Aláscal y su séquito
No soy yo muy de mezquitas, pero menos de seres mezquinos que hacen caja con el nicho del miedo. Fanáticos que acusan de fanatismo a todo dios y que en nombre de la religión crean sus doctrinas parale
Aláscal y su séquito La principal convicción que ha provocado el quilombo del Polígono Sur no es otra que la estrategia de una formación que quiere alejarse del PP Regala esta noticia Añádenos en Google Santi Gigliotti 30/07/2026 a las 20:31h. No soy yo muy de mezquitas, pero menos de seres mezquinos que hacen caja con el nicho del miedo. Fanáticos que acusan de fanatismo a todo dios y que en nombre de la religión crean sus doctrinas paralelas.
Activan la alarma social porque no saben ... hacer política desde otro lugar que no sea el odio, simplificando cualquier diatriba hasta convertirla en guerra. Bandoleros de la razón que la reducen hasta convertirla en proclama, papilla insana para que la traguen los que al no tener pan necesitan clavar los dientes para recordar que los tienen. De ahí, de estos tiempos macabros donde la demagogia son las sombras que se reflejan fuera de un scape room hecho caverna, sale el fulgor de ese pensamiento mágico y simplista que lleva el timón de nuestro presente.
El mismo que consigue que las neuronas de la masa relacionen rápidamente mezquita con atentado, musulmán con asesino, aceituna con metralleta. Generalizando hasta crear un cajón de sastre en el que cabe de todo menos la diferencia. Se ha decidido jugar a moros y cristianos, con la salvedad de que algunos cristianos, los que más golpes en el pecho se dan, actúan como dicen que actúan los peores moros.
Que recen en su puta chabola, que esto es España, que ya los echamos de aquí. Eso dicen, como si el ayer más lejano fuera mañana, como si ellos hubiesen librado esa cruzada, como si con su smartphone blandieran hoy su espada, quedando para colgar patas de jamón sobre una verja. Sí, puede que la Historia siempre esté condenada a repetirse, pero lo que no aguanto es que haya personajes adictos a recrearla.
La principal convicción que ha provocado el quilombo del Polígono Sur no es otra que la estrategia de una formación que quiere alejarse del PP. Ha olido la oportunidad y se ha lanzado a agitar la carroña de la aversión que entre unos y otros han fomentado. Y, ojo, nadie duda de que esto les traerá votos.
Lo que resulta curioso es que picoteen haciendo gala del mismo culto al extremismo que pregonan combatir. Ahí está Aláscal tercero de Amurrio, mesías supremo, al que le importa un comino pasarse por el forro las sagradas escrituras de nuestra Constitución, la Biblia de una democracia que a ellos ya no les vale. Hay cauces legales para frenar el proyecto, pero el problema es que lo que se busca es presionar a los socios para ganar influencia.
Por eso antes de luchar en el Congreso por hacer una ley en la que se vea reflejada su posición ideológica, animan al alcalde a que prevarique quedando a echar la tarde entre vecinos cabreados y nazis. Que a nadie se le olvide que estos son los mismos señores que, sembrando bulos, alentaron la caza del moro el verano pasado en Torrepacheco. Señores que por el amor al odio son capaces de tergiversar la realidad.
Temas Mezquitas Vox España Sevilla comentarios Reportar un error Aláscal y su séquito La principal convicción que ha provocado el quilombo del Polígono Sur no es otra que la estrategia de una formación que quiere alejarse del PP Regala esta noticia Añádenos en Google Santi Gigliotti 30/07/2026 a las 20:31h. No soy yo muy de mezquitas, pero menos de seres mezquinos que hacen caja con el nicho del miedo. Fanáticos que acusan de fanatismo a todo dios y que en nombre de la religión crean sus doctrinas paralelas.
Activan la alarma social porque no saben ... hacer política desde otro lugar que no sea el odio, simplificando cualquier diatriba hasta convertirla en guerra. Bandoleros de la razón que la reducen hasta convertirla en proclama, papilla insana para que la traguen los que al no tener pan necesitan clavar los dientes para recordar que los tienen. De ahí, de estos tiempos macabros donde la demagogia son las sombras que se reflejan fuera de un scape room hecho caverna, sale el fulgor de ese pensamiento mágico y simplista que lleva el timón de nuestro presente.
El mismo que consigue que las neuronas de la masa relacionen rápidamente mezquita con atentado, musulmán con asesino, aceituna con metralleta. Generalizando hasta crear un cajón de sastre en el que cabe de todo menos la diferencia. Se ha decidido jugar a moros y cristianos, con la salvedad de que algunos cristianos, los que más golpes en el pecho se dan, actúan como dicen que actúan los peores moros.
Que recen en su puta chabola, que esto es España, que ya los echamos de aquí. Eso dicen, como si el ayer más lejano fuera mañana, como si ellos hubiesen librado esa cruzada, como si con su smartphone blandieran hoy su espada, quedando para colgar patas de jamón sobre una verja. Sí, puede que la Historia siempre esté condenada a repetirse, pero lo que no aguanto es que haya personajes adictos a recrearla.
La principal convicción que ha provocado el quilombo del Polígono Sur no es otra que la estrategia de una formación que quiere alejarse del PP. Ha olido la oportunidad y se ha lanzado a agitar la carroña de la aversión que entre unos y otros han fomentado. Y, ojo, nadie duda de que esto les traerá votos.
Lo que resulta curioso es que picoteen haciendo gala del mismo culto al extremismo que pregonan combatir. Ahí está Aláscal tercero de Amurrio, mesías supremo, al que le importa un comino pasarse por el forro las sagradas escrituras de nuestra Constitución, la Biblia de una democracia que a ellos ya no les vale. Hay cauces legales para frenar el proyecto, pero el problema es que lo que se busca es presionar a los socios para ganar influencia.
Por eso antes de luchar en el Congreso por hacer una ley en la que se vea reflejada su posición ideológica, animan al alcalde a que prevarique quedando a echar la tarde entre vecinos cabreados y nazis. Que a nadie se le olvide que estos son los mismos señores que, sembrando bulos, alentaron la caza del moro el verano pasado en Torrepacheco. Señores que por el amor al odio son capaces de tergiversar la realidad.
Temas Mezquitas Vox España Sevilla comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Tony Aguilar explica el estado de salud de su hijo Biel tras estar ingresado por una picadura de garrapata Francisco J. Jurado El chef José Andrés estalla por un ranking sin platos españoles: «Si necesitáis ayuda, aquí estoy» Borja Sánchez