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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

El verano más negro de la Sierra Oeste: «Nada va a ser igual, el pronóstico turístico y natural es malo»

El verano es, para la mayor parte de la Sierra Oeste, lo que diciembre representa para el comercio. Los meses de julio y agosto pueden llegar a suponer el 70% de la facturación anual de campings, hote

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El verano más negro de la Sierra Oeste: «Nada va a ser igual, el pronóstico turístico y natural es malo» Los incendios golpean de lleno a la temporada alta de los diferentes negocios del entorno natural que, en el mejor de los casos, esperan la mitad de la facturación Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de los destrozos causados por los incendios en el camping La Ardilla Roja, cercano al Pantano de San Juan, San Martín de Valdeiglesias. (EFE) María G. Piñeiro 03/08/2026 a las 01:14h.

El verano es, para la mayor parte de la Sierra Oeste, lo que diciembre representa para el comercio. Los meses de julio y agosto pueden llegar a suponer el 70% de la facturación anual de campings, hoteles, casas rurales, granjas escuela y empresas ... de actividades de aventura. Los negocios de los diferentes municipios viven de quienes buscan escapar del calor y rodearse de naturaleza entre montes, embalses y senderos.

Este año, los terribles incendios que han azotado a la Comunidad de Madrid se han saldado con unas 34.000 hectáreas solo en territorio madrileño. Una destrucción que ha dado paso a cancelaciones, suspensiones y a un sentimiento de incertidumbre tanto para los propietarios, como para aquellos que ya tenían planes de vacaciones. Los incendios han abierto una herida que va mucho más allá de la naturaleza quemada.

Poco a poco se espera volver a la normalidad, pero por el momento los empresarios hacen balance de los daños, conscientes de que afrontarán el que consideran como el verano más duro que recuerdan. Algunos han visto cómo las llamas arrasaban sus instalaciones y otros han sufrido una oleada de cancelaciones derivadas por la imagen de una comarca calcinada. Mientras, los propietarios intentan idear una forma de poder atraer a turistas a una zona que ya no pueden vender como tranquila y rodeada de árboles.

Uno de los golpes más duros lo ha recibido el camping La Ardilla Roja, cercano al Pantano de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias. Su director, Esteban Carrasco, calcula pérdidas que superarán el millón de euros entre todas las infraestructuras destruidas, sin tener en cuenta las caravanas de particulares, y sumando las pérdidas de la explotación de las parcelas. A pocos kilómetros, el camping Monasterio de Pelayos de la Presa, dirigido también por Esteban, ha conseguido salvar casi todas sus instalaciones, de poco más de un centenar de parcelas, se han quemado tan solo 18.

Noticia relacionada Volver a una casa quemada el día después del realojo: «En 10 minutos tu vida desaparece» Natalia Loizaga La preocupación del gerente de ambos campings no reside solo en los daños materiales, sino en el porcentaje de la facturación anual que suponen los meses más importantes del verano. Según explica a ABC, perder el último fin de semana de julio y el mes entero de agosto supone comprometer casi todo el ejercicio económico de este año.

Aun así, Carrasco mantiene el objetivo de abrir cuanto antes el camping Monasterio de Pelayos. «Ahora esperamos que la gente venga por solidaridad», argumenta el director. Su esperanza de evitar que este «duro golpe económico» se prolongue en el tiempo reside en que la piscina de estas instalaciones ha salido ilesa.

Si estos alojamientos han perdido instalaciones, las empresas dedicadas al ocio en la naturaleza han visto desaparecer el escenario donde desarrollaban su actividad. «No queda monte», resume de forma directa José Luis Sánchez, director de Naturexplora. En su caso, el problema no consiste en tener que reconstruir infraestructuras, reagendar el calendario o devolver reservas.

Una parte de las rutas, actividades y experiencias que ofrecen dependen precisamente de ese paisaje que las llamas destrozaron. «Lo que nos queda de vida no lo vamos a volver a ver igual», lamenta. Aunque intentan trasladar algunas de las actividades a otros entornos como la Sierra Norte, reconoce que los incendios han alterado el principal atractivo sobre el que se sustentaba buena parte de su oferta turística.

«En la Sierra Oeste el pronóstico turístico y natural es malo», especifica José. «Lo que nos queda de vida no lo vamos a volver a ver igual» José Luis Sánchez Director de Naturexplora Una situación similar vive la granja escuela Nuestra Tierra, con diferentes instalaciones repartidas en los municipios afectados por los incendios.

Mientras esperan la evaluación definitiva de los daños y la llegada de ayudas, trabajan todavía sin suministro eléctrico estable. Confían en poder retomar la actividad durante la segunda quincena de agosto, pero antes será necesario limpiar las instalaciones (algunas a las que todavía no han tenido acceso), garantizar seguridad y comprobar el estado del entorno. En el momento en el que los incendios se acercaron, tuvieron que cancelar la última quincena de campamentos de verano que ya habían comenzado, además de las diversas actividades que ofertan todos los días en temporada alta.

Aun sin conocer todavía el alcance económico definitivo, el director calcula que: «En el mejor de los casos, los ingresos de las actividades de verano rondarán la mitad de la facturación prevista». Newsletter Otra realidad es la de El Bosque Encantado, un parque botánico de San Martín de Valdeiglesias, que hace apenas dos meses se amplió con el parque temático Dinolandia. Una expansión que supuso una gran inversión que estuvo a punto de desaparecer bajo las llamas.

«Ha sido un milagro pero el fuego ha quedado a escasos cincuenta metros, es como un sueño o una pesadilla más bien», ha explicado a este periódico el director. Una muy buena noticia que se opaca por la escasez de visitantes. «Si esto continua así no sé si vamos a sobrevivir», cuenta el gerente.

Como estrategia comercial han decidido rebajar las entradas a la mitad y, de forma solidaria, donarán por cada entrada vendida un árbol a las asociaciones de los diferentes pueblos afectados. Una iniciativa que esperan que ayude a que las personas quieran visitar sus dos parques y los alrededores del pueblo que permanecen en buen estado. Repercusión indirecta Las consecuencias de los incendios también pasan factura para quienes no han sufrido daños directos.

En los apartamentos rurales La Aldaba, en Navalagamella, las cancelaciones comenzaron cuando las imágenes del fuego copaban los informativos. «El visitante muchas veces no conoce la zona y no distingue si está en medio del incendio o no», explica Virginia Hernández, una de las propietarias. A las cancelaciones debidas a la evacuación del municipio les sucedieron aquellas propias del miedo al peligro, por lo que no esperan turistas en todo el fin de semana.

Ahora comienzan a recibir llamadas preguntando por el estado de los incendios y reconoce, el esfuerzo consiste en combatir la idea de que toda la Sierra Oeste ha desaparecido bajo las llamas. Ese contraste también aparece en otros establecimientos. En el centro histórico de San Martín de Valdeiglesias se encuentra el Hostal Plaza, cercano al Castillo de la Coracera, que perdió reservas durante los días de emergencia.

Al situarse en el centro del municipio, todo lo que lo rodea se encuentra en buen estado y según David, el propietario del hostal, los turistas también llegan atraídos por los monumentos históricos cercanos. Gracias a esto, el panorama de agosto parece que continuará con total normalidad y el propietario espera no llegar a sufrir repercusiones económicas. «Ha sido un milagro pero el fuego ha quedado a escasos cincuenta metros, es como un sueño o una pesadilla más bien»

Juan Antonio Garrido Director de El bosque encantado y Dinolandia Esta situación de emergencia ha acabado por trasladarse incluso a la Sierra Norte de Madrid, aunque con un impacto claramente inferior. A pesar de su lejanía a los incendios, el camping El Valle, en Bustarviejo, se ha visto afectado por la situación. A lo largo de el fin de semana pasado el humo llegó hasta sus instalaciones, e incluso algunas ascuas aterrizaron en su piscina, según explica Andrea Martín, la hija del propietario.

Un estado que provocó que dos familias anulasen sus reservas, por temor a que las llamas no se controlaran y el fuego continuase extendiéndose hasta llegar a afectar a la Sierra Norte. A lo largo de esta semana han ido recibiendo numerosas llamadas preguntando por la evolución del fuego y por la seguridad de la zona, que advierte Andrea, se encuentra en perfecto estado. Es por eso que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha recordado que los pueblos de la región «son maravillosos, que están vivos y que sus gentes siguen ahí»: «Ahora más que nunca hay que apoyar al comercio local, a la restauración, a las tiendas, a todos los proyectos que llevan muchos empleos detrás», ha asegurado tras visitado este domingo los municipios de Colmenar del Arroyo y de Pelayos de la Presa para conocer el avance de los trabajos de reconstrucción.

Las consecuencias, por tanto, no han sido iguales para todos. Algunos parten de prácticamente cero, mientras que otros ya están recuperando reservas. Eso sí, todos han perdido una parte muy importante de la temporada y tienen que afrontar todavía las consecuencias económicas de lo ocurrido.

La reconstrucción del paisaje tardará años y los gerentes saben que la parte económica también necesitará su tiempo. Aunque todos coinciden en la preocupación de que el incendio deje una huella permanente sobre la Sierra Oeste. Temas Campings Turistas Municipios Verano Incendios San Martín de Valdeiglesias Comunidad de Madrid Temporada Alta comentarios Reportar un error El verano más negro de la Sierra Oeste: «Nada va a ser igual, el pronóstico turístico y natural es malo»

Los incendios golpean de lleno a la temporada alta de los diferentes negocios del entorno natural que, en el mejor de los casos, esperan la mitad de la facturación Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de los destrozos causados por los incendios en el camping La Ardilla Roja, cercano al Pantano de San Juan, San Martín de Valdeiglesias. (EFE) María G. Piñeiro 03/08/2026 a las 01:14h. El verano es, para la mayor parte de la Sierra Oeste, lo que diciembre representa para el comercio.

Los meses de julio y agosto pueden llegar a suponer el 70% de la facturación anual de campings, hoteles, casas rurales, granjas escuela y empresas ... de actividades de aventura. Los negocios de los diferentes municipios viven de quienes buscan escapar del calor y rodearse de naturaleza entre montes, embalses y senderos. Este año, los terribles incendios que han azotado a la Comunidad de Madrid se han saldado con unas 34.000 hectáreas solo en territorio madrileño.

Una destrucción que ha dado paso a cancelaciones, suspensiones y a un sentimiento de incertidumbre tanto para los propietarios, como para aquellos que ya tenían planes de vacaciones. Los incendios han abierto una herida que va mucho más allá de la naturaleza quemada. Poco a poco se espera volver a la normalidad, pero por el momento los empresarios hacen balance de los daños, conscientes de que afrontarán el que consideran como el verano más duro que recuerdan.

Algunos han visto cómo las llamas arrasaban sus instalaciones y otros han sufrido una oleada de cancelaciones derivadas por la imagen de una comarca calcinada. Mientras, los propietarios intentan idear una forma de poder atraer a turistas a una zona que ya no pueden vender como tranquila y rodeada de árboles. Uno de los golpes más duros lo ha recibido el camping La Ardilla Roja, cercano al Pantano de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias.

Su director, Esteban Carrasco, calcula pérdidas que superarán el millón de euros entre todas las infraestructuras destruidas, sin tener en cuenta las caravanas de particulares, y sumando las pérdidas de la explotación de las parcelas. A pocos kilómetros, el camping Monasterio de Pelayos de la Presa, dirigido también por Esteban, ha conseguido salvar casi todas sus instalaciones, de poco más de un centenar de parcelas, se han quemado tan solo 18. Noticia relacionada Volver a una casa quemada el día después del realojo: «En 10 minutos tu vida desaparece»

Natalia Loizaga La preocupación del gerente de ambos campings no reside solo en los daños materiales, sino en el porcentaje de la facturación anual que suponen los meses más importantes del verano. Según explica a ABC, perder el último fin de semana de julio y el mes entero de agosto supone comprometer casi todo el ejercicio económico de este año. Aun así, Carrasco mantiene el objetivo de abrir cuanto antes el camping Monasterio de Pelayos.

«Ahora esperamos que la gente venga por solidaridad», argumenta el director. Su esperanza de evitar que este «duro golpe económico» se prolongue en el tiempo reside en que la piscina de estas instalaciones ha salido ilesa. Si estos alojamientos han perdido instalaciones, las empresas dedicadas al ocio en la naturaleza han visto desaparecer el escenario donde desarrollaban su actividad.

«No queda monte», resume de forma directa José Luis Sánchez, director de Naturexplora. En su caso, el problema no consiste en tener que reconstruir infraestructuras, reagendar el calendario o devolver reservas. Una parte de las rutas, actividades y experiencias que ofrecen dependen precisamente de ese paisaje que las llamas destrozaron.

«Lo que nos queda de vida no lo vamos a volver a ver igual», lamenta. Aunque intentan trasladar algunas de las actividades a otros entornos como la Sierra Norte, reconoce que los incendios han alterado el principal atractivo sobre el que se sustentaba buena parte de su oferta turística. «En la Sierra Oeste el pronóstico turístico y natural es malo», especifica José.

«Lo que nos queda de vida no lo vamos a volver a ver igual» José Luis Sánchez Director de Naturexplora Una situación similar vive la granja escuela Nuestra Tierra, con diferentes instalaciones repartidas en los municipios afectados por los incendios. Mientras esperan la evaluación definitiva de los daños y la llegada de ayudas, trabajan todavía sin suministro eléctrico estable.

Confían en poder retomar la actividad durante la segunda quincena de agosto, pero antes será necesario limpiar las instalaciones (algunas a las que todavía no han tenido acceso), garantizar seguridad y comprobar el estado del entorno. En el momento en el que los incendios se acercaron, tuvieron que cancelar la última quincena de campamentos de verano que ya habían comenzado, además de las diversas actividades que ofertan todos los días en temporada alta. Aun sin conocer todavía el alcance económico definitivo, el director calcula que: «En el mejor de los casos, los ingresos de las actividades de verano rondarán la mitad de la facturación prevista».

Newsletter Otra realidad es la de El Bosque Encantado, un parque botánico de San Martín de Valdeiglesias, que hace apenas dos meses se amplió con el parque temático Dinolandia. Una expansión que supuso una gran inversión que estuvo a punto de desaparecer bajo las llamas. «Ha sido un milagro pero el fuego ha quedado a escasos cincuenta metros, es como un sueño o una pesadilla más bien», ha explicado a este periódico el director.

Una muy buena noticia que se opaca por la escasez de visitantes. «Si esto continua así no sé si vamos a sobrevivir», cuenta el gerente. Como estrategia comercial han decidido rebajar las entradas a la mitad y, de forma solidaria, donarán por cada entrada vendida un árbol a las asociaciones de los diferentes pueblos afectados.

Una iniciativa que esperan que ayude a que las personas quieran visitar sus dos parques y los alrededores del pueblo que permanecen en buen estado. Repercusión indirecta Las consecuencias de los incendios también pasan factura para quienes no han sufrido daños directos. En los apartamentos rurales La Aldaba, en Navalagamella, las cancelaciones comenzaron cuando las imágenes del fuego copaban los informativos.

«El visitante muchas veces no conoce la zona y no distingue si está en medio del incendio o no», explica Virginia Hernández, una de las propietarias. A las cancelaciones debidas a la evacuación del municipio les sucedieron aquellas propias del miedo al peligro, por lo que no esperan turistas en todo el fin de semana. Ahora comienzan a recibir llamadas preguntando por el estado de los incendios y reconoce, el esfuerzo consiste en combatir la idea de que toda la Sierra Oeste ha desaparecido bajo las llamas.

Ese contraste también aparece en otros establecimientos. En el centro histórico de San Martín de Valdeiglesias se encuentra el Hostal Plaza, cercano al Castillo de la Coracera, que perdió reservas durante los días de emergencia. Al situarse en el centro del municipio, todo lo que lo rodea se encuentra en buen estado y según David, el propietario del hostal, los turistas también llegan atraídos por los monumentos históricos cercanos.

Gracias a esto, el panorama de agosto parece que continuará con total normalidad y el propietario espera no llegar a sufrir repercusiones económicas. «Ha sido un milagro pero el fuego ha quedado a escasos cincuenta metros, es como un sueño o una pesadilla más bien» Juan Antonio Garrido Director de El bosque encantado y Dinolandia Esta situación de emergencia ha acabado por trasladarse incluso a la Sierra Norte de Madrid, aunque con un impacto claramente inferior.

A pesar de su lejanía a los incendios, el camping El Valle, en Bustarviejo, se ha visto afectado por la situación. A lo largo de el fin de semana pasado el humo llegó hasta sus instalaciones, e incluso algunas ascuas aterrizaron en su piscina, según explica Andrea Martín, la hija del propietario. Un estado que provocó que dos familias anulasen sus reservas, por temor a que las llamas no se controlaran y el fuego continuase extendiéndose hasta llegar a afectar a la Sierra Norte.

A lo largo de esta semana han ido recibiendo numerosas llamadas preguntando por la evolución del fuego y por la seguridad de la zona, que advierte Andrea, se encuentra en perfecto estado. Es por eso que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha recordado que los pueblos de la región «son maravillosos, que están vivos y que sus gentes siguen ahí»: «Ahora más que nunca hay que apoyar al comercio local, a la restauración, a las tiendas, a todos los proyectos que llevan muchos empleos detrás», ha asegurado tras visitado este domingo los municipios de Colmenar del Arroyo y de Pelayos de la Presa para conocer el avance de los trabajos de reconstrucción. Las consecuencias, por tanto, no han sido iguales para todos.

Algunos parten de prácticamente cero, mientras que otros ya están recuperando reservas. Eso sí, todos han perdido una parte muy importante de la temporada y tienen que afrontar todavía las consecuencias económicas de lo ocurrido. La reconstrucción del paisaje tardará años y los gerentes saben que la parte económica también necesitará su tiempo.

Aunque todos coinciden en la preocupación de que el incendio deje una huella permanente sobre la Sierra Oeste. Temas Campings Turistas Municipios Verano Incendios San Martín de Valdeiglesias Comunidad de Madrid Temporada Alta comentarios Reportar un error Volver a una casa quemada el día después del realojo: «En 10 minutos tu vida desaparece» Natalia Loizaga Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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