Darwin tenía razón: la ciencia confirma 150 años después que esta pequeña planta es una devoradora de insectos
Un equipo multidisciplinar de científicos ha demostrado que la especie ‘Saxifraga candelabrum’ es carnívora, tal y como planteó el naturalista inglés en 1875, un hallazgo que muestra que la capacidad
Darwin tenía razón: la ciencia confirma 150 años después que esta pequeña planta es una devoradora de insectos Un equipo multidisciplinar de científicos ha demostrado que la especie ‘Saxifraga candelabrum’ es carnívora, tal y como planteó el naturalista inglés en 1875, un hallazgo que muestra que la capacidad de cazar podría estar mucho más extendida de lo que se creía Hemeroteca — Operación “sherpa”: en busca de la planta más resistente del planeta Antonio Martínez Ron 4 de agosto de 2026 17:00 h 0 En 1875, en su célebre tratado sobre plantas insectívoras, Charles Darwin observó con fascinación los pelos pegajosos que cubren a varias especies del género Saxifraga y sugirió que estas plantas podían ser carnívoras y alimentarse de insectos. Sin embargo, ni sus experimentos ni los trabajos posteriores arrojaron resultados concluyentes y la comunidad botánica catalogó a estas especies como simples “protocarnívoras”, por considerar que estos pelos pegajosos eran meros mecanismos de defensa. Ahora, en un trabajo publicado en la revista Nature Communications, un equipo del Instituto de Botánica de Kunming y la Universidad de Florida liderado por el científico chino Hang Sun ha descubierto el esquivo mecanismo y que el naturalista inglés acertó plenamente con su predicción hace 150 años: Saxifraga candelabrum es, efectivamente, carnívora y puede atraer, atrapar y digerir insectos, además de absorber nitrógeno de ellos.
Y no solo eso, la planta atrae selectivamente a sus presas y mientras atrapa masivamente a diminutos mosquitos —de la familia Chironomidae—, deja escapar a moscas y abejas de mayor tamaño, que son los polinizadores que necesita para reproducirse. Una depredadora de alta montaña Esta pequeña planta crece entre las grietas rocosas expuestas al sol y extremadamente pobres en nutrientes de la meseta del Tíbet, a altitudes de entre 2.500 y 3.300 metros. Para el estudio, los autores recogieron especímenes de las zonas alpinas de la meseta Qinghai-Tíbet-Montañas Hengduan, en China, y comprobaron que había insectos presa en los pelos glandulares de 43 de los 45 especímenes estudiados.
Algunas plantas maduras presentaban un promedio de 71 insectos atrapados en total, pero debían buscar evidencia de digestión y absorción de nutrientes para consolidar su hipótesis. Mediante experimentos de campo y la revisión de especímenes de herbario conservados desde 1888, los autores comprobaron que la planta atrae activamente a sus presas emitiendo un aroma floral rico en compuestos volátiles como el eucaliptol. Los científicos también analizaron la actividad de enzimas digestivas en sus pelos glandulares mediante un reactivo fluorescente especializado y revelaron que la planta usa la enzima fosfatasa para descomponer químicamente el cuerpo de sus víctimas, mientras que las especies emparentadas que no atrapan insectos no presentan ningún tipo de actividad enzimática.
En otro experimento, tras alimentar a las plantas con moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) marcadas con un isótopo estable de nitrógeno, revelaron que el nitrógeno de los insectos pasa directamente de los tejidos del insecto a la planta y que se canaliza prioritariamente hacia sus flores y frutos para asegurar su reproducción. Este resultado permite incorporar oficialmente al orden Saxifragales en el mapa evolutivo del carnívorismo vegetal, sumándose a las 14 familias de plantas con flores donde se conocía este fenómeno. 'Saxifraga' en su hábitat alpino natural en la meseta Qinghai-Tíbet, montañas Hengduan, China. Xin-Jian Zhang.
Al comparar sus genes con los de otras líneas carnívoras como la venus atrapamoscas o las plantas jarra, los autores también identificaron una notable convergencia genómica: la selección natural ha moldeado de forma independiente familias de genes idénticas dedicadas a la producción de mucílago, la digestión de proteínas y el transporte de nutrientes. Esto les lleva a concluir que la capacidad de cazar y digerir animales podría estar mucho más extendida en el reino vegetal de lo que se creía hasta la fecha y que la intuición que Darwin tuvo hace 150 años confirma que la evolución ha encontrado respuestas moleculares muy parecidas para sobrevivir en los ambientes más extremos del planeta. “Un hallazgo maravilloso” Pablo Vargas, botánico del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) que ha estudiado el género Saxifraga, considera que se trata de un hallazgo muy interesante. “No solamente es una especie más que tiene estos hábitos de atrapar insectos para digerirlos, sino es que es un linaje entero” destaca. “Con este ya serían seis linajes principales de plantas con flores los que tienen esta posibilidad”. Además, le parece muy destacable el hallazgo de genes que convergen. “No son idénticos, pero son de la misma familia que tienen la posibilidad de digerir estos insectos que quedan atrapados en los pelos de las hojas de esta planta”, subraya.
Este es un ejemplo maravilloso de cómo la ciencia moderna se basa en ideas y colecciones históricas Timothy Utteridge — Director de investigación botánica en el Jardín Botánico de Singapur Timothy Utteridge, director de investigación botánica en el Jardín Botánico de Singapur, celebra que una de las ideas de Darwin finalmente haya sido probada con técnicas modernas. “Su idea era que algunos de los pelos pegajosos de algunas saxífragas atraparían y digerirían insectos y es maravilloso que 150 años después de que Darwin planteara la pregunta, finalmente tengamos una respuesta clara de que este es el caso”, explica a elDiario.es. Muchas plantas, recuerda, atrapan insectos de forma accidental: lo que realmente hace que una planta sea carnívora es que los digiera y los utilice como alimento, que es lo que han demostrado los autores. Para Utteridge, uno de los aspectos más destacables es que los investigadores no solo analizaron los nutrientes y el ADN, sino que también examinaron especímenes en floración de Saxifraga candelabrum en el herbario de Kunming (KUN), recolectados entre 1888 y 2016, en los que encontraron presas de insectos en 43 de los 45 especímenes. “Esto demuestra que la captura de insectos no es un artefacto de una sola población ni un fenómeno reciente: ha sido una característica constante de la especie durante más de un siglo”, afirma. “Este es un ejemplo maravilloso de cómo la ciencia moderna se basa en ideas y colecciones históricas.
Los autores combinaron especímenes del siglo XIX, ecología de campo, química de isótopos, microscopía y genómica para responder a una pregunta que Darwin planteó por primera vez pero que no pudo resolver por sí mismo”. Etiquetas / Sociedad / Ciencia / Ciencia / Botánica / Plantas / Biología / Historia Darwin tenía razón: la ciencia confirma 150 años después que esta pequeña planta es una devoradora de insectos Un equipo multidisciplinar de científicos ha demostrado que la especie ‘Saxifraga candelabrum’ es carnívora, tal y como planteó el naturalista inglés en 1875, un hallazgo que muestra que la capacidad de cazar podría estar mucho más extendida de lo que se creía Hemeroteca — Operación “sherpa”: en busca de la planta más resistente del planeta Antonio Martínez Ron 4 de agosto de 2026 17:00 h 0 En 1875, en su célebre tratado sobre plantas insectívoras, Charles Darwin observó con fascinación los pelos pegajosos que cubren a varias especies del género Saxifraga y sugirió que estas plantas podían ser carnívoras y alimentarse de insectos. Sin embargo, ni sus experimentos ni los trabajos posteriores arrojaron resultados concluyentes y la comunidad botánica catalogó a estas especies como simples “protocarnívoras”, por considerar que estos pelos pegajosos eran meros mecanismos de defensa.
Ahora, en un trabajo publicado en la revista Nature Communications, un equipo del Instituto de Botánica de Kunming y la Universidad de Florida liderado por el científico chino Hang Sun ha descubierto el esquivo mecanismo y que el naturalista inglés acertó plenamente con su predicción hace 150 años: Saxifraga candelabrum es, efectivamente, carnívora y puede atraer, atrapar y digerir insectos, además de absorber nitrógeno de ellos. Y no solo eso, la planta atrae selectivamente a sus presas y mientras atrapa masivamente a diminutos mosquitos —de la familia Chironomidae—, deja escapar a moscas y abejas de mayor tamaño, que son los polinizadores que necesita para reproducirse. Una depredadora de alta montaña Esta pequeña planta crece entre las grietas rocosas expuestas al sol y extremadamente pobres en nutrientes de la meseta del Tíbet, a altitudes de entre 2.500 y 3.300 metros.
Para el estudio, los autores recogieron especímenes de las zonas alpinas de la meseta Qinghai-Tíbet-Montañas Hengduan, en China, y comprobaron que había insectos presa en los pelos glandulares de 43 de los 45 especímenes estudiados. Algunas plantas maduras presentaban un promedio de 71 insectos atrapados en total, pero debían buscar evidencia de digestión y absorción de nutrientes para consolidar su hipótesis. Mediante experimentos de campo y la revisión de especímenes de herbario conservados desde 1888, los autores comprobaron que la planta atrae activamente a sus presas emitiendo un aroma floral rico en compuestos volátiles como el eucaliptol.
Los científicos también analizaron la actividad de enzimas digestivas en sus pelos glandulares mediante un reactivo fluorescente especializado y revelaron que la planta usa la enzima fosfatasa para descomponer químicamente el cuerpo de sus víctimas, mientras que las especies emparentadas que no atrapan insectos no presentan ningún tipo de actividad enzimática. En otro experimento, tras alimentar a las plantas con moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) marcadas con un isótopo estable de nitrógeno, revelaron que el nitrógeno de los insectos pasa directamente de los tejidos del insecto a la planta y que se canaliza prioritariamente hacia sus flores y frutos para asegurar su reproducción. Este resultado permite incorporar oficialmente al orden Saxifragales en el mapa evolutivo del carnívorismo vegetal, sumándose a las 14 familias de plantas con flores donde se conocía este fenómeno. 'Saxifraga' en su hábitat alpino natural en la meseta Qinghai-Tíbet, montañas Hengduan, China.
Xin-Jian Zhang. Al comparar sus genes con los de otras líneas carnívoras como la venus atrapamoscas o las plantas jarra, los autores también identificaron una notable convergencia genómica: la selección natural ha moldeado de forma independiente familias de genes idénticas dedicadas a la producción de mucílago, la digestión de proteínas y el transporte de nutrientes. Esto les lleva a concluir que la capacidad de cazar y digerir animales podría estar mucho más extendida en el reino vegetal de lo que se creía hasta la fecha y que la intuición que Darwin tuvo hace 150 años confirma que la evolución ha encontrado respuestas moleculares muy parecidas para sobrevivir en los ambientes más extremos del planeta. “Un hallazgo maravilloso” Pablo Vargas, botánico del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) que ha estudiado el género Saxifraga, considera que se trata de un hallazgo muy interesante. “No solamente es una especie más que tiene estos hábitos de atrapar insectos para digerirlos, sino es que es un linaje entero” destaca. “Con este ya serían seis linajes principales de plantas con flores los que tienen esta posibilidad”.
Además, le parece muy destacable el hallazgo de genes que convergen. “No son idénticos, pero son de la misma familia que tienen la posibilidad de digerir estos insectos que quedan atrapados en los pelos de las hojas de esta planta”, subraya. Este es un ejemplo maravilloso de cómo la ciencia moderna se basa en ideas y colecciones históricas Timothy Utteridge — Director de investigación botánica en el Jardín Botánico de Singapur Timothy Utteridge, director de investigación botánica en el Jardín Botánico de Singapur, celebra que una de las ideas de Darwin finalmente haya sido probada con técnicas modernas. “Su idea era que algunos de los pelos pegajosos de algunas saxífragas atraparían y digerirían insectos y es maravilloso que 150 años después de que Darwin planteara la pregunta, finalmente tengamos una respuesta clara de que este es el caso”, explica a elDiario.es. Muchas plantas, recuerda, atrapan insectos de forma accidental: lo que realmente hace que una planta sea carnívora es que los digiera y los utilice como alimento, que es lo que han demostrado los autores.
Para Utteridge, uno de los aspectos más destacables es que los investigadores no solo analizaron los nutrientes y el ADN, sino que también examinaron especímenes en floración de Saxifraga candelabrum en el herbario de Kunming (KUN), recolectados entre 1888 y 2016, en los que encontraron presas de insectos en 43 de los 45 especímenes. “Esto demuestra que la captura de insectos no es un artefacto de una sola población ni un fenómeno reciente: ha sido una característica constante de la especie durante más de un siglo”, afirma. “Este es un ejemplo maravilloso de cómo la ciencia moderna se basa en ideas y colecciones históricas. Los autores combinaron especímenes del siglo XIX, ecología de campo, química de isótopos, microscopía y genómica para responder a una pregunta que Darwin planteó por primera vez pero que no pudo resolver por sí mismo”. Etiquetas / Sociedad / Ciencia / Ciencia / Botánica / Plantas / Biología / Historia