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Internacional
miércoles, 5 de agosto de 2026

El pez más grande del mundo deja de esconder su forma de alimentarse gracias a cámaras instaladas sobre su cuerpo

Alimentación oceánica - Los registros mostraron descensos, ascensos y recorridos cerca del fondo marino, además de persecuciones de kril que cuestionan la idea de una alimentación casi exclusiva en su

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El pez más grande del mundo deja de esconder su forma de alimentarse gracias a cámaras instaladas sobre su cuerpo Alimentación oceánica — Los registros mostraron descensos, ascensos y recorridos cerca del fondo marino, además de persecuciones de kril que cuestionan la idea de una alimentación casi exclusiva en superficie La alimentación explica la capacidad de adaptación del tiburón ballena Héctor Farrés 5 de agosto de 2026 16:42 h 0 Las cámaras sujetas a la aleta dorsal de diez tiburones ballena han mostrado que estos peces pasan buena parte de sus horas alimentándose bajo el agua mediante maniobras que apenas habían sido observadas. El equipo obtuvo más de 22 horas de grabación en el arrecife de Ningaloo, en Australia Occidental, y siguió a los animales desde su propia perspectiva mientras descendían, avanzaban con la boca abierta o recorrían zonas próximas al lecho marino. Las cámaras revelan cómo comen los tiburones ballena bajo el agua Los dispositivos reunían imágenes y datos de movimiento, de modo que cada secuencia permitía asociar una conducta con la profundidad, la velocidad y la posición del animal.

Los investigadores colocaron las etiquetas mientras nadaban junto a los ejemplares y las fijaron en la parte superior de la aleta dorsal. Tras un periodo programado de 24 horas, la pinza se soltaba y el equipo podía recuperar la cámara sin dejar ningún elemento adherido al tiburón. Las grabaciones mostraron que la alimentación se extendía desde la superficie hasta los 70 metros de profundidad registrados en la zona de estudio.

Algunos ejemplares descendían casi sin esfuerzo con la boca abierta, mientras otros perseguían bancos de kril cerca de la superficie con movimientos mucho más intensos. También aparecieron ascensos con la boca abierta y desplazamientos muy próximos al fondo, conductas que amplían la imagen tradicional de una especie asociada sobre todo a la alimentación superficial. A partir de esas imágenes y de la revisión de 106 publicaciones científicas, el equipo reunió el catálogo más amplio elaborado hasta ahora sobre el comportamiento del tiburón ballena.

La investigación, publicada en Marine Biology, distinguió 36 conductas diferentes, de las que 12 estaban relacionadas con la alimentación. Seis de esas formas de buscar comida no habían sido registradas antes, según la información difundida por Live Science. Los tiburones adaptan su esfuerzo según la cantidad de presas La mayor parte del tiempo analizado correspondió a seis estrategias de bajo esfuerzo, un patrón que apunta a una búsqueda prolongada en aguas con poca concentración de presas.

Cuando los tiburones encontraban una acumulación de kril, modificaban su forma de nadar y pasaban a una alimentación activa. Esa flexibilidad puede ayudar a entender cómo una especie que alcanza hasta 18 metros de longitud subsiste con organismos diminutos en mares tropicales pobres en nutrientes. La variedad registrada supera la descrita en otros grandes animales filtradores, entre ellos los tiburones peregrinos y varias especies de ballenas.

El repertorio permite ajustar el gasto de energía a la cantidad de alimento disponible, una capacidad especialmente útil cuando las presas aparecen repartidas de manera irregular y obligan a recorrer distintas capas del agua antes de localizar concentraciones aprovechables. Un estudio publicado en 2020 ya había calculado que los tiburones ballena podían dedicar hasta el 20% del día a alimentarse a distintas profundidades, frente a menos del 1% en la superficie. Aquella estimación sugería que buena parte de su actividad quedaba fuera del alcance de barcos, aviones y buceadores, aunque los registros de movimiento no permitían identificar con precisión qué hacían los animales durante cada inmersión.

La investigación todavía necesita comprobar otros escenarios La nueva investigación cubre esa carencia al asociar cada desplazamiento con imágenes, aunque todavía deja fuera las inmersiones más profundas, donde la luz desaparece y las cámaras convencionales dejan de grabar. Philip Motta, profesor emérito de Biología en la Universidad del Sur de Florida y ajeno al estudio, consideró que los vídeos aportan información “muy valiosa” sobre la variedad de conductas alimentarias de la especie. El trabajo se limita a una agrupación costera de ejemplares juveniles en Ningaloo, por lo que sus resultados no describen todo el comportamiento mundial del tiburón ballena.

La colocación de cámaras en otros puntos de reunión permitiría comprobar si las mismas estrategias aparecen en poblaciones adultas, en otros océanos o durante descensos mucho mayores. Esa ampliación permitirá conocer cómo responde una especie amenazada cuando el cambio climático vuelve menos previsibles las zonas donde encuentra alimento. Etiquetas / Mundo animal / Tiburones / Océanos / Investigación El pez más grande del mundo deja de esconder su forma de alimentarse gracias a cámaras instaladas sobre su cuerpo Alimentación oceánica — Los registros mostraron descensos, ascensos y recorridos cerca del fondo marino, además de persecuciones de kril que cuestionan la idea de una alimentación casi exclusiva en superficie La alimentación explica la capacidad de adaptación del tiburón ballena Héctor Farrés 5 de agosto de 2026 16:42 h 0 Las cámaras sujetas a la aleta dorsal de diez tiburones ballena han mostrado que estos peces pasan buena parte de sus horas alimentándose bajo el agua mediante maniobras que apenas habían sido observadas.

El equipo obtuvo más de 22 horas de grabación en el arrecife de Ningaloo, en Australia Occidental, y siguió a los animales desde su propia perspectiva mientras descendían, avanzaban con la boca abierta o recorrían zonas próximas al lecho marino. Las cámaras revelan cómo comen los tiburones ballena bajo el agua Los dispositivos reunían imágenes y datos de movimiento, de modo que cada secuencia permitía asociar una conducta con la profundidad, la velocidad y la posición del animal. Los investigadores colocaron las etiquetas mientras nadaban junto a los ejemplares y las fijaron en la parte superior de la aleta dorsal.

Tras un periodo programado de 24 horas, la pinza se soltaba y el equipo podía recuperar la cámara sin dejar ningún elemento adherido al tiburón. Las grabaciones mostraron que la alimentación se extendía desde la superficie hasta los 70 metros de profundidad registrados en la zona de estudio. Algunos ejemplares descendían casi sin esfuerzo con la boca abierta, mientras otros perseguían bancos de kril cerca de la superficie con movimientos mucho más intensos.

También aparecieron ascensos con la boca abierta y desplazamientos muy próximos al fondo, conductas que amplían la imagen tradicional de una especie asociada sobre todo a la alimentación superficial. A partir de esas imágenes y de la revisión de 106 publicaciones científicas, el equipo reunió el catálogo más amplio elaborado hasta ahora sobre el comportamiento del tiburón ballena. La investigación, publicada en Marine Biology, distinguió 36 conductas diferentes, de las que 12 estaban relacionadas con la alimentación.

Seis de esas formas de buscar comida no habían sido registradas antes, según la información difundida por Live Science. Los tiburones adaptan su esfuerzo según la cantidad de presas La mayor parte del tiempo analizado correspondió a seis estrategias de bajo esfuerzo, un patrón que apunta a una búsqueda prolongada en aguas con poca concentración de presas. Cuando los tiburones encontraban una acumulación de kril, modificaban su forma de nadar y pasaban a una alimentación activa.

Esa flexibilidad puede ayudar a entender cómo una especie que alcanza hasta 18 metros de longitud subsiste con organismos diminutos en mares tropicales pobres en nutrientes. La variedad registrada supera la descrita en otros grandes animales filtradores, entre ellos los tiburones peregrinos y varias especies de ballenas. El repertorio permite ajustar el gasto de energía a la cantidad de alimento disponible, una capacidad especialmente útil cuando las presas aparecen repartidas de manera irregular y obligan a recorrer distintas capas del agua antes de localizar concentraciones aprovechables.

Un estudio publicado en 2020 ya había calculado que los tiburones ballena podían dedicar hasta el 20% del día a alimentarse a distintas profundidades, frente a menos del 1% en la superficie. Aquella estimación sugería que buena parte de su actividad quedaba fuera del alcance de barcos, aviones y buceadores, aunque los registros de movimiento no permitían identificar con precisión qué hacían los animales durante cada inmersión. La investigación todavía necesita comprobar otros escenarios La nueva investigación cubre esa carencia al asociar cada desplazamiento con imágenes, aunque todavía deja fuera las inmersiones más profundas, donde la luz desaparece y las cámaras convencionales dejan de grabar.

Philip Motta, profesor emérito de Biología en la Universidad del Sur de Florida y ajeno al estudio, consideró que los vídeos aportan información “muy valiosa” sobre la variedad de conductas alimentarias de la especie. El trabajo se limita a una agrupación costera de ejemplares juveniles en Ningaloo, por lo que sus resultados no describen todo el comportamiento mundial del tiburón ballena. La colocación de cámaras en otros puntos de reunión permitiría comprobar si las mismas estrategias aparecen en poblaciones adultas, en otros océanos o durante descensos mucho mayores.

Esa ampliación permitirá conocer cómo responde una especie amenazada cuando el cambio climático vuelve menos previsibles las zonas donde encuentra alimento. Etiquetas / Mundo animal / Tiburones / Océanos / Investigación

Publicado por Redacción · miércoles, 5 de agosto de 2026

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