«Un alcalde quiere reforestar un monte quemado en cuatro años, pero esto no es un jardín, tarda 15 o 20»
Antonio Jordán, catedrático de Edafología de la Universidad de Sevilla y uno de los mayores expertos internacionales en incendios forestales, ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar cómo se or
«Un alcalde quiere reforestar un monte quemado en cuatro años, pero esto no es un jardín, tarda 15 o 20» El catedrático de la Universidad de Sevilla Antonio Jordán sostiene que la presión política por reverdecer cuanto antes los montes incendiados puede comprometer su recuperación Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Antonio Jordán posa en el campus de Reina Mercedes. (Foto y vídeo: Manuel Olmedo y María Guerra) Jaime Parejo 02/08/2026 a las 07:03h.
Antonio Jordán, catedrático de Edafología de la Universidad de Sevilla y uno de los mayores expertos internacionales en incendios forestales, ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar cómo se originan, evolucionan y qué consecuencias dejan sobre el suelo y los ecosistemas. Sus investigaciones ... sobre los llamados incendios de nueva generación, el impacto del cambio climático y la gestión preventiva del territorio lo han convertido en una voz de referencia para administraciones, servicios de emergencias y la comunidad científica. Ahora analiza las causas de este fenómeno, los errores que se siguen cometiendo y los desafíos que se plantean. —¿En qué estamos pecando respecto a la prevención de incendios? —Tenemos que intentar hacer que la vida rural sea atractiva y que no sea jugarse la ruina.
Incentivar económica y fiscalmente, tener ayudas cuando ocurre un incendio. Eso facilitaría el uso del territorio de manera tradicional y por lo tanto una labor continua de prevención de incendios forestales que llevarían a cabo las mismas personas que viven ahí. Por otro lado, hacemos mal la recuperación de las zonas quemadas.
Si no restauramos adecuadamente, lo que estamos es prolongando el problema. Normalmente, un gestor, un alcalde, tiene una visión a cuatro años como mucho, entonces muchas veces importa, y aquí en Sevilla hay varios ejemplos cercanos, que el paisaje rápidamente se vea verde de nuevo, pero un paisaje verde también puede ser un desierto verde. Lo que necesitamos no es un jardín, necesitamos un ecosistema.
A veces, el simple hecho de dejar la madera quemada en pie y no dañar más el suelo nos permite que el sistema se vaya recuperando. ¿Qué ocurre? Que eso no ocurre en cuatro años.
Eso puede ocurrir en 10, 15 o 20. «Un paisaje verde también puede ser un desierto verde; lo que necesitamos no es un jardín, sino un ecosistema» —Elegimos mal los árboles para repoblar, entiendo. —En ocasiones se puede repoblar con plantas no autóctonas, pero claro, hay que tener en cuenta por qué se hace eso. Si nosotros intentamos repoblar una zona quemada con encinas, lo más probable es que las encinas se mueran en los meses siguientes porque el suelo está dañado y no es el sitio donde crece una encina.
Entonces a veces se utilizan pinos, cuya acícula se descompone muy lentamente, lo que permite que durante unos años se vaya generando una cama de materia orgánica que permita una cierta restauración. ¿Qué hay que hacer después? Entresacar esos pinos e ir introduciendo ya encinas u otro tipo de árboles adaptados a la zona.
Además, nos olvidamos del matorral, que es vegetación mediterránea también, puede ser más rico, más biodiverso que incluso algún tipo de bosque. Temas Incendios Incendios forestales Sevilla Universidad de Sevilla comentarios Reportar un error «Un alcalde quiere reforestar un monte quemado en cuatro años, pero esto no es un jardín, tarda 15 o 20» El catedrático de la Universidad de Sevilla Antonio Jordán sostiene que la presión política por reverdecer cuanto antes los montes incendiados puede comprometer su recuperación Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ?
Inicia sesión Antonio Jordán posa en el campus de Reina Mercedes. (Foto y vídeo: Manuel Olmedo y María Guerra) Jaime Parejo 02/08/2026 a las 07:03h. Antonio Jordán, catedrático de Edafología de la Universidad de Sevilla y uno de los mayores expertos internacionales en incendios forestales, ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar cómo se originan, evolucionan y qué consecuencias dejan sobre el suelo y los ecosistemas. Sus investigaciones ... sobre los llamados incendios de nueva generación, el impacto del cambio climático y la gestión preventiva del territorio lo han convertido en una voz de referencia para administraciones, servicios de emergencias y la comunidad científica.
Ahora analiza las causas de este fenómeno, los errores que se siguen cometiendo y los desafíos que se plantean. —¿En qué estamos pecando respecto a la prevención de incendios? —Tenemos que intentar hacer que la vida rural sea atractiva y que no sea jugarse la ruina. Incentivar económica y fiscalmente, tener ayudas cuando ocurre un incendio. Eso facilitaría el uso del territorio de manera tradicional y por lo tanto una labor continua de prevención de incendios forestales que llevarían a cabo las mismas personas que viven ahí.
Por otro lado, hacemos mal la recuperación de las zonas quemadas. Si no restauramos adecuadamente, lo que estamos es prolongando el problema. Normalmente, un gestor, un alcalde, tiene una visión a cuatro años como mucho, entonces muchas veces importa, y aquí en Sevilla hay varios ejemplos cercanos, que el paisaje rápidamente se vea verde de nuevo, pero un paisaje verde también puede ser un desierto verde.
Lo que necesitamos no es un jardín, necesitamos un ecosistema. A veces, el simple hecho de dejar la madera quemada en pie y no dañar más el suelo nos permite que el sistema se vaya recuperando. ¿Qué ocurre?
Que eso no ocurre en cuatro años. Eso puede ocurrir en 10, 15 o 20. «Un paisaje verde también puede ser un desierto verde; lo que necesitamos no es un jardín, sino un ecosistema» —Elegimos mal los árboles para repoblar, entiendo. —En ocasiones se puede repoblar con plantas no autóctonas, pero claro, hay que tener en cuenta por qué se hace eso.
Si nosotros intentamos repoblar una zona quemada con encinas, lo más probable es que las encinas se mueran en los meses siguientes porque el suelo está dañado y no es el sitio donde crece una encina. Entonces a veces se utilizan pinos, cuya acícula se descompone muy lentamente, lo que permite que durante unos años se vaya generando una cama de materia orgánica que permita una cierta restauración. ¿Qué hay que hacer después?
Entresacar esos pinos e ir introduciendo ya encinas u otro tipo de árboles adaptados a la zona. Además, nos olvidamos del matorral, que es vegetación mediterránea también, puede ser más rico, más biodiverso que incluso algún tipo de bosque. Temas Incendios Incendios forestales Sevilla Universidad de Sevilla comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.
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