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Internacional
miércoles, 5 de agosto de 2026

El gasto récord de misiles de EE.UU. limita la presión de Trump sobre Irán

La guerra con Irán ha dejado al descubierto uno de los puntos débiles del enorme poder militar de Estados Unidos. Es posible consumir en unos meses unas armas que la industria necesita años para repon

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El gasto récord de misiles de EE.UU. limita la presión de Trump sobre Irán El Pentágono ha reducido su arsenal de proyectiles de ataque de largo alcance y ha usado hasta el 80% de sus sistemas defensivos durante la guerra, mermando la capacidad de la Casa Blanca para seguir amenazando a Teherán Regala esta noticia Añádenos en Google EE.UU. ha empleado buena parte de sus baterías defensivas Patriot en la guerra contra Irán. (ABC) David Alandete Corresponsal en Washington 05/08/2026 Actualizado a las 19:47h. La guerra con Irán ha dejado al descubierto uno de los puntos débiles del enorme poder militar de Estados Unidos. Es posible consumir en unos meses unas armas que la industria necesita años para reponer.

Después de cinco meses de operaciones en Irán, el ... Ejército estadounidense ha utilizado gran parte de sus reservas mundiales de misiles tácticos de largo alcance (ATACMS) y de los nuevos misiles de ataque de precisión (PrSM), las dos principales armas terrestres para alcanzar objetivos a cientos de kilómetros de distancia con gran precisión. Las cantidades exactas siguen siendo información clasificada.

La reducción del arsenal no significa que EE.UU. se haya quedado sin medios para atacar Irán. El Pentágono conserva bombarderos, cazas, drones, misiles lanzados desde buques y aviones y otras municiones guiadas. Sí implica que comienza a perder algunas de las opciones que le permiten alcanzar objetivos a gran distancia sin acercar pilotos humanos a las defensas iraníes.

Los mencionados ATACMS y los PrSM pueden destruir centros de mando, radares, instalaciones logísticas, posiciones de defensa aérea y concentraciones de tropas desde cientos de kilómetros. Son, además, armas de más de un millón de dólares por unidad. Noticia relacionada Un avión choca con un objeto no identificado en Alemania y el aeropuerto de Leipzig desactiva un dron explosivo Rosalía Sánchez El ATACMS es un misil balístico táctico desarrollado durante la Guerra Fría y empleado por primera vez en la guerra del Golfo en los años 90.

Se lanza desde las plataformas Himars y M270 y, según la variante, puede alcanzar objetivos situados a unos 300 kilómetros. EE.UU. también lo ha suministrado a Ucrania, donde ha permitido atacar instalaciones militares rusas alejadas del frente. El sistema PrSM, misiles de precisión, es su sustituto.

Tiene mayor alcance, incorpora sistemas más modernos y permite transportar dos proyectiles a la vez. Su primera versión supera los 400 kilómetros y el Ejército trabaja en variantes que aspiran a alcanzar distancias mucho mayores. Pero se trata de un programa todavía reciente.

Los primeros PrSM comenzaron a entregarse al Pentágono poco antes de la guerra de Irán y las existencias eran limitadas cuando Trump abrió la campaña junto a Israel en febrero. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) había advertido en marzo en un informe de que el bajo número de unidades disponibles podía convertirse rápidamente en un problema si el conflicto se prolongaba. Y se prolongó.

El Pentágono conserva, cazas, bombarderos, drones y misiles lanzados desde buques, pero pierde opciones para alcanzar objetivos a gran distancia sin acercar pilotos ni arriesgar vidas Newsletter Trump había presentado inicialmente la ofensiva como una operación que tendría una duración breve, de entre cuatro y seis semanas. Cinco meses después, las necesidades de la campaña han obligado al Mando Central, responsable de las operaciones en Oriente Próximo, a trasladar municiones desde depósitos estadounidenses en otras regiones del mundo. Dentro de la Administración han circulado durante la última semana informes y estimaciones sobre cuánto tiempo puede continuar EE.UU. atacando Irán sin reducir sus reservas hasta niveles que comprometan la respuesta ante otra crisis.

El desgaste obliga ahora al Pentágono a establecer prioridades. Cada misil reservado para Irán es una unidad que no estaría disponible de inmediato en el Pacífico, frente a China, o en Europa. Y cada misil utilizado puede tardar meses, o incluso años, en regresar al inventario.

El Ejército ha comenzado a retirar gradualmente los ATACMS y a trasladar la producción hacia los PrSM. La empresa Lockheed Martin recibió un contrato de varios miles de millones de dólares para ampliar la fabricación del nuevo misil, pero las entregas se distribuyen durante varios ejercicios presupuestarios. No existe capacidad industrial para reponer de forma inmediata todo lo consumido en este conflicto.

Estados Unidos también ha reducido de forma importante sus existencias de Patriot y THAAD, los dos sistemas empleados para interceptar misiles balísticos iraníes y proteger bases, fuerzas desplegadas y territorios aliados. El Patriot opera principalmente en la fase final del vuelo de un misil y también puede derribar aviones y drones. El THAAD intercepta amenazas a mayor altura y está diseñado específicamente contra misiles balísticos.

Ambos han sido esenciales durante la guerra para proteger instalaciones estadounidenses, Israel y los países del Golfo. Además del uso de misiles de ataque ATACMS y PrSM, que tardan meses o años en reponerse, EE.UU. ha gastado el 65% de los interceptores Patriot y el 80% de los sistemas THAAD Un informe del CSIS calculó que, entre febrero y julio, EE.UU. había consumido alrededor del 65% de sus interceptores Patriot. El inventario de THAAD sería al menos un 38% inferior al existente al comienzo del conflicto.

Dos de las fuentes consultadas por la agencia Reuters afirmaron que esas estimaciones coinciden de forma aproximada con los datos internos del Gobierno. Otros medios han publicado cifras aún más llamativas, no confirmadas. La CNN informa de que el Pentágono habría empleado cerca del 80% de sus interceptores THAAD y aproximadamente la mitad de los Patriot.

Las diferencias responden a la ausencia de datos oficiales y al momento concreto en el que se tomó cada estimación. La escasez preocupa especialmente a los aliados del Golfo, que dependen de los sistemas estadounidenses para defenderse de una posible represalia iraní. Sus gobernantes han advertido a Washington de que una nueva ofensiva puede provocar ataques contra refinerías, puertos, bases militares e infraestructuras energéticas.

La protección de esos objetivos exige interceptores. Y estos se están utilizando más rápido de lo que pueden fabricarse. La industria entrega, según estimaciones abiertas, unas pocas decenas de Patriot al mes.

Los THAAD son todavía más difíciles de reponer. El arsenal de los famosos misiles Tomahawk también ha sufrido un desgaste considerable. Una de las fuentes citadas por Reuters estimó que EE.UU. ha empleado algo menos de la mitad de sus reservas mundiales desde febrero.

La agencia no pudo verificar esa cantidad de forma independiente. El Tomahawk es el principal misil de crucero de la Armada para ataques terrestres. Se lanza desde destructores, cruceros y submarinos y puede recorrer grandes distancias a baja altura.

Su función es alcanzar objetivos protegidos sin obligar a los aviones estadounidenses a entrar en zonas cubiertas por defensas enemigas. Raytheon, fabricante del Tomahawk y de los interceptores Patriot, negocia con el Pentágono un acuerdo de varios años para elevar la producción. Lockheed Martin fabrica los ATACMS, los PrSM y el sistema THAAD.

Las dos empresas están ampliando instalaciones y cadenas de suministro, pero el aumento de capacidad no es inmediato y no dan abasto. EE.UU. ha empleado algo menos de la mitad de sus reservas de misiles Tomahawk, el principal proyectil de crucero de la Armada para ataques terrestres La Casa Blanca rechaza que el desgaste haya dejado a EE.UU. en una posición vulnerable. Trump aseguró en declaraciones a la prensa esta semana que el país tiene «muchas más municiones que cualquier otro» y «muchas más de las que necesita».

También sostuvo que las compañías estadounidenses están fabricando armamento a niveles nunca vistos y ampliando sus plantas a un ritmo récord. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que las Fuerzas Armadas conservan todo lo necesario para actuar «en el momento y el lugar que elija el presidente». Según Parnell, EE.UU. ha realizado operaciones en varios mandos de combate mientras mantenía un arsenal suficiente para proteger a su población y sus intereses.

Las declaraciones oficiales no niegan expresamente que determinados inventarios hayan caído de forma pronunciada. La posición de la Administración es que la combinación total de armas disponibles sigue permitiendo cumplir las misiones encomendadas. Amenazas y marcha atrás de Trump Durante las últimas semanas, los mandos militares han advertido a Trump de la disminución de los interceptores y de algunas municiones de ataque, según la CNN.

Añaden varios medios estadounidenses que esas alertas estuvieron presentes cuando el presidente decidió suspender una nueva ofensiva de gran escala contra Irán. Trump mantiene la amenaza de reanudar los ataques si Teherán no acepta sus condiciones. Pero una nueva campaña amplia tendría que desarrollarse con un margen material más estrecho que el existente en febrero.

El Pentágono puede recurrir a bombarderos y cazas. Puede utilizar otros misiles y reservar las unidades restantes para los objetivos prioritarios. También puede aumentar el empleo de drones de menor coste, más rudimentarios, como los que fabrica Ucrania.

Ninguna de esas alternativas sustituye por completo a las armas consumidas. Los drones son útiles contra numerosos objetivos, pero no tienen siempre el alcance, la velocidad, la carga explosiva o la capacidad de penetración necesarias para destruir centros de mando endurecidos y baterías antiaéreas protegidas. Las misiones tripuladas ofrecen mayor flexibilidad, pero exponen a pilotos y aviones. comentarios Reportar un error El gasto récord de misiles de EE.UU. limita la presión de Trump sobre Irán El Pentágono ha reducido su arsenal de proyectiles de ataque de largo alcance y ha usado hasta el 80% de sus sistemas defensivos durante la guerra, mermando la capacidad de la Casa Blanca para seguir amenazando a Teherán Regala esta noticia Añádenos en Google EE.UU. ha empleado buena parte de sus baterías defensivas Patriot en la guerra contra Irán. (ABC) David Alandete Corresponsal en Washington 05/08/2026 Actualizado a las 19:47h.

La guerra con Irán ha dejado al descubierto uno de los puntos débiles del enorme poder militar de Estados Unidos. Es posible consumir en unos meses unas armas que la industria necesita años para reponer. Después de cinco meses de operaciones en Irán, el ...

Ejército estadounidense ha utilizado gran parte de sus reservas mundiales de misiles tácticos de largo alcance (ATACMS) y de los nuevos misiles de ataque de precisión (PrSM), las dos principales armas terrestres para alcanzar objetivos a cientos de kilómetros de distancia con gran precisión. Las cantidades exactas siguen siendo información clasificada. La reducción del arsenal no significa que EE.UU. se haya quedado sin medios para atacar Irán.

El Pentágono conserva bombarderos, cazas, drones, misiles lanzados desde buques y aviones y otras municiones guiadas. Sí implica que comienza a perder algunas de las opciones que le permiten alcanzar objetivos a gran distancia sin acercar pilotos humanos a las defensas iraníes. Los mencionados ATACMS y los PrSM pueden destruir centros de mando, radares, instalaciones logísticas, posiciones de defensa aérea y concentraciones de tropas desde cientos de kilómetros.

Son, además, armas de más de un millón de dólares por unidad. Noticia relacionada Un avión choca con un objeto no identificado en Alemania y el aeropuerto de Leipzig desactiva un dron explosivo Rosalía Sánchez El ATACMS es un misil balístico táctico desarrollado durante la Guerra Fría y empleado por primera vez en la guerra del Golfo en los años 90. Se lanza desde las plataformas Himars y M270 y, según la variante, puede alcanzar objetivos situados a unos 300 kilómetros.

EE.UU. también lo ha suministrado a Ucrania, donde ha permitido atacar instalaciones militares rusas alejadas del frente. El sistema PrSM, misiles de precisión, es su sustituto. Tiene mayor alcance, incorpora sistemas más modernos y permite transportar dos proyectiles a la vez.

Su primera versión supera los 400 kilómetros y el Ejército trabaja en variantes que aspiran a alcanzar distancias mucho mayores. Pero se trata de un programa todavía reciente. Los primeros PrSM comenzaron a entregarse al Pentágono poco antes de la guerra de Irán y las existencias eran limitadas cuando Trump abrió la campaña junto a Israel en febrero.

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) había advertido en marzo en un informe de que el bajo número de unidades disponibles podía convertirse rápidamente en un problema si el conflicto se prolongaba. Y se prolongó. El Pentágono conserva, cazas, bombarderos, drones y misiles lanzados desde buques, pero pierde opciones para alcanzar objetivos a gran distancia sin acercar pilotos ni arriesgar vidas Newsletter Trump había presentado inicialmente la ofensiva como una operación que tendría una duración breve, de entre cuatro y seis semanas.

Cinco meses después, las necesidades de la campaña han obligado al Mando Central, responsable de las operaciones en Oriente Próximo, a trasladar municiones desde depósitos estadounidenses en otras regiones del mundo. Dentro de la Administración han circulado durante la última semana informes y estimaciones sobre cuánto tiempo puede continuar EE.UU. atacando Irán sin reducir sus reservas hasta niveles que comprometan la respuesta ante otra crisis. El desgaste obliga ahora al Pentágono a establecer prioridades.

Cada misil reservado para Irán es una unidad que no estaría disponible de inmediato en el Pacífico, frente a China, o en Europa. Y cada misil utilizado puede tardar meses, o incluso años, en regresar al inventario. El Ejército ha comenzado a retirar gradualmente los ATACMS y a trasladar la producción hacia los PrSM.

La empresa Lockheed Martin recibió un contrato de varios miles de millones de dólares para ampliar la fabricación del nuevo misil, pero las entregas se distribuyen durante varios ejercicios presupuestarios. No existe capacidad industrial para reponer de forma inmediata todo lo consumido en este conflicto. Estados Unidos también ha reducido de forma importante sus existencias de Patriot y THAAD, los dos sistemas empleados para interceptar misiles balísticos iraníes y proteger bases, fuerzas desplegadas y territorios aliados.

El Patriot opera principalmente en la fase final del vuelo de un misil y también puede derribar aviones y drones. El THAAD intercepta amenazas a mayor altura y está diseñado específicamente contra misiles balísticos. Ambos han sido esenciales durante la guerra para proteger instalaciones estadounidenses, Israel y los países del Golfo.

Además del uso de misiles de ataque ATACMS y PrSM, que tardan meses o años en reponerse, EE.UU. ha gastado el 65% de los interceptores Patriot y el 80% de los sistemas THAAD Un informe del CSIS calculó que, entre febrero y julio, EE.UU. había consumido alrededor del 65% de sus interceptores Patriot. El inventario de THAAD sería al menos un 38% inferior al existente al comienzo del conflicto. Dos de las fuentes consultadas por la agencia Reuters afirmaron que esas estimaciones coinciden de forma aproximada con los datos internos del Gobierno.

Otros medios han publicado cifras aún más llamativas, no confirmadas. La CNN informa de que el Pentágono habría empleado cerca del 80% de sus interceptores THAAD y aproximadamente la mitad de los Patriot. Las diferencias responden a la ausencia de datos oficiales y al momento concreto en el que se tomó cada estimación.

La escasez preocupa especialmente a los aliados del Golfo, que dependen de los sistemas estadounidenses para defenderse de una posible represalia iraní. Sus gobernantes han advertido a Washington de que una nueva ofensiva puede provocar ataques contra refinerías, puertos, bases militares e infraestructuras energéticas. La protección de esos objetivos exige interceptores.

Y estos se están utilizando más rápido de lo que pueden fabricarse. La industria entrega, según estimaciones abiertas, unas pocas decenas de Patriot al mes. Los THAAD son todavía más difíciles de reponer.

El arsenal de los famosos misiles Tomahawk también ha sufrido un desgaste considerable. Una de las fuentes citadas por Reuters estimó que EE.UU. ha empleado algo menos de la mitad de sus reservas mundiales desde febrero. La agencia no pudo verificar esa cantidad de forma independiente.

El Tomahawk es el principal misil de crucero de la Armada para ataques terrestres. Se lanza desde destructores, cruceros y submarinos y puede recorrer grandes distancias a baja altura. Su función es alcanzar objetivos protegidos sin obligar a los aviones estadounidenses a entrar en zonas cubiertas por defensas enemigas.

Raytheon, fabricante del Tomahawk y de los interceptores Patriot, negocia con el Pentágono un acuerdo de varios años para elevar la producción. Lockheed Martin fabrica los ATACMS, los PrSM y el sistema THAAD. Las dos empresas están ampliando instalaciones y cadenas de suministro, pero el aumento de capacidad no es inmediato y no dan abasto.

EE.UU. ha empleado algo menos de la mitad de sus reservas de misiles Tomahawk, el principal proyectil de crucero de la Armada para ataques terrestres La Casa Blanca rechaza que el desgaste haya dejado a EE.UU. en una posición vulnerable. Trump aseguró en declaraciones a la prensa esta semana que el país tiene «muchas más municiones que cualquier otro» y «muchas más de las que necesita». También sostuvo que las compañías estadounidenses están fabricando armamento a niveles nunca vistos y ampliando sus plantas a un ritmo récord.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que las Fuerzas Armadas conservan todo lo necesario para actuar «en el momento y el lugar que elija el presidente». Según Parnell, EE.UU. ha realizado operaciones en varios mandos de combate mientras mantenía un arsenal suficiente para proteger a su población y sus intereses. Las declaraciones oficiales no niegan expresamente que determinados inventarios hayan caído de forma pronunciada.

La posición de la Administración es que la combinación total de armas disponibles sigue permitiendo cumplir las misiones encomendadas. Amenazas y marcha atrás de Trump Durante las últimas semanas, los mandos militares han advertido a Trump de la disminución de los interceptores y de algunas municiones de ataque, según la CNN. Añaden varios medios estadounidenses que esas alertas estuvieron presentes cuando el presidente decidió suspender una nueva ofensiva de gran escala contra Irán.

Trump mantiene la amenaza de reanudar los ataques si Teherán no acepta sus condiciones. Pero una nueva campaña amplia tendría que desarrollarse con un margen material más estrecho que el existente en febrero. El Pentágono puede recurrir a bombarderos y cazas.

Puede utilizar otros misiles y reservar las unidades restantes para los objetivos prioritarios. También puede aumentar el empleo de drones de menor coste, más rudimentarios, como los que fabrica Ucrania. Ninguna de esas alternativas sustituye por completo a las armas consumidas.

Los drones son útiles contra numerosos objetivos, pero no tienen siempre el alcance, la velocidad, la carga explosiva o la capacidad de penetración necesarias para destruir centros de mando endurecidos y baterías antiaéreas protegidas. Las misiones tripuladas ofrecen mayor flexibilidad, pero exponen a pilotos y aviones. comentarios Reportar un error Un avión choca con un objeto no identificado en Alemania y el aeropuerto de Leipzig desactiva un dron explosivo Rosalía Sánchez 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García David Bustamante: «No teníamos para vacaciones, pero nunca faltaba el plato combinado de la churrería» Borja Sánchez Pedro Ruiz ve que Sánchez se marcha de vacaciones en plena crisis migratoria: «No es muy presentable»

Borja Sánchez

Publicado por Redacción · miércoles, 5 de agosto de 2026

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