El sendero de Andalucía que atraviesa pasarelas, desfiladeros y zonas de baño para un plan de verano diferente
Quienes hayan recorrido alguna vez el sendero de Los Cahorros o quienes quieran repetir la experiencia están de enhorabuena: desde principios de agosto se puede recorrer en su totalidad después de con
El sendero de Andalucía que atraviesa pasarelas, desfiladeros y zonas de baño para un plan de verano diferente Los Cahorros, uno de los caminos más interesantes de Sierra Nevada, permite sumergirse en la naturaleza y es accesible para todos los públicos Regala esta noticia Añádenos en Google El cañón junto al río, uno de los puntos estelares del recorrido. (Turismo de Monachil) Guillermo Ortega Granada 18/08/2026 a las 16:07h. Quienes hayan recorrido alguna vez el sendero de Los Cahorros o quienes quieran repetir la experiencia están de enhorabuena: desde principios de agosto se puede recorrer en su totalidad después de concluirse los arreglos que tuvieron que hacerse por los daños causados por el ... infame tren de borrascas del pasado invierno. El camino es una delicia por varios motivos.
Por lo pronto, proporciona un contacto con la naturaleza que, además, es válido para todos los públicos. Hay varias formas de transitarlo, claro, pero la más sencilla, y por ese motivo la más habitual, es hacer un recorrido circular de menos de diez kilómetros. Un trayecto en el que hay de todo, experiencias como cruzar un puente colgante de 63 metros de largo y a 15 metros de altura sobre el río Monachil –válida para los que padecen vértigo, siempre que miren al frente y no hacia abajo- hasta pasar por una especie de desfiladero casi a ras de río en el que es necesario agacharse y agarrarse a unas sujeciones de hierro para continuar el camino.
El puente colgante, recién restaurado, mide 63 metros y está suspendido a 15 metros sobre el río. (Turismo de Monachil) También se ven cascadas, se atraviesan túneles y, en fin, se vive una aventura, aunque de riesgo controlado, que comienza y termina en Monachil, un pueblo de montaña cercano a Granada que merece la pena visitar, y que por añadidura puede ser un sitio ideal para reponer fuerzas después de la caminata, porque dispone de varios buenos restaurantes. Lo suyo es ir temprano, porque, sobre todo los fines de semana, está muy frecuentado. No son pocas las personas que saben ya de la existencia de un lugar que lleva allí miles de años, el tiempo que ha necesitado el río para excavar en la roca caliza una cerrada de una belleza hipnótica.
El trazado comienza cuesta arriba hasta llegar a la era de Portachuelos, para después descender por un paisaje diferente –el contraste entre las iniciales tierras de secano y los frutales es acusado- y, siguiendo por la vía de los Cahorros Altos, alcanzar las eras de los Renegrales. El paisaje es de gran belleza en todo el recorrido. (Turismo de Monachil) Ahí conviene pararse y oler las rosas, como se suele decir. O, traducido, contemplar uno de los mejores paisajes que regala Sierra Nevada, que ya es decir, porque es una zona repleto de ellos.
Es una de las zonas preferidas por los amantes de la escalada, por cierto. El recorrido no presenta dificultad y sólo hay que seguir el sendero. Se llegará así al mencionado puente colgante y después el visitante empezará a notar que va por caminos cada vez más estrechos.
Hay que atravesar el llamado túnel de las Palomas, ese cañón estrecho en el que el río discurre justo al lado y que supone el único tramo con cierta dificultad, aunque tampoco demasiada. Es posible darse un baño en el río, por supuesto. En verano puede hasta agradecerse, porque aunque haya vegetación, el calor se nota.
Para quienes lo intenten, una advertencia: el agua viene directamente de la sierrra y está fría, muy fría. Pero después, cuando vuelvan a pasar calor, podrán recordar, eso sí, lo fresquitos que estuvieron ese rato. Después se volverá a los espacios abiertos, por así decirlo, hay que atravesar un segundo puente, de menores dimensiones, y, con calma y todo el tiempo que se desee para hacer las fotos que el panorama exige, regresar a las eras del principio.
Esas tres o cuatro horas habrán sabido a gloria y lo normal es que, tras recuperarse, el viajero quiera volver. Le pasa a casi todos. comentarios Reportar un error El sendero de Andalucía que atraviesa pasarelas, desfiladeros y zonas de baño para un plan de verano diferente Los Cahorros, uno de los caminos más interesantes de Sierra Nevada, permite sumergirse en la naturaleza y es accesible para todos los públicos Regala esta noticia Añádenos en Google El cañón junto al río, uno de los puntos estelares del recorrido. (Turismo de Monachil) Guillermo Ortega Granada 18/08/2026 a las 16:07h. Quienes hayan recorrido alguna vez el sendero de Los Cahorros o quienes quieran repetir la experiencia están de enhorabuena: desde principios de agosto se puede recorrer en su totalidad después de concluirse los arreglos que tuvieron que hacerse por los daños causados por el ... infame tren de borrascas del pasado invierno.
El camino es una delicia por varios motivos. Por lo pronto, proporciona un contacto con la naturaleza que, además, es válido para todos los públicos. Hay varias formas de transitarlo, claro, pero la más sencilla, y por ese motivo la más habitual, es hacer un recorrido circular de menos de diez kilómetros.
Un trayecto en el que hay de todo, experiencias como cruzar un puente colgante de 63 metros de largo y a 15 metros de altura sobre el río Monachil –válida para los que padecen vértigo, siempre que miren al frente y no hacia abajo- hasta pasar por una especie de desfiladero casi a ras de río en el que es necesario agacharse y agarrarse a unas sujeciones de hierro para continuar el camino. El puente colgante, recién restaurado, mide 63 metros y está suspendido a 15 metros sobre el río. (Turismo de Monachil) También se ven cascadas, se atraviesan túneles y, en fin, se vive una aventura, aunque de riesgo controlado, que comienza y termina en Monachil, un pueblo de montaña cercano a Granada que merece la pena visitar, y que por añadidura puede ser un sitio ideal para reponer fuerzas después de la caminata, porque dispone de varios buenos restaurantes. Lo suyo es ir temprano, porque, sobre todo los fines de semana, está muy frecuentado.
No son pocas las personas que saben ya de la existencia de un lugar que lleva allí miles de años, el tiempo que ha necesitado el río para excavar en la roca caliza una cerrada de una belleza hipnótica. El trazado comienza cuesta arriba hasta llegar a la era de Portachuelos, para después descender por un paisaje diferente –el contraste entre las iniciales tierras de secano y los frutales es acusado- y, siguiendo por la vía de los Cahorros Altos, alcanzar las eras de los Renegrales. El paisaje es de gran belleza en todo el recorrido. (Turismo de Monachil) Ahí conviene pararse y oler las rosas, como se suele decir.
O, traducido, contemplar uno de los mejores paisajes que regala Sierra Nevada, que ya es decir, porque es una zona repleto de ellos. Es una de las zonas preferidas por los amantes de la escalada, por cierto. El recorrido no presenta dificultad y sólo hay que seguir el sendero.
Se llegará así al mencionado puente colgante y después el visitante empezará a notar que va por caminos cada vez más estrechos. Hay que atravesar el llamado túnel de las Palomas, ese cañón estrecho en el que el río discurre justo al lado y que supone el único tramo con cierta dificultad, aunque tampoco demasiada. Es posible darse un baño en el río, por supuesto.
En verano puede hasta agradecerse, porque aunque haya vegetación, el calor se nota. Para quienes lo intenten, una advertencia: el agua viene directamente de la sierrra y está fría, muy fría. Pero después, cuando vuelvan a pasar calor, podrán recordar, eso sí, lo fresquitos que estuvieron ese rato.
Después se volverá a los espacios abiertos, por así decirlo, hay que atravesar un segundo puente, de menores dimensiones, y, con calma y todo el tiempo que se desee para hacer las fotos que el panorama exige, regresar a las eras del principio. Esas tres o cuatro horas habrán sabido a gloria y lo normal es que, tras recuperarse, el viajero quiera volver. Le pasa a casi todos. comentarios Reportar un error Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Marta González, monja de clausura: «Salgo del convento dos veces a la semana, pero con permiso»
Borja Sánchez Jorge Fernández: «Crecí en un pueblo que era la cuna de ETA. Como vivía allí, lo normalizaba» María Albert