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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

ISLA DE VALDECAÑAS: DEMOLER PARA PROTEGER

No cejan quienes quieren que perdure la urbanización del embalse de Valdecañas, a pesar de las repetidas sentencias de los más altos tribunales, en especial el Tribunal Supremo y el Constitucional, qu

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

TRIBUNA ABIERTA ISLA DE VALDECAÑAS: DEMOLER PARA PROTEGER Aquí lo que hay que valorar es el efecto de la presión humana sobre el resto del embalse, y de esto, nadie dice nada Regala esta noticia Añádenos en Google Isla de Valdecañas. (Isabel Permuy) Francisco R. Blanco Coronado 29/07/2026 a las 19:39h. No cejan quienes quieren que perdure la urbanización del embalse de Valdecañas, a pesar de las repetidas sentencias de los más altos tribunales, en especial el Tribunal Supremo y el Constitucional, que han estimado la ilegalidad de lo construido y por consiguiente, su derribo.

La ZEPA de Valdecañas no es sólo su «isla», que antes de construirse la presa, lógicamente no existía, y era un cerro más. Pero no se puede valorar el impacto de la urbanización construida solamente sobre dicha isla. Aquí lo que hay que valorar es el efecto de la presión humana sobre el resto del embalse, y de esto, nadie dice nada.

La urbanización tiene un embarcadero, y de éste, embarcaciones a motor surcarían las aguas hasta lo lugares más recónditos, espantando las aves acuáticas y las que nidifican en sus márgenes, tanto en cantiles como zonas aledañas. Fines de semanas en plena época de invernada (la mayor concentración en España de cormorán grande, unos 4.000) o de reproducción (águilas perdiceras, cigüeñas negras…): un escenario imposible para el comportamiento normal de las aves. Cuando se inicia el proyecto de construcción de la urbanización, se advierte por activa y por pasiva a la Junta de Extremadura que el terreno está en una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

Se advierte que es incompatible con una zona declarada protegida y se insiste que la ocupación de esos terrenos vulnera el derecho comunitario. En 2007, la Asamblea de Extremadura aprobó que la urbanización fuera un Proyecto de Interés Regional (PIR), recalificando los terrenos, porque era «suelo no urbanizable». En 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEX), como no podría ser de otra manera, declara ilegal el PIR.

Pero no acaba aquí la historia: en 2015, nada más y nada menos que el Tribunal Constitucional declara no ajustada a derecho la modificación de la Ley del Suelo realizada por el gobierno extremeño. Interviene también el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), a petición del TSJEX, y establece que el mantenimiento del complejo turístico, tendría muchos más perjuicios ambientales que derribarlo: «La demolición seguida de una restauración ecológica tendría un impacto ambiental positivo sobre la ZEPA a largo plazo, en la medida que suprime un foco de actividad humana permanente y devuelve el espacio ocupado, creando oportunidades de regeneración de los procesos ecológicos y de restablecimiento de la biodiversidad perdida por el uso urbano». En febrero de 2022, el Tribunal Supremo (TS) obliga a la demolición total de lo construido y encarga al TSJEX la ejecución de la sentencia.

Hay recursos contra ello, pero finalmente, el Tribunal Constitucional, por unanimidad, en septiembre de 2025 rechaza el recurso de la Junta de Extremadura y da vía libre a la demolición total. Y cuando creíamos que la historia había terminado, la Junta, como un tahúr del Mississipi, saca una carta escondida en forma de Decreto: mediante una burda maniobra intenta quitar la «isla» de Valdecañas de la ZEPA del embalse, alegando «errores cartográficos». El TSJEX ha admitido el recurso contencioso contra dicho decreto presentado por FONDENEX y lo ha paralizado cautelarmente.

A nivel legal, ya no hay más recorrido. Hay que derribar. El esperpento de la Junta de modificar los límites de varias ZEPA para justificar excluir la «isla» del embalse de Valdecañas del espacio protegido, causa rubor a nivel jurídico.

En el embalse de Valdecañas no hay ningún conflicto. Sólo unas sentencias que cumplir, porque estamos en un estado de derecho. Francisco R.

Blanco Coronado Presidente de FONDENEX (Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura) Temas Junta de Extremadura Investigaciones científicas CSIC Tribunal Supremo (TS) comentarios Reportar un error TRIBUNA ABIERTA ISLA DE VALDECAÑAS: DEMOLER PARA PROTEGER Aquí lo que hay que valorar es el efecto de la presión humana sobre el resto del embalse, y de esto, nadie dice nada Regala esta noticia Añádenos en Google Isla de Valdecañas. (Isabel Permuy) Francisco R. Blanco Coronado 29/07/2026 a las 19:39h. No cejan quienes quieren que perdure la urbanización del embalse de Valdecañas, a pesar de las repetidas sentencias de los más altos tribunales, en especial el Tribunal Supremo y el Constitucional, que han estimado la ilegalidad de lo construido y por consiguiente, su derribo.

La ZEPA de Valdecañas no es sólo su «isla», que antes de construirse la presa, lógicamente no existía, y era un cerro más. Pero no se puede valorar el impacto de la urbanización construida solamente sobre dicha isla. Aquí lo que hay que valorar es el efecto de la presión humana sobre el resto del embalse, y de esto, nadie dice nada.

La urbanización tiene un embarcadero, y de éste, embarcaciones a motor surcarían las aguas hasta lo lugares más recónditos, espantando las aves acuáticas y las que nidifican en sus márgenes, tanto en cantiles como zonas aledañas. Fines de semanas en plena época de invernada (la mayor concentración en España de cormorán grande, unos 4.000) o de reproducción (águilas perdiceras, cigüeñas negras…): un escenario imposible para el comportamiento normal de las aves. Cuando se inicia el proyecto de construcción de la urbanización, se advierte por activa y por pasiva a la Junta de Extremadura que el terreno está en una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

Se advierte que es incompatible con una zona declarada protegida y se insiste que la ocupación de esos terrenos vulnera el derecho comunitario. En 2007, la Asamblea de Extremadura aprobó que la urbanización fuera un Proyecto de Interés Regional (PIR), recalificando los terrenos, porque era «suelo no urbanizable». En 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEX), como no podría ser de otra manera, declara ilegal el PIR.

Pero no acaba aquí la historia: en 2015, nada más y nada menos que el Tribunal Constitucional declara no ajustada a derecho la modificación de la Ley del Suelo realizada por el gobierno extremeño. Interviene también el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), a petición del TSJEX, y establece que el mantenimiento del complejo turístico, tendría muchos más perjuicios ambientales que derribarlo: «La demolición seguida de una restauración ecológica tendría un impacto ambiental positivo sobre la ZEPA a largo plazo, en la medida que suprime un foco de actividad humana permanente y devuelve el espacio ocupado, creando oportunidades de regeneración de los procesos ecológicos y de restablecimiento de la biodiversidad perdida por el uso urbano». En febrero de 2022, el Tribunal Supremo (TS) obliga a la demolición total de lo construido y encarga al TSJEX la ejecución de la sentencia.

Hay recursos contra ello, pero finalmente, el Tribunal Constitucional, por unanimidad, en septiembre de 2025 rechaza el recurso de la Junta de Extremadura y da vía libre a la demolición total. Y cuando creíamos que la historia había terminado, la Junta, como un tahúr del Mississipi, saca una carta escondida en forma de Decreto: mediante una burda maniobra intenta quitar la «isla» de Valdecañas de la ZEPA del embalse, alegando «errores cartográficos». El TSJEX ha admitido el recurso contencioso contra dicho decreto presentado por FONDENEX y lo ha paralizado cautelarmente.

A nivel legal, ya no hay más recorrido. Hay que derribar. El esperpento de la Junta de modificar los límites de varias ZEPA para justificar excluir la «isla» del embalse de Valdecañas del espacio protegido, causa rubor a nivel jurídico.

En el embalse de Valdecañas no hay ningún conflicto. Sólo unas sentencias que cumplir, porque estamos en un estado de derecho. Francisco R.

Blanco Coronado Presidente de FONDENEX (Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura) Temas Junta de Extremadura Investigaciones científicas CSIC Tribunal Supremo (TS) comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Javier Ruiz, sobre sus orígenes humildes: «Mi abuelo era minero y la familia de mi madre viene de un camionero que montó una yesería y trabajaba el olivar» Inés Romero Mercadona confirma el origen de las sandías que vende en sus supermercados este verano David Maroto Valencia

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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