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jueves, 6 de agosto de 2026

La ciencia rompe una de las mayores barreras del plástico con un material que puede reciclarse indefinidamente

Materiales sostenibles - Las investigaciones presentan caminos diferentes para aprovechar los residuos, una orientada a recuperar el mismo material y otra destinada a fabricar productos con otra aplic

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

La ciencia rompe una de las mayores barreras del plástico con un material que puede reciclarse indefinidamente Materiales sostenibles — Las investigaciones presentan caminos diferentes para aprovechar los residuos, una orientada a recuperar el mismo material y otra destinada a fabricar productos con otra aplicación industrial Los investigadores están haciendo grandes avances University of Colorado Boulder Héctor Farrés 6 de agosto de 2026 11:30 h 0 Las cadenas moleculares pierden parte de sus cualidades cada vez que atraviesan calor, impurezas y nuevos procesos de fabricación durante su recuperación industrial. El plástico podría reciclarse muchas veces si esas cadenas se desmontaran en piezas básicas y después se reconstruyeran con la misma precisión. Una botella serviría como ejemplo concreto: tras cada ciclo volvería a convertirse en otra botella con prestaciones semejantes, en vez de acabar como fibra textil, bandeja o residuo.

Esa posibilidad depende del tipo de polímero y de una química diseñada desde el origen para permitir el regreso a sus componentes iniciales. Los enlaces reversibles evitan el desgaste del material Una investigación de la Universidad de Colorado Boulder publicada en Nature Chemestry mostró cómo un plástico termoestable de policianurato podía descomponerse en monómeros y rehacerse sin perder las propiedades que le daban dureza y resistencia. El trabajo, dirigido por Wei Zhang, autor principal del estudio y jefe del Departamento de Química de la universidad, se centró en un material usado en aeronáutica y microelectrónica, lejos del PET habitual en las botellas.

Zhang situó el cambio de planteamiento en la ruptura de los enlaces químicos: “Estamos pensando de otra manera sobre las distintas formas de romper los enlaces químicos”. El equipo dirigido por Wei Zhang logró separar un policianurato en monómeros y reconstruirlo conservando la dureza y la resistencia NATURE CHEMESTRY La ruta propuesta utiliza química reversible para separar el polímero en unidades pequeñas que después vuelven a formar la misma estructura. En una planta convencional, los residuos se clasifican, lavan, trituran, funden y transforman en gránulos, un recorrido que degrada el plástico según su color, sus aditivos, la contaminación y las condiciones de trabajo.

Las cifras de la industria estadounidense situaron la recogida de botellas de PET en el 30,2% durante 2024, mientras su contenido medio reciclado alcanzó el 15,9%. El deterioro acumulado explica que una botella recuperada termine convertida en bandejas, cintas de embalaje, ropa o alfombras en lugar de regresar siempre al mismo uso. Cuando el nuevo artículo tampoco puede tratarse con una calidad equivalente, el recorrido concluye en un vertedero, una incineradora o el entorno.

Esta transformación hacia productos con menores posibilidades de recuperación prolonga la utilización del material, aunque aplaza su descarte en vez de crear un circuito indefinido. Los nuevos polímeros aspiran a conservar siempre las mismas propiedades La propuesta de Boulder plantea que los futuros polímeros nazcan preparados para desmontarse y rehacerse mediante enlaces capaces de romperse y volver a formarse. Con ello, un objeto usado podría regresar repetidamente a sus componentes químicos originales para fabricar otro con las mismas propiedades, reduciendo la pérdida de calidad que acaba enviando muchos plásticos al vertedero o a la incineradora.

El ensayo todavía pertenece al laboratorio, se realizó con policianurato y tampoco demuestra que un mismo objeto haya completado cien ciclos. El procedimiento abre una vía para materiales duros y resistentes al calor, pero todavía debe adaptarse a otros plásticos y trasladarse a instalaciones industriales. Virginia Tech convierte el PVC en un lubricante útil Otro trabajo publicado el 5 de agosto en Nature ofrece una salida distinta para un residuo especialmente problemático.

Guoliang “Greg” Liu, químico e ingeniero químico de Virginia Tech, desarrolló con su laboratorio un procedimiento que transforma PVC en polialfaolefina, componente empleado en lubricantes como el aceite de motor. El cloro y la variedad de aditivos dificultan el reciclaje de este plástico, presente en tuberías, ventanas y tarjetas de crédito, por lo que una parte considerable termina en vertederos. Eric Munyaneza Nuwayo, doctorando que lideró el proyecto, trabajó junto a Connor S.

Thompson, estudiante de posgrado en Química, y Abby Civiello, investigadora de primer año. El equipo introdujo PVC en un disolvente, añadió tricloruro de aluminio y alfaolefinas, y calentó el preparado a 70 grados durante tres horas. El grupo encabezado por Guoliang Liu desarrolló un método que transforma este residuo problemático en un aceite con utilidad industrial Virginia Tech El resultado fue un aceite espeso con propiedades lubricantes y mayor valor industrial que el residuo inicial.

Liu fijó el alcance del avance: “Hemos demostrado que es viable utilizar residuos plásticos para fabricar lubricantes de alto rendimiento”. Los primeros ensayos producían un material blando y pegajoso que carecía de una aplicación útil, hasta que Liu decidió fragmentar aún más las cadenas para imitar la estructura de los lubricantes. Después envió muestras a Ali Erdemir, investigador de la Universidad de Texas A&M, para analizar su comportamiento; William Goddard, científico de Caltech, realizó cálculos químicos, y Xi Chen, investigador de Virginia Tech, estudió la economía y la producción a gran escala.

Boulder busca rehacer el mismo polímero y Virginia Tech pretende obtener otra materia útil, dos recorridos que todavía deben demostrar su viabilidad fuera del laboratorio. Etiquetas / SPIN / Reciclaje / Investigación / Plásticos La ciencia rompe una de las mayores barreras del plástico con un material que puede reciclarse indefinidamente Materiales sostenibles — Las investigaciones presentan caminos diferentes para aprovechar los residuos, una orientada a recuperar el mismo material y otra destinada a fabricar productos con otra aplicación industrial Los investigadores están haciendo grandes avances University of Colorado Boulder Héctor Farrés 6 de agosto de 2026 11:30 h 0 Las cadenas moleculares pierden parte de sus cualidades cada vez que atraviesan calor, impurezas y nuevos procesos de fabricación durante su recuperación industrial. El plástico podría reciclarse muchas veces si esas cadenas se desmontaran en piezas básicas y después se reconstruyeran con la misma precisión.

Una botella serviría como ejemplo concreto: tras cada ciclo volvería a convertirse en otra botella con prestaciones semejantes, en vez de acabar como fibra textil, bandeja o residuo. Esa posibilidad depende del tipo de polímero y de una química diseñada desde el origen para permitir el regreso a sus componentes iniciales. Los enlaces reversibles evitan el desgaste del material Una investigación de la Universidad de Colorado Boulder publicada en Nature Chemestry mostró cómo un plástico termoestable de policianurato podía descomponerse en monómeros y rehacerse sin perder las propiedades que le daban dureza y resistencia.

El trabajo, dirigido por Wei Zhang, autor principal del estudio y jefe del Departamento de Química de la universidad, se centró en un material usado en aeronáutica y microelectrónica, lejos del PET habitual en las botellas. Zhang situó el cambio de planteamiento en la ruptura de los enlaces químicos: “Estamos pensando de otra manera sobre las distintas formas de romper los enlaces químicos”. El equipo dirigido por Wei Zhang logró separar un policianurato en monómeros y reconstruirlo conservando la dureza y la resistencia NATURE CHEMESTRY La ruta propuesta utiliza química reversible para separar el polímero en unidades pequeñas que después vuelven a formar la misma estructura.

En una planta convencional, los residuos se clasifican, lavan, trituran, funden y transforman en gránulos, un recorrido que degrada el plástico según su color, sus aditivos, la contaminación y las condiciones de trabajo. Las cifras de la industria estadounidense situaron la recogida de botellas de PET en el 30,2% durante 2024, mientras su contenido medio reciclado alcanzó el 15,9%. El deterioro acumulado explica que una botella recuperada termine convertida en bandejas, cintas de embalaje, ropa o alfombras en lugar de regresar siempre al mismo uso.

Cuando el nuevo artículo tampoco puede tratarse con una calidad equivalente, el recorrido concluye en un vertedero, una incineradora o el entorno. Esta transformación hacia productos con menores posibilidades de recuperación prolonga la utilización del material, aunque aplaza su descarte en vez de crear un circuito indefinido. Los nuevos polímeros aspiran a conservar siempre las mismas propiedades La propuesta de Boulder plantea que los futuros polímeros nazcan preparados para desmontarse y rehacerse mediante enlaces capaces de romperse y volver a formarse.

Con ello, un objeto usado podría regresar repetidamente a sus componentes químicos originales para fabricar otro con las mismas propiedades, reduciendo la pérdida de calidad que acaba enviando muchos plásticos al vertedero o a la incineradora. El ensayo todavía pertenece al laboratorio, se realizó con policianurato y tampoco demuestra que un mismo objeto haya completado cien ciclos. El procedimiento abre una vía para materiales duros y resistentes al calor, pero todavía debe adaptarse a otros plásticos y trasladarse a instalaciones industriales.

Virginia Tech convierte el PVC en un lubricante útil Otro trabajo publicado el 5 de agosto en Nature ofrece una salida distinta para un residuo especialmente problemático. Guoliang “Greg” Liu, químico e ingeniero químico de Virginia Tech, desarrolló con su laboratorio un procedimiento que transforma PVC en polialfaolefina, componente empleado en lubricantes como el aceite de motor. El cloro y la variedad de aditivos dificultan el reciclaje de este plástico, presente en tuberías, ventanas y tarjetas de crédito, por lo que una parte considerable termina en vertederos.

Eric Munyaneza Nuwayo, doctorando que lideró el proyecto, trabajó junto a Connor S. Thompson, estudiante de posgrado en Química, y Abby Civiello, investigadora de primer año. El equipo introdujo PVC en un disolvente, añadió tricloruro de aluminio y alfaolefinas, y calentó el preparado a 70 grados durante tres horas.

El grupo encabezado por Guoliang Liu desarrolló un método que transforma este residuo problemático en un aceite con utilidad industrial Virginia Tech El resultado fue un aceite espeso con propiedades lubricantes y mayor valor industrial que el residuo inicial. Liu fijó el alcance del avance: “Hemos demostrado que es viable utilizar residuos plásticos para fabricar lubricantes de alto rendimiento”. Los primeros ensayos producían un material blando y pegajoso que carecía de una aplicación útil, hasta que Liu decidió fragmentar aún más las cadenas para imitar la estructura de los lubricantes.

Después envió muestras a Ali Erdemir, investigador de la Universidad de Texas A&M, para analizar su comportamiento; William Goddard, científico de Caltech, realizó cálculos químicos, y Xi Chen, investigador de Virginia Tech, estudió la economía y la producción a gran escala. Boulder busca rehacer el mismo polímero y Virginia Tech pretende obtener otra materia útil, dos recorridos que todavía deben demostrar su viabilidad fuera del laboratorio. Etiquetas / SPIN / Reciclaje / Investigación / Plásticos

Publicado por Redacción · jueves, 6 de agosto de 2026

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