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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Tristezas de verano

El verano es también tiempo de despedidas y separaciones. Pocas comparables a las de madres y padres divorciados viendo marchar a sus hijos quince días o un mes, con su maletita de ruedas. Madres y pa

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Tristezas de verano El verano es también tiempo de despedidas y separaciones. Pocas comparables a las de madres y padres divorciados viendo marchar a sus hijos quince días o un mes, con su maletita de ruedas. Madres y padres que disimulan la pena, estiran el último abrazo y se quedan con el pellizco en el estómago Pasajeros en el aeropuerto de Palma, en una imagen de archivo.

Clara Margais 2 de agosto de 2026 23:18 h Actualizado el 03/08/2026 05:30 h 1 El verano, la estación feliz por antonomasia, guarda también sus pequeñas grandes tristezas, cuidado. Y no me refiero a la tristeza estacional asociada al calor, ni al Summertime Blues de Eddie Cochran. Mira, ponte de fondo la versión de los Auserón, y así no nos queda un artículo muy bajonero.

El verano es tiempo de encuentros y reencuentros, y por tanto de despedidas y separaciones, unos llegan y otros se van: familias reunidas por vacaciones, amistades nuevas, amores de playa, trabajos de temporada, campamentos y viajes en grupo, todos intensos y todos condenados a decirse adiós, hasta el año que viene o hasta nunca. Pero yo quería hoy hablar de otras despedidas y separaciones que tienen menos literatura y menos cine, que no suelen merecer columnas de prensa: las de madres y padres divorciados viendo marchar a sus hijos. “Ay”, habrá dicho más de uno. Tristezas de verano El verano es también tiempo de despedidas y separaciones.

Pocas comparables a las de madres y padres divorciados viendo marchar a sus hijos quince días o un mes, con su maletita de ruedas. Madres y padres que disimulan la pena, estiran el último abrazo y se quedan con el pellizco en el estómago Pasajeros en el aeropuerto de Palma, en una imagen de archivo. Clara Margais 2 de agosto de 2026 23:18 h Actualizado el 03/08/2026 05:30 h 1 El verano, la estación feliz por antonomasia, guarda también sus pequeñas grandes tristezas, cuidado.

Y no me refiero a la tristeza estacional asociada al calor, ni al Summertime Blues de Eddie Cochran. Mira, ponte de fondo la versión de los Auserón, y así no nos queda un artículo muy bajonero. El verano es tiempo de encuentros y reencuentros, y por tanto de despedidas y separaciones, unos llegan y otros se van: familias reunidas por vacaciones, amistades nuevas, amores de playa, trabajos de temporada, campamentos y viajes en grupo, todos intensos y todos condenados a decirse adiós, hasta el año que viene o hasta nunca.

Pero yo quería hoy hablar de otras despedidas y separaciones que tienen menos literatura y menos cine, que no suelen merecer columnas de prensa: las de madres y padres divorciados viendo marchar a sus hijos. “Ay”, habrá dicho más de uno.

Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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