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jueves, 30 de julio de 2026

Baños, espigas y alergias: qué hay detrás de las otitis caninas en verano

Revisar y secar la parte externa de las orejas ayuda a detectar molestias, aunque los episodios que reaparecen deben abordarse como un posible problema dermatológico.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

ÚLTIMA HORABBVA supera los 6.000 millones de beneficio hasta junio por el mayor impulso de la actividad crediticia directoSigue la última hora de los incendios en España Baños, espigas y alergias: qué hay detrás de las otitis caninas en veranoUn perro en una revisión de oído en el veterinarioPIXABAYEscucha este artículoPerrosNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 30 jul 2026 - 07:20Inés López Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosRevisar y secar la parte externa de las orejas ayuda a detectar molestias, aunque los episodios que reaparecen deben abordarse como un posible problema dermatológico.Cómo cuidar de las orejas largas de los perros, un foco frecuente de infecciones.Con la llegada del verano aumentan las salidas con perros a playas, ríos, piscinas y zonas de campo. También se hacen más frecuentes las consultas veterinarias por molestias en los oídos, ya sea por la entrada de agua durante el baño o por la presencia de una espiga después de correr entre hierbas altas o terrenos recién segados.Una otitis aislada puede estar relacionada con alguna de estas situaciones. Sin embargo, cuando los episodios reaparecen, incluso aunque solo lo hagan una vez al año, conviene investigar qué hay detrás y no asumir que se trata de una consecuencia inevitable del calor o de los baños."Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que esa otitis tenga un origen", explica Irene Alfonso, veterinaria de DermadridVet especializada en dermatología.¿Hasta dónde pueden oír los perros?

La impresionante capacidad auditiva caninaLa humedad puede favorecer la irritación del conducto auditivo o agravar una alteración que ya existía. No obstante, las otitis también pueden estar asociadas a infecciones, alergias ambientales, reacciones alimentarias u otros problemas dermatológicos. Por este motivo, la aparición repetida de inflamación, picor o dolor no debería atribuirse únicamente a que al animal "le ha entrado agua".Después de un baño, es recomendable observar si el perro sacude la cabeza con frecuencia, se rasca las orejas o presenta enrojecimiento, secreciones o mal olor; ya que estos signos pueden indicar que existe inflamación y justifican una consulta veterinaria antes de que el problema avance.También conviene secar con una gasa o una toalla limpia la parte externa de las orejas, sin introducir objetos en el conducto auditivo.

Tras los paseos por el campo, especialmente en zonas con hierba alta, vegetación seca o espigas, es aconsejable revisar las orejas y el resto del cuerpo para detectar posibles cuerpos extraños.Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que tenga un origenEstas precauciones son especialmente importantes en perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos, abundante pelo en la zona o una piel propensa a inflamarse. En estos animales, el oído puede ventilar peor y acumular más humedad, lo que aumenta la posibilidad de que aparezcan molestias.Algunas razas, entre ellas los Cockers, Carlinos, Teckels o Labradoodles, pueden presentar una mayor predisposición a sufrir enfermedades de la piel y los oídos. Sin embargo, esa tendencia no significa que deban convivir de forma habitual con infecciones, rascado o dolor."En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído", señala Alfonso.

Para algunos responsables, de hecho, el primer indicio de que el perro padece una enfermedad de la piel no es una lesión visible en el cuerpo, sino una infección de oído que se trata, mejora y vuelve a aparecer.Por qué las gotas pueden no resolver el problemaAnte una otitis, es habitual pensar que unas gotas aplicadas durante varios días bastarán para eliminarla. El tratamiento puede controlar la inflamación y la infección del momento, pero no impedirá necesariamente que el problema se repita si no se identifica su causa."Una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual", advierte la la experta en cuidados veterinarios. "Aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde vienen esas otitis".El cuidado del pelaje del gato deja de ser estética: "No es solo belleza, es salud"El diagnóstico debe determinar qué tipo de inflamación existe, si hay bacterias, levaduras u otros microorganismos implicados y qué circunstancia está favoreciendo las recaídas.

Utilizar tratamientos sin revisar previamente el oído puede resultar insuficiente e incluso contribuir a que aparezcan infecciones más difíciles de controlar."Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará unos días o unas semanas, pero lo más probable es que vuelva a tener otitis", explica Alfonso. La especialista también advierte de que "muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergia".Las alergias ambientales o alimentarias pueden provocar inflamación en distintas zonas del cuerpo, incluidos los conductos auditivos. En algunos perros, las orejas son precisamente el lugar donde aparece el primer síntoma o la parte más afectada.Muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergiaCuando las infecciones se repiten, un abordaje dermatológico permite valorar al animal en su conjunto y diseñar un tratamiento dirigido tanto a la otitis como a la enfermedad que la origina.

Actuar a tiempo ayuda a reducir el riesgo de infecciones resistentes, cambios crónicos en el conducto auditivo e incluso daños que puedan afectar a la audición."El oído también es piel", recuerda Alfonso. Por ello, la especialista insiste en que una otitis recurrente no debe abordarse como una molestia aislada. Además de causar picor y dolor, puede alterar el descanso y el comportamiento del perro y resultar frustrante para su familia.

"Las otitis no deberían normalizarse", concluye la veterinaria.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:PerrosBienestar animal Mostrar comentarios Comentarios Baños, espigas y alergias: qué hay detrás de las otitis caninas en veranoUn perro en una revisión de oído en el veterinarioPIXABAYEscucha este artículoPerrosNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 30 jul 2026 - 07:20Inés López Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosRevisar y secar la parte externa de las orejas ayuda a detectar molestias, aunque los episodios que reaparecen deben abordarse como un posible problema dermatológico.Cómo cuidar de las orejas largas de los perros, un foco frecuente de infecciones.Con la llegada del verano aumentan las salidas con perros a playas, ríos, piscinas y zonas de campo. También se hacen más frecuentes las consultas veterinarias por molestias en los oídos, ya sea por la entrada de agua durante el baño o por la presencia de una espiga después de correr entre hierbas altas o terrenos recién segados.Una otitis aislada puede estar relacionada con alguna de estas situaciones. Sin embargo, cuando los episodios reaparecen, incluso aunque solo lo hagan una vez al año, conviene investigar qué hay detrás y no asumir que se trata de una consecuencia inevitable del calor o de los baños."Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que esa otitis tenga un origen", explica Irene Alfonso, veterinaria de DermadridVet especializada en dermatología.¿Hasta dónde pueden oír los perros?

La impresionante capacidad auditiva caninaLa humedad puede favorecer la irritación del conducto auditivo o agravar una alteración que ya existía. No obstante, las otitis también pueden estar asociadas a infecciones, alergias ambientales, reacciones alimentarias u otros problemas dermatológicos. Por este motivo, la aparición repetida de inflamación, picor o dolor no debería atribuirse únicamente a que al animal "le ha entrado agua".Después de un baño, es recomendable observar si el perro sacude la cabeza con frecuencia, se rasca las orejas o presenta enrojecimiento, secreciones o mal olor; ya que estos signos pueden indicar que existe inflamación y justifican una consulta veterinaria antes de que el problema avance.También conviene secar con una gasa o una toalla limpia la parte externa de las orejas, sin introducir objetos en el conducto auditivo.

Tras los paseos por el campo, especialmente en zonas con hierba alta, vegetación seca o espigas, es aconsejable revisar las orejas y el resto del cuerpo para detectar posibles cuerpos extraños.Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que tenga un origenEstas precauciones son especialmente importantes en perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos, abundante pelo en la zona o una piel propensa a inflamarse. En estos animales, el oído puede ventilar peor y acumular más humedad, lo que aumenta la posibilidad de que aparezcan molestias.Algunas razas, entre ellas los Cockers, Carlinos, Teckels o Labradoodles, pueden presentar una mayor predisposición a sufrir enfermedades de la piel y los oídos. Sin embargo, esa tendencia no significa que deban convivir de forma habitual con infecciones, rascado o dolor."En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído", señala Alfonso.

Para algunos responsables, de hecho, el primer indicio de que el perro padece una enfermedad de la piel no es una lesión visible en el cuerpo, sino una infección de oído que se trata, mejora y vuelve a aparecer.Por qué las gotas pueden no resolver el problemaAnte una otitis, es habitual pensar que unas gotas aplicadas durante varios días bastarán para eliminarla. El tratamiento puede controlar la inflamación y la infección del momento, pero no impedirá necesariamente que el problema se repita si no se identifica su causa."Una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual", advierte la la experta en cuidados veterinarios. "Aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde vienen esas otitis".El cuidado del pelaje del gato deja de ser estética: "No es solo belleza, es salud"El diagnóstico debe determinar qué tipo de inflamación existe, si hay bacterias, levaduras u otros microorganismos implicados y qué circunstancia está favoreciendo las recaídas.

Utilizar tratamientos sin revisar previamente el oído puede resultar insuficiente e incluso contribuir a que aparezcan infecciones más difíciles de controlar."Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará unos días o unas semanas, pero lo más probable es que vuelva a tener otitis", explica Alfonso. La especialista también advierte de que "muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergia".Las alergias ambientales o alimentarias pueden provocar inflamación en distintas zonas del cuerpo, incluidos los conductos auditivos. En algunos perros, las orejas son precisamente el lugar donde aparece el primer síntoma o la parte más afectada.Muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergiaCuando las infecciones se repiten, un abordaje dermatológico permite valorar al animal en su conjunto y diseñar un tratamiento dirigido tanto a la otitis como a la enfermedad que la origina.

Actuar a tiempo ayuda a reducir el riesgo de infecciones resistentes, cambios crónicos en el conducto auditivo e incluso daños que puedan afectar a la audición."El oído también es piel", recuerda Alfonso. Por ello, la especialista insiste en que una otitis recurrente no debe abordarse como una molestia aislada. Además de causar picor y dolor, puede alterar el descanso y el comportamiento del perro y resultar frustrante para su familia.

"Las otitis no deberían normalizarse", concluye la veterinaria.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · jueves, 30 de julio de 2026

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