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Internacional
martes, 18 de agosto de 2026

Las pioneras unidades del dolor crónico exportan su saber: «Hay mucho interés internacional»

Su renovado enfoque descolocó a muchos al inicio. «Afrontamiento activo del dolor crónico» es el apellido de estas unidades de Atención Primaria que comenzaron su andadura de forma «pionera» en Castil

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Las pioneras unidades del dolor crónico exportan su saber: «Hay mucho interés internacional» Con un enfoque más allá de los fármacos, estos dispositivos nacieron en Castilla y León hace casi una década y son hoy ejemplo para otras autonomías Regala esta noticia Añádenos en Google El equipo de la primera unidad de afrontamiento activo del dolor de Castilla y León, ubicada en Valladolid. (Rubén Ortega) Miriam Antolín Valladolid 18/08/2026 Actualizado a las 20:58h. Su renovado enfoque descolocó a muchos al inicio.

«Afrontamiento activo del dolor crónico» es el apellido de estas unidades de Atención Primaria que comenzaron su andadura de forma «pionera» en Castilla y León en 2018 y que ya exportan su saber a otros países del ... mundo. «Hay mucho interés internacional», reconoce uno de los impulsores de la primera que funcionó en España, ubicada en Valladolid, Federico Montero, y cuya principal novedad era el tratamiento «trasdisciplinar» junto a la educación y el ejercicio terapéutico para hacer frente al dolor más allá de los fármacos. Sus responsables acaban de volver de Brasil, donde se avanzan los trabajos para que estos dispositivos puedan funcionar, y ya han instalado una «réplica» en Montevideo.

La demanda de información se extiende por Sudamérica, pero también hay profesionales que han acudido a formarse en sus instalaciones. En concreto han pasado ya 200 de diecisiete nacionalidades distintas. Son, además, «ejemplo» para otras autonomías que quieren imitar el modelo.

Tras la de Valladolid, arrancó otra en Vitoria y al poco tiempo en Extremadura. Hoy Galicia, La Rioja y Castilla La Mancha quieren también poner en marchas las suyas propias. Hasta la fecha tradicionalmente se había pensado que el dolor crónico era «siempre debido a un desgaste o lesión del cuerpo» y el tratamiento «se centraba únicamente en disminuir la intensidad de dolor», expresa Montero, uno de los dos impulsores de la unidad vallisoletana.

Convencido de que el «dolor agudo» es «más conocido», considera que se ha podido ir descubriendo, a medida que ha avanzado la neurociencia, que «el crónico es más complejo» y que intervienen y repercuten muchas variables. El tipo de casos que tratan -entre ellos los musculoesqueléticos, lumbalgias, covid persistente, fatiga, y, últimamente, «cada vez más niños»- no afectan «solo a lo físico», defiende Montero, sino que se ha «comprobado» en los últimos estudios que el dolor crónico repercute, en «mayor o menor medida», a «casi todas las capacidades funcionales de una persona». Así, también hay un componente «psicológico» e incluso «cognitivo», como la neblina mental de la que hablan algunos pacientes, el déficit de concentración o, en el plano emocional, la ansiedad y la depresión, pero también puede llevar a un «aislamiento social».

Psiquiatras y nutricionistas Así que decidieron darle una vuelta de tuerca al enfoque clásico para implantar uno guiado por «equipos trasdisciplinares», que se convirtió, además, en el primero en el sistema público de este tipo en España. No solo hay médicos o fisioterapeutas, también enfermeras, psicólogos, psiquiatras y nutricionistas. Y esa estructura ya es una declaración de intenciones sobre los tratamientos individuales y grupales, que engloban herramientas recomendadas por «las guías de práctica clínica más actuales» y que tienen que ver con la educación en neurociencia del dolor pero también con el ejercicio terapéutico, psicoterapia, mindfulness, neuromodulación cerebral...

Newsletter «No estamos en contra de los fármacos», cuenta Montero, consciente de que hay dolencias que los requieren, pero sí defienden que deben acompañarse del enfoque «activo» porque por sí solos, en el dolor crónico, no son la solución. En esa línea, explica, que, por ejemplo, en la unidad el equipo también trabaja con la «deshabituación» a determinadas medicaciones que pueden llegar a generar una «dependencia» y «unos niveles» que «a la larga terminan por no hacer efecto» al paciente. De lo que se trata, explica, es de intentar que el dolor no merme las «capacidades funcionales» y tengan una vida «lo más normalizada posible».

Todo ello, teniendo en cuenta que este tipo de dolencia se ha duplicado de 1996 a 2022 en España y que lo que se busca es algo más que «dar un fármaco» para un síntoma. Es también trabajar otras esferas como la de la «autoestima», una parcela que puede verse del mismo modo mermada por el dolor crónico. Los tratamientos se prolongan, como mínimo, entre ocho y diez semanas y «no solo mejoran» el problema por el que llegaron a la unidad , sino que, a través de la educación que allí se imparte, se van concienciados de los «hábitos saludables».

«Son más conscientes de que así mejorarán su salud global», agrega. Más de 60 profesionales trabajan en las unidades del dolor que ya se han extendido también por el medio rural y han atendido a unos 7.000 pacientes desde su inicio Un nuevo modelo con 64 profesionales en activo que ya ha dado sus primeros resultados y por el que que ya han pasado 7.000 pacientes, comenta Montero. Con personas a las que, incluso, llega a desaparecerles ese malestar y recuperan su día a día cotidiano.

En un reciente estudio que han realizado, en el grupo que recibió estrategias de afrontamiento activo el 78 por ciento de los pacientes que estaban con baja laboral por dolor volvieron a trabajar. En estos diez años, estas unidades han pasado de ser una a estar presentes en todas las áreas de salud de Castilla y León, incluido El Bierzo. «Se ha apostado mucho en la Comunidad por estos dispositivos», comenta uno de sus impulsores, que señala, además, que otra de sus vertientes importantes es la investigación.

Sus profesionales se encargan de realizar también ensayos clínicos con «resultados de alto impacto», destaca Montero, en los que también colaboran con otros países. «Podemos establecer reglas de predicción clínica para saber cuál es el tratamiento que mejor se ajusta a cada tipo de dolor», algo que ayuda también a mejorar la «eficiencia» de los recursos «limitados» de la sanidad pública. De cara al futuro, las unidades han dado ya el salto al medio rural y la meta es seguir con su expansión.

Ya han abierto sus puertas en Aguilar de Campoo (Palencia), en Aranda de Duero y Miranda de Ebro, ambas en Burgos, en Astorga y la Bañeza (León) y en Arenas de San Pedro (Ávila). comentarios Reportar un error Las pioneras unidades del dolor crónico exportan su saber: «Hay mucho interés internacional» Con un enfoque más allá de los fármacos, estos dispositivos nacieron en Castilla y León hace casi una década y son hoy ejemplo para otras autonomías Regala esta noticia Añádenos en Google El equipo de la primera unidad de afrontamiento activo del dolor de Castilla y León, ubicada en Valladolid. (Rubén Ortega) Miriam Antolín Valladolid 18/08/2026 Actualizado a las 20:58h. Su renovado enfoque descolocó a muchos al inicio.

«Afrontamiento activo del dolor crónico» es el apellido de estas unidades de Atención Primaria que comenzaron su andadura de forma «pionera» en Castilla y León en 2018 y que ya exportan su saber a otros países del ... mundo. «Hay mucho interés internacional», reconoce uno de los impulsores de la primera que funcionó en España, ubicada en Valladolid, Federico Montero, y cuya principal novedad era el tratamiento «trasdisciplinar» junto a la educación y el ejercicio terapéutico para hacer frente al dolor más allá de los fármacos. Sus responsables acaban de volver de Brasil, donde se avanzan los trabajos para que estos dispositivos puedan funcionar, y ya han instalado una «réplica» en Montevideo.

La demanda de información se extiende por Sudamérica, pero también hay profesionales que han acudido a formarse en sus instalaciones. En concreto han pasado ya 200 de diecisiete nacionalidades distintas. Son, además, «ejemplo» para otras autonomías que quieren imitar el modelo.

Tras la de Valladolid, arrancó otra en Vitoria y al poco tiempo en Extremadura. Hoy Galicia, La Rioja y Castilla La Mancha quieren también poner en marchas las suyas propias. Hasta la fecha tradicionalmente se había pensado que el dolor crónico era «siempre debido a un desgaste o lesión del cuerpo» y el tratamiento «se centraba únicamente en disminuir la intensidad de dolor», expresa Montero, uno de los dos impulsores de la unidad vallisoletana.

Convencido de que el «dolor agudo» es «más conocido», considera que se ha podido ir descubriendo, a medida que ha avanzado la neurociencia, que «el crónico es más complejo» y que intervienen y repercuten muchas variables. El tipo de casos que tratan -entre ellos los musculoesqueléticos, lumbalgias, covid persistente, fatiga, y, últimamente, «cada vez más niños»- no afectan «solo a lo físico», defiende Montero, sino que se ha «comprobado» en los últimos estudios que el dolor crónico repercute, en «mayor o menor medida», a «casi todas las capacidades funcionales de una persona». Así, también hay un componente «psicológico» e incluso «cognitivo», como la neblina mental de la que hablan algunos pacientes, el déficit de concentración o, en el plano emocional, la ansiedad y la depresión, pero también puede llevar a un «aislamiento social».

Psiquiatras y nutricionistas Así que decidieron darle una vuelta de tuerca al enfoque clásico para implantar uno guiado por «equipos trasdisciplinares», que se convirtió, además, en el primero en el sistema público de este tipo en España. No solo hay médicos o fisioterapeutas, también enfermeras, psicólogos, psiquiatras y nutricionistas. Y esa estructura ya es una declaración de intenciones sobre los tratamientos individuales y grupales, que engloban herramientas recomendadas por «las guías de práctica clínica más actuales» y que tienen que ver con la educación en neurociencia del dolor pero también con el ejercicio terapéutico, psicoterapia, mindfulness, neuromodulación cerebral...

Newsletter «No estamos en contra de los fármacos», cuenta Montero, consciente de que hay dolencias que los requieren, pero sí defienden que deben acompañarse del enfoque «activo» porque por sí solos, en el dolor crónico, no son la solución. En esa línea, explica, que, por ejemplo, en la unidad el equipo también trabaja con la «deshabituación» a determinadas medicaciones que pueden llegar a generar una «dependencia» y «unos niveles» que «a la larga terminan por no hacer efecto» al paciente. De lo que se trata, explica, es de intentar que el dolor no merme las «capacidades funcionales» y tengan una vida «lo más normalizada posible».

Todo ello, teniendo en cuenta que este tipo de dolencia se ha duplicado de 1996 a 2022 en España y que lo que se busca es algo más que «dar un fármaco» para un síntoma. Es también trabajar otras esferas como la de la «autoestima», una parcela que puede verse del mismo modo mermada por el dolor crónico. Los tratamientos se prolongan, como mínimo, entre ocho y diez semanas y «no solo mejoran» el problema por el que llegaron a la unidad , sino que, a través de la educación que allí se imparte, se van concienciados de los «hábitos saludables».

«Son más conscientes de que así mejorarán su salud global», agrega. Más de 60 profesionales trabajan en las unidades del dolor que ya se han extendido también por el medio rural y han atendido a unos 7.000 pacientes desde su inicio Un nuevo modelo con 64 profesionales en activo que ya ha dado sus primeros resultados y por el que que ya han pasado 7.000 pacientes, comenta Montero. Con personas a las que, incluso, llega a desaparecerles ese malestar y recuperan su día a día cotidiano.

En un reciente estudio que han realizado, en el grupo que recibió estrategias de afrontamiento activo el 78 por ciento de los pacientes que estaban con baja laboral por dolor volvieron a trabajar. En estos diez años, estas unidades han pasado de ser una a estar presentes en todas las áreas de salud de Castilla y León, incluido El Bierzo. «Se ha apostado mucho en la Comunidad por estos dispositivos», comenta uno de sus impulsores, que señala, además, que otra de sus vertientes importantes es la investigación.

Sus profesionales se encargan de realizar también ensayos clínicos con «resultados de alto impacto», destaca Montero, en los que también colaboran con otros países. «Podemos establecer reglas de predicción clínica para saber cuál es el tratamiento que mejor se ajusta a cada tipo de dolor», algo que ayuda también a mejorar la «eficiencia» de los recursos «limitados» de la sanidad pública. De cara al futuro, las unidades han dado ya el salto al medio rural y la meta es seguir con su expansión.

Ya han abierto sus puertas en Aguilar de Campoo (Palencia), en Aranda de Duero y Miranda de Ebro, ambas en Burgos, en Astorga y la Bañeza (León) y en Arenas de San Pedro (Ávila). comentarios Reportar un error Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Elsa Pataky: «Ceno a las 18.30 y ayuno hasta las 10. Acostarse con el estómago lleno no es beneficioso» María Albert Jesulín de Ubrique, sobre su infancia: «No fue la de un niño normal porque tenía una responsabilidad muy grande.

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Publicado por Redacción · martes, 18 de agosto de 2026

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