La historia de un parto entre tres terremotos en Granada, contada por una matrona
Martes, 18 de agosto de 2026. Ana Aguilera no va a olvidar nunca ese día. A esta granadina de 25 años que trabaja de matrona residente en el hospital del Parque Tecnológico de la Salud, en las afueras
La historia de un parto entre tres terremotos en Granada, contada por una matrona Ana Aguilera vivió una jornada terrible, aunque con final feliz, mientras ayudaba a una mujer a dar a luz en el hospital del PTS Regala esta noticia Añádenos en Google Ana Aguilera, trabajando hoy en el hospital del PTS de Granada. (abc) Guillermo Ortega Granada 19/08/2026 a las 12:03h. Martes, 18 de agosto de 2026. Ana Aguilera no va a olvidar nunca ese día.
A esta granadina de 25 años que trabaja de matrona residente en el hospital del Parque Tecnológico de la Salud, en las afueras de la capital, le tocó vivir no ... uno ni dos, sino tres terremotos mientras asistía un parto. Para no dejarlo para el final: todo terminó saliendo bien. Era una tarea difícil la que tenía que desempeñar ese día.
Un parto prematuro, de 29 semanas, requiere condiciones especiales. Junto a sus compañeros –tres matronas, dos auxiliares de enfermería y otro residente- estaban preparándose cuando, a las 10.34 de la mañana, sintieron un temblor muy fuerte. Era el terremoto con epicentro en Otura, el más intenso de los que hubo ayer, de 4,8 grados.
«Fue impactante. Aún no estábamos dentro de la sala de operaciones y lo único que se nos ocurrió para calmarnos fue cogernos de las manos. Estábamos en una sexta planta, así que la sacudida se notó muchísimo», recuerda.
Había que seguir trabajando, no quedaba otra. Tras visitar a las otras dos mujeres ingresadas y esperando para dar a luz, «que estaban llorando y diciendo que se querían ir», Ana regresó a la sala de operaciones porque iba a empezar la intervención. Y a las 10.53 todo volvió a moverse a su alrededor.
Llantos y nervios Era el seísmo que se produjo en Churriana de la Vega y que alcanzó los cuatro grados. El segundo de una serie que trajo en jaque a toda el Área Metropolitana de Granada. «Una compañera se metió debajo de una mesa de lo asustada que estaba, otras volvimos a cogernos de las manos», relata.
Pero el trabajo no espera. La parturienta debía ser atendida, su caso era delicado y no se podía demorar. Ya con la ginecóloga al frente de la operación, ayudada de pediatras, auxiliares y matronas, entre ellas Ana, se llegó al momento de la verdad, a la fase expulsiva.
Newsletter Cosa que ocurrió a las 11.34 de la mañana, cuando la tierra volvió a temblar a causa de un seísmo localizado en Alhendín y que alcanzó los 4.2 grados. Fue el instante más violento, no sólo porque el movimiento se sintió mucho, sino porque la mujer estaba dando a luz. «Yo estaba ayudándola a empujar, le estaba haciendo justo en ese momento una exploración vaginal.
La mujer empezó a llorar y a mí se me iba a salir el corazón del cuerpo, pero la reacción fue que tuve fue abrazarla para que se tranquilizara». Al final la niña vio la luz, todo salió perfecto después de todo y si está en la UCI es por haberse tratado de un parto prematuro. Ahí los terremotos no han tenido nada que ver. comentarios Reportar un error La historia de un parto entre tres terremotos en Granada, contada por una matrona Ana Aguilera vivió una jornada terrible, aunque con final feliz, mientras ayudaba a una mujer a dar a luz en el hospital del PTS Regala esta noticia Añádenos en Google Ana Aguilera, trabajando hoy en el hospital del PTS de Granada. (abc) Guillermo Ortega Granada 19/08/2026 a las 12:03h.
Martes, 18 de agosto de 2026. Ana Aguilera no va a olvidar nunca ese día. A esta granadina de 25 años que trabaja de matrona residente en el hospital del Parque Tecnológico de la Salud, en las afueras de la capital, le tocó vivir no ... uno ni dos, sino tres terremotos mientras asistía un parto.
Para no dejarlo para el final: todo terminó saliendo bien. Era una tarea difícil la que tenía que desempeñar ese día. Un parto prematuro, de 29 semanas, requiere condiciones especiales.
Junto a sus compañeros –tres matronas, dos auxiliares de enfermería y otro residente- estaban preparándose cuando, a las 10.34 de la mañana, sintieron un temblor muy fuerte. Era el terremoto con epicentro en Otura, el más intenso de los que hubo ayer, de 4,8 grados. «Fue impactante.
Aún no estábamos dentro de la sala de operaciones y lo único que se nos ocurrió para calmarnos fue cogernos de las manos. Estábamos en una sexta planta, así que la sacudida se notó muchísimo», recuerda. Había que seguir trabajando, no quedaba otra.
Tras visitar a las otras dos mujeres ingresadas y esperando para dar a luz, «que estaban llorando y diciendo que se querían ir», Ana regresó a la sala de operaciones porque iba a empezar la intervención. Y a las 10.53 todo volvió a moverse a su alrededor. Llantos y nervios Era el seísmo que se produjo en Churriana de la Vega y que alcanzó los cuatro grados.
El segundo de una serie que trajo en jaque a toda el Área Metropolitana de Granada. «Una compañera se metió debajo de una mesa de lo asustada que estaba, otras volvimos a cogernos de las manos», relata. Pero el trabajo no espera.
La parturienta debía ser atendida, su caso era delicado y no se podía demorar. Ya con la ginecóloga al frente de la operación, ayudada de pediatras, auxiliares y matronas, entre ellas Ana, se llegó al momento de la verdad, a la fase expulsiva. Newsletter Cosa que ocurrió a las 11.34 de la mañana, cuando la tierra volvió a temblar a causa de un seísmo localizado en Alhendín y que alcanzó los 4.2 grados.
Fue el instante más violento, no sólo porque el movimiento se sintió mucho, sino porque la mujer estaba dando a luz. «Yo estaba ayudándola a empujar, le estaba haciendo justo en ese momento una exploración vaginal. La mujer empezó a llorar y a mí se me iba a salir el corazón del cuerpo, pero la reacción fue que tuve fue abrazarla para que se tranquilizara».
Al final la niña vio la luz, todo salió perfecto después de todo y si está en la UCI es por haberse tratado de un parto prematuro. Ahí los terremotos no han tenido nada que ver. comentarios Reportar un error Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Bertín Osborne, 71 años: «Desayuno unos huevos revueltos con pavo o lo que sea, una copa de vino tinto y unos picos» Marina Ortiz María Eugenia, monja ermitaña: «No tengo miedo de vivir sola en la montaña porque tengo el Sagrario»
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