Patrullas vecinales del riego y un 'Gran Hermano' de las llamas para controlar el incendio en urbanizaciones del pantano
El oro se prueba en el fuego y el hombre en la adversidad. Si algo ha quedado constatado en el incendio que aún arrasa el entorno urbanita del pantano de San Juan es que la red vecinal ha sido la esen
Patrullas vecinales del riego y un 'Gran Hermano' de las llamas para controlar el incendio en urbanizaciones del pantano Los propietarios se vuelcan para frenar el avance de las llamas y proteger las viviendas que muchos solo pueden vigilar a través de una cámara Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las urbanizaciones de la zona del pantano de San Juan arrasada por el fuego. (AFP) Belén Sarriá 29/07/2026 a las 01:39h. El oro se prueba en el fuego y el hombre en la adversidad. Si algo ha quedado constatado en el incendio que aún arrasa el entorno urbanita del pantano de San Juan es que la red vecinal ha sido la esencia del apaciguamiento.
Pues ... a las labores incansables de los servicios de emergencias, que llevan días apagando los fuegos que desde el pasado jueves se ceban con la Sierra Oeste de Madrid, se unen las llamadas entre vecinos ofreciendo extintores; las manos de jóvenes locales que acuden al aviso desesperado de algún propietario que ve, a través de las cámaras, cómo brotan las llamas de algún árbol de su jardín; los grupos de WhatsApp en los que se comparte la última hora del incendio o los canales de YouTube desde los que comprobar, desde otros municipios, a qué distancia está el fuego de las viviendas. El pantano de San Juan se ha visto envuelto en llamas en temporada alta, en el momento en que la población de San Martín de Valdeiglesias se triplica. Veraneantes y teletrabajadores volvían en estas fechas a sus segundas residencias para disfrutar de la 'playa' de Madrid.
Hasta que la voz de alerta se extendió tan rápido que solo unos pocos se han quedado. Otros, de vez en cuando, han logrado acceder para hacer una radiografía del estado de la situación y ayudar en las labores de extinción. En la urbanización de San Ramón se organizan patrullas vecinales de riego.
Jóvenes voluntarios que se conocen la zona y que, bajo petición particular, con permiso e instrucciones de los vecinos, entran en los terrenos para «hacer arreglos con cinta americana» allí donde las llamas brotan de nuevo. Estas las apagan bien «con palas o con los propios pies» o bien con extintores que han ido recogiendo de los domicilios que se han ofrecido o con agua de las piscinas particulares. Por su parte, se toman la confianza de ordenar a los propietarios que desactiven los riegos de sus casas «para no quedarse sin presión», tal y como relata un vecino de la zona cuyo jardín ha quedado calcinado.
Noticia relacionada El fuego golpea al Real Club Náutico de Madrid: pierde parte de su flota y cierra por temor a los saqueos Belén Sarriá Como para otros tantos, el chat de la urbanización le ha mantenido al tanto del estado de su vivienda. Es el caso de Costa de Madrid, quienes también han testeado la fortuna del fuego. A última hora de este domingo, tras pasar cuatro días pegados a las diferentes cámaras que se les ofrecían, a los canales de YouTube y a los grupos de WhatsApp a los que hasta ahora no tenían acceso, la concejala madrileña Arantxa Cabello levantaba la mano en redes sociales.
Y lo hacía para agradecer la labor de la treintena de bomberos del Ayuntamiento de Madrid que se habían sumado a las labores de extinción en la Costa de Madrid, una de las urbanizaciones del pantano de San Juan donde la edil de Vox disfruta de una casa familiar. En su caso, la advertencia de los medios y de las vías oficiales les sirvió para desalojar la vivienda. No por ello ha vivido ajena al fuego en los días siguientes.
La concejala cuenta a ABC cómo han vivido con máxima tensión el minuto a minuto del avance de las llamas; cómo la red vecinal que se ha creado ha contribuido a que quienes estaban más lejos pudieran comprobar, a través de las cámaras, el estado de las viviendas; cómo aquel grupo de WhatsApp de la urbanización pasó a duplicar el número de participantes en aras de aportarse entre todos su granito de arena. «Llevamos desde el jueves con angustia porque no sabemos qué va a ser de nuestras casas», lamenta esta vecina que, como el resto de propietarios, sigue con «susto» las imágenes que les llegan de los diferentes dispositivos que hay enchufadas: desde la cámara fija que han descubierto situada en una torre entre Costa de Madrid y San Ramón, a las de vigilancia de las casas particulares, que van cambiando de dirección en función de las necesidades de los vecinos que no tienen o no alcanzan a ver parte de sus terrenos, hasta las imágenes que a diario les ofrecen verdaderos reportajes para seguir en directo el estado de sus viviendas. Newsletter Si en algo ha unido este incendio ha sido en las ganas de ayudar y en el empeño compartido por frenar el avance de las llamas, proteger las casas del vecino y el deseo de volver cuanto antes.
Por encima de los jardines calcinados y del miedo acumulado durante los últimos seis días, todos coinciden en lo mismo: «En cuanto podamos vamos para allá. En principio no hay casas quemadas, sí los jardines, pero no hay ninguna vivienda afectada». Y, sobre todo, agradecen que un incendio de tal magnitud no haya dejado que lamentar ninguna víctima. comentarios Reportar un error Patrullas vecinales del riego y un 'Gran Hermano' de las llamas para controlar el incendio en urbanizaciones del pantano Los propietarios se vuelcan para frenar el avance de las llamas y proteger las viviendas que muchos solo pueden vigilar a través de una cámara Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las urbanizaciones de la zona del pantano de San Juan arrasada por el fuego. (AFP) Belén Sarriá 29/07/2026 a las 01:39h.
El oro se prueba en el fuego y el hombre en la adversidad. Si algo ha quedado constatado en el incendio que aún arrasa el entorno urbanita del pantano de San Juan es que la red vecinal ha sido la esencia del apaciguamiento. Pues ... a las labores incansables de los servicios de emergencias, que llevan días apagando los fuegos que desde el pasado jueves se ceban con la Sierra Oeste de Madrid, se unen las llamadas entre vecinos ofreciendo extintores; las manos de jóvenes locales que acuden al aviso desesperado de algún propietario que ve, a través de las cámaras, cómo brotan las llamas de algún árbol de su jardín; los grupos de WhatsApp en los que se comparte la última hora del incendio o los canales de YouTube desde los que comprobar, desde otros municipios, a qué distancia está el fuego de las viviendas.
El pantano de San Juan se ha visto envuelto en llamas en temporada alta, en el momento en que la población de San Martín de Valdeiglesias se triplica. Veraneantes y teletrabajadores volvían en estas fechas a sus segundas residencias para disfrutar de la 'playa' de Madrid. Hasta que la voz de alerta se extendió tan rápido que solo unos pocos se han quedado.
Otros, de vez en cuando, han logrado acceder para hacer una radiografía del estado de la situación y ayudar en las labores de extinción. En la urbanización de San Ramón se organizan patrullas vecinales de riego. Jóvenes voluntarios que se conocen la zona y que, bajo petición particular, con permiso e instrucciones de los vecinos, entran en los terrenos para «hacer arreglos con cinta americana» allí donde las llamas brotan de nuevo.
Estas las apagan bien «con palas o con los propios pies» o bien con extintores que han ido recogiendo de los domicilios que se han ofrecido o con agua de las piscinas particulares. Por su parte, se toman la confianza de ordenar a los propietarios que desactiven los riegos de sus casas «para no quedarse sin presión», tal y como relata un vecino de la zona cuyo jardín ha quedado calcinado. Noticia relacionada El fuego golpea al Real Club Náutico de Madrid: pierde parte de su flota y cierra por temor a los saqueos Belén Sarriá Como para otros tantos, el chat de la urbanización le ha mantenido al tanto del estado de su vivienda.
Es el caso de Costa de Madrid, quienes también han testeado la fortuna del fuego. A última hora de este domingo, tras pasar cuatro días pegados a las diferentes cámaras que se les ofrecían, a los canales de YouTube y a los grupos de WhatsApp a los que hasta ahora no tenían acceso, la concejala madrileña Arantxa Cabello levantaba la mano en redes sociales. Y lo hacía para agradecer la labor de la treintena de bomberos del Ayuntamiento de Madrid que se habían sumado a las labores de extinción en la Costa de Madrid, una de las urbanizaciones del pantano de San Juan donde la edil de Vox disfruta de una casa familiar.
En su caso, la advertencia de los medios y de las vías oficiales les sirvió para desalojar la vivienda. No por ello ha vivido ajena al fuego en los días siguientes. La concejala cuenta a ABC cómo han vivido con máxima tensión el minuto a minuto del avance de las llamas; cómo la red vecinal que se ha creado ha contribuido a que quienes estaban más lejos pudieran comprobar, a través de las cámaras, el estado de las viviendas; cómo aquel grupo de WhatsApp de la urbanización pasó a duplicar el número de participantes en aras de aportarse entre todos su granito de arena.
«Llevamos desde el jueves con angustia porque no sabemos qué va a ser de nuestras casas», lamenta esta vecina que, como el resto de propietarios, sigue con «susto» las imágenes que les llegan de los diferentes dispositivos que hay enchufadas: desde la cámara fija que han descubierto situada en una torre entre Costa de Madrid y San Ramón, a las de vigilancia de las casas particulares, que van cambiando de dirección en función de las necesidades de los vecinos que no tienen o no alcanzan a ver parte de sus terrenos, hasta las imágenes que a diario les ofrecen verdaderos reportajes para seguir en directo el estado de sus viviendas. Newsletter Si en algo ha unido este incendio ha sido en las ganas de ayudar y en el empeño compartido por frenar el avance de las llamas, proteger las casas del vecino y el deseo de volver cuanto antes. Por encima de los jardines calcinados y del miedo acumulado durante los últimos seis días, todos coinciden en lo mismo: «En cuanto podamos vamos para allá.
En principio no hay casas quemadas, sí los jardines, pero no hay ninguna vivienda afectada». Y, sobre todo, agradecen que un incendio de tal magnitud no haya dejado que lamentar ninguna víctima. comentarios Reportar un error El fuego golpea al Real Club Náutico de Madrid: pierde parte de su flota y cierra por temor a los saqueos Belén Sarriá Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena. No es peor comerlo por la noche»
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