Taiga Bassegoda Park, para dormir entre las estrellas con opción de bañarse en el río Muga
Hay destinos en los que la jornada empieza caminando entre bosques, continúa con un baño en las aguas transparentes de un río pirenaico y termina mirando galaxias desde un observatorio astronómico. Ta
Taiga Bassegoda Park, para dormir entre las estrellas con opción de bañarse en el río Muga La nueva incorporación de alojamientos premium en Cataluña reúne el único observatorio propio de un camping español, naturaleza pirenaica y pueblos medievales del Alto Ampurdán Regala esta noticia Añádenos en Google Aspecto nocturno del observatorio astronómico del camping resort Taiga Bassegoda Park, con los espectadores situados en las gradas de la derecha. (ABC) Juan Carlos Valero Barcelona 03/08/2026 a las 10:56h. Hay destinos en los que la jornada empieza caminando entre bosques, continúa con un baño en las aguas transparentes de un río pirenaico y termina mirando galaxias desde un observatorio astronómico. Taiga Bassegoda Park, la nueva incorporación este año del grupo de resorts premium en ...
Cataluña, propone precisamente esa combinación desde Albanyà, en el extremo noroccidental del Alto Ampurdán, justo en las puertas del Espacio de Interés Natural de la Alta Garrotxa. El antiguo Bassegoda Park estrena su etapa bajo la enseña Taiga conservando aquello que lo ha convertido en una singularidad dentro del turismo de naturaleza: es el único camping de España que dispone de un observatorio astronómico propio. El complejo se encuentra en un valle prácticamente aislado de la contaminación lumínica, con el río Muga a sus pies, los bosques prepirenaicos como horizonte y la silueta del macizo del Bassegoda dominando el paisaje.
La localización no es solo una cuestión estética. La baja densidad de población y el aislamiento geográfico de Albanyà, cerca de la frontera francesa, han permitido preservar uno de los cielos nocturnos más oscuros del país. El camping obtuvo en 2015 la certificación Starlight y, dos años después, Albanyà fue reconocido como el primer Parque Internacional de Cielo Oscuro de España por la actual DarkSky International.
Un observatorio que también hace ciencia El Observatorio Astronómico de Albanyà abrió en 2017 ligado al camping y se ha consolidado desde entonces como un centro privado de divulgación y de investigación. Fundado por Pere Guerra y dirigido por Sergio Ferrís, dispone de un telescopio de 40 centímetros de apertura, instalado en una cúpula automatizada de cuatro metros capaz de orientarse con precisión hacia cualquier punto del firmamento. Su actividad no se limita a mostrar planetas y constelaciones a quienes se acercan por primera vez a la astronomía.
El equipo colabora con TESS, la misión espacial dirigida por la NASA para localizar planetas situados fuera del sistema solar, y ha contribuido al descubrimiento de 22 exoplanetas. «El objetivo es acercar el universo a la sociedad, pero también formar parte activa de su estudio», resume Ferrís. Newsletter El director del observatorio cifra en unas 25.000 las personas que pasan cada año por las instalaciones con capacidad para alrededor de 140 asistentes cada sesión.
Las denominadas experiencias o bautismos astronómicos no exigen conocimientos previos. Los visitantes se acomodan al aire libre, junto al telescopio, en unas coloristas butacas calefactadas cuando cae la temperatura, mientras las explicaciones de los astrónomos permiten orientarse en el cielo y comprender las imágenes que llegan en directo desde el instrumento y son proyectadas en una pantalla gigante. En agosto, explica Ferrís, la programación se intensifica con sesiones prácticamente diarias y pases en diferentes idiomas, mientras que el resto del año la actividad suele concentrarse en los fines de semana y los días laborables reciben visitas escolares.
El observatorio permanece cerrado durante diciembre, enero y febrero. Cada noche, el observatorio ofrece un recorrido distinto al depender de las condiciones meteorológicas, la posición de los planetas y los objetos visibles en ese momento. Entre las sorpresas para los neófitos se encuentra el descubrimiento de Ofiuco, la constelación del «portador de la serpiente», situada entre Escorpio y Sagitario y presentada popularmente como el decimotercer signo del zodiaco.
Las sesiones combinan mitología, orientación celeste y observación de planetas, cúmulos, nebulosas y galaxias. La programación oficial de este verano incluye bautismos en catalán y castellano y varias noches dedicadas especialmente a las Perseidas. Ferrís reivindica, además, la oscuridad como un patrimonio natural que debe protegerse.
El astrónomo cuestiona la asociación automática entre menos iluminación e inseguridad y pone como ejemplo municipios franceses que reducen o apagan durante parte de la noche el alumbrado público. Una luz mal orientada no solo oculta las estrellas: altera el comportamiento de insectos, aves y otras especies nocturnas y supone un consumo energético innecesario. Un agosto marcado por el eclipse y las Perseidas El gran acontecimiento astronómico del verano llegará el 12 de agosto de 2026.
Taiga Bassegoda Park y el observatorio han preparado una jornada familiar con charlas, simuladores espaciales, lanzamiento de cohetes de agua, observación solar, música en directo y una conexión para seguir la totalidad del eclipse desde el Delta del Ebro. En Albanyà el fenómeno será parcial, mientras que las pantallas del observatorio retransmitirán la fase total desde la franja de totalidad. Tras el eclipse y una pausa para cenar en el recinto, la actividad continuará con una observación especial de las Perseidas —las populares lágrimas de San Lorenzo— bajo la oscuridad de la luna nueva.
La propuesta permitirá recorrer las principales constelaciones, escuchar los relatos mitológicos asociados al cielo de verano y contemplar las estrellas fugaces tumbado bajo uno de los firmamentos mejor conservados de Cataluña. Las piscinas naturales del río Muga Cuando llega el día, el protagonismo pasa del cielo al agua. Además de la piscina del camping, a pocos minutos caminando desde sus instalaciones se encuentran las gorgues (gargantas) del río Muga, una sucesión de pozas naturales excavadas entre las rocas y rodeadas de bosque.
Sus aguas frescas y limpias atraen durante el verano a familias enteras que acuden a bañarse gratuitamente, pero también a senderistas y cicloturistas que utilizan el río como parada en sus recorridos por la Alta Garrotxa. El baño debe realizarse en los tramos habilitados y respetando las indicaciones de conservación. Determinadas actividades, como el trekking acuático o el descenso de barrancos, están reguladas, tienen aforo limitado y requieren reserva previa.
También se recomienda consultar la previsión meteorológica por el riesgo de tormentas y crecidas repentinas, estacionar únicamente en los espacios autorizados y no introducir jabones, cremas u otros productos contaminantes en el agua. El Muga no es solo un espacio recreativo. El río y sus riberas forman parte de un ecosistema especialmente frágil en el que habitan la nutria, el barbo de montaña, el martín pescador, la salamandra y el tritón pirenaico.
El entorno pertenece al Espacio de Interés Natural de la Alta Garrotxa y está incluido en una Zona de Especial Protección para las Aves, con presencia del águila real, el milano rojo y el halcón peregrino. Senderismo, bicicleta y pueblos medievales Desde el propio camping parten rutas de diferente dificultad. Una de las más destacadas conecta directamente con el GR-11, el gran sendero pirenaico que une el Mediterráneo con el Cantábrico.
Desde Albanyà puede seguirse hacia el refugio y la cima del Bassegoda, situada a 1.373 metros y convertida en uno de los grandes miradores naturales de la zona. El territorio cuenta también con itinerarios para bicicleta de montaña por los bosques de Salines-Bassegoda, antiguos caminos rurales, fuentes, ermitas románicas y pequeños núcleos que fueron quedando despoblados durante el siglo pasado. El camping dispone de alquiler de bicicletas y funciona como base para rutas cortas o excursiones de jornada completa.
La primera visita cultural se encuentra a apenas un kilómetro. Albanyà conserva la puerta de su antigua muralla del siglo XII y el monasterio románico de Sant Pere, alrededor del cual se formó el pueblo. A unos 8 kilómetros aparece Sant Llorenç de la Muga, con uno de los cascos medievales mejor conservados del Alto Ampurdán, calles de piedra, portales, torres y restos de muralla.
Para excursiones algo más largas quedan Besalú, con su conocido puente sobre el Fluvià; Castellfollit de la Roca, levantado sobre un espectacular risco basáltico, y las iglesias y ermitas diseminadas por los antiguos vecindarios de Bassegoda, Lliurona, Pincaró, Corsavell y Carbonills. La estancia también permite combinar la montaña con escapadas hacia Cadaqués, el cabo de Creus y las playas de Roses. Un camping integrado en el paisaje Taiga Bassegoda Park ofrece bungalós, estudios, habitaciones de madera y parcelas para tiendas, caravanas, campers y autocaravanas.
Los alojamientos de mayor tamaño pueden recibir hasta siete personas y disponen de terraza privada, cocina equipada, climatización, lavavajillas y baños privados. Las parcelas más amplias alcanzan entre 100 y 130 metros cuadrados y cuentan con conexiones de electricidad, agua y desagüe. Las instalaciones incluyen piscina exterior, zona deportiva, sala de juegos, parque infantil, rocódromo, barbacoas y una agenda semanal de talleres y salidas para niños.
El restaurante Agumas, gestionado por el grupo Samuga, completa la estancia con una cocina vinculada al territorio: carrillera de cerdo al horno con salsa de ratafía, setas, habas a la catalana con butifarra de perol y canelones figuran entre sus propuestas. La protección del cielo está ligada también al funcionamiento del establecimiento. En 2008, Bassegoda Park se convirtió en el primer camping domótico de España, con un sistema centralizado que controla en tiempo real el consumo energético y reduce la iluminación innecesaria.
El complejo reutiliza agua tratada para el riego y compensa parte de su huella de carbono mediante proyectos de gestión forestal orientados a mejorar la salud de los bosques, prevenir incendios y proteger la cuenca del Muga. La incorporación a la enseña Taiga abre así una nueva etapa para un alojamiento que mantiene intacta su principal diferencia: permitir que una familia pueda pasar de las pozas del río a las profundidades del universo sin abandonar el mismo valle. En Albanyà, el lujo no consiste en iluminar la noche, sino en conservarla oscura.
La marca Taiga, palabra que procede del ruso taigá, de origen asiático antiguo que significa «bosque espeso» o «territorio inhabitado con árboles»; nació en 2024 con una inversión inicial de 50 millones de euros para operar en campings de Cataluña, Aragón y Andalucía. Ofrece alojamientos premium, con glamping y cabañas, parcelas de primera categoría para autocaravanas e instalaciones de ocio en entornos naturales. comentarios Reportar un error Taiga Bassegoda Park, para dormir entre las estrellas con opción de bañarse en el río Muga La nueva incorporación de alojamientos premium en Cataluña reúne el único observatorio propio de un camping español, naturaleza pirenaica y pueblos medievales del Alto Ampurdán Regala esta noticia Añádenos en Google Aspecto nocturno del observatorio astronómico del camping resort Taiga Bassegoda Park, con los espectadores situados en las gradas de la derecha. (ABC) Juan Carlos Valero Barcelona 03/08/2026 a las 10:56h. Hay destinos en los que la jornada empieza caminando entre bosques, continúa con un baño en las aguas transparentes de un río pirenaico y termina mirando galaxias desde un observatorio astronómico.
Taiga Bassegoda Park, la nueva incorporación este año del grupo de resorts premium en ... Cataluña, propone precisamente esa combinación desde Albanyà, en el extremo noroccidental del Alto Ampurdán, justo en las puertas del Espacio de Interés Natural de la Alta Garrotxa. El antiguo Bassegoda Park estrena su etapa bajo la enseña Taiga conservando aquello que lo ha convertido en una singularidad dentro del turismo de naturaleza: es el único camping de España que dispone de un observatorio astronómico propio.
El complejo se encuentra en un valle prácticamente aislado de la contaminación lumínica, con el río Muga a sus pies, los bosques prepirenaicos como horizonte y la silueta del macizo del Bassegoda dominando el paisaje. La localización no es solo una cuestión estética. La baja densidad de población y el aislamiento geográfico de Albanyà, cerca de la frontera francesa, han permitido preservar uno de los cielos nocturnos más oscuros del país.
El camping obtuvo en 2015 la certificación Starlight y, dos años después, Albanyà fue reconocido como el primer Parque Internacional de Cielo Oscuro de España por la actual DarkSky International. Un observatorio que también hace ciencia El Observatorio Astronómico de Albanyà abrió en 2017 ligado al camping y se ha consolidado desde entonces como un centro privado de divulgación y de investigación. Fundado por Pere Guerra y dirigido por Sergio Ferrís, dispone de un telescopio de 40 centímetros de apertura, instalado en una cúpula automatizada de cuatro metros capaz de orientarse con precisión hacia cualquier punto del firmamento.
Su actividad no se limita a mostrar planetas y constelaciones a quienes se acercan por primera vez a la astronomía. El equipo colabora con TESS, la misión espacial dirigida por la NASA para localizar planetas situados fuera del sistema solar, y ha contribuido al descubrimiento de 22 exoplanetas. «El objetivo es acercar el universo a la sociedad, pero también formar parte activa de su estudio», resume Ferrís.
Newsletter El director del observatorio cifra en unas 25.000 las personas que pasan cada año por las instalaciones con capacidad para alrededor de 140 asistentes cada sesión. Las denominadas experiencias o bautismos astronómicos no exigen conocimientos previos. Los visitantes se acomodan al aire libre, junto al telescopio, en unas coloristas butacas calefactadas cuando cae la temperatura, mientras las explicaciones de los astrónomos permiten orientarse en el cielo y comprender las imágenes que llegan en directo desde el instrumento y son proyectadas en una pantalla gigante.
En agosto, explica Ferrís, la programación se intensifica con sesiones prácticamente diarias y pases en diferentes idiomas, mientras que el resto del año la actividad suele concentrarse en los fines de semana y los días laborables reciben visitas escolares. El observatorio permanece cerrado durante diciembre, enero y febrero. Cada noche, el observatorio ofrece un recorrido distinto al depender de las condiciones meteorológicas, la posición de los planetas y los objetos visibles en ese momento.
Entre las sorpresas para los neófitos se encuentra el descubrimiento de Ofiuco, la constelación del «portador de la serpiente», situada entre Escorpio y Sagitario y presentada popularmente como el decimotercer signo del zodiaco. Las sesiones combinan mitología, orientación celeste y observación de planetas, cúmulos, nebulosas y galaxias. La programación oficial de este verano incluye bautismos en catalán y castellano y varias noches dedicadas especialmente a las Perseidas.
Ferrís reivindica, además, la oscuridad como un patrimonio natural que debe protegerse. El astrónomo cuestiona la asociación automática entre menos iluminación e inseguridad y pone como ejemplo municipios franceses que reducen o apagan durante parte de la noche el alumbrado público. Una luz mal orientada no solo oculta las estrellas: altera el comportamiento de insectos, aves y otras especies nocturnas y supone un consumo energético innecesario.
Un agosto marcado por el eclipse y las Perseidas El gran acontecimiento astronómico del verano llegará el 12 de agosto de 2026. Taiga Bassegoda Park y el observatorio han preparado una jornada familiar con charlas, simuladores espaciales, lanzamiento de cohetes de agua, observación solar, música en directo y una conexión para seguir la totalidad del eclipse desde el Delta del Ebro. En Albanyà el fenómeno será parcial, mientras que las pantallas del observatorio retransmitirán la fase total desde la franja de totalidad.
Tras el eclipse y una pausa para cenar en el recinto, la actividad continuará con una observación especial de las Perseidas —las populares lágrimas de San Lorenzo— bajo la oscuridad de la luna nueva. La propuesta permitirá recorrer las principales constelaciones, escuchar los relatos mitológicos asociados al cielo de verano y contemplar las estrellas fugaces tumbado bajo uno de los firmamentos mejor conservados de Cataluña. Las piscinas naturales del río Muga Cuando llega el día, el protagonismo pasa del cielo al agua.
Además de la piscina del camping, a pocos minutos caminando desde sus instalaciones se encuentran las gorgues (gargantas) del río Muga, una sucesión de pozas naturales excavadas entre las rocas y rodeadas de bosque. Sus aguas frescas y limpias atraen durante el verano a familias enteras que acuden a bañarse gratuitamente, pero también a senderistas y cicloturistas que utilizan el río como parada en sus recorridos por la Alta Garrotxa. El baño debe realizarse en los tramos habilitados y respetando las indicaciones de conservación.
Determinadas actividades, como el trekking acuático o el descenso de barrancos, están reguladas, tienen aforo limitado y requieren reserva previa. También se recomienda consultar la previsión meteorológica por el riesgo de tormentas y crecidas repentinas, estacionar únicamente en los espacios autorizados y no introducir jabones, cremas u otros productos contaminantes en el agua. El Muga no es solo un espacio recreativo.
El río y sus riberas forman parte de un ecosistema especialmente frágil en el que habitan la nutria, el barbo de montaña, el martín pescador, la salamandra y el tritón pirenaico. El entorno pertenece al Espacio de Interés Natural de la Alta Garrotxa y está incluido en una Zona de Especial Protección para las Aves, con presencia del águila real, el milano rojo y el halcón peregrino. Senderismo, bicicleta y pueblos medievales Desde el propio camping parten rutas de diferente dificultad.
Una de las más destacadas conecta directamente con el GR-11, el gran sendero pirenaico que une el Mediterráneo con el Cantábrico. Desde Albanyà puede seguirse hacia el refugio y la cima del Bassegoda, situada a 1.373 metros y convertida en uno de los grandes miradores naturales de la zona. El territorio cuenta también con itinerarios para bicicleta de montaña por los bosques de Salines-Bassegoda, antiguos caminos rurales, fuentes, ermitas románicas y pequeños núcleos que fueron quedando despoblados durante el siglo pasado.
El camping dispone de alquiler de bicicletas y funciona como base para rutas cortas o excursiones de jornada completa. La primera visita cultural se encuentra a apenas un kilómetro. Albanyà conserva la puerta de su antigua muralla del siglo XII y el monasterio románico de Sant Pere, alrededor del cual se formó el pueblo.
A unos 8 kilómetros aparece Sant Llorenç de la Muga, con uno de los cascos medievales mejor conservados del Alto Ampurdán, calles de piedra, portales, torres y restos de muralla. Para excursiones algo más largas quedan Besalú, con su conocido puente sobre el Fluvià; Castellfollit de la Roca, levantado sobre un espectacular risco basáltico, y las iglesias y ermitas diseminadas por los antiguos vecindarios de Bassegoda, Lliurona, Pincaró, Corsavell y Carbonills. La estancia también permite combinar la montaña con escapadas hacia Cadaqués, el cabo de Creus y las playas de Roses.
Un camping integrado en el paisaje Taiga Bassegoda Park ofrece bungalós, estudios, habitaciones de madera y parcelas para tiendas, caravanas, campers y autocaravanas. Los alojamientos de mayor tamaño pueden recibir hasta siete personas y disponen de terraza privada, cocina equipada, climatización, lavavajillas y baños privados. Las parcelas más amplias alcanzan entre 100 y 130 metros cuadrados y cuentan con conexiones de electricidad, agua y desagüe.
Las instalaciones incluyen piscina exterior, zona deportiva, sala de juegos, parque infantil, rocódromo, barbacoas y una agenda semanal de talleres y salidas para niños. El restaurante Agumas, gestionado por el grupo Samuga, completa la estancia con una cocina vinculada al territorio: carrillera de cerdo al horno con salsa de ratafía, setas, habas a la catalana con butifarra de perol y canelones figuran entre sus propuestas. La protección del cielo está ligada también al funcionamiento del establecimiento.
En 2008, Bassegoda Park se convirtió en el primer camping domótico de España, con un sistema centralizado que controla en tiempo real el consumo energético y reduce la iluminación innecesaria. El complejo reutiliza agua tratada para el riego y compensa parte de su huella de carbono mediante proyectos de gestión forestal orientados a mejorar la salud de los bosques, prevenir incendios y proteger la cuenca del Muga. La incorporación a la enseña Taiga abre así una nueva etapa para un alojamiento que mantiene intacta su principal diferencia: permitir que una familia pueda pasar de las pozas del río a las profundidades del universo sin abandonar el mismo valle.
En Albanyà, el lujo no consiste en iluminar la noche, sino en conservarla oscura. La marca Taiga, palabra que procede del ruso taigá, de origen asiático antiguo que significa «bosque espeso» o «territorio inhabitado con árboles»; nació en 2024 con una inversión inicial de 50 millones de euros para operar en campings de Cataluña, Aragón y Andalucía. Ofrece alojamientos premium, con glamping y cabañas, parcelas de primera categoría para autocaravanas e instalaciones de ocio en entornos naturales. comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Gemma, monja de clausura: «Entrar en el convento fue para mis padres un escándalo y un dolor»
Inés Romero La Aemet avisa de la llegada de fuertes tormentas y granizo esta semana