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Internacional
miércoles, 5 de agosto de 2026

Una pistola robada y por la puerta de atrás: la venganza del guardia civil Dámaso que acabó con Laura

La localidad asturiana de Llanes, que en apenas diez días estará en su fin de semana grande de fiestas por San Roque, se ha visto golpeada por uno de los casos de violencia de género más duros. Laura,

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Crimen machista en el cuartel de Llanes Una pistola robada y por la puerta de atrás: la venganza del guardia civil Dámaso que acabó con Laura El agresor aprovechó su conocimiento del sistema para cumplir su venganza unos días después de que le comunicaran que iba a ser expulsado del Cuerpo Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Un agente de la Guardia Civil, delante del cuartel de Llanes donde se produjo el crimen. (Damián Arienza (El Comercio)) David Sánchez de Castro 06/08/2026 a las 01:41h. La localidad asturiana de Llanes, que en apenas diez días estará en su fin de semana grande de fiestas por San Roque, se ha visto golpeada por uno de los casos de violencia de género más duros.

Laura, una agente de la Guardia Civil muy ... querida en la zona, fue asesinada a tiros por su propia expareja, Dámaso, otro agente de la Benemérita del que llevaba separada desde 2019 —se encontraban en pleno proceso de divorcio— y que ya le había puesto en el lugar de víctima. Un intento de agresión frente a dos de las hijas que tenían en común había provocado una denuncia de ella que derivó en una condena judicial en firme, y en la entrada de esta en el sistema VioGen y las consecuencias derivadas. Lo que hace diferente este caso de violencia de género —Laura es la víctima mortal número 34 en lo que va de 2026— es la profesión de ambos, tanto de víctima como de asesino: ambos eran miembros de la Guardia Civil.

De hecho, su relación de amor se produjo cuando compartieron cuartel en Llanes, donde él, gallego de nacimiento, fue destinado y ella obtuvo plaza y adonde se desplazó desde su Madrid natal. Noticia relacionada Un guardia civil asesina a tiros a su expareja, también agente, en el cuartel de Llanes (Asturias) David Sánchez de Castro Y fue en el lugar donde se conocieron, el cuartel, donde ambos perdieron la vida. Ella, cuando él entró en el despacho del primer piso donde estaba trabajando y fue asaltada a tiros.

Él, cuando los que fueron sus compañeros tuvieron que repeler los disparos en el garaje del centro donde se había atrincherado. Muchas preguntas en las primeras horas del caso señalaban a un posible fallo o una cadena de errores en la propia Guardia Civil. ¿Cómo era posible que un agente destinado lejos —en Zamora— hubiera llegado con total calma al lugar donde su exmujer, inscrita en el sistema de VioGen, se encontraba y pudiera dispararle con un arma, si en teoría ni debería tenerla? 34 Víctimas mortales por violencia de género en 2026 Según las estadísticas del Ministerio de Igualdad, Laura es la víctima número 1.375 desde 2003, cuando se empezaron a recopilar estos datos La clave está en el propio conocimiento que tenía el presunto asesino —todavía mantiene la presunción, hasta que la investigación llegue a término— del sistema.

Las medidas VioGen se desactivaron en diciembre Newsletter La denuncia de Laura y el posterior caso derivaron en una sentencia judicial que dictó que Dámaso era culpable. La condena fue de prisión que, al ser inferior a dos años, no conllevaba entrada en cárcel. En ese momento entraron, en paralelo, dos protocolos.

Por un lado, el de VioGen, que establecía para Laura una serie de medidas de protección. Además de la asignación de un agente para su vigilancia —que, al no llegar al grado alto o extremo de riesgo no estaba las 24 horas asignadas a ella—, se estableció una orden de alejamiento contra el agresor. Por otro, se activaron las medidas de la propia Benemérita, como mover a Laura a otro destino aunque siguiera dependiendo del cuartel de Llanes.

«Era reservado, pero no notamos nada raro en él, la relación con sus compañeros era normal y corriente. Era uno más, ya llevaba años aquí» Un compañero de cuartel del asesino Cuando se produjo la condena, él ya llevaba tiempo destinado fuera de Asturias, en concreto a Zamora.

El gallego, que había dejado en el Principado a los tres hijos que tuvieron juntos, estaba inscrito en el servicio cinológico —el adiestramiento y labor con perros en la búsqueda de estupefacientes— de la Comandancia de la localidad castellana, y ahí empezó a hacer su labor con cierta normalidad. «Era reservado, pero no notamos nada raro en él, la relación con sus compañeros era normal y corriente. Era uno más, ya llevaba años aquí», señala a ABC un compañero en el cuartel de Zamora.

De su relación con su exmujer hablaba poco, pero mal: nunca aceptó la situación y no quería que ella rehiciese su vida. Lamentamos comunicar el asesinato de nuestra compañera Laura a manos de su ex pareja en Llanes (Asturias). En el suceso ha fallecido el agresor, también guardia civil, y ha resultado herido otro compañero que trató de evitar el ataque.

Trasladamos nuestras condolencias a… pic.twitter.com/f84j7f4lk2— Guardia Civil (@guardiacivil) August 5, 2026 La premeditación: el robo del arma y la entrada al cuartel de Llanes por detrás El agente que luego se volvió asesino llevaba tiempo rumiando su venganza. No sólo se había visto obligado a irse de Llanes y separarse de sus tres hijos, de entre 13 y 20 años, sino que además su carrera se había truncado. La Guardia Civil le había mantenido en condición de «servicio en activo» pero sin trabajar a efectos prácticos, ya que al serle retirada el arma ya no podía, por ejemplo, patrullar.

Esa situación cambió hace apenas unos días: el expediente disciplinario abierto desde que fue condenado judicialmente finalizó con la confirmación de que iba a ser expulsado del cuerpo inmediatamente. Sin arma reglamentaria —ni de ningún tipo, al menos de forma oficial, ya que le fueron requisadas todas las que estuvieran a su nombre—, pero aún en el Cuerpo, tuvo muy claro los pasos que debía seguir. Lo primero que debía hacer era esperar.

La condena se produjo en 2019 y Dámaso tenía muy claro el calendario: sabía perfectamente que las medidas de violencia de género decaían en diciembre de 2025. A partir de ese momento, Laura dejó de estar en el sistema de protección contra la violencia de género y su agresor, y a la postre asesino, dejaba de estar obligado a respetar la orden de alejamiento. En el cuartel de Llanes ya no tenían que tener su nombre o su foto apuntadas.

También sabía que, a providencia del agente al cargo de su protección, se podía prorrogar la protección sobre ella en seis meses más, pero que Laura no estaba catalogada como víctima de alto o extremo riesgo. Dámaso era, a todos los efectos, un hombre libre, pero con una diferencia: al tener un expediente disciplinario abierto por una falta grave o muy grave, no se le había devuelto su arma reglamentaria. Necesitaba encontrar una pistola.

En su tiempo destinado en Zamora se fijó en a quién le podía robarle el arma de la taquilla del cuartel. Esperó hasta tener su oportunidad y, en un descuido, se la arrebató y se la guardó. Inmediatamente viajó a Llanes para cumplir su objetivo.

La pregunta de cómo llegó al despacho de Laura se resolvió pronto. «Hay dos opciones: o bien entró por la puerta principal, donde simplemente tenía que enseñar sus credenciales en la puerta y le dejarían pasar. Ni se le cachea ni nada: con el carnet profesional es suficiente y el compañero de la puerta simplemente le deja pasar», explican fuentes de la Guardia Civil.

La segunda posibilidad era peor y, según pudo confirmar ABC, es la que finalmente resultó: entró por la puerta de atrás del cuartel. «Esta idea es un poco más rara, pero podría haber guardado una copia de la llave de su tiempo en Llanes y usarla para entrar sin tener que pasar por la garita de la entrada. Así evitaría que algún compañero más veterano y que le conociera le pudiera reconocer.

Lo tendrá que determinar la investigación», advertían dichas fuentes a este periódico, en relación a las pesquisas que deben determinar ahora los miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Gijón que han asumido el caso. Una vez dentro del cuartel, en apenas dos horas consumó el crimen. En torno a las 13:30 llegó al despacho de Laura, y tras una pequeña discusión, le disparó varias veces.

Un compañero, un teniente proveniente de Ribadesella, que estaba en la sala adyacente corrió ante el ruido y fue tiroteado también. Dámaso salió huyendo hacia el garaje, donde se atrincheró mientras seguía disparando. Llegó a alcanzar a otro agente hasta que, finalmente, fue abatido.

Eran las 15:30 y Llanes ya se había enterado del suceso que va a marcar, con total seguridad, su verano. Temas Violencia de género Guardia Civil Llanes Principado de Asturias Zamora UH ABC comentarios Reportar un error Crimen machista en el cuartel de Llanes Una pistola robada y por la puerta de atrás: la venganza del guardia civil Dámaso que acabó con Laura El agresor aprovechó su conocimiento del sistema para cumplir su venganza unos días después de que le comunicaran que iba a ser expulsado del Cuerpo Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Un agente de la Guardia Civil, delante del cuartel de Llanes donde se produjo el crimen. (Damián Arienza (El Comercio)) David Sánchez de Castro 06/08/2026 a las 01:41h.

La localidad asturiana de Llanes, que en apenas diez días estará en su fin de semana grande de fiestas por San Roque, se ha visto golpeada por uno de los casos de violencia de género más duros. Laura, una agente de la Guardia Civil muy ... querida en la zona, fue asesinada a tiros por su propia expareja, Dámaso, otro agente de la Benemérita del que llevaba separada desde 2019 —se encontraban en pleno proceso de divorcio— y que ya le había puesto en el lugar de víctima. Un intento de agresión frente a dos de las hijas que tenían en común había provocado una denuncia de ella que derivó en una condena judicial en firme, y en la entrada de esta en el sistema VioGen y las consecuencias derivadas.

Lo que hace diferente este caso de violencia de género —Laura es la víctima mortal número 34 en lo que va de 2026— es la profesión de ambos, tanto de víctima como de asesino: ambos eran miembros de la Guardia Civil. De hecho, su relación de amor se produjo cuando compartieron cuartel en Llanes, donde él, gallego de nacimiento, fue destinado y ella obtuvo plaza y adonde se desplazó desde su Madrid natal. Noticia relacionada Un guardia civil asesina a tiros a su expareja, también agente, en el cuartel de Llanes (Asturias) David Sánchez de Castro Y fue en el lugar donde se conocieron, el cuartel, donde ambos perdieron la vida.

Ella, cuando él entró en el despacho del primer piso donde estaba trabajando y fue asaltada a tiros. Él, cuando los que fueron sus compañeros tuvieron que repeler los disparos en el garaje del centro donde se había atrincherado. Muchas preguntas en las primeras horas del caso señalaban a un posible fallo o una cadena de errores en la propia Guardia Civil.

¿Cómo era posible que un agente destinado lejos —en Zamora— hubiera llegado con total calma al lugar donde su exmujer, inscrita en el sistema de VioGen, se encontraba y pudiera dispararle con un arma, si en teoría ni debería tenerla? 34 Víctimas mortales por violencia de género en 2026 Según las estadísticas del Ministerio de Igualdad, Laura es la víctima número 1.375 desde 2003, cuando se empezaron a recopilar estos datos La clave está en el propio conocimiento que tenía el presunto asesino —todavía mantiene la presunción, hasta que la investigación llegue a término— del sistema. Las medidas VioGen se desactivaron en diciembre Newsletter La denuncia de Laura y el posterior caso derivaron en una sentencia judicial que dictó que Dámaso era culpable. La condena fue de prisión que, al ser inferior a dos años, no conllevaba entrada en cárcel.

En ese momento entraron, en paralelo, dos protocolos. Por un lado, el de VioGen, que establecía para Laura una serie de medidas de protección. Además de la asignación de un agente para su vigilancia —que, al no llegar al grado alto o extremo de riesgo no estaba las 24 horas asignadas a ella—, se estableció una orden de alejamiento contra el agresor.

Por otro, se activaron las medidas de la propia Benemérita, como mover a Laura a otro destino aunque siguiera dependiendo del cuartel de Llanes. «Era reservado, pero no notamos nada raro en él, la relación con sus compañeros era normal y corriente. Era uno más, ya llevaba años aquí»

Un compañero de cuartel del asesino Cuando se produjo la condena, él ya llevaba tiempo destinado fuera de Asturias, en concreto a Zamora. El gallego, que había dejado en el Principado a los tres hijos que tuvieron juntos, estaba inscrito en el servicio cinológico —el adiestramiento y labor con perros en la búsqueda de estupefacientes— de la Comandancia de la localidad castellana, y ahí empezó a hacer su labor con cierta normalidad. «Era reservado, pero no notamos nada raro en él, la relación con sus compañeros era normal y corriente.

Era uno más, ya llevaba años aquí», señala a ABC un compañero en el cuartel de Zamora. De su relación con su exmujer hablaba poco, pero mal: nunca aceptó la situación y no quería que ella rehiciese su vida. Lamentamos comunicar el asesinato de nuestra compañera Laura a manos de su ex pareja en Llanes (Asturias).

En el suceso ha fallecido el agresor, también guardia civil, y ha resultado herido otro compañero que trató de evitar el ataque. Trasladamos nuestras condolencias a… pic.twitter.com/f84j7f4lk2— Guardia Civil (@guardiacivil) August 5, 2026 La premeditación: el robo del arma y la entrada al cuartel de Llanes por detrás El agente que luego se volvió asesino llevaba tiempo rumiando su venganza. No sólo se había visto obligado a irse de Llanes y separarse de sus tres hijos, de entre 13 y 20 años, sino que además su carrera se había truncado.

La Guardia Civil le había mantenido en condición de «servicio en activo» pero sin trabajar a efectos prácticos, ya que al serle retirada el arma ya no podía, por ejemplo, patrullar. Esa situación cambió hace apenas unos días: el expediente disciplinario abierto desde que fue condenado judicialmente finalizó con la confirmación de que iba a ser expulsado del cuerpo inmediatamente. Sin arma reglamentaria —ni de ningún tipo, al menos de forma oficial, ya que le fueron requisadas todas las que estuvieran a su nombre—, pero aún en el Cuerpo, tuvo muy claro los pasos que debía seguir.

Lo primero que debía hacer era esperar. La condena se produjo en 2019 y Dámaso tenía muy claro el calendario: sabía perfectamente que las medidas de violencia de género decaían en diciembre de 2025. A partir de ese momento, Laura dejó de estar en el sistema de protección contra la violencia de género y su agresor, y a la postre asesino, dejaba de estar obligado a respetar la orden de alejamiento.

En el cuartel de Llanes ya no tenían que tener su nombre o su foto apuntadas. También sabía que, a providencia del agente al cargo de su protección, se podía prorrogar la protección sobre ella en seis meses más, pero que Laura no estaba catalogada como víctima de alto o extremo riesgo. Dámaso era, a todos los efectos, un hombre libre, pero con una diferencia: al tener un expediente disciplinario abierto por una falta grave o muy grave, no se le había devuelto su arma reglamentaria.

Necesitaba encontrar una pistola. En su tiempo destinado en Zamora se fijó en a quién le podía robarle el arma de la taquilla del cuartel. Esperó hasta tener su oportunidad y, en un descuido, se la arrebató y se la guardó.

Inmediatamente viajó a Llanes para cumplir su objetivo. La pregunta de cómo llegó al despacho de Laura se resolvió pronto. «Hay dos opciones: o bien entró por la puerta principal, donde simplemente tenía que enseñar sus credenciales en la puerta y le dejarían pasar.

Ni se le cachea ni nada: con el carnet profesional es suficiente y el compañero de la puerta simplemente le deja pasar», explican fuentes de la Guardia Civil. La segunda posibilidad era peor y, según pudo confirmar ABC, es la que finalmente resultó: entró por la puerta de atrás del cuartel. «Esta idea es un poco más rara, pero podría haber guardado una copia de la llave de su tiempo en Llanes y usarla para entrar sin tener que pasar por la garita de la entrada.

Así evitaría que algún compañero más veterano y que le conociera le pudiera reconocer. Lo tendrá que determinar la investigación», advertían dichas fuentes a este periódico, en relación a las pesquisas que deben determinar ahora los miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Gijón que han asumido el caso. Una vez dentro del cuartel, en apenas dos horas consumó el crimen.

En torno a las 13:30 llegó al despacho de Laura, y tras una pequeña discusión, le disparó varias veces. Un compañero, un teniente proveniente de Ribadesella, que estaba en la sala adyacente corrió ante el ruido y fue tiroteado también. Dámaso salió huyendo hacia el garaje, donde se atrincheró mientras seguía disparando.

Llegó a alcanzar a otro agente hasta que, finalmente, fue abatido. Eran las 15:30 y Llanes ya se había enterado del suceso que va a marcar, con total seguridad, su verano. Temas Violencia de género Guardia Civil Llanes Principado de Asturias Zamora UH ABC comentarios Reportar un error Un guardia civil asesina a tiros a su expareja, también agente, en el cuartel de Llanes (Asturias) David Sánchez de Castro 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García David Bustamante: «No teníamos para vacaciones, pero nunca faltaba el plato combinado de la churrería»

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Publicado por Redacción · miércoles, 5 de agosto de 2026

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