Pedro Sánchez ha convertido la debilidad en una forma de hacer política. Depende de quienes quieren debilitar el Estado, negocia cada votación como si fuera la última y dedica más esfuerzos a resistir los escándalos que rodean a su Gobierno y a su partido que a resolver los problemas de los españoles.

Así es muy difícil transmitir autoridad dentro y fuera de nuestras fronteras. La debilidad también se alimenta de decisiones políticas equivocadas. Promover una regularización masiva de inmigrantes en situación irregular envía un mensaje profundamente equivocado: que incumplir las normas puede acabar teniendo premio.

Un Estado serio debe combinar humanidad con firmeza. Porque la solidaridad no puede construirse sobre la renuncia a la legalidad. Las fronteras no están para ser contempladas; están para protegerlas.

Solo así es posible garantizar una inmigración legal, ordenada e integrada, compatible con la seguridad nacional y con la convivencia. Mientras tanto, quienes defienden el Estado en primera línea son, una vez más, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas. Son ellos quienes dan la cara cuando falla la política.

Merecen nuestro apoyo más incondicional. Defender España no consiste en agitar una bandera. Consiste en hacer cumplir la ley, proteger nuestras fronteras y garantizar que el Estado siga siendo respetado.

Porque defender España es defender un legado que hemos recibido de generaciones de españoles y asumir la responsabilidad de transmitirlo fortalecido. Es defender el futuro de nuestros hijos. Esa es la primera obligación de cualquier Gobierno.

Y cuando un Gobierno deja de cumplirla, lo mínimo que podría hacer es marcharse. Juan Fernández es secretario general del PP catalán y portavoz adjunto de los populares en el Parlament comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa, sobre su infancia: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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