El regreso del ave que Europa había perdido
Durante más de cuatro siglos, esta singular ave de plumaje negro, cabeza desnuda y largo pico curvado dejó de formar parte del paisaje mediterráneo hasta convertirse en uno de los símbolos mundiales d
CONSERVACIÓN El regreso del ave que Europa había perdido Las colonias gaditanas cierran una de sus mejores temporadas reproductoras con al menos 53 pollos volados, consolidando la recuperación de esta especie en peligro crítico Regala esta noticia Añádenos en Google El Proyecto Eremita inició en 2004 un programa para devolver la especie a la naturaleza liberando ejemplares criados en cautividad. (Junta de Andalucía) David Moreno Madrid 27/07/2026 Actualizado a las 12:51h. Durante más de cuatro siglos, esta singular ave de plumaje negro, cabeza desnuda y largo pico curvado dejó de formar parte del paisaje mediterráneo hasta convertirse en uno de los símbolos mundiales de la pérdida de biodiversidad. Hoy, sin embargo, el ibis eremita vuelve a ... sobrevolar los acantilados de la costa gaditana y, poco a poco, comienza a recuperar el territorio que un día perdió.
La campaña reproductora de 2026 confirma que esa recuperación avanza por buen camino. Al menos 53 pollos han conseguido abandonar los nidos en las colonias de la provincia de Cádiz, convirtiéndose en uno de los mejores resultados obtenidos desde que comenzaron los programas de reintroducción. La cifra solo queda por detrás de los 56 ejemplares registrados el año pasado y consolida la tendencia positiva que la especie viene mostrando durante la última década.
Más allá del número, los datos reflejan que el ibis eremita ya no es una presencia testimonial en Andalucía y que la especie empieza a formar una población reproductora estable, capaz de sacar adelante nuevas generaciones de forma continuada. El ibis eremita (Geronticus eremita) figura entre las aves más amenazadas del planeta. Catalogado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie En Peligro Crítico, desapareció como reproductor en Europa hace siglos debido a la persecución humana, la transformación del paisaje y la pérdida de hábitats adecuados.
Su supervivencia quedó reducida durante décadas a pequeñas poblaciones aisladas en el norte de África y Oriente Próximo, mientras en Europa solo permanecía en zoológicos y programas de conservación. La situación empezó a cambiar a comienzos del siglo XXI gracias a diversos proyectos internacionales de reintroducción. En Andalucía, el llamado Proyecto Eremita inició en 2004 un ambicioso programa para devolver la especie a la naturaleza mediante la liberación de ejemplares criados en cautividad y un intenso seguimiento de las colonias y dos décadas después, los resultados empiezan a consolidarse.
El corazón de la recuperación El principal motor de esta recuperación sigue siendo el Tajo de La Barca de Vejer, convertido en la colonia más importante de Andalucía. Esta temporada concentró la mayor parte del éxito reproductor de la especie. Allí se establecieron 27 parejas reproductoras, de las que 21 consiguieron sacar adelante sus pollos hasta el momento del primer vuelo.
En total, la colonia aportó 39 jóvenes ibis a la población silvestre. El enclave reúne unas condiciones especialmente favorables para la nidificación, con cortados rocosos que ofrecen protección frente a depredadores y un entorno agrícola donde las aves encuentran con facilidad insectos, pequeños reptiles y otros invertebrados de los que se alimentan. La segunda colonia reproductora, situada en Castilnovo, también confirmó la buena evolución de la especie.
Aunque tres parejas perdieron la puesta durante la incubación, otras nueve lograron sacar adelante su descendencia, permitiendo que al menos 14 nuevos ejemplares abandonaran los nidos. Estos resultados muestran que la población ya no depende exclusivamente de un único enclave, una circunstancia especialmente importante para garantizar su viabilidad a largo plazo frente a posibles episodios de enfermedades, temporales o cambios ambientales. El reto pendiente de San Ambrosio No obstante, no todas las noticias fueron positivas durante esta temporada.
La colonia instalada en la torre de San Ambrosio volvió a atraer un número considerable de parejas reproductoras. Entre 14 y 17 iniciaron comportamientos reproductores y al menos seis llegaron a incubar huevos. Sin embargo, ninguna consiguió sacar adelante pollos.
Lejos de interpretarse como un fracaso definitivo, los responsables del seguimiento consideran que este comportamiento confirma el interés que el enclave sigue despertando para la especie. El siguiente paso será determinar qué factores han impedido el éxito reproductor —desde molestias hasta depredación o condiciones del hábitat— para aplicar medidas que favorezcan la consolidación futura de esta colonia. Cada pollo que abandona el nido representa un pequeño triunfo para una especie que hace apenas unas décadas parecía condenada a desaparecer de Europa.
Pero el trabajo no termina cuando los jóvenes realizan su primer vuelo, ya que durante las siguientes semanas los equipos de seguimiento vigilarán cómo se emancipan, aprenden a alimentarse de forma independiente y se incorporan progresivamente a la población gaditana. Esa fase resulta decisiva para conocer cuántos de esos ejemplares sobrevivirán hasta alcanzar la edad reproductora y contribuirán al crecimiento de la población. Además, todos los pollos son anillados, lo que permite seguir sus desplazamientos y reconstruir su historia vital durante los próximos años.
Más allá de Cádiz La recuperación del ibis eremita ya no se limita al sur de Andalucía. Los programas de conservación trabajan para favorecer la expansión de la especie hacia otros territorios europeos y recuperar parte de sus antiguas rutas migratorias. En ese objetivo se enmarca la colaboración establecida con instituciones de Cataluña para impulsar una nueva población reproductora que pueda actuar como escala entre Centroeuropa y Cádiz, facilitando en el futuro la consolidación de una migración regular.
Al mismo tiempo, continúan las colaboraciones con entidades científicas y administraciones de otros países donde aún sobreviven poblaciones naturales, especialmente en el norte de África, con el propósito de compartir conocimientos y coordinar estrategias de conservación. El camino hacia su recuperación todavía está lejos de completarse y la especie continúa dependiendo de una intensa labor de seguimiento y conservación. Sin embargo, los resultados de 2026 muestran que aquel ave que desapareció de los cielos europeos hace más de cuatrocientos años vuelve a encontrar un lugar donde criar.
Cada nueva generación nacida en libertad acerca un poco más el objetivo que hace dos décadas parecía casi inalcanzable: que el ibis eremita deje de ser un símbolo de la desaparición para convertirse en un ejemplo de cómo la conservación sostenida en el tiempo puede devolver una especie al lugar que nunca debió perder. comentarios Reportar un error CONSERVACIÓN El regreso del ave que Europa había perdido Las colonias gaditanas cierran una de sus mejores temporadas reproductoras con al menos 53 pollos volados, consolidando la recuperación de esta especie en peligro crítico Regala esta noticia Añádenos en Google El Proyecto Eremita inició en 2004 un programa para devolver la especie a la naturaleza liberando ejemplares criados en cautividad. (Junta de Andalucía) David Moreno Madrid 27/07/2026 Actualizado a las 12:51h. Durante más de cuatro siglos, esta singular ave de plumaje negro, cabeza desnuda y largo pico curvado dejó de formar parte del paisaje mediterráneo hasta convertirse en uno de los símbolos mundiales de la pérdida de biodiversidad. Hoy, sin embargo, el ibis eremita vuelve a ... sobrevolar los acantilados de la costa gaditana y, poco a poco, comienza a recuperar el territorio que un día perdió.
La campaña reproductora de 2026 confirma que esa recuperación avanza por buen camino. Al menos 53 pollos han conseguido abandonar los nidos en las colonias de la provincia de Cádiz, convirtiéndose en uno de los mejores resultados obtenidos desde que comenzaron los programas de reintroducción. La cifra solo queda por detrás de los 56 ejemplares registrados el año pasado y consolida la tendencia positiva que la especie viene mostrando durante la última década.
Más allá del número, los datos reflejan que el ibis eremita ya no es una presencia testimonial en Andalucía y que la especie empieza a formar una población reproductora estable, capaz de sacar adelante nuevas generaciones de forma continuada. El ibis eremita (Geronticus eremita) figura entre las aves más amenazadas del planeta. Catalogado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie En Peligro Crítico, desapareció como reproductor en Europa hace siglos debido a la persecución humana, la transformación del paisaje y la pérdida de hábitats adecuados.
Su supervivencia quedó reducida durante décadas a pequeñas poblaciones aisladas en el norte de África y Oriente Próximo, mientras en Europa solo permanecía en zoológicos y programas de conservación. La situación empezó a cambiar a comienzos del siglo XXI gracias a diversos proyectos internacionales de reintroducción. En Andalucía, el llamado Proyecto Eremita inició en 2004 un ambicioso programa para devolver la especie a la naturaleza mediante la liberación de ejemplares criados en cautividad y un intenso seguimiento de las colonias y dos décadas después, los resultados empiezan a consolidarse.
El corazón de la recuperación El principal motor de esta recuperación sigue siendo el Tajo de La Barca de Vejer, convertido en la colonia más importante de Andalucía. Esta temporada concentró la mayor parte del éxito reproductor de la especie. Allí se establecieron 27 parejas reproductoras, de las que 21 consiguieron sacar adelante sus pollos hasta el momento del primer vuelo.
En total, la colonia aportó 39 jóvenes ibis a la población silvestre. El enclave reúne unas condiciones especialmente favorables para la nidificación, con cortados rocosos que ofrecen protección frente a depredadores y un entorno agrícola donde las aves encuentran con facilidad insectos, pequeños reptiles y otros invertebrados de los que se alimentan. La segunda colonia reproductora, situada en Castilnovo, también confirmó la buena evolución de la especie.
Aunque tres parejas perdieron la puesta durante la incubación, otras nueve lograron sacar adelante su descendencia, permitiendo que al menos 14 nuevos ejemplares abandonaran los nidos. Estos resultados muestran que la población ya no depende exclusivamente de un único enclave, una circunstancia especialmente importante para garantizar su viabilidad a largo plazo frente a posibles episodios de enfermedades, temporales o cambios ambientales. El reto pendiente de San Ambrosio No obstante, no todas las noticias fueron positivas durante esta temporada.
La colonia instalada en la torre de San Ambrosio volvió a atraer un número considerable de parejas reproductoras. Entre 14 y 17 iniciaron comportamientos reproductores y al menos seis llegaron a incubar huevos. Sin embargo, ninguna consiguió sacar adelante pollos.
Lejos de interpretarse como un fracaso definitivo, los responsables del seguimiento consideran que este comportamiento confirma el interés que el enclave sigue despertando para la especie. El siguiente paso será determinar qué factores han impedido el éxito reproductor —desde molestias hasta depredación o condiciones del hábitat— para aplicar medidas que favorezcan la consolidación futura de esta colonia. Cada pollo que abandona el nido representa un pequeño triunfo para una especie que hace apenas unas décadas parecía condenada a desaparecer de Europa.
Pero el trabajo no termina cuando los jóvenes realizan su primer vuelo, ya que durante las siguientes semanas los equipos de seguimiento vigilarán cómo se emancipan, aprenden a alimentarse de forma independiente y se incorporan progresivamente a la población gaditana. Esa fase resulta decisiva para conocer cuántos de esos ejemplares sobrevivirán hasta alcanzar la edad reproductora y contribuirán al crecimiento de la población. Además, todos los pollos son anillados, lo que permite seguir sus desplazamientos y reconstruir su historia vital durante los próximos años.
Más allá de Cádiz La recuperación del ibis eremita ya no se limita al sur de Andalucía. Los programas de conservación trabajan para favorecer la expansión de la especie hacia otros territorios europeos y recuperar parte de sus antiguas rutas migratorias. En ese objetivo se enmarca la colaboración establecida con instituciones de Cataluña para impulsar una nueva población reproductora que pueda actuar como escala entre Centroeuropa y Cádiz, facilitando en el futuro la consolidación de una migración regular.
Al mismo tiempo, continúan las colaboraciones con entidades científicas y administraciones de otros países donde aún sobreviven poblaciones naturales, especialmente en el norte de África, con el propósito de compartir conocimientos y coordinar estrategias de conservación. El camino hacia su recuperación todavía está lejos de completarse y la especie continúa dependiendo de una intensa labor de seguimiento y conservación. Sin embargo, los resultados de 2026 muestran que aquel ave que desapareció de los cielos europeos hace más de cuatrocientos años vuelve a encontrar un lugar donde criar.
Cada nueva generación nacida en libertad acerca un poco más el objetivo que hace dos décadas parecía casi inalcanzable: que el ibis eremita deje de ser un símbolo de la desaparición para convertirse en un ejemplo de cómo la conservación sostenida en el tiempo puede devolver una especie al lugar que nunca debió perder. comentarios Reportar un error Qué reloj Garmin comprar según el deporte que haces: MediaMarkt rebaja toda la gama en verano Alejandra Santisteban Guiu Gonzalo Miró, 45 años: «Desayuno revuelto de huevos con jamón cocido extra bajo en sal, yogur y fruta, que suele ser aguacate o kiwi» Francisco J. Jurado Marta González, monja de clausura: «El Señor nos ha creado libres, no le podemos culpar de nuestras desgracias»
Inés Romero